Muchísimas gracias.

Muy buenos días.

Señor Ministro de Petróleo y de Recursos Minerales.

Señor Secretario General de este Foro Internacional de Energía y, además, querido paisano, mexicano, quien con gran dignidad encabeza este esfuerzo global en este foro, desde hace ya casi ya cuatro años.

Me da mucho gusto saludar al señor Ministro de Relaciones Sociales.

 A Diplomáticos.

A autoridades de los gobiernos de Arabia Saudita y de México.

Y a quienes participan en este panel o en este encuentro de este Foro Internacional de Energía.

Señores de los medios de comunicación:

Como Presidente de México, reitero, es un honor estar aquí, en Riad, la Ciudad de los Jardines, capital energética de Arabia Saudita y de la Península Arábiga.

Y aunque los habitantes de esta región y de México estamos aparentemente alejados geográficamente, nuestros países tienen una visión estratégica de futuro.

Compartimos la decisión de fortalecer y modernizar nuestras economías, particularmente, a partir de la ciencia, las tecnologías verdes y el capital humano.

Permítanme compartirles de manera breve y puntual las fortalezas que hoy México ofrece ante el mundo.

Nuestro país, es un país estable y confiable que ha  tenido gobernabilidad y continuidad institucional desde hace más de ocho décadas.

Tenemos sólidos fundamentos macroeconómicos, finanzas públicas sanas, política monetaria autónoma y sistema bancario robusto.

Contamos, hay que decirlo, quizá muy similar condición a la que tiene Arabia Saudita, con una población joven y cada vez mejor preparada, así como con una gran biodiversidad, una privilegiada ubicación geográfica y una moderna infraestructura logística.

Nuestro territorio es un punto de unión entre América del Norte y América Latina, así como entre las economías del Atlántico y las de Asia-Pacífico.

México es un país, y lo quiero dejar subrayado, abierto al mundo, competitivo y que obviamente ha venido proyectando y logrando reformas y cambios estructurales para mantener una tendencia de crecimiento económico mayor y de ascenso.

Gracias a esta condición, hoy tenemos ventajas y una firme política de modernización y apertura económica.

México tiene celebrados 11 acuerdos de libre comercio, con 46 países, que nos da oportunidad de participar de forma preferente en un mercado consumidor de mil 150 millones de personas; tenemos 32 acuerdos de protección recíproca de inversiones y nueve acuerdos comerciales de alcance parcial.

México fue uno de los 12 países que impulsaron y concretaron la negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico.

Como resultado de este proceso de apertura e integración, mi país está aumentando su participación en las cadenas globales de valor.

Déjenme poner contexto a esto que hoy estoy afirmando.

Hace apenas 35 años, en los años 80, éramos exportadores de materias primas, prácticamente el 70 por ciento de las exportaciones eran petroleras y mineras, y 20 por ciento manufactureras.

A la distancia de este tiempo, hoy es justamente al revés. En 2015, el 89 por ciento de exportaciones fueron manufactureras y el petróleo y minería representaron sólo el ocho por ciento, y ahora nuestras manufacturas tienen, además, un mayor valor agregado.

Por otro lado, México es un destino que se viene día a día confirmando como atractivo, seguro y confiable.

En tres años que lleva esta Administración, hemos tenido inversión extranjera directa del orden de 92 mil millones de dólares. Esto significa un importante crecimiento con respecto a inversión que recibimos en años anteriores.

Hoy, sin duda, tenemos además, a partir de las reformas estructurales, nuevas oportunidades para atraer inversión de países hermanos.

México ofrece, particularmente hoy, oportunidades en sectores clave para el desarrollo, en telecomunicaciones, en infraestructura y en energía.

Con la Reforma Energética creamos un nuevo modelo de mercados en el sector, caracterizado por la apertura, la competencia y la integración global.

En hidrocarburos, ustedes pueden participar en proyectos de exploración, extracción y transformación industrial, así como en servicios de transporte, almacenamiento y comercialización.

En 2015, como aquí ya se ha referido por el Titular de Energía de nuestro país, se realizaron las primeras tres licitaciones en este sector, apegadas a los más altos estándares de certidumbre jurídica y transparencia.

Se asignaron 30 contratos a empresas nacionales e internacionales, dando origen a una nueva industria energética en México.

Además, se dieron a conocer los bloques y campos que habrán de licitarse en los próximos cinco años.

Otro objetivo es crear un amplio mercado de petrolíferos y petroquímicos, y generar posibilidades de inversión adicionales en ductos, terminales de almacenamiento y sistemas de reparto.

En materia de electricidad, a partir de este mes, empresas privadas podrán generar y vender energía en el nuevo mercado eléctrico mexicano.

Existen oportunidades inéditas para invertir en fuentes más limpias y renovables, como la solar, eólica o geotérmica.

Nuestro proyecto de integración también es claro: estamos decididos a hacer de México un hub energético, un país puente que conecte los mercados energéticos de Norteamérica, América Latina y Asia.

Para 2018, tendremos siete puentes de interconexión gasífera con Estados Unidos, y se trabaja en desarrollar un gasoducto que nos conecte con Centroamérica.

Tenemos hoy 11 interconexiones eléctricas con Estados Unidos y dos con América Central, y además se evalúan nuevas interconexiones transfronterizas.

Estamos construyendo infraestructura logístico-energética de vanguardia para conectar el Pacífico con el Atlántico.

Vivimos tiempos exigentes en el mercado energético global, que los países debemos atender con responsabilidad compartida y visión clara de futuro.

Por eso, es importante que productores y consumidores de energía, promovamos el intercambio de información oportuna, y trabajemos en la construcción de consensos internacionales.

El diálogo es esencial para fomentar un mercado energético mundial que sea estable y confiable, abierto y eficiente, incluyente y sustentable.

Ese es el camino para lograr seguridad energética y la sustentabilidad ambiental, esenciales para el desarrollo equilibrado de la humanidad.

Estamos convencidos en México de que la energía debe ser fuente de crecimiento, no fuente de inestabilidad.

Yo agradezco la oportunidad de participar en este foro, pero, sobre todo, me siento muy alentado y motivado a partir de los testimonios, de la visión que aquí se me ha compartido sobre el futuro que el sector energético y, sobre todo, el mundo aprecia, habremos de observar.

México quiere participar de este desarrollo energético con responsabilidad y, sobre todo, a partir de los cambios estructurales que hemos logrado materializar, impulsar un nuevo modelo de desarrollo en México; un nuevo paradigma que depare para México desarrollo, prosperidad, pero, también, nuestra participación con responsabilidad en el desarrollo energético del mundo.

Muchísimas gracias.