Muy buenas tardes a todos.

Licenciado don Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos:

Muchas gracias por acompañarnos, por estar con nosotros en esta celebración. Le damos fraternalmente la más cordial bienvenida a COPARMEX, un espacio, como lo decía Valentín, un espacio de diálogo, de reflexión y de acción en favor de México.

Licenciado Ildefonso Guajardo Villarreal, Secretario de Economía; licenciado Juan José Guerra Abud, Secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Licenciado Jorge Carlos Ramírez Marín, Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; licenciado Alfonso Navarrete Prida, nuestro Secretario del Trabajo:

Muchas gracias por estar aquí.

Doctor Miguel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal:

Muchas gracias por ser el anfitrión en esta bella ciudad, para celebrar este Encuentro Empresarial 2014.

Señores Senadores y Diputados:

Muchas gracias por acompañarnos.

Excelentísimos Embajadores.

Señores Gobernadores:

Los saludo a todos a través del señor Presidente de la CONAGO; el Gobernador del estado de Durango. Pero también saludo a mi Gobernador; el Gobernador de Sinaloa; al Gobernador de Michoacán y del Estado de México.

Saludo a las organizaciones hermanas, organizaciones empresariales, y agradezco su presencia.

Y los saludo, saludándolos a nombre de todos, pero en el nombre de Gerardo Gutiérrez Candiani, nuestro Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, que también fue Presidente de COMPARMEX, y que nos sentimos muy orgullosos de su liderazgo.

Queridos y homenajeados expresidentes de COPARMEX y sus distinguidas esposas: Muchas gracias por estar aquí.

Presidentes de Centros Empresariales y todos los socios y Consejeros de la COPARMEX de todo el país.

Representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Gracias de verdad, por celebrar juntos esta historia y este compromiso por México. Esta historia de generaciones y generaciones de personas que han entregado lo mejor de sí para construir, a través del trabajo cotidiano, el México que todos queremos.

Hace 85 años, en 1929, ante la necesidad de consolidar una Nación que se rigiera por instituciones para su desarrollo, donde se trabajara para encontrar el progreso y la convivencia pacífica, donde se dejara atrás el agravio, la desigualdad y la injusticia; un grupo de empresarios se unieron libre y voluntariamente, conformando la Confederación Patronal de la República Mexicana, bajo la figura de un sindicato.

Lo hicieron con la visión y el compromiso de proponer un modelo de Nación basado en el diálogo y el trabajo en conjunto. Un país en que los factores de la producción, la sociedad y el Gobierno pudiéramos encontrar juntos condiciones de prosperidad para todos los mexicanos.

Aprovecho en esto, para darle la bienvenida a don Joaquín Gamboa Pascoe, y agradecerle que esté con nosotros, porque es la convicción de la COPARMEX trabajar juntos, colaboradores y empresarios, en la construcción de nuestras empresas.

Nuestros fundadores plantearon un México de libertad y responsabilidad, de orden y respeto. Un país solidario con los que menos oportunidades tienen. Ellos visualizaron una Nación donde la persona fuera el principio y fin de la acción política y económica, donde la convivencia pacífica fuera el marco para que cada quien hiciera lo que le corresponde en la construcción de un país más justo y próspero.

Éstos son los valores que, desde entonces, nos han inspirado a los empresarios y empresarias COPARMEX en todo el país.

Por esta institución han pasado muchas generaciones de mujeres y hombres que han dedicado su esfuerzo, su compromiso y su trabajo al servicio de México y sus instituciones.

Desde lo público, lo privado, en el ámbito político y el del trabajo, han contribuido a construir las instituciones que nos otorgan y otorgaron a los mexicanos progreso y paz; oportunidades de educación, de trabajo, de salud, de bienestar.

Sin embargo, México vive hoy momentos decisivos. Amenazas que parecen poner en riesgo nuestro futuro.

Enfrentamos retos inimaginados que, a la vez, nos brindan la oportunidad de despegar como una Nación moderna, próspera y justa.

Cómo podemos vencer la desigualdad que nos lastima y agravia a todos, porque lastima y agravia a los más desprotegidos.

Cómo podemos afrontar el reto de la prosperidad para todos los mexicanos, si tenemos regiones donde prevalece el cacicazgo, la opresión y los privilegios para unos cuantos.

Cómo lograr una nueva cultura de respeto por la legalidad y el Estado de Derecho, si no estamos dando todos una batalla frontal contra la corrupción, la inseguridad y la impunidad.

Cómo salir del círculo vicioso de la violencia, donde un reclamo legítimo se convierte en una nueva fuente de violencia y un obstáculo para el desarrollo de nuestras sociedades.

Qué debemos hacer ante la realidad que nos enfrenta a una sociedad y sus instituciones permeadas por la corrupción, la falta de valores y la cultura del privilegio y el provecho inmediato, sin interés por el bien común.

No podemos aceptar la economía de la exclusión.

Nos rebelamos ante la violencia aunque ésta se justificara en la inequidad, porque el diálogo y el entendimiento, la unidad en la diversidad, deben prevalecer siempre ante el conflicto, la violencia, y más aún; ante la criminalidad que atenta contra la paz.

No podemos aceptar que se llegue a considerar al ser humano como un bien de consumo, como un instrumento económico, o como una herramienta política que pueda ser excluida, o lo que es aún peor; desechada sin importar su vida misma.

Tal como lo dijo usted, señor Presidente, en su discurso de Toma de Posesión: El ciudadano será el centro de mi Gobierno. Centremos, todos, nuestros esfuerzos en las personas; en los mexicanos y sus familias, como el núcleo de nuestra sociedad.

Todos juntos, cada quien en lo que nos corresponde, con pleno respeto a su dignidad y retomando con fuerza los valores de convivencia, los valores cívicos y morales que nos han dado la Patria que hoy hemos heredado, y de la que hoy somos responsables.

Sobre todo nosotros, los que hoy estamos aquí, que hemos tenido más oportunidades que la mayor parte de los mexicanos, somos responsables de la patria que podemos construir para el siglo XXI.

El título que hemos elegido para este encuentro: La Confianza como Condición Necesaria para la Prosperidad, no ha sido un fruto del azar.

La confianza se define como la esperanza firme que se tiene en alguien o en algo. La confianza es la esperanza de que la vida en común puede darse de manera armónica, pacífica y justa.

La confianza es el hilo que nos mantiene unidos como comunidades, y si ésta falla, si se desvanece o queda atrapada bajo el peso de la impunidad y la corrupción, la sociedad pierde su capacidad creadora, su solidaridad y su potencial de construir en conjunto, todos, una mejor Nación.

México tiene hoy la gran oportunidad de dar un salto a una Nación de progreso, de equidad y de paz.

Tenemos las condiciones para hacerlo, pero no lo lograremos si no es a través de la renovación de la confianza y de nuestras instituciones.

Para nosotros, las empresarias y empresarios de COPARMEX, el camino hacia la prosperidad debe comenzar por una gran red de creatividad mexicana, que generemos en conjunto trabajadores cada vez mejores preparados, empresarios y emprendedores de todo tamaño con una visión comprometida. Así, también, con investigadores y académicos que nos aporten su talento. Y, por supuesto, políticos y funcionarios honestos y responsables.

Hablamos de un esquema donde se promueva la inversión, la generación de empleos sustentables en el tiempo y el desarrollo regional, de acuerdo a las vocaciones de cada región, local por local, y al mismo tiempo el crecimiento de las personas, a través del esfuerzo y el trabajo cotidiano.

La prosperidad la podemos lograr con políticas públicas que preserven nuestras variables económicas, que promuevan la empresa y el empleo, que disminuyan nuestros costos transaccionales de llevar a cabo un negocio y empresa y, así, ser más productivos y generar empleos mejor remunerados.

Sin embargo, sólo podremos alcanzar este escenario si partimos de la base de la confianza entre nosotros; entre los mexicanos, y la confianza en las instituciones que, como sociedad, hemos decidido darnos para vivir en común.

Si compartimos una cultura de legalidad, de combate frontal contra la corrupción, y si acabamos de una vez por todas con la impunidad que erosiona a nuestras instituciones.

Necesitamos confiar; confiar unos de otros. Tristemente hoy, siete de cada 10 mexicanos no lo hace.

Necesitamos tener confianza para salir a nuestras calles y a nuestras plazas, a convivir, porque nuestras calles y nuestras plazas son de nosotros, los mexicanos de bien.

Necesitamos confianza de expresar nuestras opiniones, sin temor a ser agredidos.

Necesitamos confianza para construir negocios y empresas que generen valor. Necesitamos confianza en nuestros gobernantes, nuestros policías, nuestros Ministerios Públicos y todo el sistema de impartición y administración de la justicia.

Elegimos la esperanza, no el temor. Elegimos la unidad, y nunca la discordia.

Señor Presidente:

Desde el sector empresarial, reiteramos nuestra propuesta a la Nación, y a usted, nuestro Jefe de Estado.

De comprometernos todos; todos en un pacto para el fortalecimiento del Estado mexicano. Un pacto que nos garantice seguridad, justicia, democracia y gobernabilidad.

Un pacto que combata la corrupción y la impunidad.

Un pacto que construya el Estado de Derecho al que todos aspiramos, de lo local a lo Federal, donde se involucren las autoridades de los tres órdenes de Gobierno, los tres Poderes de la Nación con la sociedad, los partidos políticos y las organizaciones intermedias.

Queremos autoridades municipales que promuevan el progreso y aseguren el cumplimiento de la ley, que sepan trabajar en conjunto y unir voluntades para generar oportunidades sociales, económicas y de educación.

Esas oportunidades que pueden ser la clave para acabar con la desigualdad que nos agobia.

Necesitamos gobiernos estatales y sus legislativos preocupados por la seguridad y coordinados con la Federación para lograrla. Eficaces en el combate al crimen y el restablecimiento de la paz a través de la legalidad.

Pero, también, enfocados en el desarrollo de las personas a través del desarrollo regional y la promoción del empleo, desde su proximidad con la población.

Debemos avanzar en la creación de policías únicas estatales que permitan una más eficiente coordinación con el nivel Federal.

Necesitamos, para ello, la voluntad política de todas las partes; de los Presidente Municipales, los Gobernadores y todos los órdenes de Gobierno. La coordinación está dando resultados, y debe seguir dando resultados.

Nuestros policías deben contar con una formación integral y recurrente, con programas en universidades y centros de estudio con énfasis en la formación ética y de valores.

Demandamos un sistema de justicia moderno, expedito, transparente y público, que atienda con eficacia y eficiencia la exigencia ciudadana de castigar a quien infringe la ley, y aplicar sin discrecionalidad las normas de nuestra convivencia.

Debemos acelerar la implementación de los juicios orales, la profesionalización e independencia de nuestros Ministerios Públicos, y la certificación profesional del Sistema Nacional de Penales.

Necesitamos partidos políticos y representantes populares transparentes, honestos, íntegros, que pongan el interés de la Nación sobre cualquier interés particular; que nos representen a los ciudadanos.

Sólo a través de una profunda renovación del Estado mexicano y sus instituciones, es como podremos devolver la confianza en nuestros ciudadanos a nuestros ciudadanos.

Y será solo a través de la confianza como podremos ver cumplidas nuestras expectativas de desarrollo y de crecimiento de México.

Lo ocurrido en Iguala es la verdad que nos desnuda y nos compromete.

Es el espejo que refleja nuestras faltas y omisiones, de todos. Cada quién lo que le corresponde.

Es el momento de decir basta a un modelo de desconfianza. Es el momento de reconstruir nuestro tejido social, comprometidos nosotros, en nuestro liderazgo para formar mejores sociedades desde lo local, desde lo más profundo, todos juntos con la base en la confianza mutua y con el compromiso compartido.

En nuestro caso, como empresarios COPARMEX, es nuestro compromiso promover en todo el país, con nuestros casi cinco millones de colaboradores, en nuestras 36 mil empresas, en las escuelas de nuestros hijos, y los hijos de nuestros colaboradores, en todas las organizaciones sociales de las comunidades donde vivimos, un gran esfuerzo de transformación desde la ética, los valores, el rechazo a la corrupción, a la simulación y a la impunidad; una exigencia a nosotros mismos y a nuestras instituciones.

Asimismo, estamos dispuestos para participar como ciudadanos en los órganos que formemos en conjunto, sociedad y Gobierno, para fortalecer éstas, nuestras instituciones, que nos sentimos orgullosos de formar.

Hoy, la Patria nos necesita, y es un momento de unidad, de compromiso y de entrega generosa.

Que no quede ninguna duda; la Nación puede contar con nosotros, los empresarios.

Nosotros sabemos que podemos contar con nuestras instituciones y, por supuesto, con nuestro Jefe de Estado.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)