Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Saludo con afecto a toda esta asistencia nutrida. Especialmente de familias que colaboran, apoyan de forma muy notable y significativa a esta noble institución.

Quiero saludar al Presidente Nacional de Cruz Roja Mexicana, a Fernando Suinaga, a su distinguida esposa; agradecerle ésta muy amable invitación para estar aquí, en esta celebración.

De manera muy particular, saludo a don Olegario Vázquez Raña y a su distinguida esposa, sobre todo por haber sido merecedores de este reconocimiento, de esta primera emisión que se hace de la Medalla Olegario Vázquez Raña, en lo que me parece un justo reconocimiento a una contribución importante que ambos han realizado en favor del trabajo que realiza Cruz Roja Mexicana en nuestro país; trabajo que, además, se extiende a otras tareas en beneficio de nuestro país.

Don Olegario:

Particularmente, muchas gracias por la calidez de las palabras que ha dirigido a un servidor.

Gracias por compartir este mensaje, y complicado el reto que deja un servidor ahora, en mi intervención, para ser más breve que usted. No sé si tanto, pero sé que aquí, entre el público ya se ven rostros de hambre, y procuraré ser muy puntual.

Quiero saludar, también, al Secretario General de la Federación Internacional de Cruz Roja, Elhadj As Sy.

Y a las muy distinguidas personalidades del ámbito gubernamental y del ámbito empresarial que están con nosotros.

Distinguidas damas, distinguidos señores.

Señores representantes de los medios de comunicación.

El 105 Aniversario de la Cruz Roja Mexicana es ocasión propicia para reconocer a quienes se han entregado a la elevada misión de ayudar a la sociedad, con humanismo, compromiso e integridad.

Es un espacio idóneo para exaltar la labor altruista y desinteresada, de varias generaciones de mexicanas y mexicanos que, a lo largo de más de un siglo, se han ganado nuestra admiración y respeto, nuestra confianza y gratitud.

Por eso, es una oportunidad para agradecer a todas las mujeres y hombres que, con dedicación y heroísmo, dan vida a esta noble organización.

Tan sólo el año pasado, la Cruz Roja Mexicana brindó, como aquí se expuso, casi seis millones de servicios médicos, y proporcionó más de un millón 400 mil servicios de ambulancia a los mexicanos; es decir, ocho de cada diez traslados de emergencia en nuestro país.

A veces solemos dar cifras, pero no siempre terminamos por darle justa dimensión al tamaño y dimensión y relevancia que esas cifras tienen.

Ubiquemos lo que aquí he dicho: un millón 400 mil servicios son los que Cruz Roja ha dado a igual número de personas que lo han necesitado en momentos de emergencia.

Gracias a esa noble labor, la Cruz Roja goza de estima y reconocimiento de los mexicanos.

Pocas organizaciones son capaces de convocar a más de 40 mil voluntarios en todo el país; la mayoría, jóvenes comprometidos con esta causa humanitaria.

Pocas iniciativas pueden mover e inspirar con tanta fuerza el sentimiento de solidaridad y valentía en momentos de dificultad o de desastre.

Por eso es que este día rendimos, desde aquí, un merecido homenaje a los miles de voluntarios, médicos, socorristas, paramédicos y enfermeras de la Cruz Roja Mexicana.

Porque son ellos quienes en los momentos más críticos y de mayor angustia, están ahí, para brindar auxilio y tranquilidad a quien lo necesita.

Muchas vidas, millones diría yo, se han salvado gracias a la labor de los integrantes de la Cruz Roja Mexicana.

Son innumerables las familias beneficiadas por la generosidad y respuesta oportuna de una centenaria institución.

A todos ellos, a todos ustedes: muchas gracias.

Gracias por su entrega, valentía y compromiso con México.

Desde su fundación, hace 105 años, la Cruz Roja Mexicana ha sido ejemplo de responsabilidad, honestidad y compromiso.

En ello ha sido decisivo el trabajo de quienes han dirigido y encabezado a esta benemérita institución.

Hoy, de manera especial se ha reconocido la labor de Olegario Vázquez Raña y de su muy distinguida esposa, María de los Ángeles Aldir de Vázquez, por su trabajo excepcional al frente de la Cruz Roja Mexicana.

Con la medalla que se le ha impuesto, se reconoce su incansable labor altruista y filantrópica.

Muchas felicidades a ambos homenajeados por su trabajo ejemplar, y por tener el reconocimiento de todos los aquí presentes, y de muchos ausentes.

Y junto a esta felicitación y a este reconocimiento, de igual manera, por muy recientemente haber celebrado sus 50 años de matrimonio.

Muchas felicidades.

Señoras y señores:

La Cruz Roja ha estado al lado de los mexicanos en los momentos más difíciles; brindando ayuda, auxiliando a los necesitados o reconfortando a quienes han perdido algún ser querido.

El mejor ejemplo de ello, y aquí lo pudimos apreciar hace un momento en el video que se ha proyectado, ocurrió hace 30 años, luego de los trágicos sismos de 1985.

Tengo muy presentes las dramáticas imágenes de los edificios destruidos, pero también recuerdo, perfectamente, que entre aquellos escombros trabajaban, salvando vidas, los socorristas de la Cruz Roja Mexicana.

Si alguien me pidiera reflejar en una sola imagen las palabras: valor, solidaridad, sacrificio y fraternidad, sería, precisamente, con esa escena o cualquiera de las escenas ocurridas en esos hechos de auténtico heroísmo.

Y así como yo tengo presente ese momento, estoy seguro de que cada mexicano tiene su propio recuerdo de la Cruz Roja en acción, siempre dispuesta a servir a los demás.

Por estos primeros 105 años de acción humanitaria, los mexicanos le debemos gratitud y respeto a esta noble institución.

Como Presidente de la República reitero mi compromiso de seguir trabajando hombro con hombro con la Cruz Roja Mexicana.

Donde haya personas en peligro, estoy seguro de que ahí estarán sumando esfuerzos la Cruz Roja y las instituciones del Gobierno de México.

Cuando la población se vea afectada por fenómenos naturales o accidentes de gran magnitud, estoy cierto que los paramédicos y voluntarios de la Cruz Roja harán un solo frente con los elementos de nuestro glorioso Ejército Mexicano e integrantes de las distintas instituciones de protección civil que hay en el país.

Tengo esta certeza porque he sido testigo de la disposición y vocación de servicio a México de quienes son parte de la gran comunidad, de la gran familia, que es la Cruz Roja Mexicana.

Nuevamente, muchas felicidades.

Enhorabuena y muchísimas gracias.