·         El debate debe llevarse a cabo bajo la perspectiva de los derechos humanos, refirió.

·         Es una tarea que debemos acometer como Estado, señaló.

·         Permitirá arribar a una posición que como país se habrá de presentar en la convocatoria que la ONU ha hecho para un debate internacional sobre el tema, dijo.

En el marco del “4º Foro Nacional Sumemos Causas. Por la Seguridad, Ciudadanos + Policías”, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, dio indicaciones a la Secretaría de Gobernación para que, a través de la Subsecretaría de los Derechos Humanos, lleve a cabo un debate amplio y especializado, bajo la perspectiva de los derechos humanos, para establecer las políticas y acciones que como Estado se deberán definir frente al tema de una eventual legalización del consumo de la marihuana en el país.

Refirió que a este debate deben ser convocados “sociólogos, médicos, académicos, la sociedad conocedora sobre el tema”. Puntualizó que además de los especialistas, en el debate también deben involucrarse los Poderes Ejecutivo y Legislativo, como lo señala la propia sentencia de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que concedió un amparo a cuatro personas para sembrar y consumir marihuana.

El Primer Mandatario explicó que ello permitirá arribar a una posición que como país se habrá de presentar “en la convocatoria que Naciones Unidas ha hecho para que en el mes de abril del próximo año se tenga un debate internacional sobre este tema”.

Añadió que un debate sobre esta materia no es exclusivo de nuestro país. “Es un tema que, al final de cuentas, está ocurriendo en todo el mundo. El debate sobre la eventual legalización del consumo de la marihuana está presente en distintos países, en distintas partes del hemisferio y de otras partes del mundo”, dijo.

Por ello, indicó, “no podemos tomar decisiones únicas y propias como país, si no articulamos nuestra posición con el debate que eventualmente se dé en el plano internacional”.

Resaltó que esta “es una tarea que debemos acometer como Estado, no está en un solo ámbito, en un solo Poder”. Es una tarea, dijo, que se debe asumir “de forma conjunta, Ejecutivo y Legislativo, para que, a partir de ese debate, nos permita tomar una definición mucho más clara, más nítida y más precisa”.

Destacó que “entre la sociedad mexicana no hay un clamor único, ni una posición única sobre la eventual aprobación o no en el consumo de la marihuana”.

El Titular del Ejecutivo Federal explicó que, como lo dice la propia sentencia de la Corte, “el consumo de la marihuana sí genera efectos dañinos a la salud. Sin embargo, desde la perspectiva de los derechos humanos no se le puede privar a alguien, particularmente a las cuatro personas que interpusieron este amparo, de hacer uso de su libertad, y eventualmente, si es su deseo, consumirla”.

Apuntó que la sentencia de la Corte sienta un precedente para abrir un debate amplio sobre el tema, y quizá esto “de ninguna manera suponga una apertura y liberalización para el consumo de drogas mucho más dañinas para la salud personal y para la salud púbica”.

El debate sobre el tema nos permitirá “ir mucho más allá de lo que ha sido la resolución de orden judicial, ver los alcances médicos y sociológicos que tiene una eventual apertura en el consumo, particularmente de la marihuana”, agregó.

Lo que está muy claro, expresó, “es que el consumo de la marihuana, como lo marca este precedente judicial, debe observarse desde la perspectiva de los derechos humanos, y no solamente en una óptica de pensar o no en la criminalización, es decir, en hacer sujetos de derecho penal a aquellos que eventualmente consuman alguna droga o la marihuana en particular, o a quienes la consuman por razones médicas”.

El Presidente Peña Nieto expresó que “para nadie es un secreto la posición personal que sobre el tema yo he tenido en distintos espacios”. En lo personal, mencionó, “siempre dije, y me sostengo, que para mí no sería deseable, ni estoy en favor de una eventual legalización en el consumo de la marihuana”.

Explicó que esta posición no riñe “con la aceptación y convicción personal que tengo para abrir un debate”, que científicamente, con argumentos sólidos, “nos permita, eventualmente, arribar a otra posición”.

“Soy de los que cree que la apertura sobre este tema puede abrir espacio e inducir al consumo de otras drogas mucho más dañinas para la persona y para la salud pública. Sin embargo, no puedo ser dueño único de la verdad. Esa es mi convicción personal. Estoy abierto, y lo estaré como Presidente de la República, para recoger posiciones debidamente documentadas, científicamente sostenibles, que eventualmente puedan dar curso a una posición distinta”, aseguró.