Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludar a los muy distinguidos miembros del presídium.

Al señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Al señor Rector de la Universidad Autónoma Metropolitana.

A los miembros del Gabinete del Gobierno de la República.

Al señor Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores. Gobernador de Durango, muchas gracias por su presencia.

Y muy especialmente a la Presidenta de Instituto de la Mujer, al Presidente del Instituto de los Jóvenes.

Y muy especialmente a los jóvenes que me han antecedido en el uso de la palabra: a Cristina y a Rafael, que sin duda han tenido una participación que les hemos reconocido por su talento, su capacidad, sobre todo de comunicar lo que sin duda es el sentimiento y la gran preocupación que hay entre la juventud.

Creo que ambos han sido claros exponentes realmente, de la necesidad que hay entre la juventud, sobre todo de la juventud adolescente, de estar mejor informada, de tener mayor acceso a información, a la comunicación entre padres en las escuelas y abordar temas que parecieran tabú en algún momento y que, sin duda, de no conocer e interiorizarse en estos temas, puede cambiarles la vida una mala decisión.

Por eso, les felicito, tanto a Cristina como a Rafael. Cristina es mi paisana, del Estado de México, de Temascalcingo; Rafael, él mismo lo dijo, de Nuevo León. Me da mucho a ambos saludarles, reconocer su participación.

Al tiempo que saludo a Presidentas y Presidentes de distintas organizaciones de sociedad civil, de los Institutos de la Mujer, de la Juventud de nuestro país, que están entre nosotros.

A Legisladoras y Legisladores Federales.

A Senadoras de la República aquí, gentilmente nos acompañan.

A Diputados Federales.

Y a toda la concurrencia que está con nosotros, que además son servidores públicos, varios de ellos, que forman parte de las instituciones que han sido parte de este esfuerzo para presentar este plan de acción contra el embarazo entre los adolescentes.

Señoras y señores:

Las niñas, niños y adolescentes, como aquí se ha dicho, son el rostro del México joven y dinámico que hoy es nuestra Nación. Son, también, la esperanza de un mejor mañana, siendo parte, como lo dijera Rafael, de nuestro presente.

Son nuestro presente y en ellos está confiado el que sean mañana actores protagónicos de un mejor mañana para México.

Del bienestar actual de nuestros jóvenes, depende el futuro bienestar de nuestro país. Si nuestros menores crecen en un entorno de derechos y oportunidades como ciudadanos, podrán desarrollarse plenamente y aportar más a la grandeza de nuestro país.

Y de ahí la importancia de que la sociedad y Gobierno, de que madres, padres, maestros y autoridades, sumemos esfuerzos en favor de las nuevas generaciones.

Hoy, las niñas y niños y adolescentes de México y de todo el mundo, están enfrentando complejos desafíos que pueden poner en riesgo su salud, su bienestar inmediato e, incluso, su calidad de vida a largo plazo.

El embarazo no planificado en adolescentes es uno de estos retos, que afecta el desarrollo humano de nuestra población.

De acuerdo a cifras dadas a conocer por INEGI, la proporción de nacimientos en madres menores de 20 años, había venido disminuyendo en el país hasta llegar a un mínimo de 16.3 por ciento en 1997.

Sin embargo, desde entonces, nuevamente empezó a incrementarse hasta llegar a 19.4 por ciento en 2012.

Como aquí ya se ha señalado, en 2013 prácticamente 467 mil mujeres menores de 20 años, tuvieron un bebé; esto es casi uno de cada cinco nacimientos y más preocupante aún, es que esta cifra incluye cerca de 11 mil niñas de 10 a 14 años de edad, que se convirtieron en madres tan solo en ese año.

Literalmente son niñas criando niños, cuando deberían o podrían estar mejor estudiando, divirtiéndose y disfrutando su infancia.

Los embarazos no planificados ponen en riesgo la salud de la madre y de su bebé, y en la gran mayoría de los casos, alteran su proyecto de vida, ya que reducen sus oportunidades de educación, trabajo, ingresos y superación personal.

Ante esta realidad es que instruí, como lo dijera el Secretario de Gobernación, a distintas dependencias e instituciones del Gobierno de la República, a elaborar la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes.

Y así inició un trabajo interdisciplinario en el que participaron académicos, especialistas, autoridades y representantes de la sociedad civil, a quienes quiero agradecer y reconocer sus aportaciones, tanto a las instituciones educativas, de educación superior, a investigadores, como la doctora a quien acabamos de escuchar, quienes participaron justamente en definir cuáles serán las acciones que tomaremos de forma conjunta para prevenir los embarazos en adolescentes.

El resultado de todo este esfuerzo y de todo ese trabajo, es una Estrategia Integral que incorpora experiencias internacionales y las mejores prácticas que se han implementado en nuestro país.

Sus objetivos son, como aquí lo pudimos apreciar en el video que fue presentado, que es un objetivo ambicioso, reducir en 50 por ciento la tasa de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años, para el año 2030.

Pareciera lejano, pero es claro que como apreciamos el comportamiento en la fecundidad de mujeres en el pasado, alcanzar esta meta significará un esfuerzo redoblado para, realmente, asegurar que en el 2030, no tan lejano, estamos a 15 años, realmente podamos reducir al 50 por ciento esta fecundidad entre mujeres o adolescentes entre 15 y 19 años.

Y que no haya embarazos, esto es algo que también nos proponemos, que para esa fecha deje de haber embarazos en niñas de 14 años o menos.

La estrategia que hoy presentamos está basada en ocho ejes rectores.

Déjenme enunciarlos muy brevemente, porque básicamente refieren un trabajo conjunto entre distintas dependencias gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil.

Primero: Intersectorialidad. Esta estrategia reconoce la necesidad del trabajo conjunto y de la cooperación entre los sectores público, privado y social, incluso, de la comunidad internacional.

Aquí quiero agradecer la presencia o, más bien, la participación y presencia de representantes de organismos internacionales, a quienes les agradezco el que nos acompañen en este evento, y en el que también está participando con sus valiosas aportaciones.

Muchas gracias.

Segundo eje se refiere a la ciudadanía y a la salud sexual y reproductiva.

Contar, como Rafael hace un momento lo demandaba, con información, educación, servicios de salud de calidad, que les permitan a los jóvenes tomar decisiones responsables.

Tercero: Perspectiva de género. Evitar el embarazo no planificado en adolescentes no puede ser sólo una responsabilidad de las mujeres. Los varones también son parte esencial del ejercicio de la sexualidad responsable.

En pocas palabras, tenemos que avanzar y erradicar la cultura machista que agrava esta problemática social.

Cuarto eje: Curso de vida y proyecto de vida. La estrategia fomenta el desarrollo de habilidades en los menores, a fin de que puedan definir sus metas de largo plazo, y actuar con sentido de responsabilidad y cuidando de su salud.

Quinto: Corresponsabilidad. La estrategia contempla líneas de acción específicas para generar sinergias entre autoridades de los tres órdenes de Gobierno, padres y madres de familia, comunidades escolares, personal del sector salud y, por supuesto, los propios adolescentes.

Sexto eje. Participación juvenil.

La estrategia considera a los jóvenes como sujetos de su propio desarrollo, les reconoce plenamente su derecho humano a participar, no sólo como personas vulnerables, sino como actores centrales de la transformación social.

Como bien lo dijera nuevamente Rafael, y lo vuelvo a citar, no son el futuro, son el presente y tienen derechos, y sobre todo hay que darles espacios de participación para que, junto con ellos, definamos el rumbo y cuál es la manera de que estén mejor informados e, insisto, puedan tomar ellos sus propias decisiones. Son sujetos de estas medidas, pero también son actores y participantes en las decisiones que se tomen.

Séptimo. Investigación y evidencia científica.

Dentro de esta Estrategia la ciencia y la evidencia empírica ocupan un lugar central en la evolución del diagnóstico de la situación, el monitoreo de las acciones y la medición de los resultados.

Y en este marco es importante señalar que el efecto de las medidas se probará con programas piloto antes de expandir su uso a nivel nacional.

Y, finalmente, un octavo eje es la evaluación y rendición de cuentas.

Como toda política pública que busca incidir positivamente en la vida de los mexicanos, la estrategia no será estática, se mejorará de manera continua para incrementar su efectividad.

Para ello, habrá un sistema de información con indicadores transparentes y accesibles, a través de la recolección de datos regular y confiable.

Y a partir de estos ocho ejes, la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes incluye 90 líneas de acción que, no se preocupen, no las voy a referir todas, pero serán más que públicas; 90 líneas de acción enfocadas a reforzar la educación, la salud, la prevención de la violencia y las oportunidades para que los jóvenes puedan tener un mejor futuro.

Señoras y señores:

Estoy seguro que todos compartimos el deseo de que las niñas, niños y adolescentes de México tengan las mejores condiciones para empezar a construir, desde temprana edad, su propio proyecto de vida.

Nuestros menores tienen varios años por delante para convertirse en madres y padres, antes debemos alentarlos a prepararse, a estudiar y trabajar para ser independientes y estar en posibilidad, entonces, de formar su propia familia con responsabilidad.

Todos los aquí reunidos debemos redoblar esfuerzos, como lo estamos comprometiendo, para respaldar a nuestros adolescentes. Caminemos a su lado en esta etapa de su vida que no es sencilla y sí es determinante para su futuro.

Es mi deseo que esta Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes, con 90 acciones claramente definidas y públicas, cumpla con los objetivos trazados y que esto depare una mayor calidad de vida para nuestros menores y para las futuras familias mexicanas.

Nuevamente, gracias a todas y a todos por el compromiso claro que aquí, sociedad civil, jóvenes y autoridades, estamos haciendo para lograr este objetivo.

Muchísimas gracias.