MODERADORA: Queda en el uso de la palabra, la licenciada Lorena Cruz Sánchez, Presidente del Instituto Nacional de las Mujeres.

 

 

-LIC. LORENA CRUZ SÁNCHEZ: Con su permiso, licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República.

 

            Señoras y señores:

 

            Muy buenas tardes a todas y todos.       

 

            Que el Presidente de la República encabece la Presentación de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación, es una acción concreta de enorme impacto en la vida laboral del país, que muestra el compromiso de este Gobierno como el gran aliado por el avance hacia la igualdad de las niñas y las mujeres de nuestro país.

 

            Para poner en contexto la importancia de esta norma, vale la pena recordar que estamos hablando de una estrategia nacional para superar las barreras que impiden lograr la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres en los centros de trabajo.

 

            De acuerdo a la OIT, se estima que una mayor participación de las mujeres en la economía mundial, en igualdad de condiciones con los hombres, podría aumentar el Producto Interno Bruto anual, en más de un 25 por ciento en el 2025.

           

            En México, las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo no remunerado en los hogares, el cual representa 21 por ciento del PIB, que es mucho mayor que la contribución manufacturera y comercial del país.

 

            Esto es; si las mujeres hacemos una gran contribución con nuestro trabajo no remunerado, imaginemos los beneficios que traería nuestra participación paritaria en el campo laboral.

 

            No obstante, nuestra realidad es que aunque las mujeres participan cada vez más en el mercado laboral, todavía siguen con dobles cargas de trabajo, enfrentan la exclusión, serios obstáculos y constante discriminación para insertarse en las actividades remuneradas.

 

            Estas desigualdades no sólo limitan el bienestar y el desarrollo de las mujeres, sino también la calidad de vida de sus familias, particularmente el bienestar del 25 por ciento de los hogares que se sostienen gracias a las jefas de familia.

 

            Mientras persistan la desigualdad y la discriminación en la vida laboral de las mujeres, seguiremos desaprovechando el dividendo de género, sus conocimientos y sus haberes, indispensables para el desarrollo sostenible de México.

 

            Por ello, necesitamos erradicar todas esas prácticas hacia las mujeres trabajadoras que atentan contra sus derechos humanos, como la segregación ocupacional, los salarios desiguales y precarios, la subrepresentación de las mujeres en los puestos de decisión y  la violencia en el ámbito laboral.

 

            En México, más de un 90 por ciento de las mujeres ocupadas ha vivido diferentes tipos de violencia en el trabajo.

 

            La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, que realizan conjuntamente el INEGI con el INMUJERES, muestran que 53 por ciento de las mujeres ha expresado que esa violencia se manifiesta con prácticas sexistas y discriminatorias, con salarios precarios y con menores oportunidades de trabajo, prestaciones y promociones.

 

            El acoso laboral y sexual afecta la estabilidad de las mujeres en el empleo, su productividad y su salud emocional y física.

             Las mujeres ocupadas que han sufrido algún tipo de acoso, como humillaciones, agresiones verbales, físicas y sexuales, ascienden a un 19 por ciento.

            

             En nuestro país, poco más del 90 por ciento de las mujeres de 60 años o más, no tienne acceso a una jubilación. Esto se debe principalmente, a que las cargas del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados recayeron sobre sus hombros, llevándolas a interrumpir sus carreras o incorporarse a trabajos de tiempo parcial, sin seguridad social.

 

            Este Gobierno trabaja para que hombres y mujeres encuentren espacios apropiados en el mercado laboral.

 

            Por ello, uno de nuestros objetivos, es lograr el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, de calidad al empleo decente y a las prestaciones sociales, en un marco de igualdad y de pleno respeto a sus derechos humanos.

 

            Es en este contexto que la norma adquiere una enorme importancia; brinda la posibilidad de transformar las políticas y la cultura laboral en los centros de trabajo para promover el trabajo digno, incluyente, sin discriminación, ni violencia hacia las mujeres.

 

            La Norma que hoy se presenta, constituye una política integral que recoge las buenas prácticas y lecciones aprendidas de los tres mecanismos con que anteriormente contábamos la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el CONAPRED y el INMUJERES.

 

            Es una Norma sólida y clara. De acuerdo los estándares internacionales, permitirá adoptar las medidas para aprovechar todo el talento y la energía de las mujeres.

 

            Capitalizar este potencial, requiere iniciar la construcción de nuevas políticas públicas de corresponsabilidad, donde el Estado, las empresas y las familias, articulan esfuerzos para que las mujeres puedan incorporarse al mercado laboral con igualdad y pleno respeto a sus derechos humanos.

          Hemos avanzado hacia la paridad en la política, pero necesitamos avanzar más rápido hacia la paridad en el mercado de trabajo.

 

            Es tiempo de que las instituciones y el sector privado, valoremos y reconozcamos el trabajo de las mujeres.

 

            Nuestra apuesta es al desarrollo, al crecimiento y a la productividad económica, y con ello, al progreso real de la sociedad mexicana con la participación de mujeres y hombres en condiciones de igualdad.

 

           No aspiramos a más, pero es impensable que sigamos con menos.

 

            Muchas gracias.

 

 

-MODERADOR: Realiza su intervención el licenciado Daniel Ponce Vázquez, Encargado de la Presidencia del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

 

 

-LIC. DANIEL PONCE VÁZQUEZ: Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

 

            Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República.

 

            Señoras y señores legisladores que amablemente nos acompañan; distinguidos miembros del presídium.

 

            Señoras y señores:

 

            La discriminación segrega, excluye, niega el ejercicio igualitario de las libertades, derechos y oportunidades a cualquier persona.

 

            En el ámbito laboral, obstruye las oportunidades de acceso, de permanencia y cualquier forma de ascenso en el empleo. Marca desventajas, y provoca que quienes la viven se encuentren cada vez en una situación de mayor vulnerabilidad.

 

            Es por ello, que el Estado se ve en la necesidad de instrumentar prácticas de igualdad y de no discriminación laboral al interior de los centros de trabajo, mismas que se ven reflejadas, también, a nivel social y familiar, contribuyendo a una mejora de la sociedad, al reconocer y respetar la diversidad en sus diversos ámbitos.

 

            Para el CONAPRED, órgano del Estado encargado de orientar la garantía del derecho humano a la no discriminación, constituye un motivo de gran satisfacción la publicación de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación.

 

            Esta norma, como ya se señaló, es el resultado de los esfuerzos conjuntos y la sinergia de la Secretaría del Trabajo, del Instituto Nacional de las Mujeres, de la Secretaría de Economía y el CONAPRED, para construir un instrumento capaz de orientar la garantía del derecho constitucional de toda persona a no ser discriminada en el ámbito de las relaciones laborales, para hacer de México, como usted lo señaló, señor Presidente, una sociedad de derechos.

 

            Un antecedente importante, han sido las tres herramientas que construimos las instituciones previas, que nos dieron grandes lecciones.

 

Por eso, las instituciones públicas, las empresas, los centros deportivos y culturales, necesitamos dar pasos más firmes para que el diseño y el acceso universal, los ajustes razonables a las personas con discapacidad se hagan pensando no sólo en los datos que nos arroja el conteo de población o en las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, sino en el México, dentro de 25 años, donde más de la tercera parte de la población será adulta mayor y, de manera natural y estadística, adquiriremos algún tipo de discapacidad.

 

            Necesitamos trabajar, también, hacia la erradicación de cualquier forma de violencia basada en discriminación en contra de los niños, niñas, mujeres y cualquier otro grupo en condición de vulnerabilidad, sabiendo que lo que sucede en los ámbitos laborales no se queda ahí, sino que se reproduce y amplía en el hogar, en la calle, en la escuela, en los medios de comunicación.

 

            Construir instituciones libres de violencia, con igualdad de oportunidades, y éste es uno de los propósitos de esta nueva norma integrada.

 

            La Norma Mexicana en Igualdad y no Discriminación, es, en gran medida, un ejemplo de la nueva gobernanza, tal como acertadamente lo ha señalado el importante investigador mexicano Luis F. Aguilar, al impulsar desde el Estado estrategias y acciones de política pública que enfrentan y resuelven problemas y conflictos, y responden a las aspiraciones razonadas de la ciudadanía y nos conduce hacia metas de superioridad en calidad de vida.

 

            Tres retos para la implementación de esta novedosa Norma, ejemplo para otros contextos y países.

 

            Uno. La exigencia de un cambio de paradigma institucional, que nos mueva a las instituciones públicas a ser ejemplo de inclusión y de buen trato al interior y de cara a la ciudadanía, para incidir en las instituciones privadas y sociales en la cultura de respeto y en la igualdad de trato.

 

            Dos. Necesitamos mover a México hacia la armonización normativa, desde el poderoso andamiaje constitucional y las reformas impulsadas por esta Administración, hacia la igualdad de trato, a las oportunidades y medidas de igualación, para que ningún pobalin, ni oficio, ni memorándum de ventanilla, anule un principio o tratado internacional.

 

            Tres. La formación y profesionalización del servicio público necesita incorporar la perspectiva que da sustento a la nueva Norma, para que ésta no se agote en los documentos, en los papeles, sino se pueda verificar en la práctica como condición de igualdad sustantiva.

 

            Las instituciones públicas deben cumplir una función rectificadora de injusticias y desigualdades sociales. Con esta Norma, esta tarea encuentra una brújula y un cuaderno de bitácora que ofrece al mundo laboral y a las instituciones una alternativa para seguir trabajando desde ahí, por un México en paz, incluyente, próspero, con educación de calidad y con responsabilidad global.

 

            Concluyo mi participación, con una expresión que aprendí a inicios de los 80 en la Sierra Norte de Puebla, y que fue y ha sido mi guía: Sólo juntos, caminando, de manera articulada, lograremos llegar al final del camino.

           

            Muchas gracias por su atención, y buenas tardes.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra al licenciado Alfonso Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y Previsión Social.

 

 

-SECRETARIO ALFONSO NAVARRETE PRIDA: Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.

 

            Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

 

             Señores Secretarios y compañeros de Gabinete; señor Gobernador del Estado de México y Presidente de la CONAGO; señor Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

 

            Licenciada Lorena Cruz, Presidenta de INMUJERES; representantes en México de UNICEF y ONU; representante particularmente de la  OIT para México y Cuba; miembros del Gabinete Ampliado; señoras y señores Legisladores: presidentes e integrantes de las comisiones de Trabajo, de Grupos Vulnerables e Igualdad de Género de ambas cámaras.

 

            Líderes sindicales y empresariales; y muy particularmente, representantes de organizaciones de la sociedad civil que nos acompañan.

 

            Compañeros de los medios de comunicación.

 

            En el auditorio principal de la Universidad Autónoma del Estado de México, aparece marcadamente una frase de un Presidente muy querido por los mexicanos, que fue don Adolfo López Mateos. Si mal no recuerdo, el pensamiento dice: los hombres pasan, las instituciones permanecen.

 

            Esto es lo que venimos a atestiguar el día de hoy; la consolidación de instituciones en beneficio de México. Esas instituciones que le dan solidez a nuestro país y que nos hacen fuertes, como apenas la semana pasada, donde las instituciones, que las instituciones las conforman el Gobierno, los factores de la producción y la sociedad, se hicieron presentes para que, con un poquito de ayuda, diéramos una muestra de que somos muy fuertes cuando trabajamos unidos. De eso se trata el evento del día de hoy.

 

            Hoy, venimos a dar un fiel testimonio de esta reflexión.

            

            El pasado 19 de octubre, se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación; y hoy, se publica en el Diario Oficial de la Federación, un proyecto de Norma Oficial Mexicana referido a Condiciones de Seguridad para el Acceso y Desarrollo de Trabajadores con Discapacidad, que se dé en todos los centros de trabajo, y que seguramente, pasado el proceso de normalización, los 60 días a que se refiere la ley, será Norma Oficial Mexicana.

 

            La existencia de estas dos normas representan un enorme esfuerzo del trabajo de sociedad civil, de Gobierno y de factores de la producción, para cambiar de raíz inercias culturales que nos frenan como Nación.

 

            Venimos a reconocer, entonces, este esfuerzo por una sociedad más justa en el derecho, pero sobre todo, más justa en el terreno de los hechos.

 

            En el mundo en general, y en particular en nuestro país, existen enormes contrastes marcados por la desigualdad.

 

            En el campo social, y por lo tanto laboral, se traduce en discriminación hacia población particularmente vulnerable; vulnerable por su condición de género, por ser niño, por ser joven, por vivir con algún tipo de discapacidad, por tener preferencias distintas, grupo étnico o tristemente por ser viejo, cuando se le ha dado todo a nuestro país.

 

            Cambiar esta realidad no sólo es un tema de recursos económicos, eso, ya de suyo, es muy complicado, pero mucho más lo es, romper inercias, hacer cambios culturales y poner el centro de la atención social, en programas de Gobierno que reflejen resultados, no sólo ideas o acciones aisladas, sino resultados que modifiquen esa condición social y, por ello, vale un enorme reconocimiento a esa lucha que no es de recursos, es de fondo, de cambios culturales que realizan todos ustedes, todos los días y están comprometidos con ello.

 

            La Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación, es en realidad la palanca que reconoce como punto de apoyo, resultados que se han tenido con esfuerzo de sociedad y Gobierno y que impulsa el esfuerzo en metas más concretas que pueden ser medibles.

 

            Muchos programas y muchas acciones en materia de igualdad y no discriminación se han realizado a lo largo del tiempo. Tres son las fundamentales, que hacen que hoy tengamos Norma Mexicana.

 

            La primera. Un modelo de equidad de género del INMUJERES, que comenzó en 2003.

 

            La segunda. Una guía de acción contra la discriminación que impulsó al CONAPRED desde hace ya algunos años.

 

            Y la tercera. Muchas acciones que ha tomado la Secretaría del Trabajo y Previsión Social desde hace ya, también, varios años, y que tenía una Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y muchos procesos de certificación de empresas, como el Gilberto Rincón Gallardo, como Centro de Trabajo Libre de Trabajo Infantil, etcétera; que trabajaron, sí, pero como programas, cada uno en su trinchera de manera aislada.

 

            Por lo tanto, el resultado no es eficaz, ni es el que podríamos dar si articulamos esas políticas públicas.

 

            Dos instrumentos jurídicos son los que le han dado mucha fortaleza a estos programas, que hoy permiten aquí, presentar la norma:

 

            El primero. La Reforma Constitucional en Materia de Derechos Humanos del año 2011, que permitió, además, el principio de interpretación siempre Pro Homine, los derechos que no pueden ser conculcados, aún en suspensión de derechos humanos.

 

            Los derechos que se tienen en libertad de tránsito.

 

            Las formas en que el Estado actúa cuando actúa como imperio con respecto a extranjeros, y que tienen raíces históricas.

 

            Cambios constitucionales en el 3º Constitucional con respecto a la educación y las formas en que ésta se imparte y que, sin duda, nos marcan hondamente.

 

            Y que quiero decir aquí, que nuestra fracción parlamentaria, en aquel entonces, aunque fue transversal, apoyó decididamente esa Reforma Constitucional en materia de derechos humanos; y me consta, porque gracias a la fracción parlamentaria y a quien entonces era el líder político de la entidad de la fracción más numerosa del Congreso, hoy Presidente de México, su servidor era Presidente de esa Comisión de Derechos Humanos, que aprobó el paquete más importante de reformas en derechos humanos en los últimos 20 años.

 

            Y el otro instrumento es, sin duda, la primera reforma estructural que se dio en esta Administración, que es la Reforma en Materia Laboral. Porque señaló la obligación del empleo digno, del trabajo decente; porque impulsó un acto de justicia esencial para cualquier persona, que es la formalización del empleo que se tenga prestaciones y seguridad social, porque señaló, con claridad, la protección a grupos vulnerables, indígenas, personas con discapacidad, prohibición de trabajo infantil, no discriminación a las mujeres y adultos mayores, y facilidad a los jóvenes por encontrar un trabajo con seguridad social y prestaciones.

            

             Con el enorme apoyo de la Secretaría de Economía, en noviembre del año pasado, suscribimos un convenio para unificar estos tres grandes ejes rectores de política pública aislados, paralelos, y poderlos hacer en un convenio, por instrucción del Presidente de México; política pública transversal que ofreciera resultados concretos, medibles para todos.

 

            Esto es lo que hace hoy, que se presente esta Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación. Este es su origen, ese es el esfuerzo que hay detrás de lo que hoy venimos a atestiguar.

 

            Ello también, hace cumplir un compromiso de campaña del Presidente: el 088; compromiso permanente relativo a la no discriminación, y que se constata cumpliéndolo todos los días de frente a ustedes.

 

            Desde aquel primer esfuerzo de FONATUR, que fue la primera dependencia de esta Administración en certificarse como institución que promueve, en los hechos, esta palanca, que es la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación, ha permitido tener avances.

 

            En qué se apoya esta palanca.

          Se apoya en resultados.

 

          De cuatro millones de personas colocadas en un empleo formal por el Servicio Nacional de Empleo, un millón 800 mil son mujeres que tienen ya certificación de capacidades para ejercer la vida, y hacer frente y hacerse cargo de sus familias; 109 mil son adultos mayores, que han sido, también, colocados en un empleo; y 39 mil personas con alguna discapacidad, hoy cuentan no sólo en ayuda asistencial, sino con empleo que desarrolla sus potencialidades, que son muchísimas, más, inclusive, productivas estadísticamente hablando, que muchos de los trabajadores formales que teóricamente están en condiciones más favorables para enfrentar el trabajo.

 

            Igual que de tres millones de niños que al inicio de su Administración realizaban trabajo prohibido e ilegal, hoy, hay 500 mil niños menos en esa condición, y no es menor la cifra; de tres millones, hoy nos quedan en México sólo dos millones 500 mil niños haciendo trabajo ilegal, y está certificado, además, este dato, por la OIT.

 

            Éstos, junto con un millón 700 mil mexicanos que, como nunca en la historia, hoy cuentan con seguridad social y prestaciones que no se tenían al inicio de esta Administración y que no se reflejaban,  por lo menos en cuatro sexenios anteriores, son apoyos; el punto de apoyo sobre el cual esta palanca enorme, que es La Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación, se lanza al futuro.

 

            Qué esperamos de la Norma.

 

            Que todos los centros de trabajo adopten las buenas prácticas laborales que en la Norma están contempladas. Que esos centros de trabajo se acerquen a certificarse como centro en igualdad laboral y no discriminación.

            Que, con ellos, se logren mayores impactos en sus cadenas de valor. Que fortalezcan, por tanto, su lealtad y sentido de pertenencia al centro de trabajo. Que posibiliten la igualdad en oportunidades de desarrollo, en ascenso y en remuneraciones. Y que todo esto, nos haga más productivos.

 

Tengamos, por lo tanto, de un México más incluyente, un México más igual y un México más próspero.

 

            A mitad del camino de su Gobierno, señor Presidente, deja usted constancia de estos esfuerzos y resultados en obra impresa, que si usted me autoriza, se lo entregaré a nombre de los aquí presentes, en un libro que trata sobre la inclusión laboral, sus retos y avances; y es parte de la obra editorial que se está realizando con motivo de 100 años de nuestra Constitución, promulgada en 1917.

 

            A mitad del camino, parafraseando a don Adolfo López Mateos, esta Norma es un vivo ejemplo de que los hombres pasan, señor Presidente, pero las instituciones que se forman día con día en su Gobierno, permanecen.

 

            Muchas gracias. Y muchas felicidades.

 

 

-MODERADOR: Veremos enseguida, el video de la Presentación de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación.

 

 

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

 

 

-MODERADORA: Queda en uso de la palabra la licenciada Eulalia Rodríguez Pérez, Directora de Recursos Humanos de SCOTIABANK.

 

-LIC. EULALIA RODRÍGUEZ PÉREZ: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

 

            Presídium; representantes de los medios de comunicación; señoras y señores.

 

            Con su permiso, señor Presidente.

 

            Muy buenos días.

 

            A nombre de Scotiabank, quiero agradecer la invitación al evento del que participamos todos el día de hoy.

 

            La Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación, es un paso más hacia adelante que facilitará que las empresas, sociedad civil y gobiernos, continuemos en un camino al desarrollo y a ser un México mejor.

 

            En SCOTIABANK, estamos comprometidos con la comunidad y el entorno donde desarrollamos nuestras actividades financieras.

 

            Respondemos al llamado de la sociedad, tomando consciencia en la forma en que interactuamos con nuestras partes interesadas para cumplir nuestras responsabilidades sociales, económicas, éticas y medio ambientales.

 

            Estamos convencidos que para ser socialmente responsables, debemos tomar acciones concretas, empezando en el interior de nuestra organización, comenzando por nuestra propia fuerza laboral, poniendo a su alcance oportunidades de involucrarse y colaborar para que seamos una empresa donde prevalezca el sentido humano.

 

            Ponemos mucho esfuerzo en crear una organización incluyente, en la que las oportunidades estén al alcance del personal.

 

            Esto demuestra que nuestra política de Equidad de Género y no Discriminación, con la que nos ocupamos en que nuestro personal refleje la diversidad de nuestros clientes, mujeres y hombres que poseen diferentes necesidades financieras y a las cuales buscamos ofrecerles el mejor de los servicios.

 

            Desde 2005, comenzamos con iniciativas en favor de un ambiente equitativo e incluyente laboral. En estos 10 años, que parecen tan fugaces, las empresas mexicanas han mostrado un interés por adaptarse a estándares, normas y sistemas que faciliten la integración de estrategias sobre la igualdad de género, no discriminación e inclusión.

 

            Y de entre muchas iniciativas, la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral entre Mujeres y Hombres, por la amplitud de su visión y, también, por la flexibilidad para ser usada por empresas de diversos giros y tamaños.

 

            La Norma Mexicana para la Igualdad Laboral entre Hombres y Mujeres, ha sido un parámetro que nos da certeza para ir por un buen rumbo.

 

            Ha sido una magnífica herramienta para crear un ambiente donde el personal sea respetado y valorado, tanto por sus habilidades como por sus diferencias.

 

            Como muchas empresas, luego de conocer la norma, comenzamos a adaptar nuestras políticas. La siguiente tarea fue aplicar esas normativas en los procesos del día a día, como el de reclutamiento.

 

            De ahí siguieron capacitaciones en áreas claves. Mientras tanto, programas de muchos estilos fueron creados; algunos giros lúdicos, otros de voluntariado e, incluso, otros artísticos. Todo con el objetivo de crear cultura en las más de 13 mil personas que colaboran en SCOTIABANK en todo nuestro país.

 

            Si menciono ahora el número de colaboradores que tenemos, es por la responsabilidad que sabemos recae en una empresa como la nuestra, que puede influir positivamente en tantos mexicanos.

 

           Ser un empleador de más de 13 mil colaboradores, nos da un radio de acción para comunicar nuestros valores.

 

            Si contamos familias de cuatro personas, SCOTIABANK podría influir en más de 50 mil personas. Y, si viviendo nuestras prácticas hacemos que nuestros más de tres millones de clientes reflexionen sobre la conveniencia de ser incluyentes y sobre el valor del respeto, entonces, podremos contribuir un poco más a la transformación del país.

 

            En este trabajo de 10 años nos ha permitido la obtención de buenos resultados, como certificarnos en la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral entre Hombres y Mujeres.

 

            La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el Instituto Nacional de las Mujeres y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, han realizado un extraordinario trabajo para facilitar a las empresas interesadas a que den el primer paso para tener este tipo de prácticas de responsabilidad social empresarial.

 

            SCOTIABANK celebra la presentación de la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y no Discriminación. Reconoce el arduo trabajo que desde distintos órganos gubernamentales ha orquestado en materia de igualdad e inclusión.

            Invitamos a más empresas a que conozcan esta nueva Norma, y aprovechen este instrumento que les permitirá diagnosticarse, con mucha seriedad, en materia de igualdad y no discriminación.

 

            Al tener este nuevo esquema integral, quiere decir que estamos en el camino correcto.

 

           Sabemos que no basta estar en el camino, sino que hay que recorrerlo hasta el final, siempre buscando el bienestar de nuestras comunidades.

 

            Cuando el Gobierno y las empresas coinciden en temas tan relevantes, México sale ganando.

 

            Muchas gracias.

 

 

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)