Señoras y señores:

Muy buenos días a todas y a todos ustedes.

Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Señor Senador Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

Señor representante Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor General Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda.

Señor Almirante Secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón.

Señor Gobernador del Estado de México. Muchas gracias por su hospitalidad.

Señores integrantes del Gabinete Legal y Ampliado.

Señores Generales, Jefes, Oficiales, Cadetes y tropa de las Fuerzas Armadas de nuestro país.

Señores Generales en situación de retiro del Ejército y de la Fuerza Aérea.

Señores representantes de asociaciones civiles, de instituciones educativas, culturales, del ámbito empresarial.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Hoy, es un día de fiesta nacional. Tenemos una doble razón para celebrar.

Hoy, es el Día del Ejército Mexicano y se cumplen, además, 100 años de su servicio leal a la Patria.

Las Fuerzas Armadas se visten de gala para conmemorar esta fecha emblemática en el calendario militar.

Como Presidente de México y como su Comandante Supremo, es un honor participar en esta magna conmemoración.

El 19 de febrero de 1913, don Venustiano Carranza publicó el Decreto de creación de esta noble y valerosa institución militar.

El Ejército Constitucionalista fue la respuesta patriótica ante la ruptura del orden democrático, cuya expresión más dolorosa fue el cobarde asesinato del Presidente Francisco I. Madero y del Vicepresidente José María Pino Suárez.

A partir de estos trágicos sucesos, don Venustiano Carranza convocó a diversos movimientos populares, conformados por campesinos y obreros en su mayoría, para restaurar el régimen institucional.

Así, hace justamente un Siglo, nació el Ejército Mexicano, enarbolando las banderas de la legalidad, la libertad y la democracia.

Por eso, en este día tan especial festejamos la permanente muestra de valentía, coraje y dignidad de los soldados de México.

Celebramos su ejemplo de servicio y entrega al interés superior de la Nación.

Conmemoramos su lección de honor y disciplina en defensa de nuestra soberanía.

Son 100 años de una institución surgida del pueblo, identificada con sus aspiraciones y dedicada a servirle.

Son 100 años de una fuerza comprometida con las mejores causas y los más altos ideales de la sociedad.

Por tierra y aire hemos visto a nuestros soldados desplazarse para efectuar acciones de vigilancia, auxiliar a la población y realizar una ejemplar labor social.

Hemos, todos, sido testigos del largo e infatigable trabajo del personal de tropa, doctores y enfermeras, para rescatar y atender a mexicanos afectados por inundaciones, deslaves o accidentes.

Hemos constatado la generosa participación de ingenieros y técnicos militares, abriendo caminos, construyendo puentes o escuelas, así como la heroica labor de soldados rasos, cabos y sargentos en el combate a incendios forestales.

Éste es el Ejército Mexicano, vivo y presente, que hoy honramos.

El desarrollo del país en el último siglo no se explica sin la lealtad y contribución de nuestras Fuerzas Armadas; no se entiende sin la presencia del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México en toda la República.

Con la defensa permanente de nuestro territorio, ustedes han probado que son una fuerza para la libertad y la independencia de nuestra Nación. Con su lealtad institucional a toda prueba, han demostrado que son una fuerza para la estabilidad y el desarrollo democrático del país.

Con sus labores de auxilio a la población han acreditado que son una fuerza para la unidad y la convivencia armónica entre los mexicanos. Con su disciplina y compromiso han mostrado que son una fuerza para la paz y la tranquilidad de las familias mexicanas.

Por preservar la integridad y los valores supremos de la Patria, las Fuerzas Armadas son una de las instituciones más respetadas, admiradas y queridas por nuestra sociedad.

En ustedes, el país tiene una organización militar a la altura de nuestros tiempos y desafíos. Hoy, nuestra Nación trabaja para despuntar en el mundo del Siglo XXI.

Tenemos rumbo y metas muy claras. Queremos hacer de México una verdadera sociedad de derechos en beneficio de todos los mexicanos.

Vivimos un momento de transformación de fondo en el que todos los sectores están llamados a hacer su parte, a ser factores y promotores de cambio.

El Gobierno de la República está determinado a concretar las trasformaciones que se requieran para elevar la calidad de vida de las familias mexicanas.

Lo vamos a lograr trabajando unidos por un México en paz, atendiendo no sólo los efectos de la violencia y el delito, sino especialmente sus causas estructurales. Sumaremos esfuerzos para tener un México incluyente, en el que se enfrente el hambre, la pobreza y la desigualdad.

A través de un México con educación de calidad para todos, aceleraremos nuestra incorporación a la sociedad del conocimiento. Con la creatividad y el espíritu emprendedor de los mexicanos, queremos construir un México próspero, con más y mejores empleos formales para los ciudadanos.

Y, finalmente, asumiremos compromisos para hacer de México un actor con mayor responsabilidad global. Para conseguirlo, nuestro país cuenta con el apoyo y la participación invariable de sus Fuerzas Armadas.

Cuenta con la entrega, sin reservas y el arraigado patriotismo de sus soldados. El Ejército Mexicano es una institución de trayectoria, probada en el cumplimiento de su deber.

Ustedes están siempre preparados para responderle a México y a los mexicanos. Por eso, en justa correspondencia, mi compromiso es trabajar para ofrecerles mejores condiciones laborales y mayores oportunidades de desarrollo profesional.

Me habré de asegurar de que cuenten con infraestructura y tecnología de punta, que exigen sus múltiples y delicadas misiones.

Cuidaré de que tengan el equipamiento que requieren para la defensa de la soberanía nacional y las acciones de seguridad interior.

Velaré porque tengan oportunidades de actualización y profesionalización a lo largo de su carrera militar, con el claro propósito de contar con recursos humanos altamente capacitados.

Para ello, vamos a continuar la modernización de las escuelas militares, a fin de que consoliden su larga tradición de excelencia en la formación de cuadros leales, íntegros y valientes.

Más allá de estos compromisos que elevarán la eficacia de los Institutos Armados, también habré de poner especial atención en ustedes y sus familias para que puedan mejorar su calidad de vida.

El compromiso es fortalecer sus prestaciones y elevar la calidad de los servicios de la seguridad social. Vamos a mejorar la atención del servicio de sanidad militar, mediante la modernización del equipamiento y la ampliación de los recursos humanos en los hospitales regionales militares.

Vamos a edificar instalaciones de hospedaje para el personal de tropa y sus derechohabientes, en el Campo Militar Número 1 de la Ciudad de México. Vamos a incrementar la gratificación extraordinaria de fin de año al personal de tropa y servidores públicos de las Fuerzas Armadas.

Éstas son sólo algunas de las acciones que este Gobierno y un servidor comprometemos para con las Fuerzas Armadas de nuestro país. Son acciones con las que queremos respaldar a quienes aportan y han contribuido a la construcción de un México en paz.

Señores Generales.

Jefes, oficiales y personal de tropa:

Como Presidente de la República, me enorgullece comandar al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México. Tengan la certeza de que cada día de mi mandato, sabré honrar esta elevada responsabilidad.

A todos los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas, les expreso mi mayor aprecio por los principios y valores con los que se conducen.

Como su Comandante Supremo, los instruyo a trabajar unidos para mantener en alto el honor, el prestigio y la grandeza de nuestros institutos militares.

Continúen salvaguardando los grandes valores de la Patria y sirviendo a los mexicanos.

Háganlo como lo han hecho hasta ahora, con gallardía y dignidad, con eficacia y lealtad, con firmeza y patriotismo.

Con su entrega México seguirá siendo una Nación libre, unida y soberana; una Nación más justa, más próspera y más democrática.

Les reitero mi más amplia felicitación por el primer centenario del Ejército Mexicano.

La mejor manera de celebrar este emblemático y simbólico aniversario, es escribiendo nuevas páginas de gloria y heroísmo en la defensa de nuestra Constitución, de nuestras instituciones y de toda la República.

Muchas gracias.