Muchísimas gracias.
Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar a los distinguidos integrantes de este presídium, entre quienes se encuentran funcionarios del Gabinete del Gobierno de la República, dirigentes de distintas organizaciones empresariales, desde el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y de otras organizaciones empresariales, que impulsan y son parte de este trabajo organizado, entre sociedad y Gobierno, precisamente para generar mejores condiciones y calidad de vida para los mexicanos.

Saludo particularmente a don Carlos Shapiro, quien encabeza este esfuerzo de varios voluntarios, evaluadores de los proyectos empresariales y educativos que hay en el país, que se hacen hoy merecedores a este reconocimiento con el Premio Nacional de Calidad.

Saludo al Presidente de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, que aquí nos acompaña.

Y a muy distinguidos invitados, miembros de ámbitos empresariales, del ámbito académico, del ámbito de la investigación, y particularmente a quienes son parte fundamental de las empresas e instituciones educativas que hoy han recibido este reconocimiento.

Son parte de ella, son parte del capital humano con que cuentan estas distintas organizaciones. Y creo que en las porras que tributaron a quienes les representaron, deja muestra muy clara de la presencia de esta representación que hoy está aquí, en Los Pinos.

Les doy la más cordial bienvenida y les felicito, porque es gracias a su empeño y a su esfuerzo, y dedicación, la de ustedes y demás compañeros de trabajo, que las organizaciones que hoy han recibido este reconocimiento han tenido esta distinción.

Muchas felicidades a todas y a todos ustedes.

Señoras y señores.

México, como aquí se dijo ya en quienes me antecedieron en el uso de la palabra y en una clara coincidencia, se está transformando en un país cada vez más moderno y competitivo, en el que cada vez más familias cuentan con oportunidades para elevar su calidad de vida.

En este proceso, la visión, la iniciativa y el trabajo de los emprendedores y empresarios del país son fundamentales.

Por ello, es para mí motivo de gran honor entregar el Premio Nacional de Calidad 2014, en esta simbólica edición número 25.

Reitero mi reconocimiento a las empresas e instituciones educativas galardonadas.

Su determinación por ser los mejores en su campo los ha llevado a ser un referente nacional de innovación, de excelencia y de sustentabilidad.

Nuevamente, mi más amplio reconocimiento y felicitación a todas y a todos ustedes.

Detrás de este premio hay incansables jornadas de planeación y evaluación y, sobre todo, hay un trabajo perseverante para sobresalir en un mundo cada vez más exigente y de mayor competencia.

Gracias al esfuerzo permanente de mexicanos como ustedes, nuestra economía ha evolucionado hacia procesos productivos más sofisticados y de mayor valor agregado.

Hace algunas décadas nuestra actividad económica se basaba principalmente en el sector primario, en la agricultura y en la minería.

Años después, la suma de políticas públicas y la capacidad creativa de la iniciativa privada, permitieron al país iniciar su industrialización.

Así, poco a poco, las actividades secundarias se consolidaron como un importante motor de nuestra economía.

Posteriormente, México inició un proceso de apertura económica.

Ya el Secretario de Economía hizo un recuento amplio de todo este proceso de apertura y de cómo nuestros procesos han permitido que nuestra capacidad creadora cada vez contribuya, en mayor medida, a la riqueza que genera el país.

Con la inserción de empresas mexicanas en este proceso, en las cadenas globales de valor, sin duda, México hoy tiene un papel de privilegio ante el mundo.

Actualmente, México es una economía abierta, con 10 Tratados de Libre Comercio, y dos más pendientes de aprobación Legislativa: con Panamá y con los países integrantes de la Alianza del Pacífico, que le darán acceso preferencial a un mercado de más de mil 100 millones de consumidores en 45 naciones del mundo.

Al interior del país esto ha significado un proceso creciente de innovación y de modernización, de mejora continua para las empresas de México en favor de la calidad.

Actualmente, México produce y exporta manufacturas con tecnología de punta, como lo tenemos en los ejemplos de la producción de pantallas planas, automóviles e incluso componentes para la sofisticada industria aeroespacial.

La calidad de los productos mexicanos es reconocida en el mundo. Cada vez más, y eso es gracias al esfuerzo de miles de mexicanos, la expresión o la marca: Hecho en México, es sinónimo de excelencia.

Las empresas y organizaciones que hoy reciben el Premio Nacional de Calidad son el mejor el ejemplo de ello, son historias de éxito que deben inspirar a los jóvenes emprendedores del país.

México cuenta con una juventud preparada, lista y ansiosa de contribuir al crecimiento económico y al desarrollo nacional. Su creatividad y espíritu innovador son una gran fortaleza que debemos aprovechar en esta nueva etapa de transformación.

Por eso, México se la va a jugar con sus jóvenes, con sus ideas y sus proyectos, tal y como lo referí en mi mensaje de inicio de año.

Tengo el compromiso de que en este mismo mes se ponga en marcha un programa de impulso a los jóvenes emprendedores del país.

Vamos a acompañar con asesoría y recursos el esfuerzo de los jóvenes de 18 a 30 años que quieran abrir un negocio, o quieran hacer crecer el que eventualmente ya tengan.

Y en este programa se habrán de sumar los esfuerzos del Instituto Nacional del Emprendedor, con los de la banca de desarrollo. Esta iniciativa, ahora es posible, gracias a la Reforma Financiera, que renovó el mandato de la Banca de Desarrollo para apoyar actividades prioritarias que impulsan el crecimiento económico.

Las reformas estructurales, sin duda, contribuyen o habrán de contribuir a elevar la calidad de los productos y servicios que ofrece nuestra economía.

Por ejemplo, la Reforma en Materia de Competencia Económica incentiva que las empresas se esfuercen más por sus clientes, ofreciéndoles precios más bajos, mayor variedad de opciones, una mejor atención e, incluso, mejores insumos.

La Reforma Hacendaria contribuye a la calidad, al promover y facilitar la transición hacia la formalidad.

Las empresas formales no sólo son más productivas, también ofrecen mejores productos y servicios, ya que cuentan con más tecnología y mejores procesos productivos, controles de calidad y capacitación para sus trabajadores.

La Reforma Hacendaria también ha permitido hacer realidad un programa que pusimos en marcha: Crezcamos Juntos. Este programa ha permitido la incorporación al padrón de contribuyentes de nuestro país y, sobre todo, a la incorporación de más mexicanos a la formalidad.

Hoy, 4.3 millones de contribuyentes se han integrado al Régimen de Incorporación Fiscal; es decir, cuentan, este número de mexicanos, con los beneficios de la seguridad social, así como con descuentos en sus cuotas y obligaciones tributarias, de acuerdo al programa que, insisto, pusimos en marcha a finales del año pasado: Crezcamos Juntos.

Este Gobierno trabaja en favor de la justicia y la equidad fiscal, para que toda persona aporte en la medida de sus posibilidades.

Y, en este sentido, se ha logrado ampliar de manera muy importante la base de contribuyentes. El padrón del Registro Federal de Contribuyentes ha crecido, de 38.4 millones que había en diciembre de 2012, a 46.2 millones al cierre de 2014. En tan sólo dos años, hay 20 por ciento más mexicanos que están contribuyendo al desarrollo nacional.

Estas cifras demuestran la importancia y los beneficios de seguir poniendo las reformas en acción, porque cada una de ellas aporta al crecimiento económico y al bienestar de las familias mexicanas.

Hace un momento el titular de la Secretaría de Economía hizo también una síntesis, una apretada síntesis de los beneficios mayores y alcances que tendrá cada una de las reformas que se han logrado materializar, y especialmente de aquellas que están orientadas a generar crecimiento económico y, en consecuencia, bienestar para la economía de las familias mexicanas.

Señoras y señores:

Hoy hemos premiado a empresas e instituciones de diversos lugares del país que trabajan para brindar a sus clientes mejores productos y servicios, pero con la entrega de este Premio a la Calidad, también reconocemos, como lo expresé ya, a trabajadores y directivos comprometidos con el cambio, con la mejora continua y con la búsqueda de la excelencia.

Ustedes representan a un México que quiere ser mejor y que está dispuesto a transformarse para lograrlo.

Ustedes son el reflejo de toda una sociedad, de miles de mujeres y hombres que no se conforman, que están decididos a ir más allá y a superarse todos los días.

Hoy, México se está transformando para bien.

Ciudadanos, empresarios y autoridades estamos construyendo, de forma conjunta, un mejor país; una nación que crezca, que compita con éxito, como ya ocurre, en todo el mundo y, sobre todo, que brinde calidad de vida a todos sus habitantes.

Nuevamente, reitero mi más amplia felicitación a empresas e instituciones que hoy han recibido este reconocimiento al Premio Nacional de Calidad 2014, pero especialmente, también, y lo reitero, reconozco a todos los integrantes, miembros de estas organizaciones que hacen posible este justo reconocimiento.

Felicidades y enhorabuena.

Muchas gracias.