-MODERADORA: Veremos la proyección del video con el saludo del señor Ban Ki-moon, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas.

-SR.  BAN KI-MOON: (INTERPRETACIÓN AL ESPAÑOL) 

Buenos días, señoras y señores.

Su Excelencia Enrique Peña Nieto, Presidente de México.

Señora Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Relaciones Exteriores de México; señora Paola Bustamante, Ministra de Desarrollo e Inclusión Social del Perú; señora Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad.   

Señores Ministros y Delegaciones de los países miembros de la CEPAL:

Mucho gusto en saludarlos.

Quiero comenzar, agradeciendo a México su labor como anfitrión de este periodo de sesiones de la CEPAL.

También, les agradezco a todos ustedes su liderazgo y apoyo en relación con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

América Latina y el Caribe han contribuido a colocar la igualdad en el centro de la Agenda 2030. Ahora, debemos pasar de la visión a la realidad, mediante la colaboración de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

La dimensión regional es crucial para enfrentar los retos comunes, intercambiar experiencias y conectar el ámbito local y nacional con el mundial.

Como una región principalmente de renta media, América Latina y el Caribe deben enfrentar retos particulares de financiamiento para el desarrollo y trabajar para resolver de forma colectivas las necesidades específicas de los pequeños Estados Insulares en desarrollo del Caribe.

Para lograr los elevados fines establecidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se requerirá un gran cambio en nuestra forma de actuar.

Les animo a superar las brechas estructurales, a aprovechar los avances ya conseguidos y continuar estando entre los principales defensores del desarrollo sostenible en la escena internacional.

De nuevo, quiero dar las gracias a los países de América Latina y el Caribe por nuestra intensa colaboración, y agradecer a la señora Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, su liderazgo y su visión.

Les deseo que esta reunión sea un gran éxito.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Queda en uso de la palabra la doctora Alicia Bárcena Ibarra, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.   

-LIC. ALICIA BÁRCENA IBARRA: Muy buenas tardes.

Me embarga una profunda emoción, porque estoy en mi país.

Por eso, quiero hoy, Su Excelencia Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Relaciones Exteriores; Paola Bustamante, Ministra de Desarrollo Social e Inclusión del Perú; licenciado Gabino Cué, Gobernador de Oaxaca.

Muy queridas señoras y señores Secretarios del Gabinete Federal Mexicano. Muchas gracias por estar con nosotros, en verdad.

Estimadas y estimados delegados de los Estados miembros de la CEPAL; distinguidos miembros, ministros y otras autoridades que hoy nos acompañan.

Señoras y señores miembros del Cuerpo Diplomático; representantes de organismos internacionales; colegas de Naciones Unidas.

Estimados representantes de la sociedad civil; queridos colegas de la CEPAL.

Amigas y amigos:

Encaramos hoy, una vertiginosa época de cambios en verdad.  Y más bien; un cambio de época.

Las tendencias mundiales dominantes en la economía y en la sociedad, exacerban las contradicciones de un estilo de desarrollo que se ha vuelto insostenible.

Vivimos cambios tectónicos; la irrupción de China, los mega acuerdos comerciales, los cambios demográficos y las migraciones masivas, la crisis ambiental y la revolución tecnológica, están transformando la economía, el mundo del trabajo y la sociedad, redefiniendo la posición de los países y alterando el balance de poder entre los bloques, así como entre las economías desarrolladas y el mundo emergente.

Enfrentamos, además, un escenario económico mundial poco favorable.

En los próximos años, las tasas del crecimiento del PIB global serán menores que en los promedios de las décadas anteriores. El mundo crecía en los 60, en un promedio de 5.4 por ciento. En cambio, hoy, esa cifra apenas empina el 2.5, y no se prevé una mejora sustantiva en los próximos años.

El repunte de Estados Unidos, en torno al 2.5 este año, y de la eurozona, en torno al 1.5, no es suficiente para impulsar el crecimiento y el comercio. Y las economías emergentes, sobre todo, China e India, si bien están creciendo a tasas un poco más elevadas, no han sido capaces de impulsar el crecimiento mundial.

Esto obedece a una pérdida de dinamismo del comercio, la inversión y la productividad, aunado a la creciente desigualdad global que reduce la demanda agregada.

Esto quiere decir que la gente dispone de menos recursos, pero, al mismo tiempo, en el mundo hay más dinero, hay una abundante liquidez que se deriva a activos financieros concentrados en países desarrollados; se convierte en papel y no se está invirtiendo en bienes, servicios, innovación y capacidades, agudizando las asimetrías globales.

Asistimos, con asombro, al aumento histórico de la desigualdad global. Hay 62 personas que concentran hoy, la riqueza equivalente a tres mil 500 millones de hombres y mujeres; la mitad de la población mundial.

También, somos testigos de una agudización sin precedentes de la crisis ambiental, desde la pérdida irreversible de la biodiversidad, hasta extensas sequías en todo el planeta.

El cambio climático ha resultado en la reducción del hielo ártico en al menos dos millones de kilómetros cuadrados en los últimos 30 años; ésta es la extensión de la República Mexicana. El pasado abril fue el más caluroso del hemisferio Norte desde 1880.

Al mismo tiempo, irrumpe en el mundo una imparable revolución tecnológica, que si bien es cierto nos abre opciones de tecnología para la sostenibilidad, también genera tensiones en el mundo laboral por el desplazamiento de trabajadores a medida que se expanden estas nuevas tecnologías.

Esto nos obliga a pensar en políticas que abran alternativas por la vía del empleo productivo, la capacitación y los derechos.

Estos profundos desequilibrios económicos, sociales y ambientales, han motivado a la búsqueda de respuestas por parte de la comunidad internacional. De tal forma, que estos esfuerzos que maduraron en los últimos 12 decenios, culminaron, señor Presidente, en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con sus 17 Objetivos.

Y todos ustedes. Usted estuvo por ahí, también, aprobaron esta agenda en septiembre del 2015, en Nueva York.

México y todos ustedes, toda esta región, jugó un papel central en el proceso de negociación de esta agenda, y sabemos que lo hará en su seguimiento.

Me detengo aquí, por cierto, para reconocer con mucho cariño el liderazgo del Secretario General Ban Ki-moon, y de ustedes, los países de la región.

Se trata de una agenda universal con propuestas civilizatorias, que reconocen a la igualdad y a la sostenibilidad ambiental como los principales rectores en los que se debe basar una nueva batería de estrategias y políticas colectivas, tanto globales, como regionales y nacionales.

En la Agenda 2030, nosotros, la CEPAL, nos reconocemos; tenemos vasos comunicantes, porque hemos trabajado en estos temas a lo largo de la historia y, en especial, con el énfasis que le hemos puesto en la última década a nuestro trabajo, al colocar a la igualdad en el centro del desarrollo.

Materializar los 17 Objetivos, sus metas e indicadores, nos va a exigir una nueva y más incluyente visión del desarrollo para los próximos 15 años; nos enfrenta al desafío de cambiar el modo actual de hacer las cosas; a un nuevo estilo de desarrollo.

Se trata de tener el coraje de plantearse otras preguntas, de vencer el cortoplacismo e imaginar y construir un futuro distinto.

Por eso aquí, la CEPAL trae a ustedes un documento: Horizontes 2030. La Igualdad en el Centro del Desarrollo Sostenible, que interpela analíticamente y operativamente a la Agenda 2030 desde las realidades de América Latina y el Caribe.

Alerta que el desafío. Sabemos muy bien que el desafío de su inicial implementación enfrenta un escenario muy restrictivo en lo económico, urgente en lo ambiental, de estancamiento en lo social y muy complejo en lo político. Con una ciudadanía cada vez más activa, más crítica, más impaciente, informada y consciente de sus derechos.

Proponemos un cambio estructural progresivo, como concepto ordenador. Nuestra región ha de impulsar un proceso de transformación gradual, pero firme, hacia actividades y procesos que apunten a sectores más intensivos en aprendizaje e innovación; creando capacidades endógenas que expandan la demanda agregada, con políticas económicas coordinadas entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Necesitamos que México, como jugador del G20, junto con los demás, planteen esto a nivel global.

Necesitamos una coordinación entre los países superavitarios y deficitarios, pero también, tenemos que salvaguardar los logros sociales y evitando retrocesos, y que favorezcan la sostenibilidad ambiental.

De eso se trata nuestra propuesta; de dar un gran impulso económico con base en lo ambiental.

La CEPAL considera que los objetivos y desafíos ambientales sí nos abren una gran oportunidad para la transformación tecnológica. Por cierto, que sea la base de la generación de empleos, de mayor crecimiento e igualdad.

Pero, señoras y señores:

Esto no es una propuesta técnica. Es una propuesta política, porque se requiere una dirección clara.

Se requiere cambiar la conversación con el sector privado y con el sector social. Necesitamos un nuevo conjunto de instituciones y coaliciones, porque para lograrlo, requerimos la provisión colectiva de bienes públicos, tanto globales como nacionales, por cuanto una acción coordinada, que involucre a todos los sectores, a los países pequeños.

Me alegro que estén aquí, presentes, tantos representantes del Caribe, porque nosotros; América Latina, tenemos una deuda con los países del Caribe. Y tenemos que sentarnos países grandes, pequeños, del Norte y del Sur, para enfrentar la urgente recuperación del crecimiento mundial, cautelar el empleo y enfrentar francamente la crisis humanitaria que padecen más de 60 millones de migrantes.

En lo global sostenemos la urgencia de avanzar, precisamente, en esta coordinación internacional de las economías, para que se favorezca una expansión sostenida de la demanda agregada. Que se prioricen proyectos bajos en carbono.

Se necesita una gobernanza global que otorgue mayor peso y representatividad a los países en desarrollo para construir una nueva arquitectura financiera que promueva la estabilidad, suavice los ciclos económicos.

Una estructura que sea eficaz, entre otras cosas, para enfrentar la evasión fiscal. Fíjense ustedes, la evasión fiscal en América Latina y el Caribe asciende a 320 mil millones de dólares anuales; 6.3 por ciento del PIB se nos está escapando.

Esta dimensión es muy importante.

Y en la parte tecnológica los países emergentes sólo podrán llevar adelante este cambio estructural si nos podemos poner a trabajar en nuevas reglas sobre comercio y propiedad intelectual, asentadas también en bases multilaterales que faciliten y amplíen el acceso a la tecnología, especialmente de las firmas locales, porque los acuerdos comerciales tienden a resguardar muchas veces los intereses transnacionales.

Y esto es particularmente relevante para el caso de las tecnologías limpias.

Ciudadanos, gobiernos, empresarios, han de construir una gobernanza compartida de internet, que abra su participación plena a la revolución de los datos en formatos abiertos.

En lo regional, conversábamos con la Secretaria Ruiz Massieu. Nosotros estamos proponiendo la expansión y creación de una red de seguridad financiera, apuntalando a la banca regional.

Llamamos a avanzar en la integración productiva y comercial, abrir acceso a la banda ancha de calidad y construir un mercado único digital; un mercado, a lo mejor, digital centroamericano y mexicano, y uno sudamericano, otro caribeño, pero estamos en condiciones de unificar nuestra banda ancha, así como un fondo de resiliencia, a partir del alivio de la deuda pública de los países del Caribe.

En materia de estrategias nacionales, sugerimos una política macroeconómica que, además, de ocuparse de la evolución y la dinámica del ciclo, es decir, de la coyuntura, también, atienda la trayectoria de la inversión. La inversión es el puente de plata entre el corto y el mediano plazo.

Se trata, entonces, de fortalecer las capacidades del Estado. Esto requiere, por cierto, acuerdos amplios, coaliciones entre el Estado, el mercado y la sociedad.

Representa, esta agenda, una oportunidad, sí, para erradicar la pobreza. Eso dice la agenda; erradicar la pobreza en todas sus formas al 2030. La única cifra aceptable de pobreza, es cero.

Entonces, de eso se trata esta agenda, y de construir sistemas de protección social universales. Y esto sólo se va a lograr si fortalecemos el mundo laboral que incluye la formalización del trabajo, sin discriminación salarial y con impulso a la autonomía económica de las mujeres.

El empleo con derechos es la llave de maestra del bienestar. En camino hacia allá, la CEPAL propone la instauración de un salario mínimo ciudadano, que quite condicionalidades y restituya dignidad.

Y que en una sociedad como la nuestra, que envejece, avancemos con urgencia hacia compromisos intergeneracionales más sólidos de protección social. Y en la economía del cuidado, que libere el tiempo de las mujeres que, a veces, se quedan en casa cuidando niños, a sus padres, a los discapacitados, no, y sin remuneración.

Avanzar en economías bajas en carbono; implementar políticas industriales que nos pueden abrir las puertas para la diversificación productiva, y ahí el sector energético es central.

Sabemos, señoras, señores, señor Presidente, que no va a ser fácil ni para la región ni para el mundo, pero nuestra región y, sobre todo, para una región como la nuestra, que hoy está enfrentando un momento tan complejo, salir de este momento duro que vivimos, y alinear nuestra trayectoria de desarrollo con las aspiraciones como las contenidas en la Agenda 2030, implican la implementación integrada de políticas económicas, industriales, sociales y ambientales.

Qué bueno, señor Presidente, tener aquí al Gabinete, al Gabinete mexicano, porque una de las cosas que hablamos ayer en el Día Nacional fue que sus 11 reformas estructurales deberíamos verlas a la luz de la Agenda 2030, porque ahí hay algunas respuestas y creo que vale la pena alinearlas hacia allá.

Y como se hizo explícito en el Acuerdo de París de Cambio Climático, la humanidad se encuentra en un punto de no retorno. El impacto ambiental del estilo de desarrollo dominante pone en peligro nuestra propia supervivencia.

Y como se ha dicho acertadamente, somos la primera generación que dispone de la evidencia científica y de las herramientas tecnológicas para abordar estos retos conjuntamente.

Probablemente también, seamos la última en tener en las manos, en nuestras manos, la posibilidad de enmendar esta trayectoria autodestructiva.

El tiempo corre, las contradicciones globales se acumulan, por eso necesitamos un liderazgo internacional, consciente de las dificultades de nuestro presente, capaz de plantearse el desafío de cambiar estas trayectorias insostenibles del actual estado de cosas, austero en sus formas, optimista y esperanzador en sus posibilidades de éxito.

Situar a la igualdad en el centro implica una ruptura con el paradigma de desarrollo, implica otorgar a la ciudadanía un papel protagónico, implica hacerse cargo de su destino con acceso a la información, a la justicia, a la participación plena.

Pero esta ruptura es necesaria, es urgente, porque la desigualdad y la insostenibilidad ambiental conspiran contra el desarrollo, contra la seguridad, contra los pueblos.

Y esta región, con su riqueza, patrimonial y humana, tiene derechos, puede crecer más y mejor.

Y seamos claros, el horizonte es la igualdad, el cambio estructural progresivo es el camino y la política, con mayúsculas, el instrumento.

Señor Enrique Peña Nieto.

Canciller Claudia Ruiz Massieu:

No puedo terminar estas palabras, sin agradecer a ustedes, a los Secretarios de Estado que nos acompañan y que estarán con nosotros esta semana, por su invaluable apoyo y cálida acogida para celebrar en esta ciudad milenaria, México, mi ciudad, esta reunión.

Desde que asumí el desafío de encabezar la CEPAL, hace ocho años, he sentido el respaldo de México y de América Latina y el Caribe a nuestra labor.

Agradezco muy particularmente al Perú, mi querida Paola Bustamante, ustedes, y aquí está el Embajador Meza-Cuadra, quienes han liderado a la CEPAL en los últimos dos años.

Muchísimas gracias porque han hecho un papel destacadísimo.

Agradezco también, que hoy nos abran las puertas de la casa de los Presidentes de México para este acto inaugural.

Agradecemos la voluntad del Gobierno de México y su Cancillería, por acoger este encuentro y aprobar, en esta ciudad, el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible. Es la primera región que lo hace.

Esta tierra noble es crisol de muchas de las esperanzas y dificultades que nos son comunes en América Latina. Su envergadura, su rica diversidad, los razgos feroces de su historia, ofrecen un reflejo magnificado de las potencialidades y obstáculos que encaran nuestros pueblos en el camino a consolidar sociedades justas, prósperas e igualitarias.

En esta Patria habita un pueblo alegre, solidario y trágico. Mi pueblo.

Un México que cubrió sus paredes con los pinceles de Diego Rivera, de Tamayo, de Orozco, de González Camarena y de Siqueiros. Artistas que cambiaron el caballete por las paredes y los muros, que renunciaron a la contemplación intimista para hablar con voz propia, construir su propio canon y habitar el espacio de lo público.

Permitir que el contenido que proponían con sus trazos y colores pudiera ser apropiada por todos, interpretada por todos, entendida por todos, sirviera para construir no sólo el efecto estético, sino la acción transformadora.

Proponían emociones que servían a cimentar la consciencia de común identidad, plasmando en imágenes el relato de nuestra historia compartida y retratando, sin contemplaciones, los rostros de nuestra desigualdad, invitando a gritos a ser parte de su superación.

Cuando concluya esta sesión, queridos invitados, amigas y amigos, cuando se acallen estos micrófonos, cuando salgan a buscar las puertas de esta casa para ganar la calle, busquen sus obras, busquen las obras de estos artistas.

Cuando mañana entren a la Cancillería, vean a Tamayo.

Busquen esas obras que generosas habitan tantos puntos de nuestra ciudad y déjense provocar; emociónense, sientan el efecto de las imágenes, alimenten con ello el ánimo para la tarea que aquí nos motiva, encuentren en sus razgos, en sus gestos, fuerza para combatir los privilegios, para garantizar la igualdad de derechos, para afirmar la plena ciudadanía, para abrevar las brechas de la desigualdad en recursos materiales y simbólicos.

Gracias, señor Presidente.

Gracias, Claudia; gracias, Paola, por estar con nosotros. Gracias a todos los Delegados que hoy nos acompañan.

Gracias a mis colegas de la CEPAL. Gracias por respaldarnos en nuestro afán de proponer caminos originales para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Damos paso a la intervención de la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social de la República del Perú, señora Paola Bustamante Suárez.

-SRA. PAOLA BUSTAMANTE SUÁREZ: Muy buenas tardes tengan todos ustedes.

Señor Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Señora Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Relaciones de Exteriores de México; señora Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de CEPAL.

Distinguidos Secretarios de Estado; autoridades presentes.

Damas y caballeros:

Me es muy grato participar en la Inauguración de la Trigésimo Sexto Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Luego de haber cumplido la Presidencia Bienal a cargo de Perú durante la 35 Periodo de Sesiones, en el mes de mayo del año 2014, el Perú fue sede de esta 35 Periodo de Sesiones de la CEPAL, ocasión en la que asumimos la Presidencia para el periodo 2014-2016.

En la ceremonia de inauguración, el Presidente Ollanta Humala Tasso señaló: no basta con el crecimiento económico para cerrar brechas de desigualdad. Nuestra estrategia, ha sido incluir para crecer.

Al tiempo que destacó el fortalecimiento de la ciudadanía, tenemos el reto de reconstruir un Estado más moderno y eficiente, un Estado que dé la cara al ciudadano.

Con Lima como escenario, la CEPAL presentó el valioso documento: Pactos para la Igualdad hacia un Futuro Sostenible, como propuesta estratégica para impulsar el desarrollo de la región, que completa la llamada trilogía de la igualdad publicada por la Comisión desde 2010.

En dicho documento, la CEPAL plantea la necesidad de construir grandes acuerdos nacionales y regionales en ámbitos locales, así como la fiscalidad y la política industrial, el mundo del trabajo y la provisión de bienes públicos.

La gobernanza de los recursos naturales y la sostenibilidad ambiental, entre otras áreas clave para el desarrollo de los países.

En ese entonces, nuestra Canciller destacó que los planteamientos de la CEPAL están orientados a transformar el crecimiento en un verdadero desarrollo sostenible.

Así, en septiembre del 2015, se adoptó la Nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una decisión histórica sobre un amplio conjunto de 17 objetivos y 169 metas universales y transformativas, de gran alcance, y lo más importante, centradas en las personas.

En este esfuerzo México y el Perú, que compartimos una silla en el grupo negociador, hicimos una parte sustantiva; la Agenda reconoció que la erradicación de la pobreza en todas sus manifestaciones, especialmente en la pobreza extrema, es el mayor desafío que enfrentan nuestras naciones, y constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible.

Los países, incluido el Perú, se comprometieron en lograr el desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: económicas, social y ambiental, de forma equilibrada e integrada.

El Perú brinda su más amplio apoyo político a la Agenda 2030, no sólo por haber participado activamente en el proceso de su definición, sino también porque constituye un compromiso político y sobre todo ético en la búsqueda del bienestar de nuestras poblaciones, especialmente aquellas más vulnerables, consciente de que la pobreza tiene una naturaleza multidimensional, que no se limita al nivel de los ingresos de la población.

Nuestro país promueve un modelo de desarrollo sostenible, basado en la inclusión social, el crecimiento económico y sustentado en un enfoque de derechos humanos como principios fundamentales que orientan la formulación y la ejecución de nuestra política.

Ello ha permitido la elaboración de objetivos y metas con un enfoque transversal de género e interculturalidad, prestando especial atención en las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Todo ello, se enmarca tanto en el paradigma nacional de desarrollo: Incluir para Crecer, como en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Perú tiene un espíritu positivo y de esperanza.

Está convencido de que sólo el trabajo conjunto y solidario, y el compromiso político de todos los Estados y de todos los otros actores involucrados en la implementación de los objetivos y metas de la nueva Agenda, permitirá avanzar hacia la transformación de nuestro mundo y a la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones.

Y en todo lugar, a combatir las desigualdades dentro de los países, y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales.

También, es una responsabilidad del Estado buscar los medios necesarios para la implementación de nueva agenda, así como dar cumplimiento a los mecanismos de revisión y seguimiento en la medición de las metas que integran la Agenda 2030 y con esto coadyuvar con la Alianza Global para el Desarrollo Sostenible.

En consonancia con ese compromiso el Perú ha iniciado un proceso de institucionalización del cumplimiento y seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible con miras al cumplimiento de la Agenda 2030.

Esto ha implicado la creación de una comisión intersectorial integrada por sectores del Poder Ejecutivo, comprometidos al más alto nivel que permitirá trabajar de manera transversal la implementación de la agenda.

Aunque los esfuerzos que cada uno de los estados pueda desplegar en la ejecución de la Agenda, depende del contexto nacional de cada país los medios de implementación necesarios para dicha tarea, sea a través de recursos financieros para el desarrollo, incluyendo las formas financieras innovadoras, como son las asociaciones público-privadas.

Los mecanismos de facilitación de transferencia tecnológica y el fortalecimiento de las capacidades institucionales están estrechamente asociados al efectivo establecimiento de una renovada alianza global para el desarrollo sostenible, en donde con criterio solidario se sumen los esfuerzos de los Estados, la sociedad civil, el sector privado, entre otros actores.

A dos años de la cita en Lima, hoy la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es una realidad y guiará nuestros trabajos por los próximos 15 años.

En esa línea, y desde el Comité Plenario, el Perú condujo la consulta regional que culminó con éxito el 28 de abril de este año, cuando el Comité Plenario, a través de la resolución 696, acogió con beneplácito la exitosa finalización del proceso de consulta, destinado a crear el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, para su aprobación en el 35 Periodo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que vamos a desarrollar durante esta semana.

Me queda reafirmar el compromiso del Perú con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas, los cuales son consistentes con las políticas y programas que el Perú, a través de la política de desarrollo e inclusión social; Incluir para Crecer, viene implementando.

Muchas gracias.