Señoras y señores:

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Muy distinguidos integrantes del presídium.

Miembros del Gabinete del Gobierno de la República.

Mandos superiores de la Policía Federal, que hoy estamos celebrando.

Quiero saludar a todos los integrantes, mujeres y hombres que forman parte de la Policía Federal de nuestro país; saludarles con afecto, con reconocimiento por su entrega cotidiana en favor de brindarle seguridad a las familias mexicanas.

Quiero saludar de manera muy particular a las familias de quienes el día de hoy han sido reconocidos por su trabajo y por sus méritos; a las familias de varios compañeros de la Policía Federal, que hoy aquí nos acompañan. Es un gusto saludarles con respeto.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Una de las más sentidas demandas de toda sociedad es contar con instituciones de seguridad que brinden protección efectiva a sus familias y a su patrimonio; policías que actúen con profesionalismo y pleno respeto a los derechos humanos.

Para ello, es necesario formar cuerpos policiales con sólidos valores de servicio, altamente preparados y convencidos de que el cumplimiento de la ley es la base de la sociedad.

Ésta es la visión que inspira el diario actuar de la Policía Federal, por eso es un honor acompañarlos en este centro de mando para conmemorar su día.

El Gobierno de la República instituyó el Día de la Policía Federal en 2013, precisamente para reconocer a las mujeres y hombres que trabajan diariamente para proteger y servir a la comunidad.

Éste es un momento propicio para reconocer su firme disciplina, su gran nivel de responsabilidad y su permanente compromiso con la sociedad.

Es, también, la mejor ocasión para rendir homenaje a quienes con valor ejemplar perdieron la vida o resultaron heridos en el cumplimiento de su deber.

Desde aquí, expreso mi mayor reconocimiento personal e institucional a los siete elementos de la Policía Federal que han fallecido este año, sirviendo a su país.

Saludo con respeto y con mi mayor solidaridad a sus familiares, que hoy aquí nos acompañan.

Su sacrificio, sin duda, es motivo de tristeza, pero también debe ser ejemplo e inspiración para todos sus compañeros y seres queridos.

Al entregar las Condecoraciones Caballero Águila a sus familiares, rendimos homenaje a quienes antepusieron la seguridad de los mexicanos a su propia vida.

Al recordar a nuestros elementos caídos, también revaloramos la labor de todos ustedes, de todos nuestros policías Federales, quienes están dispuestos siempre a asumir los grandes riesgos de su elevada encomienda.

En reciprocidad, a su servicio a la sociedad, el Gobierno de la República trabaja para que ustedes y sus familiares tengan prestaciones dignas, que cuenten con seguridad social, con licencias de maternidad y paternidad, con seguros y becas, con primas por antigüedad y con fondos para el retiro.

Desde hace un par de meses, el ISSSTE da acceso preferencial, en sus estancias de bienestar y desarrollo infantil, a los hijos de policías federales sin tener que permanecer en lista de espera.

Asimismo, se apoya, mediante un programa especial, sin precedente, para que las mujeres y hombres policías aprovechen los créditos a la vivienda, sin tener que esperar el procedimiento aleatorio; además, las mujeres policías ahora pueden obtener el seguro de vida para Jefas de Familia.

Todas estas prestaciones y beneficios son parte del sincero agradecimiento que los mexicanos les extendemos por su noble labor.

Ahí, donde la Policía Federal apoya a las autoridades locales en la prevención y combate al delito, las comunidades les expresan su gratitud y estima.

Por ello, la Policía Federal es percibida, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana de INEGI, como la corporación policiaca mejor calificada por los mexicanos.

Y este resultado, y hay que decirlo, no es casual. Es reflejo de los resultados y de la creciente profesionalización de nuestros cuerpos de seguridad federales.

Para asegurar que la Policía Federal se mantenga como el cuerpo policial más confiable y efectivo del país, la Comisión Nacional de Seguridad ha hecho de su capacitación una prioridad.

Estamos consolidando la carrera policial, trabajando desde el reclutamiento, selección e ingreso, hasta la promoción y el otorgamiento de reconocimientos.

Además, para fortalecer su capacitación, durante la presente Administración se han puesto en operación dos academias regionales de formación profesional, donde generamos nuevas capacidades de análisis, investigación, inteligencia, procesamiento de información y de combate al crimen organizado.

De estos planteles egresan elementos con los más altos estándares de calidad, formados para conducirse con ética y profesionalismo.

Éste es el caso de la Primera Generación de la Gendarmería Especializada en Misión Ambiental, que estará encargada de investigar y perseguir delitos en la materia, en especial en Áreas Naturales Protegidas.

Me da mucho gusto transmitirles que, a partir de hoy, la formación en las academias de la Policía Federal tendrá el reconocimiento de la Secretaría de Educación Pública, como grado de educación superior.

Con ello, damos respuesta a un anhelo largamente esperado por los integrantes de la Policía Federal.

Así, con hechos concretos, el Gobierno de la República respalda a quienes todos los días sirven al país con entrega y determinación.

Con esa misma convicción y firmeza, deben honrar su placa y su uniforme.

En ninguna corporación de seguridad caben conductas alejadas de lo que establece la ley.

La actuación de la Policía Federal debe realizarse siempre en estricto apego al Estado de Derecho, a su normatividad interna y a los protocolos del uso de la fuerza. Así lo he instruido al Comisionado Nacional de Seguridad.

Cuando algún elemento se aparte de estos lineamientos, es responsabilidad del Estado investigar y, en su caso, sancionar las conductas inadecuadas.

Así tiene que ser. Así lo marca la ley.

Así tiene que ser para que la Policía Federal siga consolidándose como una gran institución al servicio de los mexicanos.

Señoras y señores:

La integridad y fortaleza de la Policía Federal radican en cada uno de sus más de 40 mil integrantes.

Por su vocación y sus invaluables servicios, las mujeres y hombres de este cuerpo policial son un orgullo para México.

Portar su uniforme es un honor, pero, también, una gran responsabilidad, que conlleva a la obligación de cumplir sus misiones con honestidad, eficacia y valor.

En el Gobierno de la República continuaremos trabajando para que nuestra Policía Federal actúe siempre conforme a los más altos estándares y a las mejores prácticas internacionales.

Recuerden, en todo momento, que ustedes representan a México y que México confía en todas y en todos ustedes.

Muchísimas gracias.