Señoras y señores.

 Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República.

Señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor Gobernador del Estado de Querétaro.

Muy distinguida Gobernadora y Gobernadores, que están aquí hoy presentes.

Distinguidos integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Muy distinguidos titulares e integrantes de los órganos autónomos del Estado mexicano.

Señores Presidentes de partidos políticos.

Señores Coordinadores Parlamentarios.

Señores representantes de la sociedad civil que están hoy aquí presentes.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es síntesis de nuestra historia y, al mismo tiempo, es el proyecto de Nación que, desde hace casi un siglo, nos une e identifica como mexicanos.

Por ello, hoy, con este acto republicano, rendimos homenaje a los Constituyentes, a quienes supieron construir consensos y generar acuerdos para establecer un gran pacto social.

Este día, recordamos con respeto y solemnidad al Congreso Constituyente de 1916-1917, a los hombres que establecieron los cimientos para hacer de México un país de leyes e instituciones; una Nación de derechos y libertades.

Estamos a solo un año de celebrar el Centenario de la Promulgación de la primera Constitución social del mundo. Sí, la Constitución mexicana.

En efecto, en 2017 tendremos una conmemoración que se distinguirá por ser austera y republicana, pero al mismo tiempo, trascendente y profunda.

Su objetivo es recordar, reflexionar y difundir la trascendencia de nuestra Carta Magna, la institución que da fundamento a todas las instituciones del país.

La honraremos con coloquios y debates, con seminarios y exposiciones; con una obra editorial que acerque este texto básico a los mexicanos.

También estamos trabajando para que en el marco de esta conmemoración, definamos un paquete de iniciativas de reforma y de políticas públicas, para hacer de la justicia cotidiana un derecho efectivo.

Como parte de este centenario, además se habrán de dedicar importantes obras de infraestructura en su honor.

En pocas palabras: queremos que la celebración de estos 100 años esté presente en toda nuestra geografía y en la vida diaria de los mexicanos.

Sin embargo, no sólo debemos recordar y honrar nuestra Constitución.

Debemos, sobre todo, asegurar que se respete y que se cumpla.

Como ciudadanos, todos por igual, tenemos la obligación de acatar sus postulados; y como autoridades debemos hacer valer los derechos y libertades que reconoce.

Esa es, en esencia, la base del Estado de Derecho: que los ciudadanos cumplan la ley y que las autoridades, además de cumplirla, la hagamos cumplir.

La Constitución es una síntesis de nuestra historia y es una proyección de nuestro porvenir.

Nuestra Ley Suprema mantiene vivo lo mejor de nuestro pasado y establece la ruta para conducir a México hacia un mejor futuro.

En ella está presente el ideario de José María Morelos y Pavón, que plasmó en la Constitución de Apatzingán, el de un país libre e independiente, sin esclavitud, con soberanía popular, división de poderes y leyes de aplicación general.

En nuestra Constitución está también el espíritu federalista y republicano del Constituyente de 1824.

Nuestra Carta Magna condensa el pensamiento progresista de los liberales, que en 1857 establecieron los derechos del hombre con libertades fundamentales, como las de expresión, imprenta, tránsito, asociación y trabajo; además, del juicio de amparo como protección ante cualquier acto arbitrario de autoridad.

Nuestra Ley Suprema, también refleja la fuerza y el pensamiento social de la Revolución Mexicana, con los derechos a la educación, a la tierra y al trabajo digno.

En nuestra Constitución, también se aprecia la evolución política y democrática de nuestro país, que emprendió a partir de la segunda mitad del Siglo XX.

Desde el voto de la mujer y la Reforma del 77, hasta la Reforma Política de 2014, México ha tenido un cambio cualitativo innegableen su vida democrática.

Este fortalecimiento de la democracia en nuestra Ley Suprema ha sido acompañado del impulso a la transparencia y la rendición de cuentas en el ejercicio de gobierno.

Fue justamente la reforma política de 1977 que se reconoció el derecho constitucional a la información. Posteriormente, en la primera alternancia en la Presidencia de la República, se impulsó la transparencia y el acceso a la información pública en el ámbito federal; y con la reforma constitucional en materia de transparencia de 2014, ahora se garantiza a escala nacional.

Nuestra Constitución también ha estado en sintonía con las tendencias internacionales en favor de la protección, promoción y defensa de los derechos humanos.

Así ocurrió con la creación de la Comisión Nacional, en 1990, su reconocimiento constitucional, en 1992, el otorgamiento de su autonomía, en 1999, y la reforma de 2011.

Es de esta manera que nuestra Constitución integra los ideales y principios que los mexicanos hemos enarbolado a través de la historia, desde aquellos insurgentes que lucharon contra la dominación extranjera, hasta los mexicanos de hoy, que trabajamos para construir una sociedad de derechos.

Señoras y señores:

Así como la Constitución de 1917 trazó con claridad el México del Siglo XX, hoy nuestra Carta Magna permite vislumbrar el México del Siglo XXI.

Nuestra ley suprema no sólo está vigente, es una hoja de ruta para construir un México más seguro y más justo, más incluyente y equitativo, más competitivo y más próspero.

Las reformas aprobadas en los últimos años están ampliando los horizontes de desarrollo de nuestro país y, al mismo tiempo, dan dirección a los esfuerzos nacionales.

En ellas se expresa la voluntad de una sociedad dispuesta a seguir avanzando en la construcción de un mejor país y, sobre todo, se manifiesta el compromiso colectivo de seguir transformando a México.

Nuestra Constitución se ha renovado y, con ella, se vislumbra un país que brinde acceso a una justicia rápida, efectiva y transparente; una justicia que proteja a las víctimas, que inspire confianza y que dé resultados.

En ella se proyecta también un México donde los ciudadanos puedan ejercer a plenitud sus libertades y derechos, y donde las autoridades actúen con apego a los más altos estándares internacionales en materia de respeto a los derechos humanos.

En nuestra  ley fundamental se visualiza un México con modernos sistemas nacionales de transparencia y lucha contra la corrupción, con una activa participación ciudadana e innovadoras herramientas en favor de la apertura, la integridad y la eficacia en la gestión pública.

Nuestra Constitución perfila hoy a un México con un mayor empoderamiento de las mujeres, con una efectiva equidad de género en la vida política del país.

En nuestra Carta Magna se advierte ya un país con nuevos pesos y contrapesos, donde los Poderes Públicos interactúan con órganos autónomos especializados.

En la Constitución actual se vislumbra una Nación donde el Estado ha recuperado plenamente la rectoría de la educación para asegurar su calidad. 

En nuestro texto fundamental podemos ver un México con una verdadera competencia, donde los agentes económicos ofrecen más y mejores productos a los consumidores.

En nuestra Ley Suprema reformada, hoy se proyecta un país donde la población ejerce nuevos derechos, en concordancia con el desarrollo tecnológico del mundo, como el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, incluidas la banda ancha y el Internet.

En nuestra Carta Magna, también se vislumbra una Nación más competitiva, que hace un uso más efectivo y sustentable de sus recursos energéticos para generar prosperidad y bienestar para su población. 

En síntesis.

La Constitución que hoy orienta los destinos de México se mantiene como una Carta Magna vigente y pilar de las instituciones democráticas de nuestro país.

Nuestra Constitución es la gran plataforma jurídica para impulsar el desarrollo económico, político, social y cultural del México del Siglo XXI.

Quiero, finalmente, expresar reconocimiento a la plena coincidencia que he escuchado aquí, de quienes me han antecedido en el uso de la palabra, como representantes de los Poderes de la Unión, que vale la pena decir, son titulares de los mismos y tienen un origen partidario diferente entre quienes estamos hoy aquí.

Pero todos coincidimos en algo fundamental: es nuestra Constitución, es nuestra Carta Magna, pilar, repito, fundamental de nuestras instituciones. Es, efectivamente, la institución de todas las instituciones.

Sigamos actuando en gran acuerdo, en consenso y en voluntad política para que realmente hagamos de nuestra Constitución una Carta que otorgue derechos plenos y vigentes a la sociedad para quienes están dirigidos.

Y ello nos permita seguir trabajando en favor de una mejor Nación.

Muchísimas gracias.