-MODERADORA: Queda en uso de la palabra el Secretario de Gobernación, licenciado Miguel Ángel Osorio Chong.

-SECRETARIO MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; señor Gobernador; señor Rector de la Universidad Autónoma de México; señor Rector de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Saludo a las compañeras y compañeros del Gabinete; a integrantes del Poder Legislativo; a representantes de organismos de la sociedad civil y organismos internacionales; a las dirigentes, directoras de los institutos estatales de las mujeres en nuestro país; a jóvenes, mujeres y hombres; a señoras y señores; medios de comunicación:

Muy buenos días.

Nuestra obligación y compromiso con la infancia y adolescencia, tiene que ser capaz de traducir derechos abstractos en realidades concretas. En ello, se juega nuestro presente y nuestro futuro, porque las capacidades de los ciudadanos con los que México contará el día de mañana, equivalen a nuestra capacidad de garantizar y proteger los derechos de las niñas y niños del México de hoy.

Si le fallamos a nuestra niñez y adolescencia, nos estamos fallando a nosotros mismos como sociedad.

Por el contrario, si trabajamos a favor de su bienestar, aquí y ahora, estamos sentando las bases sólidas que el país necesita para superar cada uno de sus desafíos. Porque asegurar el porvenir de México, requiere asegurar el desarrollo de los más jóvenes.

Así, ante los retos y dificultades que puedan enfrentar durante su crecimiento, debemos estar con ellos para apoyarlos y brindarles herramientas que los ayuden a tomar las mejores decisiones de vida.

Tal es el caso de una problemática que ha venido incrementándose en los últimos años en nuestro país: la del embarazo adolescente. Un fenómeno que aumentó, ya que por años no se entendió lo que estaba de por medio y, por lo tanto, no se le brindó la atención gubernamental debida.

Porque un embarazo adolescente es mucho más que una estadística; es, en muchos casos, una historia de vida que no alcanzará todo su potencial. Es, muy posiblemente que, sin duda, ocurrirá que serán sueños detenidos. Es más, tal vez serán futuros inciertos.

Es por ello, que las instrucciones del Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, a distintas Secretarías y organismos, que nos diéramos a la tarea de hacer un frente común para atender este reto, que es colectivo y de cuya solución, todos; todos los mexicanos debemos de ser parte.

Para ello, creamos un grupo interinstitucional en el que participan 13 dependencias de la Administración Pública Federal, con un sólo objetivo: diseñar mejores políticas públicas en beneficio de las y los adolescentes.

Así, este grupo encabezado por CONAPO, con todo el apoyo de INMUJERES, articuló los esfuerzos sectoriales y programáticos para atender el fenómeno y construir las soluciones que se requieren.

En este marco, lo primero que hicimos fue generar un diagnóstico de manera conjunta, que nos diera los datos precisos del problema, su incidencia en territorio nacional y las determinantes sociales que lo propician.

Identificamos los factores que han generado su incremento, como son: la falta de información, de comunicación, de educación sexual y reproductiva, y de acceso oportuno a métodos anticonceptivos.

Pero, también, la carencia de oportunidades y de espacios de participación, así como la idea de muchos jóvenes de que el embarazo temprano les empodera y les da autoridad.

Como parte del diagnóstico, elaboramos un inventario cuantitativo y cualitativo de todas las acciones Federales, enfocadas a las y los adolescentes, para que así las más de 70 que ya existen, dejen de realizar una labor aislada y comiencen a operar de manera coordinada.

Y lo hicimos así, porque era necesario integrarlas, sumando esas capacidades para elevar su eficacia en el marco de una política de Estado en materia de población.

Como parte de este trabajo, convocamos a investigadores, especialistas y organismos internacionales, para que su experiencia y conocimientos brindaran mayor solidez al estudio y al diseño de acciones a seguir.

Este ejercicio contó también con la participación de organizaciones de la sociedad civil, de amplia trayectoria en el tema, cuya diversidad de visiones enriqueció la propuesta.

Aquí, si me permite, señor Presidente, hago un paréntesis para agradecerle su contribución a la campaña en medios que lleva a cabo CONAPO, desde el 2013, con la finalidad de prevenir el embarazo adolescente y las infecciones de transmisión sexual.
Así, a partir de la evidencia y un diagnóstico informado y por medio de un proceso incluyente y plural, se diseñó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que hoy, usted, señor Presidente, pone en marcha.

Se trata de una estrategia amplia, multisectorial y, a la vez, focalizada, que acerca más los programas a los lugares donde ellas y ellos se encuentran. Hay que decirlo: las y los jóvenes no van a dejar de ejercer sus derechos, ya que cerrar los ojos ante la realidad, sólo profundiza su problema.

Por el contrario. Lo que se requería eran decisiones y soluciones de fondo, con una visión de largo plazo. Lo que está en juego es, ni más ni menos, que el proyecto de vida de millones de niñas, niños y adolescentes de nuestro país.

Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y esparcimiento de sus hijos. Así lo establece nuestra Constitución, y en esa dirección damos pasos importantes el día de hoy.

Se trata de que en México no haya un sólo embarazo producto del desconocimiento, o peor aún, del abuso, sino de que sean siempre el resultado de una decisión informada y del ejercicio responsable de nuestras libertades.

Tal es la relevancia de la estrategia que hoy usted presenta, señor Presidente. La meta es ambiciosa, pero el propósito que perseguimos así lo amerita, porque de ello depende en gran medida la calidad de vida de las y los mexicanos, sean madres, padres o hijos; la calidad de vida que tendrán en el futuro.

Así, avanzamos en la consolidación, en México de la sociedad de derechos que, bajo su liderazgo, estamos construyendo.
Muchas gracias por su atención.

-MODERADORA: Interviene a continuación, la profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, doctora María del Rosario Cárdenas Elizalde.

-DRA. MARÍA DEL ROSARIO CÁRDENAS ELIZALDE: Buenos días.

Cabe preguntarse por qué la reducción del embarazo, desde la adolescencia, es una problemática que demanda ser atendida de manera inmediata.

Uno de los puntos básicos, es que este indicador refleja de forma contemporánea los rezagos en el desarrollo de la sociedad y, al mismo tiempo, perfila las consecuencias que este fenómeno podrá tener en las siguientes generaciones.

Los diferenciales entre regiones en el mundo muestran un panorama contundente, en el cual las naciones más avanzadas registran menores intensidades de embarazos durante esta etapa de la vida que aquellas que aún reportan condiciones de grandes atrasos económicos, sociales y demográficos.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año ocurren en el mundo alrededor de 16 millones de nacimientos en mujeres de entre 15 a 19 años y, que la tasa de embarazo en población adolescente en los países de ingreso medio, es más del doble de la observada en las naciones de ingreso alto, mientras en los de ingreso bajo ésta es cinco veces superior.

El gradiente mostrado por estas cifras, ilustra a la asociación entre los niveles de desarrollo de una sociedad, descritos mediante el ingreso promedio, y la frecuencia con la cual ocurren embarazos en edades tempranas.

De igual forma, resalta el papel que desempeña el acceso a satisfactores y la cobertura de derechos, especialmente los dirigidos a las poblaciones infantil y adolescente en la ocurrencia de la fecundidad a edades tempranas.

Para el caso de México, los datos muestran que durante 2013 se registraron alrededor de 380 mil nacimientos de mujeres de entre 15 y 19 años de edad, lo que representa el 17 por ciento del total de nacimientos reportados mediante el sistema de certificación, y que, nuevamente, con relación al total, tres de cada mil fueron hijos de madres que declararon ser menores de 15 años.

Estas cifras significan que en el país, en 2013, 15 de cada 10 mil mujeres menores de 15 años de edad tuvieron un hijo, y 68 de cada mil, entre las edades de 15 a 19.

Si bien la intensidad de ocurrencia de la reproducción en las edades adolescentes es un motivo de preocupación, lo es aún más el constatar que entre 2010 y 2013 la tasa de embarazo en adolescentes de 15 a 19 años aumentó en el país, y que la dinámica de cambio de este indicador en las últimas décadas ha mostrado avances menores comparados con los observados en otros grupos de edad.

Desde el punto de vista de la salud, los riesgos de presentar complicaciones obstétricas, padecer secuelas o morir por causas maternas, son mayores en las mujeres adolescentes cuando se les compara con el grupo de 20 a 24 años.

De entre los varios factores que contribuyen a que éste sea el caso, destaca el que a pesar de haber alcanzado condiciones fisiológicas para reproducirse, gran parte de esta población aún no ha completado su desarrollo físico; estaturas femeninas muy bajas, por ejemplo, constituyen un factor de riesgo que conlleva la atención del parto mediante cesárea.

El otorgamiento de información y conocimiento oportuno, suficiente y adecuado a cada edad de elementos sobre sexualidad y reproducción, constituyen aspectos críticos de una acción gubernamental orientada a reducir el embarazo en edades tempranas.

La frecuencia con la cual se presentan en México embarazos en mujeres extremadamente jóvenes, como lo son las menores de 15 años, subraya la urgencia de fortalecer las intervenciones que redunden en la denuncia y atención adecuada de los actos de coerción y abuso sexual, así como de aquellas prácticas que atenten contra la integridad física de las mujeres al promover su entrada en unión en edades tempranas.

En este sentido, tanto garantizar el derecho a la educación sexual integral, como el acceso efectivo a metodología anticonceptiva, son componentes cruciales para coadyuvar a prevenir el embarazo en edades adolescentes, así como reducir el riesgo de contagio de infecciones de transmisión sexual, entre ellas VIH Sida.

El registrar un embarazo a edades tempranas, trastoca el curso de vida de quienes lo presentan, e interrumpe de manera irreversible el tránsito por una etapa de definición de la persona, como lo es la adolescencia, convirtiéndolos de forma anticipada y fáctica en adultos, dada la responsabilidad que la crianza de un hijo conlleva.

La reproducción durante la adolescencia es un fenómeno resultado de la confluencia de múltiples elementos y circunstancias que, su vez, provoca una miríada de efectos. Difícilmente podrá observarse que un evento de implicaciones tan profundas no se exprese en el truncamiento de las expectativas que hayan podido plantearse.

El abandono escolar, con la consecuente interrupción de la adquisición de habilidades necesarias para la inserción en la sociedad y el establecimiento de una vida independiente, es una de las repercusiones que puede acarrear un embarazo durante la adolescencia.

En este punto, cabe recordar que recientemente el Estado mexicano estableció el bachillerato como el nivel de escolaridad que deberá ser obligatorio en el país; es decir, la sociedad reconoce que la adquisición de destrezas y conocimiento, que es indispensable incorporar para participar en su seno, exige alcanzar este nivel de entrenamiento escolar.

De aquí que el impacto sobre la escolaridad final sea otra expresión de la afectación a los derechos de este grupo poblacional, uno que además los coloca, a ellos y a sus hijos, en una situación de especial vulnerabilidad.

Podría considerarse que el embarazo en las edades adolescentes es un fenómeno cuyas consecuencias se ven limitadas a quienes lo presentan. Sin embargo, el impacto de su ocurrencia se extiende más allá de los individuos que participan de manera directa en éste.

Además de redundar en la calidad de vida de la siguiente generación, la reproducción temprana representa para la sociedad el haber perdido la oportunidad de contar con ciudadanos mejor preparados y, con ellos, con una mayor contribución potencial al desarrollo de ésta.

El embarazo en las etapas adolescentes es, entonces, un problema que atañe a todos los sectores de la comunidad, cuyo impacto se ve acrecentado en los grupos socioeconómicos con mayores rezagos, propiciando, con ello, una mayor desigualdad en la sociedad.

Investigaciones realizadas desde distintas aproximaciones, han permitido identificar algunos de los aspectos claves que es necesario incorporar en la atención de esta grave problemática.

De entre éstos, destaca la promoción de relaciones de igualdad entre los sexos y la modificación de creencias, actitudes y normas que expresan diferencias de trato basadas en género.

La implementación de acciones específicas debe responder a un enfoque integral, inserto en un marco de derechos humanos que abarque los tres Poderes, los tres órdenes de Gobierno, los diversos sectores de sociedad, una planeación de largo plazo, e ir acompañada de la producción sistemática de información estadística que sirva de insumo para monitorear, evaluar y adaptar las acciones, así como para realizar actividades de investigación.

El panorama que muestra la reproducción en edades adolescentes en el país, exige generar las condiciones que posibiliten el cumplimiento de los derechos que de manera central afectan a los niños y adolescentes.

Pero, también, el consignado en la Constitución, a tener una reproducción libremente iniciada, espaciada y con el número de hijos que se desee tener; es decir, que todo nacimiento que tenga lugar en el país sea planeado y su ocurrencia forme parte de un plan de vida que integre las expectativas que cada persona pueda proponerse para su desarrollo y su inserción en la sociedad.

Éste debe ser el objetivo que debemos proponernos alcanzar. Satisfacerlo, coadyuvará a reducir la vulnerabilidad en la cual se encuentran algunos adolescentes, las desigualdades sociales que enfrentan y, en última instancia, la insatisfacción de derechos que una reproducción a edades tempranas refleja.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Hace uso de la palabra la adolescente Cristina García González.

-C. CRISTINA GARCÍA GONZÁLEZ: Buenos días.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de la República.

Señoras y señores:

Mi nombre es Cristina, soy de Temascalcingo, y tengo 15 años. Me da gusto estar aquí, para hablar sobre el embarazo en adolescentes.

Tengo amigas que no quieren tener relaciones antes de casarse o terminar la escuela, otras que ya las tienen, y una que hasta es mamá.

En mi municipio hay mujeres a las que les fue muy mal en el embarazo, y algunas han muerto junto con sus bebés.

Las jóvenes necesitamos información, conocimientos y orientación para poder decidir sobre nuestra vida y lo que queremos hacer; conocer los riesgos a los que nos enfrentamos y saber para poder elegir.

Las niñas más chiquitas necesitan protección; cuidarlas para que no abusen de ellas.

Muchas veces piensan nuestros padres que si no hablamos del tema, no habrá relaciones, y no nos vamos a embarazar, pero todos los días se embarazan niñas y jóvenes, y parece que son invisibles.

Creo que es necesario tener comunicación con nuestras mamás y papás, con los maestros en las escuelas. Necesitamos que platiquen con nosotras y que estén abiertos a estos temas.

Opino que nosotras, las adolescentes, no somos las únicas responsables de quedar embarazadas. Es injusto que digan que la responsabilidad es toda nuestra. Las niñas y las jóvenes queremos que nos traten como gente pensante, con derechos. Necesitamos que nos hablen con la verdad, de frente.

Qué bueno que se esté presentando este programa que piensa en los jóvenes, y en el que vamos a participar.

Me gusta lo de: Es tú vida, es tú futuro, hazlo seguro. Porque es cierto que es nuestra vida y que debemos saber cómo hacerle para que nuestro futuro sea mejor, y cometer menos errores.

Señor Presidente:

Quiero decirle que queremos decidir libremente si nos casamos o no; si somos madres o no. Lo que queremos, es estudiar, crecer y experimentar.

Pero necesitamos que nos acompañen para tomar buenas decisiones, que nos abran las oportunidades y nos brinden conocimientos; pero, sobre todo, que confíen en nosotras, para que podamos seguir confiando en ustedes.
Muchas gracias.

-MODERADORA: Escucharemos enseguida, a Rafael España de la Garza, acreedor de Mención Honorífica en el Concurso Juvenil Debate Político 2014.

-C. RAFAEL ESPAÑA DE LA GARZA: Señor Presidente Enrique Peña Nieto; señoras y señores:

Muy buenos días.

Mi nombre es Rafael España de la Garza, y soy orgullosamente regiomontano.

A mis 14 años, me preocupan los temas de sexualidad, embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Y, por ende, busco información en la red acerca de ello.

Cuando entro a Internet y busco la palabra sexualidad, me aparecen cerca de casi 22 millones de resultados. Imagínense la cantidad de información que tengo en mis manos, de todos los tipos. Eso, para forjarme una idea. El problema aquí, es si esa es una buena idea.

Yo creo que es mucho más fácil si nuestros maestros y nuestros padres nos hablan la verdad acerca de estos temas. Pero la realidad, es que ellos no quieren hablar de esto, porque a lo mejor piensan que al hablar de sexualidad, lo vamos a hacer, porque, quizá, piensan que al hablar de esto está prohibido para nosotros como hijos, porque lo consideran un tabú.

Saben. Desgraciadamente en la escuela si fumas, tomas o dices tener relaciones sexuales, aun cuando no las tengas, eso te da popularidad, y sólo cuando uno cuenta con buena información que nos oriente, podemos pensar, analizar y reflexionar si algo de lo que hacemos puede perjudicar para siempre nuestras vidas.

A nosotros, los varones, también nos dan miedo las consecuencias, y más los embarazos.

A mí edad, las relaciones sexuales llegan como una oportunidad en cualquier momento, como una oportunidad de experimentar, de expresar amor, de estar con nuestra novia o pareja. Yo creo que no pensamos en las consecuencias.

Pero lo cierto, es que a mi edad el tener un bebé sería muy difícil. No trabajo. Entonces, no podría mantenerlo. Tendría que dejar la escuela y no es fácil que pueda encontrar un trabajo. Si dejo de estudiar, entonces muchas cosas cambiarían totalmente en mi vida. Además, realmente no sé qué podría hacer con un bebé; cómo viviríamos, dónde, con quién, qué haría si le sucediera algo.

Yo pienso que no tengo edad para tener bebés. Ven, es hasta confuso.

Yo tengo sueños, ambiciones, sentimientos, y quisiera tener una vida llena de oportunidades. Por eso, sé que tengo que prepararme para ser un padre, para tener una familia, cooperar con mi pareja y decidir entre los dos cuándo tener dicha familia, que no sea por un descuido, por un accidente.

Durante mucho tiempo he escuchado que nosotros, los jóvenes, somos el futuro de nuestro país, y quiero decirles que eso no es cierto; somos el presente. Ya estamos aquí.

Por eso, creo que una estrategia como ésta nos puede ayudar a hacernos más conscientes y responsables de nuestras acciones, a evitar situaciones muy difíciles, a conocer nuestros derechos y obligaciones, a saber que el sexo es cosa de dos, y acordar con nuestras parejas para vivir de mejor manera nuestras vidas.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Veremos a continuación, el video sobre la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)