Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto encontrarme nuevamente aquí, en esta Semana de la Transparencia, que convoca el INAI, en este tercer encuentro. Agradecerle a su presidenta la invitación.

A las comisionadas y comisionados que integran este instituto, reconocer su aporte, su compromiso y, sobre todo, este acompañamiento que hacen a lo que es una tarea y responsabilidad del Estado mexicano, en favor de la transparencia.

Y deseándoles el mayor de los éxitos en esta Semana Nacional de la Transparencia.

En este espacio, saludo con gran respeto a los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial.

Presidentes de las Mesas Directivas del Senado de la República, de la Cámara de Diputados.

Al señor Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A la Gobernadora de Sonora y representante aquí, de la Conferencia Nacional de Gobernadores.

A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República; particularmente, al señor General Secretario de la Defensa, al señor Almirante Secretario de Marina.

Y ocasión para saludar a quienes están aquí presentes, que son presidentes de los distintos institutos de transparencia que hay en nuestro país.

A Legisladores Federales que nos acompañan.

A dirigentes de partidos políticos.

A dirigentes sindicales.

Actores políticos que representan, sin duda, a sectores que hoy más que nunca están comprometidos, y son parte del Estado mexicano, que tiene por delante esta tarea de ser parte de este nuevo paradigma.

De construir, entre todos, esta responsabilidad de actuar con absoluta transparencia en nuestro diario actuar y en la mayor rendición de cuentas de aquello que ejercemos y sobre lo que actuamos, en cada una de nuestras responsabilidades.

Después de escuchar las participaciones que previamente ha habido, a la que hoy en este momento estoy teniendo, me anima a dejar de lado lo que tenía previsto en esta intervención, porque, sin duda, motiva, sobre todo, a hacer reflexión de cuánto hemos avanzado como país.

Porque, sin duda, si bien reconocemos retos, si bien reconocemos desafíos, si bien reconocemos que vivimos tiempos complejos y difíciles; si bien reconocemos que el mundo hoy más que nunca, y no por primera vez, pero sí hoy estamos enfrentando un mundo volátil en el entorno financiero, volátil, y me refiero incierto ante los escenarios políticos que habrán de depararle al mundo, en su distinta geografía política y en diferentes partes, y en donde, sin duda, México no está aislado y no es ajeno, y tiene impacto sobre sí lo que ocurre en el resto del mundo.

Pero también, reconociendo esto, es para no regatear el avance que como país hemos tenido, precisamente, para ir consolidando instituciones que nos permitan seguir construyendo una nación por el sendero de la institucionalidad, es decir, más allá de personajes, más allá de liderazgos, más allá de los propios partidos políticos o definiciones propias que tengan, sino que sean las instituciones y no las personas las que nos permitan ir construyendo una nación que depare mayores oportunidades a su sociedad.

Porque hoy, precisamente, a lo que convoca el INAI es como en el ejercicio de este derecho por la transparencia podemos combatir uno de los mayores lastres y uno de los mayores rezagos que tiene nuestro país: el de la desigualdad, el de la pobreza.

Y a lo que nos está convocando hoy, el INAI, en esta Semana Nacional de la Transparencia, es hacer reflexión y aporte de cómo podemos incidir en el ejercicio del derecho a la información y a la transparencia para hacer de esta información un referente para definir políticas públicas, que puedan realmente combatir la desigualdad y la pobreza.

Cómo enriquecer el actuar del Estado mexicano, en sus distintos ámbitos y en sus diferentes poderes, para realmente combatir la pobreza y la desigualdad.

Creo que será el tema de reflexión de esta semana y deseo realmente que se recoja aquí, de los distintos actores, propuestas, experiencias y todo aquello que abone precisamente a alcanzar este objetivo.

Yo quisiera significar de este evento, y coincido en lo expresado por el Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, la presencia hoy aquí de los representantes de los diferentes Poderes del Estado mexicano, de sus órganos autónomos, de quienes representan a partidos políticos, sindicatos, hoy sujetos obligados a la transparencia, como no lo estaban antes.

Es precisamente significativa su presencia, y representa, sin duda, el gran compromiso que hay hoy del Estado mexicano y de quienes le representan, por realmente avanzar en materia de transparencia.

Aquí se señaló varios de los problemas que hoy tenemos, que lastiman a la convivencia social.

Y, reitero, también creo que es oportunidad de no regatear lo que sí hemos logrado hacer y avanzar en favor del Estado de derecho, en favor de la consolidación de instituciones democráticas, que hoy están permitiendo que nuestro país esté avanzando en distintos espacios frente a otras naciones.

Y habré de hacer referencia a algunos de ellos. 

La propia Presidenta del INAI señaló lo que el Centro de Derecho y Democracia apenas el día de ayer dio a conocer: que la legislación que en materia de transparencia tiene hoy nuestro país ocupa el primer lugar, o los estándares más altos que hay y que se le pueden dar a un país por el régimen de transparencia que tienen, cuando hace apenas un par de años, o un año, estábamos en el lugar número 9. Esto significa un avance importante en materia de transparencia.

Lo mismo ayer. Se dio a conocer por el Foro Económico Mundial, en materia de competitividad, como nunca antes y desde que se hace esta medición, hace 10 años, México había ocupado un lugar, o había avanzado tan aceleradamente.

De hecho, México es de los países que avanza de forma tan acelerada, sólo con otro país, en seis posiciones, al pasar del lugar 57 en términos de competitividad, al lugar 51.

Y qué reflejan estos avances.

Que México ha venido construyendo instituciones, precisamente para ser más competitivo, para depararle mayor igualdad y bienestar a su sociedad, para ser más transparente y combatir todo aquello que lastima y lacera la convivencia de nuestra sociedad.

Hoy, sin duda, y bien lo señalaba la Presidenta, hoy somos parte de una sociedad más informada, más exigente, que participa democráticamente, que sabe el sentido y valor de su opinión, de su posicionamiento y que la puede externar y expresar en distintas plataformas, lo saben.

Y, precisamente, eso hoy demanda al Estado mexicano el que pueda realmente también avanzar, así como los cambios que vive la sociedad mundial y la nuestra, de forma muy acelerada, también exige que el Estado se adecue y se adapte a este cambio tan acelerado y rápido, y vertiginoso, que estamos experimentando.

Y creo que, con sentido de responsabilidad, el Estado mexicano en su conjunto, los Poderes: el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Ejecutivo Federal hemos actuado en consecuencia. No nos hemos mantenido de brazos cruzados. Por el contrario, hemos sido promotores del cambio y de la transformación de nuestro país.

Y, hoy estamos en este proceso de instrumentar las instituciones y los cambios legales que hemos hecho a nuestro marco legislativo para modernizarlo y para adaptarlo a esta nueva realidad.

Y, por supuesto, que enfrentamos resistencias en distintos ámbitos. Pero yo estoy orgulloso y convencido de que lo que hemos logrado trazarnos en esta ruta de cambio y de transformación, sin duda, va a significar para México un antes y un después.

Y en materia de transparencia, sin duda, hay un nuevo paradigma. Hoy las entidades públicas, y varios otros sujetos, están obligados a la rendición de cuentas.

Hoy tenemos señales de mayor crítica, de mayor señalamiento, gracias a la transparencia.

Eso no podía tener lugar, porque simplemente hoy, repito, distintos sujetos de todo el Estado mexicano, de todos los Poderes, los partidos políticos, estamos sujetos a la transparencia, a la rendición de cuentas.

Y es a partir de ahí donde eventualmente se desatan debates, polémicas, señalamientos y oportunidad para hacer esclarecimiento a cualquiera de ellos. Pero somos parte de esta nueva modalidad, de este nuevo ejercicio, de este derecho a la información y a la transparencia.

Apuntaba el señor Diputado Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados: Necesitamos combatir la corrupción, que hoy emerge como uno de los temas que lastiman a la sociedad. Porque somos una sociedad más consciente, porque somos una sociedad donde todos sus agentes sociales, todos, todo individuo está prácticamente sujeto a un gran escrutinio; lo está por mandato de ley las entidades públicas y quienes están en la tarea del orden público, pero, en general, lo está toda la sociedad.

Porque hoy las tecnologías hacen posible que cualquier agente social, cualquier miembro de esta sociedad, está expuesto, no expuesto, yo no diría que fuera la palabra expuesto, porque pareciera un riesgo, sino, más bien, está abierto a un gran escrutinio, a cómo se comporta socialmente.

Y si bien hoy hay, precisamente, esta conciencia de combatir la corrupción como algo que lastima, también, he decir, hemos avanzado en crear mecanismos e instituciones diseñados específicamente para combatir la corrupción.

Yo diría que en estos últimos tres años hay dos grandes pilares que hoy estamos desarrollando y que estamos impulsando, y que estamos consolidando en lo que debe esperarse de ellos.

Uno, es este Sistema Nacional de Transparencia; y el otro, es el Sistema Nacional Anticorrupción, que está en un periodo, precisamente, de implementación, pero que nos van a permitir establecer un nuevo paradigma, un nuevo patrón de comportamiento y de exigencia a quienes están en el ámbito público, y me atrevo a decir, a quienes están, también, en el ámbito privado.

Porque este tema que tanto lacera, el tema de la corrupción, lo está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos.

No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra. Todos han sido parte de un modelo que hoy estamos desterrando y queriendo cambiar.

Que tenemos que modificar, precisamente, para beneficio de una sociedad que, repito, es más exigente y que se impone nuevos paradigmas.

Hoy la juventud, Ximena, Presidenta de este Instituto, decía que hoy estaba aquí su hija, a quien saludé. Pero las nuevas generaciones sí parten de una nueva conciencia, de un nuevo modelo, que esperan tener en su sociedad, nuevos valores, nuevas ideas.

Quizá algunos crecieron y algunas generaciones bajo un modelo que daban por descontado ciertos eventos casi como normales de la actividad social.

Hoy las nuevas generaciones no los quieren, no quieren ser parte de modelos arcaicos, impregnados o de corrupción, o de poca transparencia; con nuevos valores en su actuar.

Y, por supuesto, el Estado mexicano tiene que ser parte de este gran esfuerzo. Ahí hay dos grandes pilares.

Y creo que si realmente queremos avanzar en el combate, entre otras cosas, de la corrupción, tenemos que hacerlo, no por razones de oportunismo político, de revanchismo político, sino, realmente, porque estemos seria y genuinamente comprometidos en cambiar el modelo que rige el actuar de las instituciones del Estado mexicano, de los agentes políticos y de los agentes sociales.

Ese me parece que es el gran reto que tenemos, lo tenemos todavía por delante.

He señalado que México, y lo decía con orgullo y con satisfacción, creo que hoy esta medición que cobra tanta relevancia a nivel mundial es buena, y es una buena señal que México pueda mostrarse que está avanzando en términos de competitividad.

Gracias, precisamente, al reforzamiento y al fortalecimiento de las instituciones y del nuevo marco legal, que se ha logrado concretar con el esfuerzo del Poder Legislativo y la convergencia de las distintas fuerzas políticas.

El propio informe reporta que en materia de Estado de Derecho y de fortalecimiento a las instituciones, aún hay mucho por andar, hay camino por andar. Y eso de materializarlo nos permitiría avanzar incluso más aceleradamente en términos de competitividad, sólo por señalar o mencionar un indicador que mide cómo nos medimos frente al mundo entero.

Yo deseo que esta Semana Nacional de Transparencia sea exitosa.

Le deseo a la Presidenta, será la última Semana Nacional de Transparencia en la que participe como Presidenta de este instituto, a ella, a las comisionadas y comisionados que son artífices de este espacio de discusión y de debate, deseo el mayor de los éxitos; que realmente el aporte de esta Semana Nacional de Transparencia nos permita, repito, sí avanzar e ir consolidando un régimen de instituciones que depare a la sociedad mexicana oportunidades, igualdad, combate a la pobreza y, sobre todo, la oportunidad para que cada mexicano escriba su propia historia de éxito.

Muchísimas gracias.

Voy a proceder a esta amable invitación que se me ha formulado, precisamente, para hacer la declaratoria inaugural de este evento.

Hoy, 28 de septiembre del 2016, es un honor declarar formalmente inaugurada la Semana Nacional de Transparencia 2016, haciendo votos porque sus reflexiones y propuestas contribuyan a la generación y uso de la información pública en beneficio del desarrollo nacional.

Muchísimas gracias y felicidades.