Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar y agradecer la presencia de los Presidentes de las Mesas Directivas de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados.

De igual forma, al señor Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores y a los señores gobernadores, que gentilmente hoy aquí nos acompañan.

A los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al Auditor Superior de la Federación.

Y a todas las autoridades aquí presentes.

A los Presidentes de las Comisiones de Hacienda y Crédito Público, tanto del Senado de la República como de la Cámara de Diputados.

A las y los Legisladores Federales que están aquí presentes con nosotros.

Al señor Presidente de la Asociación de Bancos de México. Muchas gracias por acompañarnos.

Y, de igual manera a los directores y representantes de distintas instituciones financieras del país.

Muy distinguidas y distinguidos periodistas que hoy aquí nos acompañan.

Señoras y señores:

En las últimas tres décadas, México ha dado pasos fundamentales, varios de carácter estructural, para alcanzar, mantener y consolidar condiciones de estabilidad macroeconómica.

La autonomía del Banco de México, diversas reformas fiscales y novedosos ordenamientos legales en materia de presupuesto y responsabilidad hacendaria en el ámbito Federal, son parte, precisamente, de esta evolución.

En la presente Administración hemos continuado el proceso de fortalecimiento institucional en favor de un propósito: finanzas públicas sanas y una sólida economía nacional.

La Reforma Hacendaria es quizá el principal ejemplo de ello. A partir de la fecha en que fue publicada o promulgada, ha permitido aumentar el número de contribuyentes en casi un 30 por ciento, mejorar la distribución de la carga fiscal, fortalecer la recaudación tributaria y disminuir nuestra dependencia de los ingresos petroleros.

Otro avance institucional, tal vez menos conocido, pero también de gran trascendencia, es la Reforma Constitucional en Materia de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, que entró en vigor el pasado 27 de mayo.

Hoy, nos convoca precisamente el cumplimiento a esta reforma constitucional, que fue promulgada en la fecha que he señalado y que pasó por todos los avatares que ya aquí el Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República nos ha referido, en esta disputa, y no voy a entrar, aparente disputa, señor Presidente, y desacuerdos y acuerdos.

Pero al final de cuentas, aquí está el logro de ese debate intenso y amplio que se dio entre las dos Cámaras que forman parte del Congreso de la Unión; y que permitieron hacer la Reforma Constitucional y que hoy nos convoca la presentación de la iniciativa de esta nueva Reforma en Materia de Disciplina Financiera para las Entidades Federativas y Municipios del país.

Es un nuevo ordenamiento que deriva de la Reforma Constitucional y que también modificará algunos otros ordenamientos que tienen incidencia en el aspecto tan importante que hoy aquí estamos destacando.

Esta reforma establece que es responsabilidad del Estado en su conjunto, de los tres órdenes de Gobierno: el Federal, el estatal y el municipal, velar por la estabilidad de las finanzas públicas y del sistema financiero, para coadyuvar en la generación de condiciones favorables para el crecimiento económico y la generación de empleo.

Con base en este nuevo principio, la reforma constitucional facultó al Congreso de la Unión para legislar sobre reglas de presupuesto, endeudamiento y transparencia presupuestaria, aplicables a los gobiernos estatales y municipales.

El objetivo es lograr una gestión más eficiente de los recursos públicos y una correcta rendición de cuentas en el ámbito local, lo que constituye, también, una demanda sentida de la sociedad mexicana.

En este espacio reitero mi más amplio reconocimiento a los integrantes del Constituyente Permanente, es decir, a los integrantes del Congreso de la Unión, Cámara de Diputados, Cámara de Senadores y a los Congresos de las distintas entidades federativas al haber aprobado, precisamente, esta reforma constitucional, y que es un gran paso en favor, precisamente, del orden, de la transparencia y de una mayor rendición de cuentas y orden, precisamente, en el manejo de las finanzas, especialmente, en los órdenes locales.

En ella se prevé generar un marco legal consistente y articulado al crear la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, y armonizar que serán los otros ordenamientos, también, que habrán de modificarse, la Ley General de Deuda Pública, la Ley de Coordinación Fiscal y la Ley General de Contabilidad Gubernamental.

Esta iniciativa, que hoy enviaré a la Cámara de Diputados para su discusión y análisis, propone el marco normativo necesario para que las entidades federativas, municipios y entes públicos locales hagan suyos los principios de responsabilidad hacendaria y aseguren la sostenibilidad de sus finanzas públicas, a partir de cinco componentes:

Primer componente. Reglas y estándares de disciplina financiera.

La iniciativa propone diversas medidas para asegurar un manejo responsable, eficiente y prudente de las finanzas públicas.

Como ocurre desde hace años en el orden Federal, establece, por ejemplo, diversos mecanismos de medición y control del balance fiscal de los estados y municipios.

Es decir, busca que los ingresos y egresos que hay en las entidades federativas estén en un sano equilibrio.

Igualmente, propone otras medidas prudenciales: limitar el crecimiento del gasto en servicios personales, aportar recursos a fideicomisos para atender eventuales desastres naturales, priorizar la utilización de ingresos excedentes en la amortización de deuda y fortalecer la planeación financiera y la ejecución de proyectos de inversión.

Segundo componente. Nuevas obligaciones para la contratación responsable de deuda.

Como aquí lo dijera hace un momento el Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, este nuevo ordenamiento no prohíbe que los estados, eventualmente, recurran a la contratación de deuda, pero establece principios y lineamientos para que lo hagan de forma mucho más ordenada y con responsabilidad, frente a las condiciones que mantenga su hacienda pública.

Por ejemplo, los créditos sólo podrán contratarse con la institución financiera que ofrezca las mejores condiciones de mercado. Además, esta contratación forzosamente requerirá de la aprobación de la mayoría calificada en la Legislatura estatal correspondiente.

Asimismo, la deuda pública deberá transparentarse y destinarse, exclusivamente, a inversión pública o a mejorar el perfil crediticio del gobierno solicitante.

Además, los créditos de liquidez de corto plazo tendrán que ser saldados, al menos, tres meses antes de que concluya la administración que lo solicite.

De esta manera estaremos evitando que cuando un gobierno está a punto de concluir su gestión, adquiera o contrate nuevos empréstitos, contrate deuda que tenga que dejar para el pago, sobre todo aquellos de corto plazo, de las administraciones que vengan hacia adelante.

Tercer componente. Es la creación del Registro Público Único, previsto en la reforma constitucional; en él los gobiernos estatales y municipales, así como los organismos públicos locales, deberán inscribir y transparentar todas sus obligaciones financieras, incluyendo las contratadas bajo esquemas de asociación público-privada.

Además, este registro se actualizará oportunamente y su información podrá ser consultada por los ciudadanos en las páginas de Internet o de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Cuarto componente. El establecimiento del sistema de alertas de deuda pública de entidades federativas, municipios y entes locales, contemplado en la reforma constitucional a la que venimos haciendo alusión.

Se trata de un esquema de indicadores que permitirá identificar y distinguir a los estados y municipios conforme a sus niveles de endeudamiento.

Esta innovadora herramienta de transparencia, no sólo será útil para advertir elevados niveles de endeudamiento y tomar medidas correctivas, también facilitará el acceso a créditos con menores costos y en mejores condiciones a los gobiernos locales con bajos niveles de deuda.

Y quinto componente. Es la oportunidad para que estados y municipios puedan obtener créditos con el aval de la Federación.

Y en este sentido la iniciativa de ley establece los procedimientos y condiciones que deberán cubrir los gobiernos locales para contar con una deuda estatal garantizada; es decir, deuda con la garantía de la Federación, similar a la que goza el gobierno del Distrito Federal, desde hace muchos años.

La importancia de este mecanismo es que permitirá reducir el costo de financiamiento de los gobiernos estatales y municipales, al tiempo que las administraciones se comprometen a fortalecer su solidez financiera.

Esto es así, toda vez que el acceso a deuda estatal garantizada requerirá forzosamente de un convenio con la Federación, aprobado por la Legislatura local, en el que asumen obligaciones puntuales de responsabilidad hacendaria.

Con estos cinco componentes la Iniciativa de Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, que hoy estamos sometiendo a la consideración del Congreso de la Unión, representa un paso fundamental en favor de la responsabilidad hacendaria en todos los órdenes de Gobierno.

Señoras y señores:

Hoy los mercados internacionales se ven afectados por la desaceleración de las grandes economías, una creciente volatilidad financiera y una mayor aversión al riesgo.

Qué significa esto.

Que los inversionistas globales, que las grandes empresas del mundo, sólo van a invertir y generar empleos en aquellos países que ofrezcan condiciones de certidumbre y confianza.

Frente a este complejo entorno mundial, México debe seguir distinguiéndose por su compromiso inquebrantable con la estabilidad macroeconómica y por el manejo responsable de sus finanzas públicas.

Justo en esta lógica se inscriben las medidas prudenciales, como técnicamente se llaman, es decir, el llamado a actuar con prudencia y las decisiones que hemos tomado frente a la coyuntura, y frente a ello señalo sólo algunas: el recorte preventivo al gasto público de este año, y la elaboración de un presupuesto de egresos Base Cero para el próximo año.

Que significará hacer una reingeniería de la propuesta de presupuesto que habremos de someter a consideración del Congreso de la Unión y particularmente de lo que es el Presupuesto de Egresos de la Cámara de Diputados, que reflejen, precisamente, la necesidad de optimizar el ejercicio del gasto público, de privilegiar el gasto en aquellos proyectos de inversión; y de realmente revisar todo aquello que, dentro de la Administración, hoy no esté generando mayores beneficios, o un impacto sobresaliente en las condiciones de desarrollo y de beneficio para la sociedad mexicana.

Estas medidas reflejan, en los hechos, el compromiso del Gobierno de la República con la responsabilidad hacendaria.

A este compromiso con la estabilidad habrán de sumarse las autoridades locales, a partir de las medidas contenidas en la iniciativa de Legislación Secundaria en materia de Disciplina Financiera, que hoy estamos presentando para los gobiernos estatales y municipales.

Este acto republicano, en el que participan los representantes del Poder Legislativo, los señores gobernadores y representantes de autoridades municipales, es un mensaje contundente de que México es un Estado comprometido con la estabilidad de las finanzas públicas y de su sistema financiero.

Desde aquí, le refrendamos al mundo que somos una Nación responsable, un país en el que se puede creer y confiar.

Ese es el objetivo fundamental de esta iniciativa que hoy presentamos y que va en consonancia con la reforma constitucional, que después de varios años, logramos, se logró, finalmente, aprobar por el Congreso de la Unión y los diferentes congresos de las entidades federativas, para establecer normas que apoyen la responsabilidad hacendaria y una mayor transparencia.

Muchísimas felicidades, y hago votos porque esta iniciativa merezca un amplio debate y, sobre todo, la aprobación del Congreso de la Unión.

Muchísimas gracias.