-PROFESOR KLAUS SCHWAB, PRESIDENTE EJECUTIVO Y FUNDADOR DEL FORO ECONÓMICO MUNDIAL (Interpretación al Español): Señor Presidente, amigos, es un gran placer para mí volver a dar la bienvenida al señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Es un honor para mí darle la bienvenida como Presidente de México.

Hace 14 meses usted asumió la Presidencia; sin embargo, no es su primera visita a Davos.
Todos hemos tenido la oportunidad de verlo aquí, en tanto que uno de nuestros Young Global Leaders, y vemos que nuestros líderes sí lo pueden conseguir, no solamente pueden conseguir ser Presidentes, sino también ser un Presidente excelente.

Porque, señor Presidente, si veo lo que ha hecho usted en estos 14 meses en reformas, que no voy a mencionar, porque seguramente lo va a hacer usted, podemos hablar de reforma fiscal, educativa, reforma del trabajo, reforma energética y podría continuar. Es impresionante.

Y usted está aquí, hoy, para hablarnos de estos logros y también para comentarnos qué ideas tiene usted para que México se convierta en un país fantástico en términos económicos, pero también a raíz de su posición geopolítica.

Señor Presidente, tiene usted la palabra.

-PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO: Muchísimas gracias por esta gran oportunidad de poder compartir con este auditorio y con quienes atienden este encuentro, el Foro Económico Davos, una vez más, lo que está ocurriendo en México, hablar con gran orgullo de mi país y hacerlo por primera vez en este foro en mi carácter de Presidente de México.

Es ésta la cuarta ocasión que tengo oportunidad de estar aquí, y ahora bajo esta responsabilidad, el poder hablar de mi país y de lo que se ha logrado y de lo que se ha avanzado, especialmente a partir de que asumimos la responsabilidad al frente del Ejecutivo Federal.

Para hacerlo me gustaría compartir con ustedes algunos puntos, algunos puntos relevantes y aunque son muy conocidos de varios, me parece importante sólo compartir algunos acentos importantes de lo que hoy es México.

Primero. México es un país democrático.

México es un país que día a día ha venido consolidando su democracia.

Pocos son los países que pueden decir que en los últimos 80 años han tenido una transición democrática, relevo institucional cada seis años en la titularidad de la Presidencia de la República de manera ordenada y de manera pacífica.

Y en México, precisamente, podemos ufanarnos, presumir, que somos un país con instituciones democráticas, con una sociedad democrática, diversa y plural, y que ha permitido tener este periodo de estabilidad política durante 80 años.

México es la segunda economía más importante de América Latina, la décimo cuarta del mundo y estamos, además, en una plataforma, hemos venido construyendo una plataforma para descollar y crecer económicamente en los próximos años.

Hoy en día México es un país con una gran estabilidad macroeconómica. Tiene finanzas públicas sanas y quizá la mejor manera de poder decir o de poder acreditar esta afirmación es compartiendo con ustedes dos datos relevantes:

Primero. El nivel de deuda de nuestro país, que es de 38.7 por ciento con respecto del Producto Interno Bruto, que es menor al que tienen otros países de mayor desarrollo. Una política monetaria autónoma, conducida por el Banco Central de nuestro país, que tiene autonomía plena.

Y tenemos, además, un sistema financiero robusto, con niveles de capitalización del orden de 16.1 por ciento, que sin duda está por encima del promedio de los países de la OCDE o de países miembros del G20.

México, hay que decirlo, es un país predominantemente joven. Y, en consecuencia, con oportunidad de tener una planta productiva y crecimiento económico en los próximos años.

El promedio de edad de nuestra población es de 27 años, en tanto que la de otros países es considerablemente mayor a este promedio de edad, incluso por encima de 40 o de 45 años.

México es un país que se ha venido consolidando como un país líder en manufacturas avanzadas de alta tecnología, lo mismo en la industria automotriz, en la industria electrónica, en la industria aeroespacial, en donde sin duda hemos venido avanzando y hemos logrado una diferenciación con otras naciones de manera relevante, en cuanto a nuestras capacidades.

Somos un país que, además, año con año, ha preparado a jóvenes para incorporarse al mercado laboral: 100 mil jóvenes, 100 mil estudiantes de ingeniería egresan de nuestras universidades y tecnológicos cada año.

Somos un país abierto al mundo. Somos un país promotor del libre comercio. Somos una de las economías más abiertas al mundo.

Participamos en distintos acuerdos de libre comercio, que nos permiten accesar a un mercado de más de mil 100 millones de consumidores.

Tenemos un amplio y vasto territorio. De hecho, somos el territorio número 14 en el mundo. Y es un país, el nuestro, comprometido con el Estado de Derecho, con crear condiciones para la seguridad y certidumbre jurídica de quienes viven en nuestro país y de quienes ven en México un destino ideal y óptimo para hacer prosperar sus inversiones.

Es a partir de esta condición que quiero brevemente referirles lo que significó para México el año 2013.

2013, que fue prácticamente el primer año de gestión de esta Administración, con claridad de objetivos definimos una agenda de trabajo que implicara la transformación y el cambio estructural para nuestro país, a partir de reconocer que nuestra economía no había venido creciendo lo suficiente para detonar los empleos y las oportunidades de desarrollo para todos los mexicanos.

El promedio de crecimiento de los últimos 30 años es apenas de 2.4 por ciento. Insuficiente para abrir mayores oportunidades para los jóvenes de nuestro país.

Por eso es que emprendimos una agenda de transformaciones, de cambios estructurales a los que habré de referirme y, sobre todo, compartir con ustedes de manera muy breve para qué se han hecho estos cambios, no sin antes acreditar y reconocer que todo esto ha sido posible en un clima de pluralidad política, de diversidad política, en la que no hay partido político que tenga hegemonía en el Congreso, sino que en este ambiente plural se ha dado un paso importante para acreditar que en democracia pueda haber civilidad y madurez política.

Y eso es lo que ha ocurrido en México.

Las fuerzas políticas, las más relevantes de nuestro país, no obstante las naturales diferencias que pueden tener entre sí, y el Gobierno de la República, logramos establecer un consenso sobre lo que era necesario cambiar y transformar, respetando las ópticas de cada quien, pero buscando los espacios de encuentro con unos y con otros para favorecer, realmente, a los cambios estructurales.

A eso dio lugar, precisamente, lo que en México se ha denominado el Pacto por México, que es la voluntad manifiesta de las fuerzas políticas y del Gobierno de la República para emprender el cambio y la transformación de nuestro país, y dejar de posponer por más tiempo los grandes cambios que requería nuestro andamiaje institucional.

Qué ocurrió en 2013.

Déjenme referir varias de las reformas que ya tuvieron lugar y que fueron reformas de carácter Constitucional.

Durante la transición, una Reforma Laboral para flexibilizar el mercado, para facilitar la incorporación de jóvenes y mujeres al mercado laboral.

Una Reforma en materia Educativa que fue la primera que encontró mayor consenso para asegurar no sólo la cobertura educativa que el país demanda y que hoy en el nivel básico de educación es amplia y suficiente.

Pero que hoy nuestra atención se centra en la calidad de la educación, en asegurar que los jóvenes, los niños, el día de hoy reciban las herramientas necesarias para incorporarse a un mundo cada vez más exigente y demandante de mayores habilidades y capacidades para incorporarse a la vida productiva.

Una Reforma en Materia de Telecomunicaciones. Un sector en el que buscamos ampliar la oferta de productos, servicios en radiodifusión, en telecomunicaciones para, realmente, favorecer la productividad y competitividad del país.

Una Reforma en Materia de Competencia Económica, para inhibir las prácticas monopólicas y, sobre todo, favorecer una mayor competencia entre los agentes económicos que permitan a la ciudadanía, que permitan a los mexicanos tener a disposición y en oferta productos y servicios que compitan en calidad y en precio.

Una Reforma Financiera, que la quiero distinguir de lo que fuera una Reforma Fiscal.

La Reforma Financiera tiene por propósito al sólido y robusto sistema financiero mexicano el que éste pueda extender los niveles de crédito para todos los mexicanos, para las pequeñas, medianas empresas, para cualquier ciudadano para que puedan tener acceso a crédito, y que éste sea más barato.

Ese es el alcance de la Reforma Financiera, el alentar o incentivar al sistema financiero y a las instituciones del sector financiero, para que puedan, con creatividad, desarrollar o diseñar productos y servicios que compitan entre sí, y que favorezcan al desarrollo económico de nuestro país.

Una Reforma Hacendaria o Fiscal, que es una reforma que ha tenido por propósito darle al Estado mexicano mayor capacidad financiera para poder atender la demanda social, para poder hacer frente a los grandes retos que tiene en distintos ámbitos, el de la seguridad, el de la infraestructura, el de la salud, el de la educación.

Y, al mismo tiempo, tener una menor dependencia de los ingresos petroleros, a la par de alcanzar un régimen fiscal de mayor simplicidad y que, sobre todo, incentive, también, la formalidad de la economía.

Y, finalmente, en el ámbito de la economía, una Reforma Energética, que abordó un tema sensible y que no había sido tocado en los últimos 50 años.

Un tema que, sin duda, demanda o era necesidad a la demanda de México de contar con mayor capacidad energética, de poder realmente darle una mayor potencialidad a la explotación de sus recursos energéticos en beneficio de los mexicanos.

La Reforma Energética precisa la propiedad de los hidrocarburos para el Estado mexicano, para todos los mexicanos, pero establece varias modalidades, distintas, para poder explorar, explotar y refinar los recursos petroleros, los hidrocarburos; lo cual posibilitará que realmente podamos tener insumos energéticos más baratos y, en consecuencia, nuestro país sea más competitivo y más cuando advertimos que el mundo, la geografía energética del mundo se está modificando.

Y México no podía quedarse a la zaga. México tenía que modernizar y actualizar su marco legal, precisamente para asegurar soberanía energética y contar con insumos energéticos más baratos y sobre todo para comprometernos y trabajar en la ruta de generar energía limpia, energía verde.

Ese es el alcance de la Reforma Energética que se logró durante el 2013.

A ello no podría omitir también hablar de dos cambios estructurales que se han tenido en el ámbito político. En materia de política electoral, que, sin duda, está orientada esta Reforma a consolidar aún más nuestro régimen político y nuestra democracia.

Y una reforma en materia de transparencia para que todos los niveles de Gobierno y los tres poderes del Estado mexicano estén obligados a la rendición de cuentas.

Éstas son las reformas que han tenido lugar en 2013, éste es el cambio estructural que se ha logrado durante 2013 y ahora 2014 espera para México la instrumentación de varias de las acciones o varias de las necesidades que derivan de las propias reformas estructurales y que deberán instrumentarse, deberán tener lugar, precisamente, para que los mexicanos les puedan deparar beneficios, mejores servicios y mayores prestaciones.

Ese es el reto que tiene el Gobierno durante el 2014: trabajar con eficacia para la debida instrumentación de las reformas que se lograron en 2013 y continuar con la etapa siguiente de varias de las reformas constitucionales que ya tuvieron lugar y de las que derivará una legislación secundaria, y de las que habremos de ocuparnos.

Es así como concluyo esta breve, espero haberlo sido, breve intervención introductoria, señalando que México es un país que se está moviendo, que se está transformando en democracia.

Que somos un país democrático y cada vez más democrático. Y que la democracia ha dado el espacio, en un clima de madurez política, para mover y transformar a México.

Y estamos prestos y preparados para, realmente, acometer los retos que impone el Siglo XXI, estar a la altura de los mismos retos y, sobre todo, lograr que México descolle, que México pueda tener desarrollo económico para la generación de empleos y desarrollo social para que, realmente, las oportunidades se extiendan a lo largo y ancho del territorio nacional y haya mejores condiciones para todos los mexicanos.

Gracias por esta oportunidad de hablarles de México.

Y la invitación para que cada uno de ustedes, varios que conocen de nuestra realidad y quienes no, que vivan la experiencia, para que conozcan y realmente acrediten lo que he afirmado de lo mucho que México tiene que ofrecer al mundo.

Muchas gracias.