Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos los asistentes a esta Cumbre de Negocios.

Quiero saludar, en primer lugar, al señor Gobernador del Estado de Puebla; agradecerle su hospitalidad.

De manera muy particular, a don Miguel Alemán Velasco, Presidente de esta cumbre, quien por 14 años ha sido promotor e impulsor, precisamente, de este espacio de encuentro, de diálogo, de discusión, que se ha convertido en un gran referente.

Quiero saludar a los distinguidos integrantes del presídium.

Integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A toda esta gran representación empresarial que está aquí hoy presente.

También, a quienes son representantes de la sociedad civil.

A legisladoras y legisladores que están aquí presentes.

Y a toda esta muy distinguida audiencia, a quien saludo con afecto y con respeto.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Repito el gusto que me da participar en esta 14ª Cumbre de Negocios. Desde hace casi una década he tenido la oportunidad de ver cómo este espacio se ha ido convirtiendo en un referente obligado del debate sobre el futuro de la economía, los negocios y, muy particularmente, de la prospectiva que se presenta ante nuestro país.

Quiero empezar por resaltar la labor de don Miguel Alemán Velasco, no sólo porque ha sido promotor y organizador de este evento, sino por su permanente compromiso con México.

El merecido reconocimiento que hoy se le entrega, uno que se suma a los, seguro estoy, que tiene ya acumulados a lo largo de su trayectoria; sin duda, no hace sino realzar la vida de un hombre que está dedicado al servicio público, al servicio privado; y que ha dedicado gran parte de su vida en todo lo que ha realizado, al final de cuentas, a un único propósito; ser parte y actor contribuyente de la grandeza de nuestra Nación.

Asimismo, su visión y liderazgo en distintas empresas han contribuido a impulsar el empleo y la actividad en sectores de avanzada de nuestra economía.

Pero, más importante aún, es que se le reconoce como un gran mexicano; siempre apoyando a su país e impulsando las mejores causas de nuestra gente.

Quiero dejar aquí testimonio, como Presidente de la República, como amigo personal, a partir de la amistad que me dispensa don Miguel Alemán, mi más amplio reconocimiento por 84 años de vida, dedicados auténticamente a construir, a ser optimista, a encontrar el lado positivo de las cosas; a ser un gran padre de familia, un gran esposo, aquí está Christiane Martell su esposa, un gran padre, un gran abuelo, pero muy especialmente un gran mexicano.

Hoy, aquí, se lo reconocemos y se lo testimoniamos desde lo más profundo de nuestro corazón.

En las últimas dos décadas del Siglo XX, México aprovechó sus fortalezas, abriéndose al mundo, enlazándose con los grandes mercados globales y compitiendo con ellos.

Sin embargo, los mexicanos coincidíamos en que esto no era suficiente, que era necesario romper paradigmas, quitar obstáculos y barreras que limitaban auténticamente nuestro gran potencial.

Y eso es precisamente lo que hemos hecho en estos cuatro años: buscar, en nosotros mismos, las fortalezas que tenemos para construir el México del Siglo XXI.

Hoy, gracias al esfuerzo de todos, México avanza por la ruta correcta y cuenta con grandes perspectivas.

Hay quienes dicen que no habría razón para ser optimistas sobre el futuro de nuestro país. Pero yo más bien pregunto: cómo no serlo.

Y déjenme sólo referir algunos puntos muy particulares, que espero realmente nos convoquen a la reflexión de que sí hay razones para ser profundamente optimistas.

Cuando contamos, en primer lugar, con una excelente ubicación geográfica, cuando somos el puente entre América Latina y América del Norte; así como entre Asia-Pacífico y el Atlántico.

Cómo no ser optimistas, si somos más de 120 millones de mexicanos, cada vez mejor preparados y más participativos en la construcción de nuestro país.

Cómo no ser optimistas, si contamos con la fuerza, el talento y la creatividad propias de un país de jóvenes.

Cómo no ser optimistas con lo logrado con 13 reformas estructurales.

Las Reformas Estructurales lo que nos dicen, lo que significan es que el futuro de México está en las manos de los propios mexicanos.

Hagamos un recuento de lo que ha sucedido y déjenme solo referirlo, tan solo en el último mes, y ustedes me dirán si hay o no razones para ser optimistas.

Durante el último mes se discutió y aprobó el Paquete Fiscal más ambicioso en términos de balance presupuestal de los últimos nueve años.

Pasó casi desapercibido, pero fue concretar, con el consenso y con los acuerdos con las distintas fuerzas políticas, un paquete presupuestal responsable para seguir preservando nuestra estabilidad macroeconómica, pero, además, un paquete presupuestal en el que auténticamente se hizo un importante ajuste al gasto gubernamental.

Trabajar en un paquete con estas características, lograr el acuerdo y el respaldo para que fuese aprobado, no es de ninguna manera tarea fácil. Sin embargo, se ha logrado, repito, con la participación de las diferentes fuerzas políticas.

En un entorno de suma complejidad, el Congreso de la Unión y el Ejecutivo Federal mostramos responsabilidad y corresponsabilidad.

También, hace unos días, PEMEX publicó un nuevo plan de negocios que pone por primera vez a la rentabilidad de la empresa como su principal objetivo.

Para seguir desarrollando el sector energético, el día de ayer se abrió la tercera convocatoria de la Ronda 2, que adjudica contratos para exploración y extracción de hidrocarburos en áreas terrestres.

En materia de telecomunicaciones, a finales de octubre avanzó la licitación para la construcción y operación de la Red Compartida, que ofrecerá cobertura a más del doble de mexicanos usuarios de las redes 4G, que operan actualmente.

Este modelo de red compartida, único en el mundo, nos va a permitir auténticamente ofrecer los servicios de Internet a la gran mayoría de la sociedad mexicana, llegando a las zonas de nuestra geografía más apartadas y más recónditas.

Ese es el propósito de establecer este modelo para generar competencia, servicios de mayor calidad, de mejores precios; pero, sobre todo, de una amplia cobertura.

Y en materia educativa, lo que ha ocurrido en el último mes. El fin de semana pasado, se evaluaron 11 mil maestros más, 11 mil, en entidades como Chiapas, en donde asistieron el 95 por ciento de los convocados.

Cómo no ser optimistas si hemos construido y mejorado más de tres mil 800 kilómetros de autopistas y carreteras.

Hemos venido trabajando en la ampliación de la red de autopistas de nuestro país, en el objetivo de concretar 52, con una extensión de más de tres mil kilómetros, lo que, sin duda, mejorará de forma notable la infraestructura carretera y de autopistas en nuestro país.

En esta Administración, además, estamos modernizando los 12 accesos a la capital del país, que ha sido o se ha convertido ya en una inversión inédita para la conectividad, precisamente, que tiene la Ciudad de México y toda la Zona Metropolitana.

Quienes asistieron, precisamente, o quienes asisten a esta Cumbre de Negocios ya pudieron constatar parte de estos esfuerzos en dos importantes obras: la ampliación en la duplicación que se ha hecho de carriles que llegan de Puebla a la Ciudad de México, auténticamente se duplicó de seis a 12 carriles.

Y segundo. El segundo piso que corre, prácticamente, por toda la Zona Metropolitana de Puebla o de la Ciudad de Puebla, facilitando el tránsito para quienes recorren distintos puntos dentro de la misma ciudad, o quienes solamente van en un recorrido de paso e itinerante.

Cómo no se optimistas, si las empresas nacionales y globales siguen confiando e invirtiendo en nuestro país.

El día de ayer, y aquí está el directivo mundial de Toyota. Toyota inició la construcción de una nueva planta destinada a fabricar 200 mil vehículos para nuestro mercado interno y para la plataforma de exportación global en la que se ha constituido nuestro país, ya como el séptimo fabricante de automóviles en el mundo.

Cómo no ser optimistas, si hoy el país cuenta con niveles históricamente bajos en la inflación.

Cómo no ser optimistas, si se han logrado generar más empleos que en cualquier otra Administración.

Les comparto el dato que el día de hoy dará a conocer el Instituto Mexicano del Seguro Social para decirnos que octubre, en este mes, se registró un crecimiento de más de 171 mil empleos formales; es decir, 17 por ciento más que la cifra registrada en el mismo mes en el año 2015.

Con ello, en lo que va de esta Administración se han generado ya dos millones 503 mil nuevos empleos. Para dimensionar este dato, es prácticamente el triple de los empleos creados durante los primeros cuatro años de la Administración anterior.

Y, en efecto, en esta Administración se han creado más empleos que en cualquier otra, y esto es un esfuerzo y se debe, particularmente, a la confianza que hoy despierta nuestro país, a partir de nuestras fortalezas entre los inversionistas nacionales, y también entre los inversionistas extranjeros.

En el ámbito legislativo, qué ha ocurrido también en el último mes.

El Congreso aprobó leyes que transformarán y que harán más transparente la impartición de justicia laboral, cuya reforma está en proceso de materializarse, ya aprobada en el Senado y en la Cámara de Diputados, y a la espera de tener el respaldo mayoritario de los congresos locales.

Con todos estos avances, en México queda claro que hay razones para ser optimistas.

Hacia adelante tengamos confianza en nosotros mismos, así como certeza en el futuro que juntos estamos construyendo.

Como ya lo he referido en días pasados, se abre un nuevo capítulo en la relación entre México y Estados Unidos. Tenemos que convertir este reto en oportunidad y debemos hacerlo con determinación, con enorme confianza en nosotros mismos, y muy especialmente en una gran unidad nacional.

Quiero aquí citar, ya que don Miguel ha hecho citas de otros exponentes, durante esta cumbre, hoy le quiero citar, porque venía leyendo su mensaje inaugural de esta Cumbre de Negocios, y le quiero citar en algo que me parece relevante y volver a recordar a la audiencia aquí presente.

Cito textualmente lo que usted, don Miguel Alemán, aquí expresara en la inauguración: Hoy nuestro país tiene la gran oportunidad de consolidarse como Nación independiente, pero abierta al mundo; tolerante, pero respetuosa de la dignidad; sin soberbia, pero con alta autoestima, y, sobre todo, somos conscientes de que no hay más regidor de nuestro destino que nosotros mismos. Fin de la cita.

Sé que el escenario mundial, y particularmente el nuevo capítulo que se abre en la relación México-Estados Unidos, hoy genera una constante de incertidumbre.

Pero déjenme decirles que para el Gobierno de la República seguirá haciendo del diálogo, como lo hemos ejercido a lo largo de esta Administración, la vía para encontrar coincidencias.

Con la nueva Administración de los Estados Unidos, dialogaremos en base fundamentalmente en tres aspectos o, más bien, alentados por tres valores centrales: optimismo, en que la palabra y la razón son, sin duda, el mejor medio para la convivencia entre personas y naciones.

Habremos de trabajar con enorme pragmatismo, para acordar lo que útil y conveniente para México y para toda Norteamérica; y siempre en defensa de principios básicos, que no son negociables, como nuestra soberanía, el interés nacional y la protección de nuestros connacionales.

Déjenme llegar a la conclusión de mi intervención haciendo puntual señalamiento hacia dónde trabaja hoy el Gobierno de la República para generar certidumbre para los inversionistas y para el buen desarrollo de negocios en México.

Trabajamos en tres frentes centrales:

Primero. Continuar ofreciendo un ambiente de certidumbre macroeconómica.

Hemos de seguir preservando un entorno económico de estabilidad, a partir de finanzas públicas sanas, un tipo de cambio flexible, autonomía en la política monetaria, que corresponde al Banco Central, y un sistema bancario robusto.

Segundo. Certidumbre en la aplicación de cada una de las reformas estructurales.

Es el momento de seguir trabajando en la mayor transformación económica de las últimas dos décadas, a partir de una mayor competencia en los mercados, la expansión del crédito y la apertura de sectores estratégicos.

Y, finalmente, el tercer frente, certidumbre en la aplicación del Estado de Derecho.

Seguiremos mejorando lo que hemos denominado: justicia cotidiana, es decir, la que más impacta en la vida diaria de los mexicanos; en donde se resuelve el 90 por ciento de los asuntos litigiosos, en donde se encuentra el 90 por ciento de las diferencias que hay entre los mexicanos o con personas del exterior.

Continuaremos con la implementación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, un nuevo Modelo de Justicia Penal que, también, rompe un gran paradigma, que nos habrá de involucrar en la concepción y asimilación de una nueva cultura en la aplicación, también, de la justicia penal.

Y la consolidación de dos sistemas inéditos: un Sistema Nacional de Transparencia y un Sistema Nacional Anticorrupción.

Tenemos claridad de rumbo y objetivos claros.

Quiero reiterarlo: el futuro de México depende exclusivamente de nosotros mismos, de nuestra unión y de nuestro esfuerzo.

Hoy, en México, estamos haciendo las cosas de manera diferente para alcanzar resultados distintos, pero, también, más positivos y mejores.

Y quiero concluir, ya que don Miguel Alemán hizo alusión al tema del futbol, y yo lo quiero referir, pero en términos muy serios, porque hoy de lo que se trata, ante lo que estamos visualizando en la transformación que México está observando y que está experimentando.

Hoy sólo he dado algunos ejemplos, algunas razones de por qué debe caber optimismo entre los mexicanos.

Y haciendo alusión al tema del futbol, si bien nuestra Selección Nacional siempre nos convoca a estar unidos, a apoyarla y a respaldarle, como invariablemente lo seguiremos haciendo, creo que nos deja una lección muy clara: trabajemos en unidad.

Portemos, todos, la camiseta de México. Sepamos defender y seguir trabajando por lo que hemos logrado, a través del esfuerzo de varias generaciones.

Dejemos de lado actitudes particulares e, incluso, partidarias.

Hoy nos convoca trabajar de un solo lado, por un solo motivo, por una sola razón, se llama México.

Estoy cierto que todos estaremos dispuestos a portar la camiseta de nuestra Selección Nacional para trabajar en unidad, en favor de la construcción de una mejor Nación.

Muchísimas gracias.