Muchísimas gracias.

 

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

 

            Me da mucho gusto saludar a mis paisanos acá, del Norte del Estado de México, particularmente de San Felipe del Progreso y de San José del Rincón.

 

            Quiero saludar y agradecer la hospitalidad nuevamente al señor Gobernador del Estado de México, en este día que nos convoca a una doble celebración: el Día Mundial de la Alimentación y el Día Internacional de la Mujer Rural.

 

            A ello habré de referirme en mi mensaje no sin antes agradecer la presencia de distintas autoridades, del Gobierno de la República, del gobierno del Estado de México, de los gobiernos municipales, a los Alcaldes, particularmente, de los municipios varios de esta región Norte del Estado de México.

 

            A Fernando Soto, Representante de la FAO, a quien agradezco su presencia y, sobre todo, el mensaje que nos transmite del Presidente de la FAO.

 

            Y, sobre todo, ante la solicitud que aquí nos han planteado y a la que también habré de tener respuesta.

 

            Pero, sobre todo, quiero saludar con respeto, con afecto, con cariño, a toda esta gran concurrencia; muy señaladamente a las mujeres del Norte del Estado de México, que hacen mayoría entre este auditorio.

 

            A jóvenes, jóvenes que están trabajando para construir un futuro de esperanza.

 

            Y a los hombres comprometidos con el desarrollo de sus comunidades.

 

            A todos, les saludo con gran afecto.

 

            Déjenme decirles que no es causal, no es fortuito que estemos aquí, en San Felipe del Progreso.

 

Efectivamente, señor Gobernador, pareciera que últimamente he estado en visita varias veces a mi tierra de origen, al Estado de México, lo cual me enorgullece, me motiva, me alienta a seguir trabajando como lo hago para todas y todos los mexicanos. Es alimento para el alma.

 

Pero hoy estamos aquí, en San Felipe del Progreso, por una razón particular. Porque lo que hoy nos convoca, como aquí ya lo dije, que es la Celebración del Día Mundial de la Alimentación y el Día Internacional de la Mujer Rural, es porque San Felipe del Progreso ha sido uno de los municipios que ha estado evaluado en los últimos años para medir los niveles de pobreza y cómo se han emprendido acciones varias para disminuir la pobreza y, particularmente, la pobreza extrema.

 

            Y San Felipe del Progreso, entre los municipios evaluados, particularmente, cinco de distintas regiones de la geografía nacional, y que aquí quiero citar con toda puntualidad.

 

De esos cinco municipios, entre alguno de Chiapas, Zinacantán; Guachochi, en Chihuahua; Mártir de Cuilapan, en Guerrero; San Felipe del Progreso, en el Estado de México y Tehuacán, en Puebla, de esos cinco municipios que tienen características, precisamente, de ser municipios que todavía enfrentan condición de rezago social y de pobreza extrema, San Felipe del Progreso fue, dentro de ellos, el municipio que más avanzó en disminuir la pobreza extrema.

 

            Disminuyó de hecho su pobreza. San Felipe del Progreso disminuyó la pobreza en casi 19 puntos, pasó de 43.4 a 24.7 por ciento, que fue esta medición.

 

            Por eso estamos aquí, porque lo que ha logrado San Felipe del Progreso, gracias a la participación de sus mujeres, de sus hombres, de su comunidad, es lo que nos permite lograr este avance en la disminución de la pobreza extrema.

 

            Al haber escuchado a quienes me han antecedido en el uso de la palabra, han hecho referencia muy puntual a lo que se está haciendo en distintos frentes.

 

Es decir, en el trabajo de diferentes dependencias y órdenes de Gobierno, me refiero a los esfuerzos del Gobierno de la República, a los esfuerzos del gobierno del Estado de México, aquí en particular, y de los gobiernos estatales, en todo el país, y de los gobiernos municipales, para hacer converger el esfuerzo y lograr, realmente, una disminución sensible de la pobreza y, dentro de ella, de la pobreza extrema.

 

            Porque aquí lo más sensible a la condición de la pobreza es, precisamente, el de la pobreza extrema, que nos lleva a una variable altamente sensible, que es el de la carencia alimentaria.

 

            Porque si bien la pobreza no es permisible y trabajamos para disminuirla, lo más sensible, lo más crítico dentro de la pobreza, es que la población no tenga asegurada su diaria alimentación.

 

            Por eso, desde el inicio de esta Administración, nos enfocamos, dentro de distintos frentes, a trabajar por la pobreza extrema, por la pobreza que padecen millones de mexicanos que anteriormente no tenían acceso a la seguridad alimentaria.

 

            A esta fecha, a 34 meses del inicio de esta Administración, podemos advertir que hoy 4.5 millones de mexicanos ya son beneficiarios de distintos programas, que les permiten asegurar su alimentación todos los días; que hoy hemos logrado, a través de distintos programas, asegurar que la población pueda tener diariamente alimentación.

 

            Dentro de esos programas destaco los Comedores Comunitarios, en donde la comunidad organizada trabaja para asegurar que mujeres embarazadas, adultos mayores y niños, puedan tener alimentos todos los días.

 

            Hay más de ocho mil comedores para alimentos en toda la geografía nacional; ocho mil comedores que aseguran que más mexicanos tengan acceso a la alimentación.

 

            Pero no podemos quedarnos ahí. No podemos quedarnos sólo en este esfuerzo, que es importante, y que nos está permitiendo revertir la pobreza extrema.

 

            De acuerdo a la última medición que se hiciera recién iniciados estos programas, nos dejaron ver dos realidades, que lamentablemente, por un lado, hoy hay más pobres en el país; por otro, sí hemos logrado reducir la pobreza extrema.

 

            Ante ese escenario, hoy estamos organizados para que en el trabajo concurrente y convergente de distintas dependencias del Gobierno de la República, junto con los esfuerzos de los otros órdenes de Gobierno, logremos una mayor eficacia en el alcance de los programas que estamos dedicando para combatir realmente la pobreza.

 

            Habremos de someternos, como país, a otra evaluación.

 

Y yo espero que en la debida articulación, en la armonización de este esfuerzo compartido y conjunto de órdenes de Gobierno y en el trabajo productivo y eficiente que las distintas dependencias del Gobierno de la República tengan, nos permitan realmente revertir la condición de pobreza que tenemos en el país.

 

            Hoy, tenemos varias razones de las cuales sentirnos orgullosos.

 

Somos un país que en un escenario internacional y mundial complejo, como lo estamos observando a través de los medios de comunicación todos los días, México se sigue distinguiendo por estar avanzando a paso firme en la generación de desarrollo y de progreso; de mantener estabilidad económica en el país, que es, quizá la variable más importante para asegurar que las familias mexicanas puedan avanzar y tener condiciones de mayor bienestar.  

 

            Que hoy, precisamente estamos actuando con responsabilidad para cuidar nuestra estabilidad macroeconómica; la estabilidad económica, que nos permita realmente, a partir de distintos programas, asegurar más desarrollo para el país.

 

            Y en esta tarea, repito, participan prácticamente todas las dependencias del Gobierno de la República. Por eso, están aquí los titulares de diferentes dependencias, porque todas ellas convergen en un esfuerzo propio.

 

Nos da orgullo saber que aquí, en México, se producen distintos alimentos  que llegan a las mesas de otros países, porque México se distingue en la producción de aguacate, de jitomate, de limón, entre otros productos.

 

            Pero, tenemos que asegurar, no sólo el distinguirnos por ser productivos, altamente productivos y exportar nuestra producción a otros países.

 

Sino que logremos, también con ello, revertir la desigualdad que tenemos en México y asegurar que en toda la geografía nacional, todos los mexicanos tengan acceso a mecanismos que les aseguren tener un desarrollo y un futuro promisorio y de éxito. 

 

            Hace un momento escuchamos aquí a Lizbeth. Una mujer rural, de esta región del Estado de México, que nos ha compartido su experiencia personal y de grupo, que con otras cuatro compañeras decidieron emprender este proyecto productivo.

 

            El caso que nos ha compartido, que además aquí la estaba yo observando, ella preparó su discurso, lo traía escrito por ella misma, y debo reconocerle que debe tener muy buena vista, Lizbeth, porque tu letra era muy chiquita. Aquí lo tiene, en una letra muy chiquita tenia escrito su discurso, que ella preparó y que nos fue compartiendo.

 

            Y a veces dejó de leer, porque hablaba, yo creo que lo que le dictaba su corazón y lo que ha sido su experiencia personal.

 

            El ejemplo de ella ilustra los muchos proyectos que, como el de ella, queremos tener en todo México.

 

            Yo he propuesto ahora, en la presentación del Paquete Presupuestal para el próximo año al Congreso de la Unión, particularmente a la Cámara de Diputados, un programa específico para alentar e impulsar los proyectos productivos en zonas rurales, porque nos encontramos ante una realidad, que un poco el represente de la FAO aquí nos ha compartido.

 

            Tenemos en varias partes de la geografía nacional a gente que produce para el autoconsumo, pero sólo para eso.

 

Producen en pequeñas parcelas, producen alimentos para poderlos consumir ellos mismos, pero solamente para ello.

 

            Lo que queremos impulsar son estos modelos, como el que Lizbeth nos ha compartido, de proyectos productivos que sean más rentables, que estén mejor organizados y que no sólo le permitan a quienes los producen, generar producción para el autoconsumo, pero también con excedentes que les permitan tener mejores ingresos.

 

            Éste es un modelo de desarrollo, sumado a los varios que estamos impulsando, que estoy seguro nos van a permitir combatir la pobreza extrema, lograr una mayor seguridad alimentaria para nuestro país y, sobre todo, impulsar condiciones de mayor bienestar para todas las familias mexicanas.

 

            Lo que Lizbeth nos ha compartido es una historia de éxito.

 

Estoy seguro que hay muchas otras más, pero queremos que haya millones más en toda la geografía nacional.

 

            Que con orgullo y satisfacción, como Lizbeth, mujer rural de esta zona Mazahua del Estado de México, nos lo ha compartido y así pueda ocurrir en todo México, sean muchos los casos de éxito de cómo se puede probar que la dedicación y el esfuerzo, cuando se tiene el apoyo de un Gobierno aliado, es posible concretar historias de éxito, como la que ella nos ha compartido.

 

            Trabajemos porque sean muchas más las historias de éxito las que podamos construir con el apoyo y el trabajo de la comunidad en favor del trabajo y de la productividad de nuestro país.

 

            Creo que aquí está claramente señalado cuál es el reto que tenemos por delante: lograr elevar la productividad del campo, asegurar que las familias que están en el campo, arraigadas al campo puedan producir más para ellos mismos, y para tener excedentes.

 

            El que podamos, realmente, revertir las condiciones de pobreza, como ha ocurrido aquí ya, en San Felipe del Progreso.

 

Pero como pasa aquí, queremos que ocurra por igual en muchas otras partes más de la geografía nacional, en donde todavía tenemos condiciones de pobreza.

 

            Vamos a seguir impulsando de manera muy específica la Cruzada Nacional contra el Hambre, que ha sido una política del Estado, una política de orden social para asegurar el abasto alimentario a las familias mexicanas.

 

            Vamos a compartir, como nos lo ha planteado el representante de la FAO, las experiencias de éxito que México tiene para que la región, particularmente mesoamericana, Centroamérica, pueda, también, tener acceso a estos programas.

 

            Y, por supuesto, queremos que la FAO nos acompañe, como lo ha venido haciendo, en el PESA, que es un programa específicamente diseñado por la FAO, que en México está teniendo éxito; queremos que la FAO tenga presencia en todos estos programas para que tengan un mejor diseño, y sean eficaces en el alcance que tengan los mismos, a partir de las experiencias que la FAO nos pueda compartir de lo que ha pasado en otras partes del mundo.

 

            Queremos ser aliados permanentes de la FAO, en un objetivo que tenemos compartido: realmente asegurar la alimentación para nuestra población, para ser más productivos, para democratizar la productividad en la geografía nacional, y que realmente eso asegure condiciones de mayor bienestar y de mejores ingresos para las familias mexicanas.

 

            Sea ese el objetivo que tenemos trazado, la gran meta, el gran desafío; pero estoy convencido que con el ánimo, como el que aquí ustedes hoy nos han compartido, con el empeño y el trabajo de equipo que hay en el equipo del Gobierno de la República, vamos a lograr, realmente, revertir las condiciones de pobreza que hay en todo el país, mayor igualdad y, sobre todo, bienestar para todas las familias mexicanas.

 

            Gracias por su hospitalidad a todos mis paisanos de la Región Norte del Estado de México.

 

            Desde aquí, les envío un abrazo fraterno, cálido y cariñoso de a mis paisanos.

 

            Gracias por la calidez con la que hoy me han recibido.

 

            Y aquí dejo el compromiso de, junto ustedes, seguir impulsado el desarrollo del Estado de México y de todo el país.

 

            Muchas gracias.