Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Saludo a María Elena Morera, quien es Presidenta de Ciudadanos por Causa Común, y quien amablemente me ha invitado nuevamente. Ésta es mi cuarta participación en este foro, que ya está en su quinta edición.

Y la felicito ampliamente, además, por el gran valor que tiene al encabezar ella esfuerzos, dentro de una organización de la sociedad civil, precisamente para trabajar un tema que lastima, que es sensible y que está entre las principales preocupaciones que hay en la sociedad mexicana, que es el de la seguridad.

Le felicito ampliamente y habré de hacer referencia a lo que ella ha expuesto en su participación.

Saludo al señor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

A los integrantes del presídium.

A la Embajadora de Estados Unidos.

A la Embajador de Reino Unido.

A distintas autoridades del Gobierno de la República; del gobierno de la Ciudad de México.

A representantes de la sociedad civil, que hoy nos acompañan.

A los señores Gobernadores de diferentes entidades federativas, que participan en este foro.

Al señor Gobernador electo también, de Veracruz, que también está presente.

Y a quienes participan en distintas instituciones de seguridad pública, de diferentes ámbitos de responsabilidad pública, sea en el ámbito federal, en el ámbito estatal.

Aquí están Secretarios de Seguridad de distintas entidades federativas, y también representantes de la sociedad civil, quienes, junto con Causa en Común, forman parte de este esfuerzo colectivo para velar o cuidar u ocuparse de la seguridad de nuestro país.

Déjenme compartir, como lo he hecho en otros foros similares a éste, decir dónde está realmente el gran reto que tenemos como Nación, y de dónde partimos.

Ya María Elena ha dado distintas cifras. Un diagnóstico muy claro, que pareciera el diagnóstico no se modificara mucho de las últimas décadas.

Sin embargo, vale la pena puntualizar y precisar, porque sí ha habido cambios cualitativos y cuantitativos en términos de lo que hemos logrado como sociedad.

Si bien es cierto no estamos aún satisfechos, y si bien es cierto, a partir de encuestas, más allá de números duros y de resultados, las encuestas muestran en la percepción que el tema de la seguridad está latente y sigue mostrándose como uno de la mayor inquietud para la sociedad mexicana.

Cuando inició esta Administración, en 2012, era evidente que, en los seis años anteriores, el clima de violencia y de inseguridad había aumentado los indicadores de forma muy drástica.

Y permítanme solamente referir tres importantes indicadores.

Por ejemplo, el secuestro se había incrementado en 90 por ciento, casi se había duplicado; el homicidio doloso también casi se había duplicado, de 2006 a 2012 había crecido 85 por ciento, y la extorsión había crecido 130 por ciento.

El indicador más reconocido en todos los países para poder afirmar si un país es o no seguro, si una entidad es o no segura, prácticamente se ubica en el indicador de homicidios dolosos cometidos entre cada 100 mil habitantes.

Y ahí, en 2012, cuando asumimos la responsabilidad en el Gobierno Federal el indicador estaba casi en 23 por cada 100 mil.

Hoy, ya desde el 2015, seguramente 2016, se mantiene en el orden de 17 por cada 100 mil habitantes.

Por supuesto que no estamos satisfechos. Pero también vale la pena dar contexto a este indicador.

Éste es un indicador promedio de la realidad nacional: 17 por cada 100 mil habitantes, pero hay entidades que sus indicadores, o este mismo indicador incluso está por debajo de 5 por cada 100 mil habitantes.

Como también hay entidades que el indicador está muy por encima del indicador promedio; es decir, es nuestro país vivimos diferentes realidades, y en las distintas entidades federativas del país, este indicador nos da señales de que en unas entidades hay una condición mucho más crítica, en términos de inseguridad, que en otras entidades federativas.

Por otro lado, y repito, tenemos mucho trabajo que hacer en esta materia, hay que reconocer algo: los indicadores del 2016 prácticamente todos nos repuntaron una tendencia ya decreciente que veníamos observando en la comisión de distintos delitos.

De hecho, 2015, el indicador de delitos cometidos, cualquiera que fuera su tipo, denunciados ante la autoridad en el ámbito Federal y en el ámbito local, mostraron una disminución de casi 20 por ciento.

Cifra que también después se puso en duda, porque se llegó a afirmar: Si el indicador baja cuando tenemos buenas noticias, siempre hay que ponerle, entonces, una duda. Y se dijo: es que no ha habido denuncias suficientes.

Yo sostengo que el nivel de denuncia que hay entre la población ante la autoridad y ante la Procuraduría de Justicia mantiene sus niveles.

Y el resultado, al final de cuentas, muestra que 2015, particularmente fue un año en el que sí hubo una disminución en prácticamente todos los delitos cometidos, repito, del fuero común; es decir, los que corresponde a la autoridad local perseguir y en el orden Federal.

Pero es cierto, no nos mantenemos, no estamos satisfechos. 2016, hay que reconocer, repuntó el indicador.

Y por eso, nos empeñamos en definir una política muy particular, orientada a los 50 municipios en donde se concentra el 42 por ciento de los delitos cometidos.

Hoy estamos trabajando bajo esta política muy específica para revertir nuevamente lo que ya habíamos logrado, que era tener una tendencia a la baja en términos de seguridad, es decir, menor comisión de delitos. Una actuación mucho más eficiente, a partir de la profesionalización y coordinación entre autoridades.

Y, 2016, como ya lo señalaba la propia María Elena Morera, efectivamente tuvimos un repunto que hoy estamos tratando de revertir con la coordinación y con esfuerzos muy específicos, repito, orientados a estos 50 municipios.

Hay que reconocer que ha habido avances. Hay que reconocer que hoy ya hay una coordinación en el ámbito internacional, también, mucho más efectiva.

Aquí ha habido dos testimonios muy puntuales de la Embajadora de los Estados Unidos, del Embajador del Reino Unido, que acredita que el Gobierno de la República no ha estado cerrado, ni aislado.

Al contrario. Siempre en amplia disposición para cooperar y encontrar cooperación en el ámbito internacional de abrirnos para recibir esta cooperación y poder asumir esfuerzos conjuntos.

Cuando hablamos de América del Norte, sin duda, es una tarea que nos ocupa a todos. Y, particularmente, con los Estados Unidos el nivel de relación no sólo se circunscribe al tema económico. Muy señaladamente pasa por el tema de la seguridad, cuidar la seguridad de América del Norte, la que ocupa a México, a Estados Unidos y a Canadá, ocupa el que trabajemos en una amplia cooperación, como de hecho así lo hemos acreditado y así la hemos venido teniendo.

En otro orden, en este mismo orden de cooperación, está la profesionalización de nuestras policías.

Casi 300 mil policías de distintos ámbitos han recibido el apoyo y ha habido cooperación para una mayor y mejor capacitación de los elementos.

Debo decir, además, que hoy tenemos una Policía Federal de 40 mil elementos, mejor entrenados, mejor capacitados y mejor equipados.

En materia penitenciaria, vale la pena sólo destacar que en 2012 teníamos una sobrepoblación de más del 25 por ciento.

Hoy, las cárceles federales, no existe sobrepoblación. Existe sobrepoblación en las cárceles que son del orden local, y en donde esto demanda de las autoridades locales un mayor esfuerzo para atender el tema de la seguridad y el tema de la política penitenciaria.

Cuáles son las acciones que el Gobierno Federal, porque no sólo asumimos la propia, la que corresponde al ámbito federal, que significa preparar de mejor manera, particularmente, el área de procuración de justicia, la Procuraduría General de la República, que ha emprendido esfuerzos propios, las que ahora habrá de dirigir y asumir quien recientemente acaba de asumir la titularidad en la Procuraduría. Y, por otro lado, en la Policía Federal, donde, sin duda, repito, hemos trabajado para buscar una mayor profesionalización.

Pero también hemos apoyado y respaldado, al amparo de la coordinación con las entidades federativas, hemos trabajado en apoyar los esfuerzos locales para mejorar las condiciones de seguridad.

Primero. Hemos trabajado para conformar cinco Centros Regionales de Fusión de Inteligencia. Hoy tenemos tres de cinco, que ya operan en las cinco regiones en las que se ha dividido al país, precisamente, para tener estos centros de inteligencia.

Segundo. Y, más bien, dentro de esta misma cooperación vale la pena decir que hay un portal cartográfico, donde las corporaciones locales pueden conocer la incidencia delictiva a nivel de calle o de colonia.

Es auténticamente toda una cartografía hecha del país entero para conocer los índices delictivos, a los que tienen acceso todas las autoridades federales y locales de seguridad pública para conocer la información que derive de esta cartografía, y que les permita tomar definiciones propias de cómo asumir la tarea en materia de seguridad de forma más eficiente.

Segundo. Está entrando ya y está en proceso de transición un número único de emergencia, el 911.

Pareciera un tema menor, pero ha significado hacer un esfuerzo logístico en materia de telecomunicaciones, para disponer de un solo sistema, de un teléfono único y no para que cada entidad, como ocurría anteriormente, tenía distintos teléfonos de auxilio a la población, de orientación y de seguridad.

Tendremos ya, para el próximo año, hacia enero del 2017, hoy ya está en la mitad de las entidades federativas, tendremos un número único de atención de urgencias y de emergencias, que es el 911. Número además que prácticamente se emplea en diferentes países del orbe.

Tercero. Los operativos especiales de las fuerzas federales en ciudades y zonas donde se requieren la mayor coordinación entre autoridades federales y locales para definir acciones en materia de seguridad.

Hemos venidos trabajando. Los medios han dado cuenta de la reiterada presencia que ha habido de la autoridad federal, encabezada por el Secretario de Gobernación, los Titulares de la Secretaría de Marina, Defensa y, además, de la Procuraduría General de la República, CISEN, para reunirse con los Gobernadores en las distintas regiones, y establecer mecanismos y una coordinación más eficiente, para trabajar por la seguridad.

Y en esa terna, vale la pena señalar algo que la propia María Elena apuntaba en su intervención: La participación del Gobierno Federal de ninguna manera supone sustituir o reemplazar los esfuerzos que deben realizar las autoridades locales. Lo he señalado en más de una ocasión.

La participación siempre dispuesta que hay del Gobierno de la República es subsidiaria, es en apoyo y en respaldo. No puede ser permanente, porque no hay capacidad suficiente para tenerla en todo el país y desplegada al mismo tiempo en todas las entidades federativas. Es de forma subsidiaria.

Y esto exige que los gobiernos locales, junto con las autoridades municipales, emprendan esfuerzos propios, al amparo de una buena coordinación, en la que siempre ha habido disposición de parte del Gobierno de la República, pero que se traduzca también en esfuerzos propios y empeñados por parte de los gobiernos locales para trabajar en favor de la seguridad en las distintas entidades federativas.

Cuarta acción que hemos emprendido para apoyar los esfuerzos locales es el de la profesionalización de las fuerzas policiales, a las que ya hacía referencia. Y esto ha permitido que 330 mil policías se hayan capacitado y más de seis mil mandos de todas las fuerzas del país hayan recibido preparación.

Quiero hacer referencia también, y si me estoy extendiendo es porque María Elena apuntó, como suele hacerlo, de forma dura y precisa, con dardos muy duros, temas que, sin duda, deben ocuparnos, para los que debe haber respuesta: El nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio.

Llevamos apenas tres meses de que inició formalmente su vigencia plena en todo el país.  Y también hay que dar un diagnóstico y hacer reconocimiento.

Cuando entramos,  que estaba en el periodo de transición, a cuatro años entonces de haberse establecido este nuevo modelo de seguridad o, más bien, este modelo de justicia penal, hoy llevamos apenas tres meses, y fue en los últimos años donde hubo un mayor impulso, mayor inversión por parte del Gobierno de la República, por parte del Poder Judicial de la Federación, por parte de la propia Procuraduría General de la República, para prepararse, pareciera que esto acompañara a nuestra propia cultura de sólo apurarnos y acometer los retos casi cuando nos llega la hora límite.

Y así ocurrió. Fue casi cuando estaba por entrar en vigor este nuevo Sistema de Justicia que, además, dijimos, no admitiría prórroga alguna, que entonces todos trabajamos.

Y si viéramos las entidades, las muy pocas entidades que habían trabajado en esta materia, era un antes, y hoy es una realidad distinta. Hoy, el modelo opera todo el país.

A tres meses, demanda todavía ajustarse, afinarse, ser más eficiente. Por supuesto. Pero también estoy seguro que este nuevo modelo del Sistema de Justicia Penal va a establecer un nuevo paradigma.

Tenemos que entrar en un nuevo modelo de cultura, también al conocerlo, porque hoy este modelo permitirá que los casos se puedan ventilar de manera mucho más rápida y de forma más transparente, abiertos, públicos, evitando no sólo los temas que a veces son muy sonados en los medios de comunicación.

Los muchos asuntos que poco llegan a tener un espacio en los medios de comunicación, miles de asuntos que se traducían, a final de cuentas, en un modelo de justicia obsoleto y arcaico, y lento, el que mucha gente que enfrentaba procesos penales estuviera a la espera en una cárcel preventiva o en las cárceles, esperando su turno para que su asunto pudiera procesarse.

Y ahí pasaban años. Miles de personas estuvieron o están aún todavía, porque todavía estamos en este, implementando este modelo, el anterior y el nuevo, pero mucha gente está en prisión preventiva, porque no ha habido oportunidad de ser procesada.

El modelo impulsado de justicia penal tiene este propósito, entre otros, el tener una justicia mucho más rápida, más expedita y, sobre todo, más transparente, que se conozca y que sea muy pública.

Y eso dará espacio para los medios de comunicación, luego dan mucho seguimiento a ciertos temas muy sonantes o muy altisonantes, pero hay otros temas que transitan en el anonimato; el de miles de personas que de forma muy injusta a veces enfrentaban procesos penales y enfrentaban la prisión preventiva.

Esa es la razón de tener un nuevo modelo de justicia, que yo espero se vaya auténticamente afinando y ajustando, una vez que entró en operación y emplean la vigencia en todo el país.

El tema al que ha hecho referencia, también, María Elena: la Clave Única de Identidad. Una bandera que ha llevado, bueno, ha sido perseverante en favor de este tema. Y yo, también, lo soy María Elena. A ver, asumo como propio, realmente, este gran reto.

Es cierto, también, que no hemos tenido una clara definición de cuál debe ser la forma para tener la Clave Única de Identidad.

Yo aquí le doy indicaciones al Secretario de Gobernación para que tengamos, por lo menos, hecho el andamiaje; más bien, el diseño de hacia dónde transitamos, o cómo armamos este modelo de identidad para todos los mexicanos.

Porque ha habido una enorme polémica. Se ha polemizado, se ha politizado y, al final de cuentas, no hemos encontrado la ruta que nos permita, con claridad, si involucramos a un órgano autónomo, como es el instituto o el Registro Federal Electores, para, al final de cuentas, encontrar el diseño que nos permita tener la Clave Única de Identidad.

Y, por otro lado, hoy reconociendo una coyuntura muy particular que enfrentamos, un presupuesto muy ajustado. Esa es la realidad.

Hoy tenemos un presupuesto muy ajustado, acotado, y no es más que por razones de responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, para cuidar la estabilidad económica, que alterar esta variable, entonces, alteraríamos todas las otras, y sería peor.

Entonces, hagamos diseño, pongámonos a trabajar para tener este diseño.

Y, finalmente, y con ello concluyo, porque ya me extendí. Efectivamente, quedan dos años, María Elena, y yo creo que se pueden lograr muchas cosas.

Yo estoy en la total apertura para que hablemos con las organizaciones de la sociedad civil, con las distintas autoridades de los diferentes órdenes de Gobierno, para que podamos establecer una agenda.

Quizá, parte de esta agenda la podamos impulsar en los dos años que quedan a esta Administración; quizá, podamos impulsar el resto de la agenda.

Pero definamos una agenda que nos permita, realmente, definir o afinar con mayor precisión la política que en materia de seguridad pública debe seguir el Estado mexicano.

Hoy, es cierto, el reto está ahí. El desafío es aún mayor, porque hoy enfrentamos al crimen organizado que está, también, mejor preparado, que no se ajusta a ninguna ley, a ningún protocolo, a ninguna exigencia.

Y sí, por el contrario, esta exigencia está en todas las autoridades de los distintos órdenes de Gobierno en materia de seguridad y de procuración de justicia.

Definamos, entre todos, la agenda de hacia dónde debemos de caminar, a partir de la experiencia que tenemos de los años en los que hemos transitado para atender ese tema que, repito, ha sido crónico, un tema que ha estado ahí, que es el de la inseguridad, al tiempo que reconocemos avances, pero también de decir insuficientes.

Velemos porque realmente tengamos hacia adelante claridad en el rumbo, definición de una política de Estado, que sea, incluso, de orden transexenal y la participación que sociedad y Gobierno deberemos tener para cometer este gran reto.

Y deseo que este foro realmente abone a este propósito.

Y, felicidades, María Elena, por la valentía y el valor que siempre has tenido para enarbolar esta causa, que es la de toda la sociedad mexicana.

Muchísimas gracias.

Dicho lo anterior, que a eso venía solamente, María Elena, originalmente, era a inaugurar este 5º Foro Nacional Sumemos Causas, por la Seguridad: Ciudadanos + Policías, y por ello me es muy grato declarar formalmente inaugurado este foro, con la certeza de que sus ideas, reflexiones y propuestas contribuirán a la transformación policial que demanda nuestra sociedad.

Felicidades y enhorabuena.

Muchas gracias.