Señoras y señores.

Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.

Excelentísimo señor Shimon Peres, Presidente del Estado de Israel.

Señores Presidentes de las Mesas Directivas de la Cámara de Diputados y del Senado de la República.

Muy distinguido señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señores Secretarios del Gobierno de la República.

Señor Gobernador del Estado de México, entidad en la que reside la gran mayoría de la Comunidad Judía en nuestro país.

Muy distinguidos integrantes de la comitiva de Gobierno y empresarial que acompaña al señor Presidente de Israel.

Muy distinguidos empresarios e invitados que están hoy, aquí, presentes en esta cena de honor que ofrecemos a nuestro distinguido invitado.

Distinguidos integrantes de la Comunidad Judía en México.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Señor Presidente de Israel, excelentísimo Shimon Peres.

Nuevamente, le extiendo la más cordial bienvenida a nuestro país.

Es un honor y una alta distinción recibirle en México, en ésta, la primera visita que hace a México.

Pero, sobre todo, no sólo recibimos al Jefe del Estado de Israel, sino también a un hombre de gran trayectoria internacional, que merece un gran reconocimiento en todo el orden global, que es reconocido por su aporte a la paz y a la armonía mundial, y que hoy verdaderamente nos distingue contar con su visita a México.

Para nosotros es un honor recibirlo, que además, como lo he señalado, de representar a una gran Nación hermana, es, el excelentísimo señor Presidente Shimon Peres, un personaje de la historia contemporánea de la humanidad. Lo es como hombre y como estadista. Su biografía se entrelaza con la historia misma del Estado de Israel.

A principios de los años 30, usted migró desde Europa del Este a Medio Oriente, para encontrar y construir un nuevo hogar, ejemplo de esfuerzo y esperanza. Le tocó estar al lado de David Ben Gurión, en los momentos clave de la formación de su país, en 1948.

Ha sido protagonista y testigo, durante 65 años, del esmero y la determinación de los israelíes para hacer prosperar a su nación. Ha sido un actor político fundamental al interior de su país, y uno de sus más importantes Embajadores ante el mundo.

Pero hay más. Usted ha sido un incansable promotor de la tolerancia y la paz, labor por la que fue reconocido con el Premio Nobel en 1994. Ha abogado por el entendimiento y la justicia, y ha sido infatigable su defensa en favor de los más altos valores de la humanidad.

Ha trabajado, no sólo para el presente, sino, sobre todo, para el futuro del pueblo de Israel.

Así lo demuestra su destacado interés en temas de vanguardia, como la nanotecnología y las neurociencias.

Son nueve décadas de esfuerzos y sacrificios, pero más importante aún, ha logrado una realización plena, que brinda al servicio.

Esta mañana, a partir del diálogo que sostuvimos, pude constatar de su sabiduría, la cual refleja las palabras que escribiera el Rey Salomón hace tres milenios, y que me voy a permitir citar:

Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el que obtiene entendimiento, porque su provecho es mayor que el de la plata, y su resultado es mejor que el oro fino. Abundancia de días hay en su mano derecha, y en su izquierda, riquezas y honra.

Como representante del Estado de Israel, hoy nos permite afianzar los lazos de amistad entre nuestras naciones.

México, señor Presidente, es un cruce de culturas. Somos un pueblo orgullosamente mestizo, que ha integrado raíces mesoamericanas, europeas, africanas y asiáticas.

Desde que somos una Nación independiente nos hemos nutrido de valiosas culturas que han migrado a nuestro país. Hoy, una de las más relevantes y destacadas, es la Comunidad Judía, cuyos integrantes encontraron en México un nuevo hogar.

Aquí hallaron refugio de las persecuciones, respeto a sus creencias y un espacio digno para sus familias.

En correspondencia, han aportado su inteligencia, capacidad y talento al desarrollo nacional.

Nos acompañan esta noche distinguidos hijos de Israel, que también son grandes hijos de México. Me refiero a científicos, artistas, literatos, médicos, servidores públicos, empresarios y académicos, que en mucho han aportado a la construcción de nuestro país.

Señor Presidente:

Son grandes los vínculos entre Israel y México. Su Visita de Estado es la ocasión para fortalecer y renovar nuestros lazos en todos los ámbitos. Éste es un gran momento para acentuar nuestros intercambios en áreas como la educativa y la cultural.

En beneficio recíproco, debemos dar un renovado impulso a nuestro Tratado de Libre Comercio y a las inversiones. Estoy seguro de que la nutrida delegación empresarial israelí que le acompaña, encontrará eco, mañana, con sus pares mexicanos durante el Foro de Negocios México-Israel.

Estoy convencido de que israelíes y mexicanos podemos forjar un desarrollo compartido.

Señoras y señores.

Muy distinguido señor Presidente:

Esta noche es emblemática por varias razones. Lo es, porque tenemos la oportunidad de departir con un gran hombre, que hoy nos honra con su presencia.

Lo es, porque hoy se afianzan los lazos bilaterales entre dos naciones de culturas milenarias.

Y lo es, también, porque esta noche ha iniciado Hanukkah, la Festividad de la Luz. En este simbolismo esperamos que se llene de luz la relación entre Israel y México.

Quisiera convocar a todos nuestros distinguidos invitados a que hagamos un brindis.

Quisiera invitarles a levantar su copa para hacer un brindis en honor de nuestro distinguido invitado, por su salud, porque en esta etapa de su vida sea plena de realizaciones.

Y desde aquí, un saludo y un brindis fraterno, de afecto y de cordialidad para todo el pueblo hermano de Israel.

Muchas felicidades.

Salud por Israel y por nuestros amigos de ese país hermano.

Muchas felicidades.

Muchas gracias.

Salud.