Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar a las autoridades educativas aquí presentes.

De la Secretaría de Educación Pública, a su titular.

Y al señor Director General del Instituto Politécnico Nacional.

A los señores directores de las distintas escuelas de esta gran institución educativa.

A exdirectores del Instituto Politécnico Nacional.

De manera muy particular y especialmente, a quienes han sido galardonados con la Medalla Lázaro Cárdenas, que reconoce su trayectoria académica, su trayectoria profesional, la trayectoria docente de quienes han recibido esta medalla.

Es para mí motivo de gran honor y distinción, como ha venido ocurriendo cada año, entregar este reconocimiento a quienes han brillado, a quienes han destacado y a quienes proyectan con orgullo a esta gran institución educativa de nuestro país, que es emblema de nuestra Nación, que es emblema de la educación de México, y que hoy, como cada año, estamos celebrando un aniversario más.

Nuevamente, felicidades a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar la presencia de muy distinguidas y distinguidos periodistas que hoy, aquí, nos acompañan. Muchas gracias por estar presentes.

A los señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Desde su fundación, hace prácticamente ocho décadas, el Instituto Politécnico Nacional ha sido una de las instituciones académicas de mayor prestigio y tradición en México.

En los años 30, década en que fue creado, nuestro país vivía una etapa de grandes desafíos, pero al mismo tiempo de grandes esperanzas. Era una época de cambio, que requería decisiones audaces para hacer realidad el proyecto social y de progreso, plasmado en la Constitución de 1917.

Sólo habían pasado unos cuantos años después de concluida la Revolución, y estábamos en una época en la que se estaban forjando las instituciones que darían asideros importantes para el desarrollo y progreso de nuestra Nación.

Con visión de futuro, el Presidente Lázaro Cárdenas emprendió acciones históricas que habrían de darle un nuevo rumbo a nuestra Nación. Y uno de sus mayores aciertos fue prever que el crecimiento de México se basaría cada vez más en el desarrollo industrial.

Advirtió, también, que los nuevos tiempos demandarían poner al alcance de los jóvenes, independientemente de su condición socioeconómica, los conocimientos técnicos y científicos necesarios.

Para cumplir con estas metas nacionales, el Presidente Cárdenas fundó el Instituto Politécnico Nacional.

Desde aquellos años, el Poli, como cariñosamente le llamamos, ha cumplido con su elevada misión, siendo factor fundamental de las transformaciones nacionales.

En sus aulas y talleres, en sus laboratorios y centros de investigación, se forman y especializan técnicos, profesionistas, científicos y tecnólogos comprometidos con las mejores causas de nuestra sociedad.

Son mujeres y hombres, jóvenes en su inmensa mayoría, que con inteligencia, creatividad y amor por México, aspiran a cumplir el ideal de esta noble institución: Servir a la Patria.

Por todos estos motivos, reitero mi más amplio reconocimiento a los integrantes de la gran comunidad politécnica. Y en especial, felicito este día a quienes han sido galardonados con la Presea Lázaro Cárdenas, el más alto reconocimiento que otorga esta casa de estudios.

Ustedes, como lo he señalado, son ejemplo de la fortaleza de nuestra Nación y del gran potencial que hay en nuestra gente. Son alumnos y egresados de excelencia; son destacados profesores e investigadores que han hecho del estudio, la disciplina, la constancia, auténticas normas de vida.

Cada uno de ustedes es un motivo de orgullo para sus familias. Y aquí quiero saludar a los familiares que están presentes y que acompañan con gran satisfacción y orgullo a quienes están recibiendo este galardón.

Y por ello, quiero expresarles mi felicitación amplia, porque ustedes están contribuyendo, desde su espacio de actuación, desde su aportación en cualquier espacio en el que ustedes estén hoy dedicados, a que México sea una mejor Nación.

Son referentes, son ejemplos que deseamos permeen en los espacios de convivencia del que ustedes sean parte.

En el Gobierno de la República estamos decididos a seguir impulsando el desarrollo de la comunidad politécnica, para que con profundo sentido nacionalista sigan siendo parte esencial de la edificación del México que todos anhelamos.

Para servir a la sociedad, hoy el Politécnico es más grande, más fuerte y más dinámico.

Es más grande, porque cuenta con 99 unidades académicas, cinco más que hace apenas dos años; y tiene presencia en 22 entidades federativas, dos más que al inicio de esta Administración.

Esta infraestructura le permite hoy al Politécnico brindar educación de calidad a más de 180 mil alumnos, nueve mil más que los que hubo en el ciclo escolar 2012-2013.

El Politécnico es más fuerte, porque este año tiene un mayor presupuesto, de 14 mil 952 millones de pesos, 16 por ciento en términos reales, mayores a los que recibía en el año 2012.

Y éste, como Jesús lo planteaba hace un momento, es un compromiso irrestricto e invariable que tiene el Gobierno de la República de apoyar de forma prioritaria la educación, Jesús.

Porque, sin duda, es ahí donde se forman los valores, donde se forman las capacidades, las herramientas y fortalezas en nuestro capital humano, que deparará a México siempre mejores condiciones.

Por eso, el Gobierno de la República tiene claro su compromiso con la educación.

Por eso, la Reforma Educativa que se ha propuesto, que se ha postulado, que se ha materializado y que hoy estamos trabajando en su debida instrumentación.

Y por eso, las crecientes inversiones presupuestales, como las que ha tenido el Politécnico Nacional, porque creemos en la educación y sabemos que es pilar fundamental del desarrollo de nuestra sociedad.

Y, también, es más dinámico, porque está impulsando innovadores macroproyectos de investigación, acordes a las necesidades del país y a las nuevas tendencias globales.

Y ejemplo de ello, quiero referir algunos de estos ejemplos, son los clústers para el desarrollo de biocombustibles, o el de bioturbosina, que posicionará al Politécnico Nacional como referente en América Latina en la investigación aplicada en energéticos para la industria aeroespacial.

Tengamos presente que hoy, en México, una de las industrias que mayor desarrollo está teniendo es, precisamente, la aeroespacial.

Si bien hoy somos, por ejemplo, en la industria automotriz ya un referente mundial, estoy convencido que muy pronto también lo habremos de ser dentro de este sector de la industria aeroespacial.

Este sector o esta industria ha venido creciendo de forma constante en los últimos 10 años en un 17 por ciento, mayor, año con año, lo cual, sin duda, irá consolidando esta importante industria mundial, que cada vez tiene mayor asiento en nuestro país.

Similarmente, está el clúster de biodiesel, que tendrá un impacto positivo en el medio ambiente, al posibilitar la generación de combustibles de mayor rendimiento y menores emisiones.

Asimismo, gracias a la sólida preparación que reciben los alumnos del Instituto Politécnico Nacional, se han obtenido premios y reconocimientos internacionales en diversas competencias académicas, científicas y culturales.

Todo ello demuestra y acredita que el Poli está vigente y a la vanguardia; listo para seguir preparando a los jóvenes mexicanos, que con espero y dedicación contribuirán al desarrollo nacional en los próximos años y décadas.

Fiel a su tradición, el Politécnico sigue siendo un semillero de jóvenes con determinación que quieren aportar al bienestar de su país.

Y por eso, en el Gobierno de la República valoramos la iniciativa y las propuestas que han impulsado los propios estudiantes del Politécnico Nacional para fortalecer a su Alma Máter.

Sepan que el Presidente de la República ve en los jóvenes del Politécnico a mujeres y hombres de bien, a ciudadanos que hacen del conocimiento un instrumento de transformación de nuestra sociedad, y de una transformación, además, positiva y constructiva para México.

Los politécnicos del Siglo XXI son jóvenes propositivos y participativos, que expresan con claridad y convicción su voz y sus ideas, pero, sobre todo, son jóvenes que quieren un México mejor.

Señoras y señores:

No es secreto para muchos de los que están aquí presentes, que mi padre fue un orgulloso egresado de esta gran institución educativa. Estudió en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, el ESIME, y egresó precisamente, o es de la generación del 65.

Hace muy poco, abro aquí un paréntesis, un grupo de exalumnos de esta institución, me obsequiaron un libro de 1966, del año justamente en que nací, hace ya casi 49 años, que mostraba fotografías de esta institución de hace ya tantos años, o a esta distancia.

Y me llevó a reflexionar, al hojear el libro que me mostraban, que contenía las generaciones que habían, hasta entonces, egresado del Instituto Politécnico Nacional, me llevó a pensar en las imágenes que ahí venían, de las fotografías que ilustraban este libro, cómo hemos cambiado desde entonces y cómo nuestra sociedad está en una constante evolución; cómo al final de cuentas reconocemos los cambios. Nunca quedamos satisfechos de lo que tenemos, y por eso nuestro constante y permanente deseo de cambio.

Pero ese es el motor del desarrollo en una sociedad; el querer mejorar lo que tenemos. El impulsar los cambios que nos permitan ser mejores y tener mejores condiciones.

Yo estoy convencido de que a quienes les tocó ser actores protagónicos de ese tiempo, y los que lo son ahora, viven en un México distinto; en un México de diferente realidad y que, sin duda, ha cambiado para bien.

Hoy nos ocupa, a quienes somos actores de este tiempo y a quienes lo serán en los años por venir, ir modelando una mejor Nación, aportando voluntad, actitud, disposición constructiva, ánimo constructivo, y siempre un ferviente deseo de armonizar nuestro pensamiento con el que tengan muchos otros ciudadanos de nuestra sociedad.

Se trata, siempre, al final de cuentas, de establecer referentes, puntos de debate, puntos de encuentro, pero todo aquello que nos permita ver con optimismo y convicción constructiva la sociedad que queremos tener.

Yo los felicito, a quienes han sido hoy galardonados con este reconocimiento que otorga el Instituto Politécnico Nacional. Como mi padre los tuvo, orgulloso de haber egresado del Politécnico. Siempre lo expresaba, siempre lo tenía presente. Por eso yo lo tengo muy presente.

Ustedes lo tendrán y lo mostrarán en dondequiera que estén.

Pero también sepan que su dedicación, su esfuerzo y este reconocimiento, que reconoce su trayectoria y su participación en distintos ámbitos, también les reconoce el aporte que hacen al desarrollo de nuestro país.

Son ustedes un gran ejemplo para muchos mexicanos.

Y en lo que mi padre sembró, en lo que ustedes siembran, en su espacio de actuación, en donde ustedes se desenvuelven profesionalmente y académicamente, yo deseo que todo ello sirva para sembrar siempre actitud positiva, para que sirva a sembrar realmente ánimo constructivo, voluntad de cambio, de transformación.

Y que con lo que vamos construyendo entre todos, tiempo a tiempo, generación en generación, nos permita ir modelando la Nación que todos queremos y que hemos anhelado y que, al final de cuentas, hemos venido materializando tiempo a tiempo.

Es parte de un proceso, es parte de una evolución y de un desarrollo de cualquier sociedad, y la nuestra es una que sin duda está en la ruta que le habrá de deparar mejores condiciones, mayores oportunidades para más mexicanas y mexicanos; y, sobre todo seguir proyectando la gran Nación que somos ante todo el mundo.

Felicidades y muchas gracias.