Señoras y señores.


Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.


Señor General Secretario de la Defensa Nacional.


Señor Almirante Secretario de Marina.


Señores integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República.


Muy apreciados señores Gobernadores de entidades federativas.


Muy distinguidos invitados a este acto, en el que se concluye un año de celebración por el Centenario del Ejército Mexicano.


Respetados Generales, jefes, oficiales, cadetes y personal de tropa.


Señores representantes de los medios de comunicación.


Los mexicanos estamos muy orgullosos de tener un Ejército comprometido con las mejores causas y los más altos ideales de nuestra sociedad.


Nos honra contar con una institución militar de probada lealtad, capacidad y disciplina. Nos alienta tener mujeres y hombres valientes, responsables y patriotas, que día a día dejan constancia de su vocación al servicio de México.


Así quedó de manifiesto en los últimos 12 meses, en los que conmemoramos, a lo largo y ancho del territorio nacional, los primeros 100 años de la creación de la noble y valerosa institución militar a la que pertenecen.


Precisamente en su honor, 2013 fue declarado Año de la Lealtad Institucional y Centenario del Ejército Mexicano.


Como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, tuve el honor de encabezar diversas celebraciones, y ser testigo de la alta estima social que se han ganado todos ustedes.


En este reconocimiento coincidimos los Poderes de la Unión, los tres órdenes de Gobierno y la sociedad entera, porque ustedes, junto con los integrantes de la Fuerza Aérea y la Armada de México, siempre han acudido prestos al llamado de la Patria.


Hoy concluye formalmente este ciclo de festejos en honor del Ejército Mexicano, pero nuestra admiración y respeto son permanentes.


A lo largo de nuestra historia, las Armas Nacionales han escrito páginas de gloria en defensa de la República, la Constitución y las instituciones.


Con gallardía, han salvaguardado los valores en que creemos todos los mexicanos: soberanía y libertad, justicia y paz, unidad y democracia.


Con espíritu de cuerpo, han sido garantes de la seguridad interior y baluartes de la defensa exterior de nuestro país.


Con absoluta entrega, han respaldado a la población afectada por contingencias naturales.


Reitero aquí mi reconocimiento a nuestros soldados por su ejemplar labor de auxilio en diferentes entidades ante los eventos climatológicos que tuvimos que hacer frente el año pasado, muy señaladamente, en la entidad de Guerrero.


Ahí su presencia significó ayuda, aliento y esperanza para miles de familias y comunidades en los momentos que más lo requerían. Su intervención fue decidida, oportuna y solidaria.


Siéntanse orgullosos de haber cumplido con su deber, como orgulloso está México de tener un Ejército ejemplar.


Hoy, nuestro país vive un profundo proceso de transformación, gracias al trabajo corresponsable de las principales fuerzas políticas, los Legisladores y el Gobierno de la República, así como al apoyo de la sociedad.


Con la participación de todos, hemos podido concretar una agenda de reformas transformadoras en sectores estratégicos para el avance y desarrollo de la Nación.


Se trata de reformas que eliminan barreras y abren nuevas oportunidades, que rompen ataduras para liberar el gran potencial de México.


Los beneficios de las reformas se estarán sintiendo de manera gradual. No todas sus bondades se reflejarán de forma inmediata, pero todas, todas se traducirán en un mejor futuro para los mexicanos.


Hoy, México está en movimiento. Se encuentra en un proceso de cambio y transformación.


Nuestras propias Fuerzas Armadas se están renovando y fortaleciendo. Lo hacen a partir de la reingeniería integral de dos pilares del quehacer castrense: la doctrina y el sistema educativo.


Hoy, en los planteles militares se forman a los próximos soldados y marinos, con crecientes capacidades operativas, estratégicas y logísticas, y en una amplia base de valores éticos.


Y para responder con mayor eficacia a los retos de nuestro tiempo, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México han actualizado la política de defensa nacional.


Ahora existe una mayor coordinación y colaboración interinstitucional, así como un uso óptimo del equipamiento y las capacidades militares, para realizar con éxito las misiones que tienen encomendadas.


También, han actuado con estricto apego a lo que mandatan la Constitución y las leyes, privilegiando el respeto pleno a los derechos humanos.


Con su lealtad, institucionalidad y patriotismo a toda prueba, ustedes cumplen la parte que les corresponde para que México siga avanzando por la ruta de la libertad, la paz y la democracia.


Esa es su enorme aportación al desarrollo nacional, que todos reconocemos.


Señoras y señores:


Como Presidente de la República, me enorgullece comandar al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México.


Es un honor contar con soldados y marinos preparados en la disciplina, pero también en la inteligencia; forjados en el arrojo, pero también en la táctica y la estrategia.


Mientras nuestras Fuerzas Armadas cuenten con militares como ustedes, los mexicanos veremos el futuro con confianza y optimismo.


Continúen salvaguardando los grandes valores de la Patria, sirviendo siempre a los mexicanos.


Háganlo como lo han hecho hasta ahora, y como nos lo recuerda el nombre de esta plaza, con absoluta lealtad a México.


Muchas gracias.