Muchísimas gracias a quienes nos acompañan en esta ceremonia de Inauguración de Cursos del Ciclo Escolar 2016-2017.

Muchas gracias, señor Gobernador, por su hospitalidad.

Muchas gracias a todas las autoridades hoy aquí reunidas.

Al dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

A autoridades educativas, del orden Federal, del orden estatal.

A maestras y maestros que hoy amablemente están aquí con nosotros.

A padres de familia, algunos aquí presentes en esta ceremonia.

Y, particularmente, quiero saludar con gran respeto y con enorme emoción a todas las niñas y niños de esta Escuela Eudoxia Calderón, que hoy están regresando a clases.

Les deseo mucho éxito, y es un gusto y agradezco que nos estén acompañando. Sé que a lo mejor un poco ya cansados de estar de pie durante ya un buen ratito.

Pero muchas gracias por acompañarnos en esta ceremonia, desde la cual en todo el país se está inaugurando el día de hoy el Ciclo Escolar 2016-2017.

Y si me permiten, yo quisiera agradecer a la directora de este plantel. Muchas gracias, maestra, por esta gran oportunidad.

Y en este espacio saludar a dos muy queridas maestras. Hay muchas, hay muchas maestras que hoy están presentes en esta ceremonia, quien me diera clases aquí y ahora quiero hacer referencia de la doble emoción que me causa el estar, justamente, en esta ceremonia.

Pero es la seño Mary, quien fuera mi maestra de sexto de primaria, en esta aula que está a un lado.

Muchas gracias, Mary, por estar aquí en esta ceremonia.

Y gracias por toda la educación y todos los valores que recibí en formación, precisamente, al concluir mis estudios de primaria en esta escuela.

Está aquí también presente y yo quisiera invitar a que pasara a quien era entonces directora de este plantel, a la seño Sarita.

Maestra Sarita, déjeme saludarle, por favor, acompáñenos.

Me da mucho gusto verla.

Déjenme decirles que hoy me causa una doble emoción estar aquí.

Primero, porque estoy en mi estado, porque regreso a mi estado natal, al Estado de México, pero es especial motivo o emotivo para mí el regresar a esta escuela en donde concluí mis estudios de primaria.

Déjenme compartirles a las niñas y niños que están aquí presentes un poquito de esa historia, porque aquí donde nos encontramos, justamente en este patio, aquí fue donde inicié, en un día como hoy, hace ya casi 40 años, empecé aquí el sexto año de primaria.

Aquí nos recibió la entonces directora de este plantel, aquí iba formando a los alumnos, no sé cómo se haga ahora, pero en aquel entonces iba definiendo y leyendo quienes eran los alumnos que iban a formar parte de cada uno de los distintos salones: el sexto A, el sexto B, el sexto C.

Y a mí me tocó estar en esta aula que está aquí, en la esquina. Ahí tomé clases con la seño Mary, con la querida seño Mary, que fue quien me dio el sexto año de primaria.

Yo venía llegando de Atlacomulco, ahí nací y ahí había cursado hasta el quinto año de primaria. Y llegué precisamente aquí, a Toluca, cuando mi familia decidió, entonces, trasladarse para esta ciudad a cursar el sexto año de primaria.

Y de verdad que me emociona mucho, al haber entrado a la escuela, encontrarme prácticamente con el mismo espacio, el mismo lugar.

Una infraestructura que se mantiene bien cuidada, prácticamente intacta en lo que es su estructura de hace muchos años, pero, obviamente, con otros colores y además remozada, cuidada, bella.

Los uniformes que ustedes llevan son los mismos uniformes que entonces teníamos quienes cursábamos aquí, hace casi 40 años, la escuela, es prácticamente igual.

He visto algunos jóvenes, salvo por el saco blanco, que entonces a lo mejor yo no lo recuerdo, pero era el suéter azul, que por ahí algunos jóvenes traen y este uniforme de gala que traen las señoritas, este uniforme que está allá atrás es el mismo que entonces llevábamos.

Verdaderamente me emociona mucho estar aquí y el poder, desde aquí, inaugurar este ciclo escolar en todo México.

Y déjenme ir más allá de las cifras.

Hoy, regresan a clases 25.7 millones de niñas y niños que estudian prescolar, primaria y secundaria. Es más de la población de muchos países.

Casi 26 millones de niños es mucho más que la población de muchos grandes países en el mundo. Esa es la dimensión que tiene el sistema educativo de nuestro país.

Y son más de un millón de maestras y maestros que hoy, también, con enorme responsabilidad, con gran vocación social, están regresando y acompañando este esfuerzo por darle educación a la niñez y a la juventud de nuestro país.

Son más de 225 mil escuelas. Una cifra más para valorar y dimensionar lo que es el sistema educativo nacional.

Y déjenme decirles, niñas y niños, que ésta es una tarea que acometemos todos.

Hay un esfuerzo del Gobierno por acompañar, precisamente, la formación y preparación de la niñez y de la juventud de nuestro país.

Pero son protagonistas de este esfuerzo, en primer lugar, las maestras y los maestros; quienes se preparan, se forman, quienes estudian para impartir sus clases, y que toman con gran mística de trabajo, de servicio y, repito, de vocación social, esta tarea que tienen de ser educadores.

Y este esfuerzo también está acompañado por los padres de familia, con las mamás y con los papás, particularmente por las mamás.

Porque, ustedes me dirán si no es así, pero yo creo que todos coincidirán conmigo en que ayer por la tarde, ayer domingo, veían ustedes seguramente a sus mamás muy apuradas, preparando sus útiles escolares, ayudándoles, algunas a forrar sus libros, a forrar sus cuadernos, a preparar todo lo que iba a ser necesario para que iniciaran ustedes sus cursos.

Digo que son más las mamás que los papás en esta tarea. Las mamás están muy pendientes de que realmente sus hijos lleven todo lo necesario cuando empieza su ciclo escolar o todo lo que vayan necesitando a lo largo de sus estudios durante su preparación académica.

Esto me lleva a poner en relieve algo muy importante. Y algo de lo que ya se ha mencionado aquí, y que no es menor, porque creo que esto es central y fundamental: la Reforma Educativa.

Un país, para poder cambiar, para poder mejorar las condiciones que dé a su sociedad para poder crecer más, para generar oportunidades para su sociedad, advertimos desde el inicio de esta Administración que teníamos que hacer cambios estructurales.

Los hemos hecho en distintos ámbitos. Hoy no me quiero referir a todos ellos y lo que cada uno de estos cambios habrá de deparar en beneficios para nuestra sociedad, pero pongo especial acento en lo que quizá es la reforma más trascendental que se haya hecho en los últimos años, que es la Reforma Educativa.

Una reforma que tiene por objetivos tres específicos y centrales:

Primero. Que tengamos maestras y maestros mejor preparados, mejor capacitados, que pasen por un proceso de mayor formación, para que puedan inculcar y para que puedan inculcar a la niñez en todas las herramientas necesarias que el Siglo XXI les va a exigir, lo que la competencia para entonces les va a demandar.

Si queremos que estas niñas y estos niños el día de mañana realmente puedan encontrar un espacio de mayor realización, puedan tener un mejor empleo, puedan tener una mejor remuneración, un mejor ingreso por el trabajo que obtengan, será, sin duda, necesario que estén mejor preparados.

Y para esto es fundamental que las maestras y maestros también pasen por ese proceso, el que estén mejor preparados.

Imagínense ustedes a una niña o a un niño de preescolar, hoy de preescolar, hoy de primaria, como es su casa, el día de mañana, cuando concluyan sus estudios de secundaria, de preparatoria, de universidad, de haber asistido a una universidad tecnológica, esperarán ustedes encontrar un buen empleo o emprender un negocio.

Y eso les va a demandar que tengan mayores capacidades.

Lo que hoy procura el Sistema Educativo, a partir de la Reforma Educativa, es el que la niñez de nuestro país tenga una educación de mayor calidad, que se siga educando en los valores que se tienen; pero que además se ponga especial acento en aquellas capacidades que se va a demandar de las niñas y niños de México.

Eso les va a dar a ustedes mayor seguridad en sí mismos; se van a poder hablar de tú a tú con cualquiera de otro país y de otra parte del mundo.

Hoy otros países han hecho esfuerzos por mejorar su educación.

México no se puede quedar atrás. México tiene que asegurar que quienes hoy son niñas y niños cuando crezcan y cuando sean parte o actores centrales en el desarrollo del país, estén debidamente formados, puedan hablar otro idioma, puedan hablar inglés, puedan estar formados en las capacidades de las nuevas tecnologías, que van cambiando todos los días.

Esa es la razón de centrarnos en asegurar que haya calidad de la educación, y que sean maestras y maestros quienes transmitan esos conocimientos que serán fundamentales para las niñas y niños el día de mañana.

El segundo gran objetivo: Tener mejores escuelas, escuelas de mayor calidad, escuelas que realmente cuenten con la debida infraestructura para poder, repito, ser consistentes en asegurar una educación de calidad.

Y un tercer objetivo. Revisar los contenidos educativos, los contenidos pedagógicos.

Asegurar que lo que se imparta a partir de revisar el modelo educativo, a partir de revisar los contenidos educativos es asegurar que estén a la altura de las exigencias y demandas de un mundo global y de un México que está inmerso en este Siglo XXI.

Esos son los tres grandes objetivos.

Yo quiero hacer desde aquí, y testimoniar como Presidente de México, un amplio y gran reconocimiento a todas las maestras y maestros de México que se la juegan por la niñez de nuestro país, que tienen conciencia plena de esto tan fundamental y central que es asegurar calidad educativa para las niñas, niños y adolescentes de México.

Gracias maestras, gracias maestros de México, aquellos que asumen con enorme vocación de servicio esta tarea de enseñar y de educar a la niñez mexicanas.

Y junto a ello reconozco, también, a los padres de familia. A los padres de familia que son parte de este proceso educativo.

Déjenme decirles que es una tarea y una obligación del Estado impartir una educación, primero, obligatoria, laica, gratuita, porque se han dejado correr versiones que precisamente atentan contra estos principios rectores de la educación pública de nuestro país.

Es y seguirá siendo la educación en México obligatoria, laica y gratuita.

Los útiles escolares que ustedes han recibido y que seguirán recibiendo, se entregarán de igual forma de manera gratuita.

Que nadie les sorprenda, que nadie les engañe: la educación pública seguirá siendo gratuita y los útiles escolares que ustedes reciben lo seguirán siendo por igual, lo seguirán recibiendo de manera gratuita, invariablemente, en todo el país.

Esta Reforma Educativa, por supuesto, no ha estado ausente el que haya resistencias en algunas partes de México.

Todas y todos, la sociedad en su conjunto lo sabe, porque ha habido resistencias y oposición, precisamente, a este cambio estructural que promueve la Reforma Educativa.

Yo quiero hacer un llamado respetuoso a todas las maestras y maestros, aquellos, incluso, particularmente que están en oposición a esta reforma, a que asistan a sus aulas, a que impartan educación y a que no hagan rehenes, como está ocurriendo en algunas partes del país, en algunas muy pocas, no hagan rehenes a las niñas y niños de sus causas y de sus demandas. No lo merecen y no les asiste la razón.

La niñez en nuestro país, nuestras niñas y niños, nuestros jóvenes que tienen derecho a la educación, no pueden ser rehenes de ninguna causa, de ninguna bandera y de ninguna gestión.

Es obligación de quienes son maestras y maestros, de quienes han optado por asumir esta responsabilidad social y esta vocación de servicio, como maestras y maestros, el ocuparse de impartir educación.

Por eso les invito a aquellos que se oponen a este cambio estructural para que, más allá de las gestiones y del diálogo que se abra, asistan, impartan educación y enseñen, y se comprometan con esta obligación que tienen de impartir educación a la niñez y juventud de nuestro país.

Déjenme reiterar: el Gobierno de la República ha abierto espacios de diálogo para atender distintas demandas, para escuchar distintos planteamientos, que tanto el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, como la CNTE, eventualmente han tenido que hacer a la Reforma Educativa.

Pero aquí no hay más que dos actitudes que asumir: el compromiso con la educación, como bien lo han hecho la gran mayoría de las maestras y maestros de México, quienes se la siguen jugando con la niñez mexicana, quienes están dispuestos a dar lo mejor de sí y a trabajar en favor de la educación de nuestro país.

Pero estos espacios de diálogo no pueden estar, repito, supeditados o sujetos, o manipulados, a partir de privar a las niñas y niños de la educación a la que tienen derecho y que consagra y garantiza nuestra Constitución.

Por eso es impensable: no habrá más diálogo si no antes garantizamos que las niñas y niños puedan tomar y recibir educación en las aulas, donde hoy están cerradas.

No habrá más diálogo si no garantizamos que las niñas y niños de México puedan recibir educación.

Primero, la educación y, luego, el diálogo.

El Gobierno de la República siempre mostrará disposición para hablar y atender distintas demandas.

Lo único que no está sujeto o sujeta a negociación alguna es lo que la Reforma Educativa prevé.

La Reforma Educativa es muy clara: tiene por objetivo central asegurar calidad en la educación; quiere asegurar a la niñez y juventud de nuestro país un futuro mucho más promisorio, un futuro de oportunidad.

Y eso es lo que no podemos privarles. No podemos hacer rehenes a la niñez y juventud de nuestro país, a partir de ninguna causa, ni de ninguna demanda.

Por eso, la reiterada solicitud, la reiterada petición: maestras y maestros que están en oposición, regresen a clases.

Primero, educación; después, diálogo.

Esa será la premisa que marque el actuar del Gobierno de la República.

Y lo es porque el futuro de las niñas y niños de México no es negociable, no se puede negociar.

Hoy a lo que estamos comprometidos y llamados, Gobierno, maestras y maestros, y sociedad en su conjunto, es el darle hoy elementos y herramientas a las niñas y niños de nuestro país para que realmente puedan enfrentar los retos del Siglo XXI.

Muchas gracias a todas y a todos por estar hoy aquí.

Gracias, particularmente a ustedes, niñas y niños, por darme la oportunidad, como Presidente de México, de regresar a la que fuera mi escuela; de estar en este mismo patio, que me recibió cuando llegaba entonces de Atlacomulco, a cursar aquí mi sexto año de primaria.

Cuando crezcan, ustedes verán lo emotivo y significativo que es para cuando uno llega a ser adulto el poder regresar a un espacio que fue de convivencia, de hacer amigos y de recibir lo más importante: Educación para enfrentar el México entonces que se avecinaba.

Aquí hay varios de quienes fueron mis compañeras y compañeros, también les saludo con gran respeto.

Gracias por estar presentes.

Y gracias a ustedes, niñas y niños.

Les deseo que les vaya muy bien en este ciclo escolar.

Ya con esto terminamos, porque ya sé que están medio cansados de estar por un buen rato de pie, ya regresarán a sus aulas y tomarán asiento y empezarán sus estudios de este ciclo escolar.

No es así maestra, Directora. Así va a empezar.

Les deseo mucho éxito a ustedes, a sus demás compañeros.

Que les vaya muy bien.

A todas las niñas y niños de México les deseo que tengan mucho éxito, que les vaya muy bien en este ciclo escolar, que estudien mucho, que aprovechen todo lo que están recibiendo en educación, que se diviertan también mucho, porque es una etapa de la vida única que hay que aquilatar y hay que apreciar en todo lo que nos da y en todo los que nos permite.

Muchísimas felicidades y muchas gracias.

Ahora, si me lo permiten y esto es la declaratoria formal, que es una tradición y que la voy a hacer con todas y con todos ustedes desde aquí, desde Toluca, desde esta bella escuela del Sistema Educativo Público de nuestro país, desde la escuela Eudoxia Calderón.

Déjenme decirles que cuando yo estudié aquí no se llamaba así entonces. Todavía no llevaba el nombre de esta muy distinguida maestra, que diera nombre a esta escuela. Era y sigue siendo la escuela primaria en alguna forma anexa a la normal de profesores que está en la parte, del otro lado de la calle.

Pero, desde aquí, voy a hacer la declaratoria de cursos para este ciclo escolar para todo el país, a donde, repito, hoy regresan casi 26 millones de niñas y niños a cursar este ciclo escolar 2016-2017.

Hoy, 22 de agosto de 2016, es un honor declarar inaugurado el Ciclo Escolar 2016-2017, con la seguridad de que en las aulas del país se construye el futuro de México.

Muchas gracias.