México, la frontera natural de América Latina y EEUU, asiste a la VII Cumbre de las Américas como socio excepcional de Panamá, tras la reciente firma de un Tratado de Libre Comercio, y como referencia obligada, por proximidad, en las complejas relaciones con el vecino del norte. Su presidente, Enrique Peña Nieto adelantó una entrevista con La Estrella de Panamá.

¿QUÉ EXPECTATIVAS TIENE MÉXICO DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON PANAMÁ? ¿PODRÍA ESE NUEVO VÍNCULO AYUDAR A PANAMÁ EN SUS ASPIRACIONES DE FORMAR PARTE DE LA ALIANZA DEL PACÍFICO?

México se congratula de que próximamente entrará en vigor el tratado comercial con Panamá, un país que brinda servicios de excelencia mundial. Con este acuerdo, la complementariedad y la combinación de nuestras fortalezas tendrá un impacto positivo en la competitividad y el desarrollo económico de nuestras naciones. Permitirá, además, intensificar los flujos comerciales, generar entornos óptimos para las inversiones y brindará mejores condiciones para la protección de los derechos de propiedad intelectual. Por su parte, la Alianza del Pacífico es un proceso de integración incluyente en el cual participan Colombia, Chile, Perú y México, así como 32 países observadores, entre ellos Panamá. El pasado mes de enero de 2015, México -en su calidad de Presidente Pro Tempore-, envió el Acuerdo Marco y los Lineamientos para la Adhesión de la Alianza del Pacífico al Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá, con miras a que, en un futuro, esta nación se integre como miembro pleno a esta innovadora iniciativa regional. Una de las condiciones básicas para que un país se adhiera a la Alianza del Pacífico es contar con acuerdos comerciales con todos los países que integran esta iniciativa. En este sentido, la suscripción de un TLC con México representa para Panamá un paso en esa dirección.

¿CÓMO LLEGA MÉXICO A LA CUMBRE EN LOS TEMAS PLANTEADOS DE DESARROLLO Y REPARTO DE RIQUEZA?

A pesar de que en los últimos años ha habido un crecimiento importante en varios países de la región, no se ha reflejado del todo en los indicadores del desarrollo humano, ni en una reducción significativa de la desigualdad. México trabaja para acelerar su ritmo de crecimiento económico y, sobre todo, que éste llegue a todas las familias mexicanas. En este sentido, al tiempo que impulsamos importantes reformas estructurales –seis de ellas específicamente diseñadas para elevar la productividad y la competitividad–, también estamos implementando o trabajando con programas sociales de nueva generación, con el objetivo de que nadie quede fuera del desarrollo. Las reformas estructurales que logramos, con la participación de las principales fuerzas políticas del país, beneficiarán a mediano y largo plazo a todos los mexicanos. Desde el año pasado hemos empezado a ver sus primeros resultados positivos. Por ejemplo, 2014 fue uno de los años con mayor generación de empleos formales en los últimos 50 años, al crearse 714 mil puestos de trabajo. Gracias a la Reforma Energética, por primera vez, comienza a bajar el costo de la electricidad que pagan las familias, así como los sectores comercial e industrial. Y gracias a la Reforma de Telecomunicaciones, las familias mexicanas han dejado de pagar larga distancia en sus llamadas dentro del país. Para que la juventud tenga nuevos caminos de éxito y realización, hemos puesto en marcha un programa de impulso a emprendedores y con la Reforma Financiera apoyamos con crédito a jóvenes de 18 a 30 años que quieran abrir un negocio. Por otro lado, desde el inicio de mi administración emprendimos una gran Cruzada Nacional contra el Hambre, con el propósito de asistir a todo mexicano que no tenga asegurada su alimento diario. En dos años, la Cruzada ha brindado mayor acceso a la alimentación a 4 millones 235 mil personas. Asimismo, hemos transformado el Programa PROSPERA, para que los beneficiarios no solamente reciban apoyos asistenciales, sino que realmente puedan salir de la condición de pobreza, a partir de su incorporación a la actividad productiva. El programa asegura que sus beneficiarios puedan tener apoyos para estudiar hasta la universidad y permite que las familias del programa puedan tener acceso al crédito para formar un negocio propio o emprender una actividad económica.

A PANAMÁ ACUDEN, POR PRIMERA VEZ, MANDATARIOS DE CUBA Y EEUU Y SURGE EL DEBATE SOBRE EL REINGRESO DE LA HABANA A LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS. ¿ESTARÍA DISPUESTO MÉXICO FAVORECER LA PARTICIPACIÓN PLENA DE CUBA EN LA ORGANIZACIÓN? ¿TOMARÍA MÉXICO EL LIDERAZGO PARA QUE EL TEMA SEA PARTE DEL DEBATE EN EL PLENO DE LA SESIÓN DE LA VII CUMBRE?

El Gobierno de México reconoce la trascendencia de la decisión de los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos de iniciar negociaciones a fin de normalizar sus relaciones diplomáticas. Esta decisión es consecuente con la posición histórica de México, de buscar soluciones pacíficas a las controversias y promover la paz en el hemisferio. México está convencido de que el diálogo es la mejor forma de resolver las diferencias entre países. A lo largo de nuestra historia, hemos rechazado la exclusión y fomentado la solución pacífica de diferencias. Cuando Cuba fue excluida de la OEA, México mantuvo una posición clara de rechazo a esa medida y en 2009, cuando se planteó dejar sin efectos dicha exclusión, nuevamente manifestamos nuestro apoyo a la reincorporación de Cuba a la OEA. Vemos con satisfacción que los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos hayan retomado el diálogo y estén normalizando sus relaciones diplomáticas. Aunque sabemos que este proceso de normalización es de naturaleza bilateral, le hemos dado todo el apoyo para que obtenga los resultados que las partes esperan. La Cumbre de las Américas es una oportunidad muy valiosa para avanzar hacia este objetivo. El hecho de que ambos países participen por primera vez en una Cumbre de las Américas es histórico por sí mismo, y refleja los avances en el proceso de normalización de sus relaciones. Sin embargo, el tema de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no figura formalmente en la agenda de la Cumbre. Este espacio se ocupará de acordar las áreas de colaboración conjunta, entre todos los países del hemisferio, para alcanzar prosperidad con equidad. Previo a este encuentro, hemos expresado a ambos gobiernos nuestra disposición para contribuir al proceso de normalización de sus relaciones, si los dos países consideran conveniente nuestra participación. Tenemos un diálogo y una cooperación estrechos con Cuba y con Estados Unidos, y seguramente las acciones de cooperación se enriquecerán con la normalización de las relaciones entre ambos países. Las áreas de que se verán beneficiadas son, por ejemplo, el intercambio educativo, la cooperación en materia de seguridad, salud y desarrollo sostenible.

Hombre, abogado y también presidente

Se tituló como abogado, economista o militar; tiene más de 50 años, pertenece a un partido político de centroizquierda y lleva menos de 5 años en el poder.

A la luz de las estadísticas, esa es la figura promedio del mandatario del continente americano, que incluye a 23 presidentes y 12 primeros ministros (11 del Caribe y 1 de Canadá).

En su mayoría, son hombres maduros (el 85% tiene más de 60 años de edad). El mayor de todos es Raúl Castro, con 83, a quien le sigue en seniority el recién estrenado Tabaré Vázquez, de Uruguay.

Fuera del promedio, se encuentran los ‘jovencitos’ del grupo, entre los que se incluyen a Juan Orlando Hernández, de Honduras ( 46) y el fotogénico Enrique Peña Nieto, de México (48).

Como ‘rarezas’ también aparecen cinco mujeres: Kamla Persad Bissessar, de Trinidad y Tobago (62); Portia Simpson Miller, de Jamaica (69); Cristina Fernández, de Argentina (62); Dilma Rousseff, de Brasil (67) y Michelle Bachelet, de Chile (63).

Son 9 abogados, 6 economistas, 5 militares y 2 médicos, pero también hay 1 psicólogo, 1 exconductor de autobús, 1 músico, 1 ingeniero, 1 contador y 1 matemático.

Muchos proceden de importantes universidades; sin embargo, los hay cuya falta de título no fue impedimento para llegar a la más alta posición de su país: Evo Morales (Bolivia), Portia Simpson (Jamaica) y Raúl Castro, entre otros.

Por: Adelita Coriat/Ana Cerrud

Fuente: La Estrella de Panamá