Muy buenas noches a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto estar en esta conclusión del calendario largo de la cultura maya.

Justamente, poder estar aquí, cuando concluye este treceavo Baktún, cada uno de ellos, previsto de 400 años, y que hoy, 21 de diciembre, concluye este ciclo, para iniciar uno nuevo, 13 nuevos Baktunes, que inician, justamente, a partir del día de mañana y que simboliza, también, para quienes viven en esta región, para quienes están impregnados del legado de la cultura maya, y para todos los mexicanos, la gran oportunidad de ser actores protagónicos de una nueva era de mayor prosperidad, de mayor cohesión social, de reposicionamiento de los valores que nos dan identidad, que nos dan unidad.

Y que, yo hago votos, porque al celebrar esta fecha de conclusión de este Calendario Maya, para iniciar un nuevo ciclo, sea la oportunidad, también, para renovarnos en esperanza, en ánimo y en el interés, y en el compromiso de impulsar una transformación a fondo de nuestro país.

Quiero saludar con respeto al señor Gobernador del Estado, a Rolando Zapata, a su distinguida esposa, a los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial, aquí presentes, al Comandante de la Región Militar de la Península de Yucatán.

A las distintas autoridades del orden estatal, del orden municipal, a esta distinguida representación de la sociedad yucateca; a importantes empresarios, representantes del grupo constructor, que hizo posible el que estemos hoy aquí, presenciando la entrega plena de esta importante obra y monumental, que es, justamente, este gran Museo del Mundo Maya.

Una obra que fue entregada en una etapa, en una primer fase, hace apenas algunos meses, algunas semanas, pero que ahora, en el marco de la celebración de la conclusión de este ciclo del Calendario Maya, nuevamente ahora se entrega, ya de manera plena y con todas las instalaciones plenamente habilitadas y funcionando, para recreación e impulso a Mérida como un destino turístico muy importante, especialmente, por esta influencia de la cultura maya.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Este día, 21 de diciembre, con la entrada del solsticio de invierno, al estar aquí, estamos, también, para rodearnos de la energía positiva, de la alegría y el entusiasmo que caracteriza a los habitantes de la Península de Yucatán.

Vengo acompañado de mi esposa Angélica, de uno de nuestros hijos, a cubrirnos de la buena vibra de esta tierra generosa, cuyos habitantes tienen raíces culturales milenarias, raíces mayas que crearon civilización en Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras.

Raíces culturales que aquí dignificamos con este extraordinario museo, construido para atesorar parte de la grandeza del mundo maya.

Hoy, estamos ante la inmejorable oportunidad de mostrar al mundo el potencial turístico de México. Los mexicanos estamos orgullosos de nuestras riquezas, de nuestras riquezas naturales, pero, también, de nuestras riquezas culturales, seguros de que tenemos todo para convertirnos en una potencia turística internacional en esta nueva era, en este Siglo XXI.

Millones de personas de todo el planeta, centran su atención en el Sureste de México y parte de Centroamérica. El antiguo esplendor cultural de Chichén Itzá, Edzná, Uxmal, Tulum, Calakmul, Bonampak, Palenque y Tikal, es objeto de estudio, no sólo entre nosotros, sino en todo el planeta.

Hoy, son millones de miradas y las voces que comentan con interés las predicciones que, sorprendentemente, hiciera esta civilización. Los mayas fueron observadores del cielo, la luna, los planetas y las estrellas.

Y, precisamente, en el Calendario Maya, en estos días de diciembre, culmina un ciclo e inicia uno nuevo. Para los mayas, el mundo, lejos de acabarse, se renueva. Los mayas se preguntaron de dónde vinieron, pero, sobre todo, visualizaron hacia dónde quieren ir.

Eso debemos hacer hoy, los mexicanos: Trazar una nueva ruta para cambiar positivamente a la Nación. Porque más allá de las predicciones o alineaciones cósmicas, de nosotros depende el sentido y el rumbo que le demos a México para su futuro.

En esta hora de México, estamos listos para emprender una nueva etapa para todo nuestro país. Estamos listos y preparados para mover a México; para movernos los mexicanos, cada uno haciendo la parte que le corresponde, porque la actuación y lo que cada mexicano haga, sin duda, contribuye y tiene un impacto en su comunidad y en toda la colectividad.

Debemos mover y remover los mitos y las creencias que han limitado nuestro desarrollo. Nuestro país requiere cambios de conciencia, de actitud, de conducta. Debemos transformar de fondo nuestra manera de hacer las cosas.

Hoy, queremos movernos hacia estándares de calidad y excelencia. Y eso es, justamente, lo que mi Gobierno habrá de impulsar: Que México pueda detonar su enorme potencial, que pueda aprovechar para la sociedad presente, y el mejor legado a las futuras generaciones, la riqueza que hoy tenemos, el legado que recibimos de las culturas milenarias y todo lo que encierra la belleza y este mundo maravilloso al interior de México.

Debemos practicar los valores y principios de la paz, la tolerancia, el respeto y el entendimiento.

Es tiempo de reconocer y valorar nuestra diversidad para que, a partir de ello, logremos una mayor felicidad y armonía social.

Es la hora de ser solidario, de trabajar todos para combatir pobreza y desigualdad. Debemos mantener y fortalecer la unidad nacional; promover puntos de unión, no de división.

Es tiempo se hacer que nuestra economía tenga mayor crecimiento, pero de manera sustentable, con base en nuevas tecnologías, con energías limpias, y que todo ello depare el México próspero que queremos para los mexicanos.

Es momento de valorar lo mejor, el talento de los mexicanos; insertar a México dentro de la sociedad del conocimiento, a través de la educación de calidad que merecen nuestros hijos.

Hago de este espacio oportunidad para extender mi más amplio reconocimiento al Congreso de la Unión, a Senadores y Diputados, quienes de manera puntual, comprometida, rápida, lograron aprobar la Reforma Educativa o la Reforma al Artículo 3° de nuestra Constitución, para impulsar y promover una educación de mayor calidad, a partir de reconocer que debemos emprender mejoras, de cambiar lo que hoy no funciona suficientemente.

Que no queremos y no se pretende, de ninguna manera, conculcar derechos de nadie, pero sí de ponernos de acuerdo para trazarnos nuevos objetivos, de mayores estándares de calidad, para la educación de nuestro país. Éste es el alcance de la Reforma Educativa que ha sido debatida y aprobada por el Congreso de la Unión.

A partir de ahora, estará siendo, también, valorada por las demás partes del Constituyente Permanente, por los Congresos estatales, para que muy pronto, espero yo, y así hago votos, se concrete y se materialice esta Reforma Educativa que se ha impulsado, que se ha aprobado ya por el Congreso de la Unión, y que sea el inicio del impulso a la calidad de la educación que México necesita.

Es tiempo de hacer, es momento de valorar lo mejor, el talento de los mexicanos, para, realmente, aprovecharlo, potenciarlo y lograr que cada mexicano pueda escribir historias individuales de éxito.

Es tiempo de asumir un compromiso personal, de reconocer que lo que hace cada uno de nosotros influye de manera determinante, no sólo en nuestra vida personal sino, también, en la vida comunitaria y en la del país.

Lo que hacemos o dejemos de hacer cada uno de nosotros, tiene un impacto en nuestra Nación; y por eso, yo hago votos, que en la enseñanza que hoy tenemos, en el legado de esta civilización y cultura milenaria, podamos en el inicio de un nuevo ciclo, de una nueva era, asumir una nueva responsabilidad, frente a los retos y desafíos que tenemos como país.

Pero ante ello, encontrar la oportunidad de crecer en unidad y en armonía, para alcanzar los grandes objetivos, que mejoren las condiciones de vida de todos los mexicanos.

Si queremos que mañana inicie una nueva etapa, como lo anticipaban los mayas, es indispensable la participación de todos los mexicanos.

Si queremos que a nuestro país le vaya bien, si queremos que el mundo esté en armonía, tenemos que poner de nuestra parte y asegurarnos que así sea.

Hagamos que se abra una nueva era de prosperidad, una nueva etapa de armonía, de esperanza, crecimiento y prosperidad para México.

Yo celebro tener la oportunidad de estar aquí, acompañado de mi esposa y de mi hijo, en el encuentro con esta expresión del mundo maya, que hoy, precisamente, se muestra, para todos los mexicanos, y para todos los que visiten nuestro país, a través de este museo que estamos inaugurando.

Quiero decirle al señor Gobernador que escuché con atención su petición. Y en la oportunidad de estar aquí, le quiero decir que sí, que el Gobierno de la República va a apoyar al gobierno del estado para que, juntos, año con año celebremos y tengamos el Festival de la Cultura Maya, en el inicio de esta nueva era.

Yucatán lo merece y todo México lo quiere. Y lo vamos a vivir, lo vamos a disfrutar y vamos a hacer posible que este Festival, en el inicio de esta nueva era, se esté llevando a cabo.

Por ello, instruyo al Secretario de Educación y al señor Presidente de CONACULTA para que pongamos manos a la obra y en uno año nuevamente, y año con año, estemos aquí, regresando a inaugurar este gran Festival Cultural Maya.

Y, finalmente, quiero decirles lo siguiente. Yo estoy convencido de que en nosotros está, en la actitud, en el compromiso, en la disposición que tengamos, el que realmente podamos tener un mejor país; que nadie, y hace un momento lo decía en el evento que antecedió al que hoy nos encontramos, hace un momento decía: Nadie va a hacer por nosotros lo que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos. Aquí está la ventana de oportunidad.

Hoy hay un clima muy favorable para impulsar la transformación mayor y acelerada que México necesita. México es hoy lo que cada generación que nos antecedió hizo en su responsabilidad o asumió en su responsabilidad y logró impulsar.

Hoy nos corresponde a nosotros ser actores protagónicos de la transformación que, profunda, que México espera y que México necesita y que sí es posible. Que nada debe detenernos.

Y, hoy, hay señales muy claras, muy evidentes, de que en el ambiente político, como se ha dado ya un Pacto por México, que ha posibilitado un clima de armonía y de entendimiento entre las distintas fuerzas políticas, y que está dando ya los primeros frutos.

Ahí está la Reforma Educativa o esta reforma a nuestra Constitución para impulsar la calidad de la educación en nuestro país. Está, también, la aprobación que se hiciera del Paquete Económico de una manera que no tiene precedente, en un gran entendimiento de todas las partes, y que en sólo 14 días de haberse presentado el Paquete Económico, fuera ya aprobado, primero, en el Senado, lo que fue la Ley de Ingresos.

Y, después, la Cámara de Diputados.

Y, finalmente, el Presupuesto de Egresos.

En el que se prevén importantes recursos para varios proyectos y acciones, que en una nueva orientación del gasto público se ha hecho para impulsar, sobre todo, obras de beneficio social, obras de infraestructura, obras para la calidad de la educación, que, estoy seguro, habrán de generar importantes beneficios entre los mexicanos.

Más reformas habrán de llevarse a cabo. Porque si queremos cambiar y modificar lo que, advertimos, ya no funciona adecuadamente; si queremos mejorar, si queremos evolucionar positivamente, tenemos que partir de reconocer que es necesario hacer ajustes a ciertas regulaciones, al marco normativo, a nuestra Constitución y a otros ordenamientos secundarios, que posibiliten que la actuación de las instituciones del Estado, realmente, sea alineada para que podamos lograr esa importante transformación de México.

Yo estoy seguro que sí va a ser posible. Ya lo estamos observando. Ya lo estamos viendo.

Y yo hago votos porque este ánimo, que hoy, prevalece entre los mexicanos, entre las distintas fuerzas políticas, sea, sin duda, una premonición, como lo hicieron los mayas, de que a México le esperan mejores tiempos.

Muchísimas gracias y muchas felicidades.