Muy buenas tardes a todas y todos.
 
            Quiero partir saludando al Excelentísimo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, mi amigo Enrique Peña Nieto.
 
            A los Excelentísimos Presidentes de los Poderes de la Unión.
 
            A las autoridades políticas, académicas, empresariales, dirigentes sociales, en fin, de México.
 
            A las distinguidas Delegaciones de México y Chile.
 
            Al Honorable Cuerpo Diplomático.
 
            A la Comunidad Chilena residente.
 
            Señoras y señores.
 
            Estimado Presidente:
 
            La verdad es que quiero nuevamente agradecer de todo corazón la cálida bienvenida que se nos ha brindado en esta Visita.
 
            Para cualquier chileno o chilena, llegar a México es como llegar a casa.
 
            Nos sentimos y nos llamamos hermanos desde muy antiguo, y nuestros lazos, tal como usted lo recordaba, se han ido forjando a lo largo de los años hasta alcanzar un espesor, una densidad y una fuerza que los hace indestructibles.
 
            Y esa hermandad, lo he dicho antes, sobrevivió a la dura prueba de 17 años de relaciones interrumpidas, porque, precisamente, esa ruptura estaba motivada por el respeto de México a las mejores tradiciones de la convivencia democrática, al derecho de asilo, al deber de prestar socorro a los perseguidos.
 
            Y en este 2015, que celebramos 25 años del restablecimiento de nuestras relaciones diplomáticas, volvemos nuestra mirada hacia esos años difíciles, en que recibimos la abierta solidaridad y la mano tendida de México.
 
            Mañana, en la que fuera la Casa Chile, tendré la oportunidad de agradecer públicamente al pueblo mexicano la generosidad demostrada en estos años.
 
            Los miles de chilenos y chilenas que encontraron acogida en esta tierra, han mantenido una estrecha relación con México y hoy tenemos en Chile, y acá también, al menos una generación de mexicanos chilenos y chilenos mexicanos, que como dicen: No es una segunda Patria, sino que dicen: Es su otra Patria.
 
            Y esta rica trama de lazos personales, políticos e intelectuales da un mayor sustento, a una relación bilateral, de por sí rica y multinacional, pero la profundidad de nuestros vínculos es previa y aún más profunda, si es que cabe comentarlo.
 
            Nacimos prácticamente juntos a la vida independiente. Y durante el Siglo XX, artistas e intelectuales se ocuparon de afianzar nuestros lazos, en la misma medida que lo hicieron el cine y la música popular.
 
            Neruda y Mistral, Fuentes y Paz, Rivera y Siqueiros entrelazaron los destinos de Chile y México, tanto como Mario Moreno, Jorge Negrete y Lucho Gatica.
 
            Y esta dimensión múltiple de nuestra cercanía ha llegado hasta el Siglo XXI. La Inauguración de nuestro Centro Cultural Palacio de La Moneda, con la Exposición: México del Cuerpo al Cosmos o la muestra: Frida y Diego, Vidas Compartidas, ambas, que estuvieron durante mi primer periodo de gobierno, son una muestra de ello.
 
            Por cierto, México y Chile tienen también visiones y posiciones coincidentes en los grandes temas de la Agenda Internacional. Nos encontramos y trabajamos juntos una amplia variedad de acuerdos y de mecanismos multilaterales, en la OEA, en la CELAC, en la APEC, en la OCDE y, por cierto, en la Alianza del Pacífico; y en la OCDE quiero nuevamente agradecer que fue gracias a México que pudimos ingresar a ella.
 
            Y todo esto expresión de una relación bilateral, yo diría privilegiada y una genuina alianza estratégica con un Acuerdo de Asociación que marca la relación y provee de muchos y varios instrumentos para la cooperación; el diálogo político y la facilitación del comercio y las inversiones.
 
            Pero también quisiera destacar un instrumento que ha sido, particularmente, que nos tiene muy contentos, cierto Presidente, que es el Fondo de Cooperación Chile-México, pionero en el ámbito latinoamericano, que ha promovido proyectos en áreas relevantes para el desarrollo sustentable, buscando la complementariedad y el equilibrio de intereses entre ambos países, o también con terceros países. Como en el caso de la cooperación triangular:
 
El Fondo ha permitido dar altura y relevancia a la conmemoración de los 25 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, y tanto en México como en Chile.
 
            Y las reuniones de trabajo que hemos sostenido esta mañana, estimado Presidente Peña Nieto, nos han mostrado con claridad aún lo mucho que podemos seguir avanzando.
 
            Y ello es así porque coincidimos en lo esencial: los valores de la democracia, el respeto a los derechos humanos siempre y en todo lugar, la vigencia del Estado de Derecho y la centralidad de un crecimiento económico sustentable y socialmente legítimo, que cree mayores oportunidades para todas y todos.
 
            Coincidimos también en la búsqueda de sociedades más inclusivas y justas. Cada vez más el progreso de la sociedades pasa por el conocimiento, la investigación, la creación y la capacidad de innovación en ciencia y tecnología. La desigualdad, el problema endémico de los países latinoamericanos, retrasa el ritmo de crecimiento y dificulta la disponibilidad de recursos humanos calificados.
 
            Por ello, en mi Gobierno, y entiendo que México sostiene también un empeño similar, estamos empeñados en un esfuerzo inédito para mejorar sustantivamente la calidad y la equidad del sistema educativo chileno.
 
            Porque los desafíos de América Latina son comunes. Y es que debemos de avanzar también en integración, y qué increíble que Neruda lo dijera tantos años atrás, no, verdad, Presidente, y sigue siendo más vigente hoy día que nunca.
 
            Porque además, para tener una voz que se escuche en el sistema multilateral, hay que apoyarse en las regiones.
 
            Hoy, para crecer económicamente, tenemos que ser capaces de incorporarnos a las cadenas de valor internacional, y todo ello implica avanzar en integración económica, en infraestructura, en la facilitación del comercio, en la libre circulación de  las personas.
 
            Y México y Chile somos de los países con más acuerdos comerciales con todas las regiones del mundo. Tenemos ahí entonces un enorme potencial para avanzar juntos, y con el resto de la América Latina y el Caribe hacer una integración real y concreta que se convierta en motor del desarrollo regional.
 
            Estimado Presidente:
 
            Este encuentro con el México florido y espinudo del que nos habló Pablo Neruda, no deja ni puede dejar nunca indiferente.
 
            Al avance de la relación bilateral expresada en los múltiples acuerdos suscritos durante esta visita, se suma el impacto afectivo, emocional, de esta tierra de contrastes. Patria de Villa y Zapata, de Hidalgo y Morelos. Ese México profundo y ancestral nos sale al encuentro en cada rincón y nos recuerda que todos somos, finalmente, herederos de una historia común y forjadores de un futuro compartido.
 
            Por ese pasado que nos une y ese futuro que nos aguarda, quiero levantar mi copa esta tarde.
 
Quiero levantar mi copa para convocarlos a todos a un brindis. Primero que nada, por usted, querido Enrique Peña Nieto, por su éxito, porque se cumplan todos los sueños de su Gobierno y los del pueblo mexicano.
 
Quiero, por todos los compatriotas en México y en Chile, que representan esta tremenda amistad, quiero brindar y decir:
 
Viva México.
 
Viva Chile.
 
Muchas gracias.