Quisiera saludar con gran respeto a su muy distinguida esposa, la señora Sharon Johnston.

Al Excelentísimo señor Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau. A su muy distinguida esposa Sophie Grégoire Trudeau.

Y a toda esta muy distinguida concurrencia, integrada por una delegación empresarial de Canadá, de México.

Y muy distinguidas personalidades, representantes de la sociedad canadiense, que hoy están aquí presentes, en esta cena que gentilmente nos dispensa el Gobernador General de Canadá con motivo de esta Visita de Estado, que estamos realizando a este país.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Permítanme comenzar relatándoles una breve historia.

En 1942, un joven mexicano, Luis Pérez Gómez, llegó a Canadá para estudiar aviación en la Real Fuerza Aérea Canadiense.

En este gran país se enamoró de una muchacha: Dorothy O'Brien.

Aquellos eran tiempos difíciles para el mundo.

Inspirado en la lucha por la libertad, el joven mexicano voló a Gran Bretaña para combatir, junto con los pilotos canadienses, en la Segunda Guerra Mundial.

En junio de 1944, 10 días después del Desembarco de Normandía, el avión de este compatriota fue derribado en Francia, su novia canadiense recibió la trágica noticia: el piloto Luis Pérez había muerto.

El tiempo pasó, Dorothy continuó su vida y formó una familia, pero nunca olvidó a su amor mexicano, decidió buscarlo y luego de 50 años ubicó sus restos en la tumba del Soldado Desconocido, en el Pueblo de Sassy, en la Normandía francesa.

Ahí, en un día soleado de 2004, y con la presencia de Dorothy, se le rindió un sentido homenaje a este joven piloto en el que ondearon juntas las banderas de Canadá y de México.

Esta emotiva historia ilustra con claridad los lazos entrañables que ambas sociedades hemos forjado, con base en valores compartidos.

Valores tan apreciados como la amistad, la apertura, la calidez, el respeto y la lealtad, que hoy siguen definiendo los vínculos entre canadienses y mexicanos.

La presencia de México en Canadá es tan amplia como diversa. Aquí vive la segunda comunidad más numerosa fuera del país, con más de 90 mil mexicanos.

Hace unos minutos saludé a un grupo de mexicanos del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales, el más exitoso de México en el extranjero.

Es un programa que, desde hace más de 40 años, recibe a miles de trabajadores agrícolas mexicanos, brindándoles vivienda, sustento y condiciones laborales justas y dignas para impulsar el desarrollo de Canadá.

Cada año, a final de la temporada, los mexicanos regresan con sus familias. Muchos de ellos lo han hecho por décadas, creando vínculos de identidad y amistad con los canadienses.

Estos connacionales me compartieron la gran estima que sienten por Canadá y por su gente, porque han sido recibidos en un país que los valora y respeta.

Canadá también recibe a estudiantes mexicanos, que se están preparando para ser exitosos.

Hoy mismo tuve oportunidad de encontrarme con varios de ellos. Jóvenes que ven con esperanza el futuro de la humanidad, a través de la cultura, la ciencia y la tecnología.

Usted, señor Gobernador General, ha acuñado el concepto de Diplomacia del Conocimiento, que hará posible que investigadores, científicos y técnicos se trasladen fácilmente de un país a otro.

Es una visión que le aplaudo y le reconozco.

Como agradezco, también, el apoyo que Canadá ha dado para la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal, que recién entró en vigor en México.

Usted sabe, señor Gobernador, que un grupo de jueces, entre ellos, su hija Debbie, acudió a mi país para compartirnos su experiencia sobre cómo llevar a cabo juicios orales.

Éste es un gesto más que ejemplifica la generosidad del pueblo canadiense con los mexicanos.

Excelentísimo señor Gobernador General.

Excelentísimo señor Primer Ministro:

Quiero reiterarles mi mayor agradecimiento por su hospitalidad y por esta espléndida cena de Estado.

El gran comunicólogo canadiense Marshall McLuhan definió el progreso del hombre como el tránsito de la aldea tribal a la aldea global.

En esta aldea global, nuestros países tienen, frente así, la oportunidad de conocerse mejor y profundizar sus vínculos como socios regionales.

Que así sea, por el bien de Canadá y por el bien de México.

Quisiera invitar a los presentes para que me acompañen en un brindis.

Quisiera brindar hoy, de manera muy especial en su cumpleaños, en honor del señor Gobernador General, de su muy distinguida esposa; del señor Primer Ministro de Canadá y de su muy distinguida esposa.

Y brindo por la amistad que une e identifica a Canadá y a México.

Y porque esta amistad nos permita trabajar juntos en favor de la prosperidad, el desarrollo y el bienestar de nuestras sociedades.

Que así sea.

Salud.