-MODERADORA: Escuchemos las palabras de doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

 -DR. MIGUEL ÁNGEL MANCERA ESPINOSA:  Muy buenas tardes a todas, a todos ustedes.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Saludo, también, al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; al señor Procurador General de la República, a quien aprovecho para desearle mucho éxito en su gestión; a los distinguidos Embajadores que nos acompañan el día de hoy, y Embajadora.

A la Jefa Delegacional en Miguel Hidalgo; a los señores Gobernadores; amigos de las diferentes partes de la República que nos acompañan; al señor Gobernador electo.

A los representantes de la sociedad civil; a todos y cada uno de los integrantes de los diferentes cuerpos policiacos presentes el día de hoy; a todos y cada uno de nuestros amigos y amigas de los medios de comunicación.

Es para mí, un gran gusto acompañarlos en este foro, en este espacio. Durante los últimos 5 años, se ha venido construyendo una relación sólida de trabajo y, además, diría yo, provechosa. Ha sido un frente unido, un frente que ha ofrecido a la ciudadanía tareas claras, tareas que pueden ir enfrentando retos que tiene la sociedad en materia de seguridad.

Por ello, yo quiero iniciar con mi reconocimiento a esta organización, a Causa en Común; a la doctora María Elena Morera, a su equipo de trabajo y, por supuesto, a todos los que año con año atienden a esta convocatoria.

Mantener la seguridad en los territorios locales y, por consiguiente, refrendar este trabajo con el país, requiere, y eso estamos todos claros, de un trabajo coordinado. Se requiere una comunicación permanente de los aparatos de inteligencia, de análisis, de operación, de trabajo con la ciudadanía.

Y, sobre todo, éste es uno de los puntos claves: involucrar a la ciudadanía. Su participación, estoy convencido, es importantísima no sólo a nivel de denunciante, sino también, en carácter de observador, de evaluador, de implementador.

Las organizaciones de la sociedad civil cumplen hoy, un papel preponderante en las tareas de desarrollo y de seguimiento de nuestros modelos de actuación.

Sin duda, se han consolidado como un motor claro de procesos de modernización y de profesionalización, lo que obliga a todos los que estamos aquí, presentes, a asumir esta responsabilidad en la suma de la demanda de la estrategia nacional.

Es claro, y no podemos ocultar, que vivimos una crisis que refleja desconfianza de la ciudadanía hacia las autoridades.

Así nos lo han dejado saber en la reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción en Seguridad Pública, en donde se ha dicho que seis de cada 10 mexicanos consideran que la inseguridad y la delincuencia es, o son, los problemas torales para ellos, que el 76 por ciento de los ciudadanos percibe como corruptas a las autoridades encargadas de seguridad y de justicia.

No podemos permitir que esta tendencia siga su curso. Éste es un tema que a todos nos compete, a todos nos afecta y que todos estamos involucrados en solucionarlo.

Por eso, es importante mantener un diálogo abierto, ser autocríticos, vincular a la ciudadanía con los procesos de prevención y evaluación de la actuación policial.

Informar permanentemente. Redoblar esfuerzos en la tarea de información; información oportuna.

Así, recientemente con la Secretaría de Gobernación, la Ciudad de México ha podido participar en este importante programa de la Multiplataforma en Línea Nacional del Sistema de Justicia Penal, en donde está participando LOCATEL y la Secretaría de Gobernación.

Con este instrumento, hemos podido corroborar que el 60 por ciento de quienes han realizado las llamadas, no conocen de qué se trata el Sistema Acusatorio, no están bien enterados de cómo estamos impartiendo ahora justicia, de qué se trata, cuál es el nuevo rol de cada uno de los actores del procedimiento penal. Y por eso, es que, insisto, debemos fortalecer nuestra tarea de comunicación.

De igual manera, la evaluación de los policías, el fortalecimiento de los servicios periciales y, por supuesto, el mejoramiento de nuestros esquemas de proximidad. Aquí, tenemos que buscar ganar de nueva cuenta la confianza con la ciudadanía, y eso sólo se puede hacer, creo yo, con resultados.

Debemos redoblar nuestros esfuerzos para que los mecanismos de capacitación de los servicios periciales sean una realidad en todo el país. Ofrecer a nuestros peritos el rigor científico, pero también, el empleo de las nuevas tecnologías. Desarrollar, sin duda, una carrera policial cada vez más informada, cada vez más efectiva.

Me parece que ha sido un gran acierto el plantear la homologación de los C4 en todo el país. Hoy, se añade la nomenclatura de C5, por lo que cada quien, cada uno de nosotros queremos.

Sólo basta recordar que C4 es por comando, comunicaciones, cómputo y control. Pero si nos preguntáramos: los C5 por qué llevan este nombre. Cada quien tiene diferentes acepciones.

Qué bueno que hoy estemos homologando esta tarea. Qué bueno que vayamos a estar en un sólo marco de regulación.

El Gobierno de la Ciudad se compromete y, por supuesto, me comprometo a seguir pugnando por el fortalecimiento de los esquemas de coordinación en todos los niveles de Gobierno.

Seguiremos trabajando con las organizaciones civiles. Seguiremos hablando con la academia. Seguiremos privilegiando la línea de la prevención, de la protección de las víctimas, de los derechos humanos.

Ésta es una tarea permanente. Ésta no se puede detener.

La tarea de seguridad es de todos los días, en ningún momento se gana la batalla; siempre habrá que seguir trabajando, trabajando juntos en todos los niveles de Gobierno.

Sigamos con las vías de fortalecimiento mutuo de nuestras instituciones. Sigamos transformando las políticas públicas para volver a ganar la confianza en la ciudadanía. Me parece que éste es uno de los retos más importantes que enfrentamos hoy, en todo el país.

De nueva cuenta, mi felicitación a Sumemos Causas por la Seguridad.

Mi felicitación a la doctora María Morera, y a todo su equipo de trabajo.

Nosotros, en la Ciudad de México, seguimos comprometidos.

Señor Presidente:

Nunca vamos a escatimar ningún tipo de esfuerzo, desde la capital de la República, en todo lo que se refiere a la seguridad nacional.

Muchísimas gracias.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al excelentísimo señor Duncan Taylor, Embajador en México del Reino Unido, de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

-EMB. DUNCAN TAYLOR: Muchísimas gracias y muy buenos días a todos.

Señor Presidente, licenciado Enrique Peña Nieto.

Muy distinguidos miembros del presídium; muy distinguidos invitados.

Es, de verdad, un gran honor poder compartir algunas palabras con ustedes aquí, hoy.

Quiero agradecer a Causa en Común, a la doctora María Elena, por haberme invitado para participar en esta ocasión tan importante.

Y quiero felicitar a Causa en Común y todos los que están luchando para mejorar la situación de seguridad en el país, para todos los ciudadanos.

Uno puede preguntar por qué estaría aquí un Embajador británico con ustedes hoy, en un día tan importante, en un tema tan importante, y yo creo que eso es porque nosotros, como país amigo, señor Presidente, socio de México, queremos compartir experiencias, queremos ver en qué podemos apoyarlos a ustedes en el desarrollo económico del país o en el enfrentamiento de los problemas que todos compartimos.

Nosotros, hace unos seis años, establecimos un fondo que llamamos el Fondo de Prosperidad, y ese fondo nos permite, me permite a mí como Embajador británico, manejar proyectos con Gobierno Federal, con gobiernos estatales, municipales, con sector privado y con sociedad civil, para ver algunos temas importantes para ustedes en México; cómo nosotros podemos ayudar a desarrollar la capacidad y a compartir la experiencia que nosotros podemos haber tenido en el Reino Unido, que puede ser útil para México, para mejorar el desempeño en ciertas áreas.

Y una de las áreas más importante, por supuesto, es el Estado de Derecho. Creo que todos estamos de acuerdo que un Estado de Derecho eficaz es imprescindible para una comunidad civil, una comunidad exitosa; todos estamos de acuerdo en eso.

Y México está, justamente, atravesando un periodo muy importante, como mencionó el doctor Mancera, un nuevo Sistema de Justicia en el país y un nuevo Sistema de Anticorrupción en el país.

Yo estoy muy orgulloso de que nosotros, en el Reino Unido, de manera muy modesta hemos podido contribuir un poquito para el desarrollo de estos sistemas tan importantes para el país, pero queremos hacer más, y estamos viendo siempre cuáles son las posibilidades.

En esta ocasión, estamos trabajando con Causa en Común en un proyecto, justamente, para tratar de establecer un sistema de disciplina dentro de la policía para combatir la corrupción que pueda existir dentro de la institución, porque sabemos que si la institución no puede eliminar la corrupción dentro de sí misma, entonces, tampoco puede enfrentar la corrupción afuera y apoyar a las autoridades a enfrentar su corrupción.

Nosotros estamos muy orgullosos del Estado de Derecho y de la policía que tenemos en el Reino Unido, pero siempre estamos buscando oportunidades para desarrollar las capacidades y para mejorar el desempeño de nuestra policía.

Y uno puede aprender. Muchas veces aprendemos mejor cuando enfrentamos los problemas, aprendemos mejor cuando algo falla que cuando algo funciona bien.

Un caso muy especial para nosotros, ha sido el caso de Irlanda del Norte. Ustedes saben muy bien que, durante más de 30 años, tuvimos un enfrentamiento en Irlanda de Norte, unos problemas políticos que después se pasaron a ser problemas violentos, problemas de terrorismo. Y lo bueno, es que sí pudimos, por fin, arreglar, llegar a un acuerdo de paz, y la sociedad de Irlanda de Norte ya se está desarrollando en un sistema de paz.

Pero, aprendimos mucho durante esos años muy difíciles, de cómo se debe manejar una fuerza policiaca, la policía dentro de Irlanda del Norte.

Estoy muy contento de saber que está con nosotros, en este foro, el doctor Michael Maguire, que es un experto de la policía de Irlanda del Norte. Es muy interesante, el título en inglés de Michael Maguire es; ombudsman. Entonces, qué es en español el ombudsman. Fui al internet a ver cómo se traduce ombudsman. Se traduce en: defensor del pueblo.

Yo creo que es muy interesante y muy importante, porque el papel que tiene él es, justamente, de defender los intereses del pueblo, de los ciudadanos, frente al poder, el poder en este caso, del policía. Y creo que es un papel muy importante.

Él, yo creo que ya dio una conferencia magistral esta mañana, en el contexto de este foro, y yo creo que es muy interesante.

Me acuerdo un poco lo que platicamos con muchos de ustedes el año pasado, celebrando los 800 años de la Carta Magna, porque eso también fue la primera vez que los ciudadanos firmaron un documento que tenía como su parte más importante el defender al ciudadano individual, y el ciudadano, quizá, el más pobre del país, frente al poder, y decía que todo el mundo es igual frente a la ley. 

Y yo creo que el papel del ombudsman, justamente en Irlanda del Norte, tiene también ese enfoque, y es imprescindible, es importante, entonces, luchar contra la corrupción que pueda existir dentro de una institución.

Todos sabemos que en todos los países del mundo existe la corrupción, y tenemos que hacer todo lo posible para tratar de luchar contra la corrupción, de socavar la corrupción y, haciendo eso, de dejar funcionar y desempeñarse de manera más eficaz las instituciones, que son tan importantes para la vida cotidiana de todos nuestros ciudadanos.

Yo estoy, señor Presidente, sumamente honrado de estar aquí, con usted y con todos los invitados hoy.

Y creo que mi Gobierno, mis ministros, han sido tan contentos con el desempeño del Fondo de Prosperidad y de los proyectos en los cuales hemos podido trabajar en los primeros años, mucho en cambio climático, pero también en temas de transparencia y de Gobierno, que quieren ahora invertir mucho más en ese fondo.

Creo que podemos llegar a invertir como 10 veces más en los próximos cinco años, de lo que invertimos en los últimos cinco y, así, hacernos un socio y un amigo, de verdad muy importante para el desarrollo de sus políticas aquí, en el Gobierno.

Muchísimas gracias a todos.

-MODERADOR: Realiza su intervención la Excelentísima señora Roberta Jacobson, Embajadora de los Estados Unidos de América en México.

-EMB. ROBERTA JACOBSON: Muy buenas tardes.

Señor Presidente licenciado Enrique Peña Nieto.

Jefe de Gobierno, Miguel ángel Mancera; Embajador Duncan Taylor; Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; Raúl Cervantes, Procurador General de la República; Xóchitl Gálvez Ruiz, Delegada de Miguel Hidalgo; María Elena Morera y José Antonio López Presa, de Causa en Común.

Y Gobernadores, y muchos distinguidos participantes el día de hoy.

Agradezco a todo ustedes por tan cálida recepción, y quiero expresar mi agradecimiento y un especial reconocimiento a María Elena Morera, así como a Causa en Común, por su incansable y desinteresado trabajo en apoyo a la profesionalización de las fuerzas policiacas mexicanas, las cuales hoy, en día, son más profesionales, más confiables y más cercanas a la comunidad.

Creo que hoy, en día, estamos aquí, porque los esfuerzos que realiza Causa en Común y otras organizaciones de la sociedad civil, combinados con los esfuerzos por parte de funcionarios de Gobierno, se están traduciendo en cambios muy positivos para la sociedad mexicana.

El pueblo mexicano ha exigido estos cambios, a fin de que toda la ciudadanía pueda tener la confianza que recibirá tanto la justicia como la seguridad que tanto merecen.

Han exigido los cambios para que la población no tenga temor de reportar actos delictivos a las fuerzas policiales a nivel local. Han exigido cambios, a fin de que ninguna persona inocente esté en la cárcel por años, en espera de su juicio.

Los ciudadanos deben de confiar en que el Sistema funcione para todos y no sólo para un pequeño grupo de afortunados. Y sé que México está trabajando arduamente, a fin de lograr construir esta confianza. De hecho, muchos de ustedes aquí, presentes, están trabajando todos los días para construirla.

Existe una mayor probabilidad de que el ciudadano promedio interactúe con un agente de policía que contra cualquier otro actor del sistema de justicia. Y esta interacción, será más positiva y productiva, si el ciudadano sabe que la policía es confiable, que sólo se busca lo mejor para la comunidad, que su interés, es proteger y servir.

Hoy, por la mañana, ustedes hablaban acerca del desarrollo policial y la certificación institucional. Estos estándares son de vital importancia. Después de todo, ninguno de ustedes abordaría un avión sin un piloto certificado, tampoco permitirían que un cirujano los operara, sin haber aprobado sus exámenes médicos.

La certificación, es el pilar de cualquier profesión.

Insistir en que todos los agentes de la policía estén certificados con base en normas profesionales reconocidas, es un requerimiento que nos protege a todos.

Es, por ello, que, a través de la Iniciativa Mérida, los Estados Unidos y México trabajan de manera conjunta para brindar capacitación, que hoy, en día, ha capacitado a 238 mil agentes con la preparación para realizar el manejo de escenas de crimen, reunir evidencias, identificar testigos y testificar en los juzgados para apoyar el nuevo Sistema de Justicia Penal.

Más allá de estas normas y certificación, es de vital importancia que se considere al trabajo policial como una profesión y no sólo como un empleo.

La acreditación de los departamentos de policía, significa que los ciudadanos pueden confiar en que los cadetes estén capacitados en habilidades básicas, que incluyen el uso de fuerza y la defensa de los derechos humanos. Significa que los cárteles no pueden operar libremente dentro de las cárceles.

Causa en Común es un ejemplo perfecto de trabajo que la sociedad civil lleva a cabo, a fin de construir confianza entre la ciudadanía mexicana y sus instituciones encargadas de la seguridad pública y de justicia.

Su semáforo de desarrollo policial hace un llamado a una rendición de cuentas con relación en los esfuerzos que el Gobierno realiza, a fin de desarrollar y profesionalizar a la policía.

Pero se requiere una gran participación ciudadana, a fin de garantizar que ese sistema está cumpliendo con su labor. Bajo el nuevo sistema, es nuestra responsabilidad no guardar silencio, reportar lo que ven y sugerir cómo mejorar las cosas.

Esta labor colectiva de toda la ciudadanía, el denunciar toda injusticia que se cometa para mantener el sistema en forma.

Es un honor para mí, estar aquí, y ser parte de este impresionante proceso histórico. Es muy importante para México, es muy importante para los Estados Unidos, que logremos llevar a cabo este proceso de manera correcta.

Nuestra prosperidad conjunta depende de que logremos garantizar la seguridad colectiva en la región de América del Norte. Y por esta razón, los Estados Unidos brindan todo su apoyo a México en esta transición y en este proceso de consolidación, y lo continuaremos brindando durante muchos años más.

Muchísimas gracias.

-MODERADORA: Queda en uso de la palabra, la doctora María Elena Morera Mitre, Presidenta de Ciudadanos por una Causa en Común, A.C.

 -DRA. MARÍA ELENA MORERA MITRE: Señor Presidente Enrique Peña Nieto:

Sea usted bienvenido.

Distinguidos miembros del presídium:

Muchas gracias por acompañarnos.

Muchas gracias a la Embajadora de Estados Unidos, a la señora Roberta Jacobson, y al Embajador, al señor Duncan Taylor, por el apoyo que le dan a Causa en Común para que llevemos a cabo nuestros proyectos.

Señores Gobernadores; señoras y señores legisladores; representantes de organismos de la sociedad civil; miembros de los cuerpos de policía, representantes de los medios de comunicación; invitados que nos hacen el favor de acompañarnos.

Reciban, todos, un saludo nuevamente, y la más cordial bienvenida al 5º Foro Nacional por la Seguridad.

Nuestro objetivo, es abrir un espacio de intercambio de ideas, de reflexiones, acerca de uno de los problemas que más afecta a los mexicanos: la inseguridad.

Una inseguridad definida por los grandes niveles de violencia, por niveles de criminalidad que ya son inadmisibles, y en paralelo, por la descomposición ya crónica de nuestras instituciones de seguridad y justicia.

En este tema, el de la inseguridad, vivimos una emergencia desde hace décadas. Por ella, y a pesar de ella, ningún Gobierno ha logrado definir, crear y mucho menos consolidar una política pública de seguridad que sea transexenal y que sea de Estado.

La violencia, el miedo, el desamparo y, especialmente, la gran impunidad, son parte de la vida cotidiana de muchos mexicanos. Lo dicen los ciudadanos en todos los tonos, lo dicen las cifras también.

Si vemos, por ejemplo, en la última Encuesta Nacional de Victimización a cargo del INEGI, destaca que hay al menos una víctima de algún delito en uno de cada tres hogares mexicanos.

La cifra negra, del 94 por ciento, y en su última encuesta trimestral sobre inseguridad, muestra que siete de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en la ciudad donde vive.

Es, ésta, la mayor sensación de inseguridad de los últimos nueve trimestres.

La violencia, lejos de focalizarse, como se ha dicho, se extiende.

En 22 estados, las cifras de homicidios se han incrementado con respecto al año anterior. Y en otras, se ha disparado. Por ejemplo: en Colima, se ha triplicado; en Veracruz, se ha duplicado; en Zacatecas, el incremento ha sido del 65 por ciento; en Michoacán y en Nuevo León, del 50 por ciento, y en Baja California, del 34 por ciento.

Antes estas alarmantes cifras, los ciudadanos se preguntan una y otra vez; dónde están las autoridades; dónde está la coordinación entre los diferentes niveles de Gobierno y dónde están las promesas que nos han hecho que nos van a mejorar la seguridad.

La tendencia de los asesinatos empeora raídamente.

Septiembre fue el mes con más homicidios de los últimos cuatro años, con más de dos mil casos. Antes, ya había sido agosto, y anteriormente había sido julio.

Así las cosas.

El número de víctimas de homicidio aumentó un 20 por ciento. Además, en la vorágine de estas muertes, se dan también afrentas al Estado mexicano, como los asesinatos a los militares en Culiacán, al igual que, más recientemente, la del Juez Federal.

El caso es que, en lo que va del sexenio, se cuenta con un promedio mensual de mil 800 homicidios, casi 22 mil al año, y el país se acerca a los peores momentos de violencia del sexenio anterior.

Estas cifras y estos eventos ya tienen su efecto político. Desde las propuestas de ajustes institucionales a nivel Federal, también, pasando por las propuestas y por los debates superficiales sobre Mando Único o Mando Mixto. Y así, llegamos hasta las muestras de hartazgo de los ciudadanos con justicia por propia mano, tristes, pero cada vez más frecuentes.

Aquí, conviene reflexionar no solamente cómo padecemos, sino cómo tratamos a nuestra policía. Ya es un lugar común estigmatizarlas, y es entendible.

Pero por qué nunca reparamos en que muy pocos policías locales tienen seguro social, seguro médico, sueldos dignos, educación o profesionalización suficiente.

Cuando se reflexiona, la conclusión es obvia; es que el modelo policial del país es intrínsecamente corrupto, porque sólo puede existir económicamente, ya no digamos operar en ningún sentido, gracias al subsidio de la delincuencia y de la corrupción.

Es, a pesar de esta realidad, que satanizamos a las policías, y de ahí surge que las Fuerzas Armadas tengan que entrar como un cuerpo emergente, pagando el costo político de una función que no cuenta ni siquiera con un marco jurídico, y como seguimos siempre a la emergencia, ya nos acostumbramos a ver soldados en las calles e, inclusive, como policías municipales.

Es sano para nuestra democracia. No lo es.

No lo es, porque confundimos Defensa Nacional con Seguridad Pública. Pero principalmente no es sano, porque refleja la situación de divorcio, y la reproduce, que tenemos entre comunidades y autoridades.

Pero este desastre institucional no termina aquí. Continúa con las Procuradurías, con el Sistema de Justicia, con los Centros Penitenciarios.

Se cumplió ya el plazo de ocho años para la implementación del nuevo Sistema de Justicia, pero la gran mayoría de los Juzgados continúan operando con los mismos vicios que se buscaban erradicar, y no existen mecanismos de evaluación y seguimiento, por lo menos no los necesarios, para concretar la Reforma.

Un dato, entre muchos otros, es que el 40 por ciento de la gente que está hoy, en reclusión, no ha sido sentenciada. Éste es un dato atroz que nos debería avergonzar a todos.

En suma.

Catalogamos correctamente a nuestras instituciones como parte del problema, pero las condenamos a seguirlo siendo.

Vivimos en un presente eterno, de una profecía autocumplida. Es absurdo, y es, también, suicida.

Para contar con policías, procuradurías, juzgados y cárceles diferentes, hay que imaginarlas de otra manera, construirlas con esquemas meritocráticos, cuidarlas, fiscalizarlas, valorarlas, sociedad y Gobierno, y convertirlos en proyecto no de un partido político, no de un Gobierno, sino del Estado mexicano.

Pero cuál es, en cambio, la respuesta gubernamental:

O bien, las autoridades se retraen ante el impulso de la delincuencia, o bien, se dan esfuerzos aislados, loables, pero enteramente dependientes de funcionarios coyunturales, sin que existan condiciones para que estos se institucionalicen en largo plazo.

Tenemos ejemplos muy meritorios en algunas Procuradurías locales y, especialmente, en la Policía Federal y en PGR, específicamente en el Área de Antisecuestro, que, a pesar de la falta de recursos, tienen importantes logros.

Nuestro más sincero reconocimiento a todos ellos.

También, ha habido esfuerzos a nivel estatal.

Baja California, Chihuahua, Nuevo León, habían logrado avances importantes. Sin embargo, ahora van hacia atrás por la falta de compromiso político y la falta de continuidad en el esfuerzo.

Aquí, cabe mencionar que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública nació hace casi 20 años, como respuesta a la necesidad de coordinar los esfuerzo Federales y locales, y como instrumento técnico que articulara una política de Estado de largo aliento. La realidad es otra.

El Secretariado no cuenta con los instrumentos necesarios para generar incentivos que hagan cumplir los acuerdos del Consejo, no vigila que se cumpla con la ley que establece el Sistema de Desarrollo Policial, y tampoco da un seguimiento transparente, público y verificable, de los avances y retrocesos.

Sólo por darles un ejemplo. Desde hace años, existen protocolos detallados para saber cómo reclutar, cómo pasar el control de confianza, profesionalización, sistemas informáticos, unidades de asuntos internos, etcétera.

Dichas directivas han sido aprobadas por todos los gobernadores, por los Secretarios de Seguridad Pública y por los Procuradores de todos los estados. Sin embargo, ni se aplica ni se sustituyen por otras.

En cuanto al uso de recursos, es frecuente el subejercicio, la malversación de fondos o el desconocimiento de cómo utilizarlos, y todo esto sin ninguna consecuencia.

Por su parte, el máximo órgano de seguridad: el Consejo Nacional, practica la unanimidad del inmovilismo. Lo que predomina, es: sálvense quien pueda, porque los municipios le quieren delegar sus funciones y sus responsabilidades de seguridad a los estados, y los estados a la Federación. Y la Federación preside, pero sólo en el discurso.

Se trata, en suma, de una delegación perversa de responsabilidades y de una claudicación colectiva a las responsabilidades que, legal y políticamente, se tienen con la ciudadanía.

Señor Presidente:

Los asesinados, los secuestrados, los desaparecidos no se van. El daño y el dolor queda en las familias, y puede quedar por generaciones. Hay que detener esta sangría.

Su Gobierno tiene dos años por delante.

Reconocemos que usted y su Gobierno han logrado consensos muy importantes para concretar reformas de gran trascendencia para este país. Pero en materia de seguridad, falta mucho para sentar las bases de un país más seguro y menos violento.

Por ello, proponemos que Gobierno Federal, estatales, partidos políticos, organizaciones empresariales, académicas y sociedad civil, acordemos un pacto por una política de Estado en materia de seguridad, que defina los ajustes necesarios para el Secretariado Ejecutivo, que se convierta, éste, en una instancia de coordinación técnica, realmente, funcional, que pueda darle seguimiento a la ley y a los compromisos que acuerdan en el Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Implantar las disposiciones legales y administrativas necesarias para determinar con total certeza el uso de los recursos, así como para aplicar mecanismos transparentes de sanción y de incentivos. Hoy, sólo hay incentivos, pero no hay sanciones.

Proponemos institucionalizar la participación de una sociedad civil solidaria, pero también crítica.

Para ello, proponemos que como parte del Consejo Nacional se instaure un consejo técnico de participación ciudadana, con facultades sustantivas que permitan vigilar constructivamente el ejercicio de los recursos y los lineamientos de transformación institucional.

Más que la discusión sobre la modalidad del mando de las corporaciones, lo importante es el modelo de desarrollo.

Es necesario homologar las capacidades profesionales e institucionales, tanto de procuradurías como de policías en todo el país. Y los manuales ya existen, nada más hay que hacerlos, utilizarlos, digamos.

Es urgente que las Fuerzas Armadas cuenten con un marco jurídico en tareas de seguridad pública, al tiempo que se proyecta su retiro paulatino. Pero éste, éste sólo será posible en la medida en que avance la institucionalización de las policías.

Es muy riesgoso para las Fuerzas Armadas y para el país mantenerlas como están.

Es imperativo, asimismo, impulsar todas las medidas que sean necesarias para que se atienda el deplorable estado en el que se encuentran los centros penitenciarios del país.

Además, exigimos que se abran mesas de trabajo para que, juntos, academia, sociedad civil, Legisladores y Gobierno, diseñemos con seriedad una fiscalía que sirva a los mexicanos, y que el Sistema Nacional Anticorrupción se instrumente debidamente y que cuente con los recursos necesarios para que en el futuro se prevengan, investiguen y se sancionen las conductas corruptas que tanto lastiman a la sociedad.

Consideramos, señor Presidente, que estas líneas de acción son urgentes y también posibles.

Después, se podrá decidir el tipo de mando o si se deja o no la función de seguridad en tal o cual Secretaría. Lo que hoy se requiere es que cada institución y cada actor cumpla con su responsabilidad.

Y, por último, le pedimos nuevamente la base de nuestros derechos: el derecho a la identidad. En los próximos dos años puede establecerse el piso legal y administrativo para la operación de la Clave Única de Identidad.

Sería, sin duda, señor Presidente, de gran relevancia para el eficiente cumplimiento de diversas responsabilidades institucionales del orden social, económico, político y de seguridad.

Tiene usted, señor Presidente, la oportunidad histórica de liderar estos cambios. No los desaproveche, aún hay tiempo.

Muchas gracias.