Señoras y señores:

Muy buenas tardes.

Excelentísimo señor Presidente de la República Italiana, don Sergio Mattarella.

Me da mucho gusto nuevamente extenderle la más cordial bienvenida a nuestro país.

Saludar a su hija, Laura Mattarella, Primera Dama de la República Italiana.

A los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de nuestro país, que amablemente están presentes en esta comida.

De igual manera, a integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A la Delegación Oficial del Gobierno de Italia que acompañan al señor Presidente.

A los señores Gobernadores de distintas entidades federativas de nuestro país.

Saludar a empresarias y empresarios de ambos países, que se dan cita en este encuentro.

A representantes de distintos sectores de nuestra sociedad, que nos acompañan en esta comida de honor, que ofrecemos al señor Presidente de la República Italiana.

Muchas gracias por su presencia.

A las y los legisladores Federales que están aquí presentes, también, acompañándonos.

Muchas gracias por su presencia.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Italia ha sido un faro para la civilización occidental y el derecho romano, un legado universal.

Al colocar la legalidad como piedra angular del Contrato Social, estableció las bases del progreso y de una convivencia armónica en el seno de cualquier sociedad.

Pero Italia también ha aportado al mundo su pensamiento, su literatura y su arte, así como el ejemplo de lucha por la libertad de Garibaldi, su héroe nacional.

Por esos motivos, es un alto honor recibir en Palacio Nacional al excelentísimo Sergio Mattarella, Presidente de la República Italiana.

Agradecemos así la hospitalidad con que nos distinguió en Roma, en junio del año pasado.

Sea usted nuevamente bienvenido, señor Presidente.

En aquella Visita Oficial, ambos Mandatarios reafirmamos el compromiso de profundizar nuestra asociación estratégica y los entrañables vínculos de amistad y cooperación que unen a italianos y mexicanos.

México ha recibido a diversas comunidades de italianos, que se han establecido en nuestra geografía; por ejemplo, en Nueva Italia, Michoacán o en Chipilo, Puebla.

Son italianos que, sin abandonar sus raíces, se integraron a nuestra sociedad, lo mismo que a nuestra cultura.

Pero a Italia y a México, no sólo nos une el pasado, también nos une un compromiso, responsable y serio por construir un mejor futuro.

La Italia de hoy está realizando profundos cambios estructurales en los ámbitos político-electoral, fiscal, laboral, judicial y en el Poder Legislativo, a fin de adecuarse a las nuevas circunstancias globales. En México también nos estamos transformando.

Nos encontramos en medio de la implementación de un cambio estructural, que fortalecerá nuestra economía y competitividad, que amplía los derechos ciudadanos y que consolidará nuestras instituciones democráticas.

Nos estamos preparando para afrontar los desafíos de este tiempo de cambio global. Uno de los más relevantes, sin duda, es la migración.

Italia y México somos puerta de entrada, lugar de tránsito y también destino de miles de migrantes.

La desigualdad entre las distintas regiones del orbe ha hecho de las migraciones uno de los más grandes retos del inicio de este siglo, que debemos enfrentar de manera global.

México apoya una migración ordenada y con pleno respeto a los derechos humanos; las reformas que Italia y México estamos realizando, buscan también consolidar la democracia, garantizar una educación de calidad para las nuevas generaciones e impulsar la sustentabilidad de nuestra casa común, de nuestro planeta.

Excelentísimo señor Presidente.

Recientemente usted expresó, y cito textualmente: En Italia la solidaridad y el respeto a la dignidad de las personas serán siempre practicadas.

Congruentes con esta convicción, condenamos enérgicamente los atentados en contra de personas inocentes, como el que ocurrió en Bangladesh, el pasado viernes, donde murieron ciudadanos italianos.

México rechaza de manera categórica al terrorismo y extiende su solidaridad al pueblo y al Gobierno de Italia.

En el mundo de cambio acelerado en el que estamos inmersos, las sociedades no pueden volverse indiferentes ante el dolor humano.

Nunca debemos olvidar que la fraternidad y la solidaridad son valores indispensables para el futuro de la humanidad.

Fraternidad y solidaridad son principios que comparten nuestras naciones.

México sabe que cuenta con la amistad de Italia y, de la misma manera, su gran país, señor Presidente, cuenta con el afecto del pueblo de México.

Quisiera invitar a todos los presentes a que me acompañaran en un brindis.

Quiero brindar, en primer lugar, por la salud y el bienestar del señor Presidente de la República de Italia, don Sergio Mattarella; de su hija Laura, del pueblo de Italia.

Y, particularmente, brindar a la amistad y a la fraternidad que unen a Italia y a México.

Salud.