Me da una gran emoción, particularmente, en este lugar y en este día, saludar la presencia, ante todo, de un gran amigo de Yucatán, el licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, Presidente de todos los mexicanos.

Sea usted bienvenido a su casa, señor Presidente.

Saludar, con todo respeto y con todo afecto, a su señora esposa, la señora Angélica Rivera de Peña. Bienvenida a esta su casa, señora Rivera.

Saludo a los representantes de los Poderes públicos de nuestro estado: al señor Presidente Municipal; a los distinguidos, la distinguida y los distinguidos funcionarios Federales aquí presentes; a todos y cada uno de ustedes señoras y señores Diputados; señores empresarios; señora Senadora; señores Legisladores.

A todos quienes han hecho posible el esfuerzo que nos reúne aquí, esta noche; distinguidos empresarios que hicieron posible la generación de esta importante obra. Saludo, con el permiso de todos ustedes, a mi esposa Sarita Blancarte.

Y me dirijo a todos ustedes:

Es la cuenta de los años, la cuenta larga. Son 13 periodos de 400 años llamados Baktunes. Se completaron ya los 13 Baktunes y, entonces, se plantó la estela que es hoy, la personificación de la ceiba, el primer árbol del mundo, en medio del cielo, en medio de la tierra, el árbol de los cinco sustentos es su sagrado nombre. Se completaron los 13 Baktunes bajo la autoridad del pueblo maya, la gente verdadera.

Esta es nuestra tierra, este es nuestro hogar. Hay 13 cielos, hay nuevos puros abismos, pero hay una sola Tierra, que es ésta.

En el Yucatán de hoy, los mayas siguen siendo una cultura viva y verdadera, ya que sus costumbres y tradiciones culturales siguen siendo vigentes, hasta el día de hoy.

Por esta razón, nos mandan esa reflexión, en este mensaje, de los tiempos que están por venir, para hacer una plegaria, para agradecer hoy, el amanecer del mundo, pues no habrá final.

Permítanme, por mi parte, hacer una reflexión personal:

Tenían razón los profetas mayas. El 21 de diciembre de 2012, debía ser un día muy especial. Y qué más puede pedirse para el inicio de un nuevo capítulo de desarrollo institucional y económico en Yucatán, que la presencia del nuevo Presidente de la República, del nuevo líder de una generación, de alguien que quiere recuperar para México y para todos sus estados, la grandeza y la prosperidad que todos los mexicanos se merecen.

Bienvenido, de nuevo, a Yucatán, licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de todos los mexicanos.

Bienvenido, y que su presencia sea un muy buen augurio de las cosas por venir.

El 21 de diciembre de 2012, tiene muchas interpretaciones y muchos contenidos. Para personas de distintas edades, culturas e intereses, tiene explicaciones, expectativas y curiosidades muy distintas, muy diversas.

Sin embargo, lo que nadie puede negar, es que este día, un día previsto por los mayas hace cinco mil 125 años, tiene un enorme contenido cultural. Este día, el inicio de un nuevo Baktún, representa para Yucatán el mejor motivo para revitalizar y para reflexionar sobre nuestro legado histórico.

Este día es importante porque tiene una dualidad fundamental que no podemos desaprovechar: La dualidad de invitarnos a valorar el pasado, mientras nos preparamos para el futuro. Porque ver hacia el futuro, hacia un mejor futuro, orgullosos y seguros de nuestras raíces, es el gran valor de este 21 de diciembre.

Es el valor que nos dice que nuestro patrimonio histórico no debe ser un patrimonio almacenado, sino un patrimonio vivo y actuante que nos abra posibilidades y oportunidades de crecimiento.

El 21 de diciembre de 2012, en Yucatán, es el momento de activar nuestro patrimonio y deber que todo lo que heredamos y hoy seguimos construyendo, producto de la civilización maya, de la gran cultura maya, de lo maya, es una riqueza activa, productiva, que nos puede y debe ayudar a solucionar los retos del presente y a conquistar las aspiraciones y anhelos del mañana.

Y por eso, por todo eso, la apertura plena de este gran Museo Maya de Mérida tiene un enorme valor simbólico; el valor que los yucatecos le damos al Museo Maya de Mérida como un punto de encuentro para todos los yucatecos, para todos los mexicanos y, por supuesto, para todos los visitantes del planeta.

Un punto de encuentro en el que el pasado deje constancia en el presente, y el futuro, nunca pierda la memoria.

Esta gran obra, hecha para proteger nuestro patrimonio, pero también, para crear oportunidades de desarrollo, de estudio, de investigación, de empleo, nos muestra que los grandes esfuerzos del ayer, pueden ser la materia prima de los grandes éxitos del mañana.

Porque la idea de este gran museo se concibió, primero, en los círculos de intelectuales, estudiosos e interesados en la Civilización Maya hace más de dos décadas aquí, en Yucatán. Luego, esa fue una idea que el impulso de Ivonne Ortega Pacheco como Gobernadora, y de unos decididos empresarios sumados en el Grupo Hermes, permitió construir y convertir en una realidad hace apenas unos meses.

Y ahora, nosotros ponemos en marcha de manera plena este espacio para el reordenamiento de nuestra actividad como comunidad, en lo menos tres áreas:

La primera área es la estrictamente cultural, la de revalorar lo maya, de entender que si la Civilización Maya ya no está aquí, aquí sigue la cultura maya. Aquí sigue el pueblo maya. Aquí seguimos quienes llevamos sangre maya en nuestras venas.

Y esta fecha, y el disponer de un espacio de esta calidad, y de esta modernidad, nos obliga a pensar en proyectar nuestra cultura hacia las presentes generaciones y, sobre todo, hacia todo el mundo.

Por eso, este Museo se inaugura en el marco del Festival de la Cultura Maya 2012, El Tiempo. Un festival que aspira a ser tan importante, tan dueño de una identidad propia, como puede ser el Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato; la Cumbre Tajín, en Veracruz; o el Festival de la Ciudad de México.

Y, precisamente, en ese marco, quiero, como gobernador de Yucatán, y en representación de distintos grupos artísticos, intelectuales y, fundamentalmente, de jóvenes, con todo respeto, solicitarle, señor Presidente de la República, pedirle a su equipo de trabajo, especialmente, en las áreas educativas y culturales, que nos ayuden, que nos arropen, que nos asesoren, que hagan suyo, para que el Festival de la Cultura Maya de Yucatán, sea un evento permanente en el calendario artístico y cultural de México, impulsado por su Gobierno Federal.

La segunda reflexión, a la que nos debe convocar este museo y esta fecha, es pensar, desde el ámbito económico y del desarrollo, cómo este espacio, cómo este tiempo, cómo el reposicionamiento del patrimonio cultural de Yucatán en todo el mundo, nos puede ayudar a replantearnos nuestras estrategias de fomento turístico y de creación de empleo en este sector.

No podemos dejar ir esta oportunidad para que Yucatán sea uno de los anfitriones del mundo, un lugar al que se tenga que ir, un lugar que se tenga que visitar.

Y para eso, señor Presidente, también, le pedimos su ayuda, su apoyo, para que este gran reposicionamiento de lo maya frente al mundo, no se desperdicie o se diluya.

Ayúdenos haciendo equipo, respaldándonos, como siempre usted lo ha hecho, para que, juntos, hagamos las estrategias que conviertan un evento cultural en una fuente permanente de prosperidad y empleo para toda nuestra gente.

Y, finalmente, este día y este museo, también, son el motivo ideal para reavivar el orgullo de ser yucatecos, el orgullo de nuestra identidad.

En este gran marco, un marco positivo, propositivo y optimista, queremos que este 21 de diciembre sea memorable, no por lo que se profetizó hace cinco mil 125 años, sino, por lo que haremos en los próximos cinco mil 125 años.

Señoras y señores.

Señor Presidente:

El pasado de Yucatán es memorable, es milenario, es grandioso, pero yo sé, como lo sabemos todos los que vivimos en esta tierra, que el futuro de Yucatán, si hacemos nuestra parte en ésta y en futuras generaciones, será todavía más grande.

Muchas gracias.