Muchas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar a las distintas autoridades que concurren en este acto.

A integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Al Senador Presidente de la Comisión de Juventud del Senado de la República.

A legisladores federales, tanto del Senado de la República, como de la Cámara de Diputados, a quienes saludo con respeto.

Y muy particularmente, quiero saludar con reconocimiento, con mi mayor felicitación a todos los jóvenes que el día de hoy son premiados y reconocidos por su esfuerzo, en distintos ámbitos y en distintas tareas; que a edad temprana han tomado la iniciativa de emprender actividades, sobre todo con sentido social y en el propósito de apoyar a quienes, como ustedes, necesitan tener o trazarse rutas para un México de oportunidades, de desarrollo individual y de mayor prosperidad para todos.

Les felicito ampliamente por su trabajo, por su tarea y sobre todo por ser merecedores de este reconocimiento que el jurado calificador, y a cuyos integrantes también saludo esta media tarde, están aquí presentes.

Quiero desearles a todas y a todos ustedes, jóvenes, el mayor de los éxitos en todo lo que emprendan hacia adelante, en la actividad que están llevando a cabo y que ha sido digna de reconocimiento y de habérseles otorgado el Premio de la Juventud 2013 y desearles, insisto, el mayor de los éxitos.

Y al saludarles y felicitarles a cada uno de ustedes, también saludo, seguramente, a sus padres y familiares que están aquí presentes en este acto, quienes con emoción, con gran orgullo y con gran satisfacción han visto aquí el desempeño de sus hijos y sobre todo la alegría que les da verles, precisamente, tomando a esta edad temprana un camino que seguramente se antoja y promete ser muy promisorio y de éxito en el futuro, que ese es mi mayor deseo.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Permítanme, en este acto, hacer alusión a un mexiquense que fue Presidente de nuestro país: Adolfo López Mateos. Un mexicano ejemplar que sirvió a la Nación como Presidente de la República.

Él decía: Para la Revolución Mexicana el hombre no es un medio para cumplir los fines del Estado, sino exactamente todo lo contrario. Es el Estado un medio para cumplir los altos fines del hombre. Y es cierto.

Hoy, como ustedes saben, celebramos el 103 Aniversario de la Revolución Mexicana y podemos valorar la gran transformación social que implicó este movimiento.

En el inicio del Siglo XX a la gran mayoría de los mexicanos se les negaban sus derechos fundamentales y vivía en condiciones de miseria inaceptables.

En la Revolución Mexicana surgió la Constitución de 1917 y en ella se precisaron las garantías individuales, pero también las garantías sociales que habrían de transformar al país en las siguientes décadas.

El México posrevolucionario creó instituciones a partir, precisamente, de este nuevo andamiaje legal. El Estado sirvió como medio o ha servido como medio para cumplir los altos fines que inspiraron ese gran movimiento colectivo.

A poco más de un siglo de distancia, la Nación ha tenido avances indudables.

La Revolución Mexicana transformó las instituciones políticas, económicas y sociales de nuestro país. Pero lo más importante es que transformó la vida de los mexicanos.

Se procuró la justicia social en dos grandes frentes: en el campo, a través del reparto agrario, y la creación de instituciones que velaron por el bienestar de los campesinos.

Mientras que en el sector obrero se ha procurado desde entonces la defensa de los derechos laborales. Se fundaron instituciones de salud, como el Seguro Social, el ISSSTE o los institutos nacionales de Nutrición, Cardiología o pediatría para atender y prevenir enfermedades, lo que ha posibilitado que se amplíe la esperanza de vida entre los mexicanos.

Se crearon empresas públicas emblemáticas, como PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad, que han impulsado el desarrollo del país, que son orgullo nacional y que seguirán siendo patrimonio de todos los mexicanos.

A lo largo y ancho de nuestra geografía nacional se construyeron carreteras, puentes, puertos, aeropuertos para conectar al país y detonar su crecimiento económico.

Se estableció la educación laica, gratuita y obligatoria y, a partir de ella, todo un sistema educativo nacional que no solo alfabetizó, sino que sembró la semilla para transformar desde las aulas.

En suma y el día de hoy que celebramos, precisamente, el 103 Aniversario del inicio de esta Revolución, hay que decir que en ella se fundó un nuevo Estado, que le permitió a México tener estabilidad política, crecimiento económico y extender los derechos sociales.

Hoy, sin duda, el rostro de nuestra gran Nación es muy diferente al que había hace 100 años. Y el mejor ejemplo de ello, precisamente el mejor testimonio de este cambio que nuestro país ha tenido es la juventud de México.

Ustedes son el rostro de México del Siglo XXI. Son herederos, precisamente, de lo mucho que ha logrado este impulso transformador de hace ya más de un siglo. En cada joven mexicano hay una historia personal de dedicación, de esfuerzo y de lucha diaria.

A ustedes les distingue su preparación, su dominio en nuevas tecnologías, su pluralidad, su apertura al mundo y, sin duda, como lo he hemos escuchado hace un momento en la voz de Natalia que ha hablado por todos ustedes, su gran compromiso con México.

Cada joven mexicano es una persona única que define su propio camino. Son auténticos, son individuos libres, que tienen múltiples pertenencias y estrechos lazos con sus amigos, su familia, su país, con el mundo entero.

Por ello, como Presidente de la República es un alto honor reunirme con todos ustedes para entregar este Premio Nacional de la Juventud 2013.

A ustedes que representan al país o a la juventud de nuestro país, y que han sido merecedores de este reconocimiento, precisamente en la diversidad, en el talento y energía de su juventud, que son, al final de cuentas, sus más valiosos tesoros, y que está en ustedes el aprovecharlos y saber cómo conducen ese talento y esa energía y ese vigor que les acompaña, para trazarse un camino de éxito. Pero al hacerlo convertirse, también, en ejemplo de toda la juventud de nuestro país.

Son ustedes apenas esta pequeña representación, esta muestra del vigor y del talento de la juventud de nuestro país, de esos casi 40 millones de mexicanos que están hoy en distintas actividades y en distintas tareas, pensando en qué habrán de ser y cuáles son las metas que quieren alcanzar en los próximos años.

Al estar observando el video y al recoger algunas expresiones de jóvenes que fueron entrevistados sobre qué querían ser y qué querían alcanzar en cinco años.

Esto nos da, a quienes tenemos responsabilidad pública, una idea muy clara que para la juventud de hoy el Gobierno de la República está orientado y está trabajando para generar la condición, el entorno económico, social, que permita que la juventud de hoy pueda tener un futuro de éxito y promisorio, y en el que cada mexicano, en el que cada joven pueda realmente hacer realidad sus sueños y sus anhelos en cualquier actividad en la que encuentren ustedes vocación y en la que encuentren ustedes el talento que quieren dejar correr para que realmente logren esa meta y el éxito personal y familiar.

Hoy, igual que hace un siglo, nuestra Nación enfrenta nuevos y diversos desafíos. Hay modelos y estructuras que ya no corresponden a la realidad nacional, ni a las exigencias de una era global que, como ustedes saben, es más dinámica, mejor conectada, más exigente y, sin duda, hoy tenemos una sociedad mucho más informada de la que teníamos cuando se inició esta gesta revolucionaria.

El nuestro deber ser, en razón de ello, un tiempo de transformación.

Afortunadamente gracias a los avances que como Nación hemos alcanzado, hoy tenemos y éstos son valores y son, sin duda, rostros del México moderno, una sólida democracia, instituciones fuertes, ciudadanos informados y jóvenes, como ustedes, participativos para impulsar los cambios que demanda nuestro país.

México tiene todo lo necesario para llegar a ser un país de paz, incluyente; un país con educación de calidad, próspero y, como ha sido una de nuestras metas, con responsabilidad global.

Contamos con la firme determinación de convertirnos en una sociedad de derechos en la que todos puedan gozar, en la vida cotidiana, de los derechos que otorga nuestra Constitución que ha sido, precisamente la nuestra, el legado más importante de la gesta revolucionaria de hace más de 100 años.

Los ideales y las aspiraciones de la Revolución Mexicana siguen vigentes, porque hoy buscamos que la letra y los derechos consagrados en nuestra Constitución realmente se materialicen y tengan vigencia plena en cada uno de los mexicanos.

Hoy nos toca trabajar precisamente para continuar la obra colectiva que como muchos de ustedes en estos grupos que han formado y que al igual que hace 100 años, la colectividad de nuestro país y millones de mexicanos decidieron emprender la transformación y el cambio.

Primero, pensando que podría ser a través de las instituciones; después, llegando a este movimiento revolucionario y que hoy, sin duda, tenemos de ese ejemplo un gran legado que debe llevarnos a ser todos motores de la transformación y del cambio que deseamos para México.

Sin duda, el cambio, la transformación, es la constante de la historia, es la constante de la humanidad.

Pero quienes tenemos la oportunidad de estar hoy aquí en distintos espacios de orden público, de responsabilidad pública y a ustedes como jóvenes que se están trazando una ruta para el futuro, todos tenemos la misión y el compromiso de servir en lo que hagamos al impulso transformador y al cambio que nuestra Nación deba ir teniendo, precisamente, para que en cada tiempo y en cada momento podamos hacer un mejor legado del México de hoy a las futuras generaciones.

Ésta es la meta que el Gobierno de la República tiene trazado, eso es lo que nos hemos propuesto llevar a cabo.

Y en este espacio de reconocimiento a jóvenes que en distintas tareas y en distintas responsabilidades han sido merecedores de este Premio Nacional de la Juventud 2013, me da mucho gusto compartir con ustedes lo que este Gobierno se ha trazado y que junto con ustedes, quiere, además, construir para las futuras generaciones.

Cierro esta intervención solamente dejando muy en claro y precisando al señor Director del Instituto Mexicano de la Juventud, a José Manuel, para que lleve a cabo esta tarea de consulta que ya ha iniciado en todo el país.

Que nos permita recoger los testimonios y las experiencias de la juventud de todo el país, de esta representación que participe en los foros que se están llevando a cabo y que eso venga a alimentar las políticas públicas que el Gobierno deba de llevar a cabo, que les permita a ustedes, jóvenes, encontrar en este Gobierno a un Gobierno aliado, un Gobierno que escuche sus necesidades y, sobre todo, que dé respuesta cabal a cada una de sus inquietudes.

En los trabajos que ustedes y que otros jóvenes que trabajan, quizá, de manera anónima, está un ejemplo y está, también, una visión que en mucho enriquece la tarea que el Gobierno tiene por delante para construir el México que todos queremos.

Un México de mayor desarrollo, un México de mayores oportunidades y, sobre todo, un México que permita a cada joven construir su propia historia de éxito.

Muchísimas gracias y muchísimas felicidades.