Excelentísimo señor Johann Schneider, Presidente de la Confederación Suiza.

Agradezco la presencia de los representantes del Poder Legislativo y Judicial de nuestro país.

A los señores Gobernadores que hoy amablemente nos acompañan.

A la delegación, tanto oficial como empresarial, que de Suiza hoy están aquí, en México, en el marco de esta Visita de Estado que realiza el Presidente de la Confederación de Suiza.

Agradezco, de igual manera, a las muy distinguidas y distinguidos invitados a este encuentro.

Representantes del ámbito gubernamental, del ámbito legislativo, del ámbito empresarial de nuestro país, que mantienen, en forma alguna, alguna relación con Suiza.

Muchas gracias por su presencia.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Permítame reiterarle, señor Presidente, la más cordial bienvenida a nuestro país. Su presencia confirma la relevancia de nuestra relación bilateral, cuyos primeros contactos diplomáticos tuvieron lugar hace casi ya dos siglos.

Suiza es, para el mundo, un símbolo de paz, democracia y libertades. Es la orgullosa sede de más de 200 organizaciones internacionales, que luchan por las mejores causas de la humanidad.

Es un país estable, próspero y con altos índices de bienestar para su población. Es una economía abierta y la más competitiva del mundo, de acuerdo con el Foro Económico Mundial.

Estamos conmemorando el 70 Aniversario del establecimiento formal de relaciones diplomáticas. Son muchos años de amistad, de cooperación, y de una presencia importante de personas y empresas suizas en México.

La inmigración suiza en nuestro país ha sido importante. Y quiero, señor Presidente, compartir con usted algunos ejemplos emblemáticos para nosotros los mexicanos.

A principios del Siglo XX, el gran educador Enrique Rébsamen, diseñó el Sistema de Escuelas Normales para todo el país; sistema fundacional en la formación de los maestros mexicanos.

Un poco más tarde, en 1950, y en el ámbito empresarial, Mauricio Amsler, creó la fábrica de calentadores Helvex, que une los nombres de los dos países, el Helvetia y México.

Difícilmente encontraremos un lugar más distinto de Suiza en tradiciones y naturaleza que el Estado mexicano de Chiapas. Sin embargo, cautivados por su belleza, durante la segunda mitad del Siglo XX, la antropóloga Trudy Blom y su esposo, dedicaron su vida a defender la cultura y la selva lacandonas.

En el campo de las artes plásticas, en 1968, Francisco Eppens, mexicano nieto de inmigrantes suizos, diseñó la versión actual de nuestro escudo nacional, enlazado de esta manera a nuestras dos naciones, a través de uno de los símbolos patrios que nos dan identidad.

Destaco, también, al Colegio Suizo, que durante décadas ha formado a jóvenes mexicanos y suizos; así como la dedicación humanitaria de una de las instituciones más nobles del mundo entero, la Cruz Roja, creada por el suizo Henry Dunant.

Estos ejemplos son sólo una pequeña muestra de una gran cantidad de historias que conforman un tejido muy valioso entre ambos países, el de la entrañable amistad entre Suiza y México.

Una sólida y creciente relación que ha permitido enriquecimiento mutuo en todos los ámbitos de la vida económica y social, así como la creación de numerosas familias binacionales.

Le reconozco, señor Presidente, que en esta Visita de Estado afiancemos esta relación con la creación de la Cámara de Comercio e Industria México-Suiza.

Los mexicanos nos sentimos muy orgullosos de que más de 800 empresas con capital suizo hayan adoptado a México como su hogar.

Los cinco acuerdos que hemos firmado este día reforzarán nuestra cooperación bilateral.

Como le he comentado, señor Presidente, la transformación de México tiene como su pilar principal la Reforma Educativa, con ella lograremos mejores maestros, mejores escuelas y mejores planes de estudio.

En educación superior hemos puesto especial énfasis en la formación tecnológica. Hoy en nuestras universidades tecnológicas y politécnicas se preparan 870 mil estudiantes; el 80 por ciento de estos jóvenes son la primera generación de su familia en alcanzar la educación superior.

Por eso, estamos muy interesados en aprovechar el modelo educativo suizo, con el fin de que nuestros jóvenes, desde la educación media superior, complementen su formación tecnológica con un componente práctico, profesional en las empresas.

Excelentísimo señor Presidente:

Estoy seguro de que nuestras coincidencias en valores y visiones nos permitirán aprovechar el enorme potencial de oportunidades y beneficios para ambas sociedades. Así ha sido, por ejemplo, en Ocotlán, Jalisco, sede de la primera planta de Nestlé en México, desde 1935. Muchos suizos han trazado ahí su vida.

En 1961, Lidia Meller, la esposa del jefe de ingenieros de esa fábrica, escribió al despedirse de nuestro país, después de 27 años, y cito textualmente: No podremos olvidar jamás a México. Desandamos el camino que nos condujo a nuestra Patria adoptiva, en la que, sin duda, fue el mejor capítulo de nuestra vida.

Hace un mes tuve el honor de estar en Ocotlán para inaugurar una nueva planta de Nestlé, la número 17, en nuestro país.

Estoy seguro de que ahí, como en todos los demás lugares donde los suizos escriben páginas de su vida en México, habrá nuevos capítulos en la historia de la entrañable amistad entre Suiza y México.

Por eso, a todas y a todos nuestros invitados, quisiera invitarles para que me acompañen en un brindis.

Quisiera brindar, en primer lugar, por el bienestar personal y familiar del excelentísimo señor Presidente de la Confederación de Suiza, Johann Schneider.

Y, al mismo tiempo, brindar por la hermandad, por la amistad que une a nuestros países, a Suiza y a México y, al hacerlo, brindar por la prosperidad y bienestar de nuestras sociedades.

Salud.