Con su permiso, señor Presidente.

Ser leal a uno mismo, es el único modo de llegar a ser leal a los demás.

Ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.

Nos distingue su presencia al presidir esta Ceremonia del Estado Mayor Presidencial, que se celebra por primera vez.

Ciudadano Secretario de Gobernación.

Nos acompaña el señor Aldo Roberto Rivero Pastor, sobrino bisnieto del Capitán Primero Técnico de Artillería, Gustavo Garmendia Villafaña, Ayudante Militar del Presidente Francisco I. Madero.

Generales, Jefes, Oficiales, personal de Tropa, Policías Federales y del Distrito Federal, civiles que integran este Órgano Técnico Militar.

Señoras y señores:

Muy buenas tardes.

Hoy, 18 de febrero de 2013, me honra ser quien conmemore por vez primera el Día del Estado Mayor Presidencial, momento histórico para el organismo al que dignamente honramos.

Desde sus orígenes, en 1824, cuando se creó una Ayudantía General, como precedente del Estado Mayor Presidencial, la intención fue únicamente la de proteger al Poder Ejecutivo. Sin embargo, con el paso del tiempo y la modernización del país, nuestra institución se fue transformando y adaptando, hasta cubrir actualmente aspectos diversos, como la planeación, la organización, la coordinación y la logística para todas las actividades que realiza el Presidente de México.

Este proceso evolutivo ha sido determinante en nuestro crecimiento estructural y amplitud de funciones, las cuales representan en nuestros días una sensible responsabilidad que nos involucra, y que en conjunto, cada tarea se vincula directamente con la imagen presidencial.

A lo largo de todo este tiempo, el Estado Mayor Presidencial ha sido forjado en situaciones imprevistas, que han puesto de manifiesto los valores de sus integrantes: lealtad, honestidad, discreción y un alto compromiso institucional, los cuales nos hacen referentes de calidad y eficiencia.

Señor presidente.

El lema: Compromiso y Mística de hacer de la lealtad una profesión, es y será la base y guía de nuestro desempeño cotidiano, el cual nos ha permitido afrontar toda adversidad, que se nos ha presentado, y las que seguramente seguiremos afrontando.

El 18 de febrero de 1913, con el ataque de los infidentes, en el Salón de Acuerdos de Palacio Nacional, en contra del Presidente Madero, se establecieron las bases de un principio de conducta, lealtad a toda prueba, ya que la reacción inmediata de los Capitanes Gustavo Garmendia Villafaña y Federico Montes Alanís, para defender al Presidente Madero, puso de manifiesto un profundo sentido de lealtad hacia la figura Presidencial, el cual es un referente de imitación para todos los que tenemos el honor de pertenecer a esta noble institución.

Señores:

Conmemoremos nuestro día con entusiasmo, orgullo y responsabilidad, recordando que entre nosotros hay muchos Garmendia Villafaña y Montes Alanís, quienes hace cien años, inmortalizaron la frase: Al Presidente nadie lo toca.

Desde entonces hasta hoy, nuestra institución se ha inspirado en un profundo sentido del deber, historia y tradiciones, para honrar a quienes nos precedieron con un comportamiento ejemplar e intachable en todo momento y circunstancia.

Aquí, frente al Presidente de México, todos nosotros le reiteramos que somos garantía de integridad y lealtad probada, para cumplir eficientemente la misión de protegerle a usted y a su familia.

Es indispensable resaltar que los retos que se avecinan, nos precisan mayores esfuerzos para afrontar circunstancias que sólo se resolverán con base en un indeleble cumplimiento del deber y gran sentido ético. Los que siempre nos guiarán por la senda correcta.

Por lo tanto, los invito a retomar nuestro ímpetu de competencia, desarrollo individual y trabajo grupal, al servicio del Titular del Poder Ejecutivo.

Es así como continuamos con la transformación del organismo donde el trabajo, honradez e integridad de sus miembros, son garantes para afrontar los inminentes cambios que se vaticinan para el país.

Estas medidas tienen como objetivo lograr beneficios que incidan moralmente en todos ustedes, para mejorar gradualmente nuestras instalaciones, emplear al recurso humano en forma eficiente, sin caer en excesos innecesarios, promover el deporte y erradicar cualquier acto de corrupción, emulando las acciones emprendidas por usted, señor Presidente.

La mejor forma de festejar este día es haber alcanzado en poco tiempo, una nueva sincronización de trabajo, resultado de diversas acciones para mejorar la coordinación interna, con base en propuestas y recomendaciones implementadas para agilizar nuestros procedimientos.

Por lo tanto, invito a quienes integramos al Estado Mayor Presidencial, sin importar jerarquías y puestos, a que se unan para colaborar en la aportación de ideas que contribuyan a dar un nuevo giro al organismo, pretendiendo con ello, renovarnos en los diferentes ámbitos para asegurar un manejo de recursos transparente y acordes a las exigencias de rendición de cuentas, empleo correcto del factor humano y, sobre todo, pugnar por la moral individual, alcanzando así la eficiencia en el cumplimiento de nuestra misión principal, que es ser leal a la Institución Presidencial.

Muchas gracias.