-MODERADORA: Escucharemos las palabras del doctor Enrique Cabrero Mendoza, Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.    

-DR. ENRIQUE CABRERO MENDOZA:  Muy buenas tardes.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto:

Es un honor que presida este acto.

Saludo al doctor Luis Videgaray, Presidente de la Junta de Gobierno del CONACyT; al doctor Jaime Urrutia, Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias; al doctor Arturo Menchaca, Coordinador General del Consejo Consultivo; el doctor José Franco, del Foro Consultivo.  

Y a todos los miembros del Gabinete, muchas gracias por su presencia; igualmente a los señores Legisladores que nos acompañan. Muchas gracias por estar aquí, el apoyo de los Legisladores en este sector, sin duda, ha sido muy importante en estos tres años.

Con afecto saludo al Rector de la Universidad Autónoma de México. Señor Rector, sea usted bienvenido; y a otros Rectores de universidades públicas, privadas y directores de centros públicos de investigación que nos acompañan.  

Agradezco también la presencia de representantes de cámaras empresariales; un saludo, por supuesto, a nuestros distinguidos colegas galardonados. Su desempeño destacado es un aliciente para nuestra sociedad.

Muy estimados compañeros de la comunidad científica, tecnológica y empresarial:

Esta ceremonia que nos convoca hoy es una fiesta de la ciencia, conjunta la entrega de dos premios muy importantes para nuestro país, reconoce el enorme mérito científico, aglutina visiones y proyectos destacados en diversas áreas del conocimiento dentro y fuera de México.

Es la muestra fehaciente de que cada día somos más los que formamos parte de este enorme compromiso para que la ciencia y la tecnología sea central en el desarrollo de nuestras naciones.

Hace algunas décadas, el astrónomo mexicano Guillermo Haro se refería al sector académico y científico en México de la siguiente manera, cito:

Así, casi sin bagaje, en pleno Siglo XX, iniciamos nuestro camino. Tenemos que crearlo todo: escuelas, universidades, institutos y laboratorios. Todo ello, con disciplina, con tradición y con terquedad. Cierro la cita.

México se enfrentaba en ese momento a un terreno sinuoso, donde la ciencia y tecnología en nuestro país aún no constituía un camino definido por el cual se pudiera transitar claramente.

Con el paso de las décadas, con el surgimiento de CONACyT hace 45 años, estamos festejando justamente los 45 años de CONACyT, hemos recorrido el camino y nos orientamos hacia la sociedad del conocimiento, elemento clave en el desarrollo económico, social y político de las sociedades contemporáneas.

El conocimiento es un bien público, es un activo social, es un bien inmensurable, fuente de ideas, de proyectos innovadores que surge de la capacidad para poner en práctica lo que aprendemos.

Por eso el conocimiento debe fluir, debe transmitirse y ser un factor de competitividad, de mejora en el bienestar de la población y en la consolidación de un país con mayor igualdad de oportunidades.

El conocimiento científico, además, nos acerca, sin duda, a la verdad, nos hace conscientes de los retos y nos desafía a vencer los obstáculos para construir un mundo mejor, una humanidad más plena.

Señor Presidente:

Desde el primer día de su Mandato, usted nos instruyó para que México tomara las acciones necesarias para avanzar hacia una sociedad y economía basadas en el conocimiento.

En esta labor, durante la primera mitad del camino del sexenio se han destinado recursos como nunca antes a la ciencia y tecnología en nuestro país.

Con certeza hoy podríamos decir al gran astrónomo Guillermo Haro que hemos sido perseverantes para construir una comunidad y una infraestructura científica en el país, que hemos sido suficientemente tercos, qué buena esa terquedad, también, de la comunidad científica a la cual saludamos.

Hoy, miles de investigadores forman parte del Sistema Nacional de Investigadores; CONACyT beca a más de 60 mil jóvenes y, el programa de cátedras para jóvenes investigadores que usted señor Presidente nos instruyó a iniciar arranca con un gran vigor.

Contamos con laboratorios nacionales en materiales grafénicos, inocuidad, geointeligencia, rayos gamma, políticas públicas, en fin, diversidad de temas. Todos estos laboratorios inaugurados en esta Administración y que atienden las principales áreas de investigación a nivel mundial.

Somos parte activa en la solución de los grandes problemas nacionales y queremos ir más allá en la integración de conocimiento a través de convocatorias diversas, sobre problemas nacionales, sobre fronteras de la ciencia, sobre el fortalecimiento de la innovación, del sector productivo y de nuestra sociedad.

Somos un México con la clara convicción de que el conocimiento transforma, que el conocimiento debe ser aplicado y es así como se construyen mejores sociedades.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

Los premiados de hoy son un ejemplo. Son premios otorgados que reconocen a mujeres y hombres que seguirán aportando generando importantes aportes a nuestro México y a la ciencia del mundo.

De hecho, uno de nuestros premiados es un investigador del ámbito internacional.

Felicito a los galardonados por sus aportaciones y los convido a que sigan insistentes en esta línea de trabajo.

Grandes aliados como la Academia Mexicana de la Ciencia, el Consejo Consultivo de Ciencias, el Foro Consultivo, y premios como los que hoy estamos entregando ayudan a divulgar el conocimiento, y a que la sociedad tenga una mayor percepción, valoración y reconozca los esfuerzos de los científicos, tanto en México como en Iberoamérica, porque hoy también se trata de Iberoamérica.

Albert Einstein decía que no le gustaba pensar en el futuro, porque el futuro siempre llegaba muy pronto.

Estamos convencidos que es hoy y a través de la ciencia, la tecnología y la innovación que debemos construir cimientos fuertes para el futuro, que como bien decía Einstein está llegando muy pronto.

Enhorabuena.

Felicidades.

Y muchas gracias.

 

-MODERADOR: Queda en uso de la palabra el doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda y Crédito Público.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO: Muy buenas tardes a todas y a todos.

Con el permiso del señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Saludo a los muy distinguidos integrantes del presídium y a todas las invitadas e invitados el día de hoy de hoy a esta ceremonia.

La ciencia, la tecnología, la investigación no es ya una opción, es una obligación, es un imperativo para el desarrollo de las naciones.

Hoy el crecimiento económico, el crecimiento de la productividad está estrechamente vinculado a la capacidad que tengan las sociedades para investigar, para crear conocimiento y para ese conocimiento aplicarlo en mejoras a la vida diaria y a la capacidad productiva de la humanidad.

El Gobierno de la República entiende este imperativo y, por lo tanto, el Presidente Enrique Peña Nieto, ha instruido desde el primer día de su Administración hacer de la investigación, del desarrollo de la tecnología y de la innovación una prioridad en su Mandato.

Esta prioridad debe reflejarse, para ser tal, en el presupuesto, y el incremento en las asignaciones que se ha logrado, asignaciones presupuestales para la investigación científica y el desarrollo tecnológico en los primeros años de la Administración del Presidente Enrique Peña Nieto, ha sido notable.

El crecimiento entre 2012 y 2016 del presupuesto para ciencia, tecnología e innovación ha crecido un 37.2 por ciento, alcanzando para 2016 un autorizado por la Cámara de Diputados de 91 mil 650 millones de pesos.

Esto ha permitido a distintas instituciones públicas que participan en el proceso de creación de conocimiento y desarrollo tecnológico a hacer cosas que antes no ocurrían.

Un ejemplo de ello es el nuevo Programa de Cátedras CONACyT, desarrollado bajo el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto, éste es hoy un instrumento innovador que permite a México retener a lo mejor de su talento.

Hoy, gracias a este programa, hay mil 76 investigadores jóvenes, doctorados, en distintas ramas de la investigación científica que hoy están trabajando de tiempo completo en las instituciones académicas mexicanas.

Ha crecido el número de investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores, que pasó de 18 mil 554 en 2012, a 25 mil 72 ya en este 2016.

El número de becarios de CONACyT ha crecido también, pasó de 46 mil 881 en 2012 a 62 mil 863 mexicanas y mexicanos jóvenes que se están formando en la ciencia, en la tecnología, gracias al apoyo del Estado mexicano a través de CONACyT.

Este tipo de apoyos, así como la vinculación entre el sector público y el sector privado parten de la convicción de que un modelo exitoso de innovación tiene que ser un esfuerzo compartido entre los sectores público, académico y privado.

En particular, la participación de las instituciones públicas, como es el CONACyT y como son las universidades públicas, empezando por la Universidad Nacional Autónoma de México son un baluarte insustituible para la creación de conocimiento.

Y México seguirá apostando a un modelo donde lo público y lo privado para crear innovación, se complementan y trabajan de manera armónica y coordinada.

La prioridad presupuestal en tiempos donde crece la disponibilidad de recursos públicos se comprueba viendo dónde crecieron las inversiones.

Y sin duda durante los primeros años de la Administración es un hecho incontrovertible que la ciencia y la tecnología ha sido una prioridad.

Ahora enfrentamos tiempos distintos. La economía global, los mercados financieros internacionales, representan un reto muy diferente al que teníamos al inicio de la Administración.

Esto implica que, para mantener la estabilidad, para mantener el poder de compra de los salarios de los trabajadores, para que la inflación siga siendo baja, para que siga creciendo el empleo, hoy debe de haber una protección de la trayectoria de las finanzas públicas y un ajuste en el gasto público. Así se ha venido haciendo y así se continuará haciendo, dando prioridad a la estabilidad.

Esto implica que en los años en curso y venideros, el sector público habrá de tener menos recursos que los originalmente proyectados. Y, por lo tanto, ahora, la prioridad estará en aquellos sectores que se protegen para que no observen disminuciones.

La instrucción que nos ha dado el Presidente de la República en la preparación de lo que será el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2017 es darles prioridad a las asignaciones de ciencia y tecnología de la educación superior para proteger sus presupuestos.

Y también, como habrá él de anunciarlo en unos minutos más, buscar otros caminos para seguir, como sociedad, invirtiendo más en ciencia y tecnología.

Antes de concluir mi intervención, quiero referirme, por instrucción del señor Presidente de la República, a un tema que no está relacionado con la materia del evento del día de hoy, pero que es una noticia importante que se acaba de dar a conocer hace apenas unos minutos.

 El día de hoy el Fondo Monetario Internacional acaba de anunciar que ha tomado la decisión de extender por dos años más y ampliar en su monto la línea de crédito flexible con México.

A solicitud de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, el Fondo Monetario Internacional evaluó las características de la economía mexicana, sus fortalezas y ha tomado la decisión de que en México no solamente continúe la línea de crédito flexible, sino que, además, se amplíe, pasando de 65 mil millones de dólares a 88 mil millones de dólares.

México es una los únicos tres países en el mundo que cuenta con este instrumento que permite al país junto con las reservas internacionales enfrentar eventos de disminución de liquidez alta volatilidad y aversión al riesgo en los mercados financieros internacionales.

Esta noticia que ha dado hoy el Fondo Monetario Internacional es una buena noticia para México en dos sentidos:

La primera, porque confirma la fortaleza económica de México y particularmente la solidez de la política macroeconómica incluyendo la política fiscal.

Y segundo, porque nos dota de un instrumento muy importante para proteger a nuestro país ante eventos de falta de liquidez en los mercados financieros internacionales.

Quiero terminar mi intervención haciendo un muy amplio reconocimiento a los galardonados que, sin duda, son un orgullo para todos nosotros y además una muestra de que en México se puede hacer ciencia del más alto nivel y, por supuesto, mi mayor reconocimiento a Enrique Cabrero y a todo el equipo del CONACyT que están atreviéndose a transformar a México.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Veremos a continuación el video Academia Mexicana de Ciencias e importancia de los Premios de Investigación.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADOR: El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, el Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias y el Director General del CONACyT harán entrega de cinco diplomas de los premios de investigación de la Academia Mexicana de Ciencias 2015.

(ENTREGA DE DIPLOMAS)

-MODERADORA: Veremos enseguida la proyección del video Premio México de Ciencia y Tecnología 2015.

(PROYECCIÓN DE VIDEO)

-MODERADOR: Enseguida el Presidente de la República, acompañado del Secretario de Hacienda y Crédito Público, del Director General del CONACYT y el Coordinador General del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, realizan la imposición de medalla y entrega de diploma del Premio México de Ciencia y Tecnología 2015, al doctor Andrés Moya Simarro, Director Científico del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de la Consejería de Sanidad del Generalitat Valenciana.

(ENTREGA DE MEDALLA Y DIPLOMA)

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al doctor Andrés Moya Simarro, Director Científico del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana.

-DR. ANDRÉS MOYA SIMARRO: Señor Presidente de México, licenciado Enrique Peña Nieto; autoridades políticas; autoridades académicas; directivos de instituciones y organizaciones; señoras y señores:

Voy a señalar dos circunstancias que han sido determinantes en mi vida profesional y como ellas dicen mucho sobre los paralelismos de la ciencia y los científicos en España y México, mi postdoctorado en los Estados Unidos y el proyecto de secuenciación del genoma de una bacteria.

Primera circunstancia. Una mañana de 1984 recibí una llamada telefónica bien temprano en mi domicilio personal, del otro lado del teléfono alguien preguntaba un tanto extrañado por Amparo Alatorre y por Andrés Moya.

La persona en cuestión, que luego supe era un catedrático de matemáticas muy prestigioso, deseaba anunciarme que el Comité Conjunto Hispano Norteamericano nos otorgaba sendas becas de estudio para ir a trabajar a los Estados Unidos con el profesor Francisco Ayala a la sazón en la Universidad de California, en Davis.

Le resultaba curioso el hecho de tener que comunicarlo a dos personas beneficiarias con el mismo teléfono y domicilio personal, le respondí que, claro, es que somos matrimonio.

Me comentó entonces que por qué no lo habíamos indicado en la solicitud, le manifesté que nosotros nos limitamos a cursar nuestras peticiones a la Comisión Fulbright y no consideramos que nuestro estado civil pudiera tener efecto alguno sobre la concesión.

Me equivoqué, me dijo, porque esa circunstancia que intuyeron actuó positivamente en el Comité.

Haber sido un becario Fulbright ha sido muy importante y mi vida profesional, mi vida general ha tenido un antes un después debido a la posibilidad que mi país me brindó de ir a los Estados Unidos.

 Estamos hablando de la España de los 80 del siglo pasado.

Llegar a los Estados Unidos fue todo un choque, no sabría si llamarlo cultural, que todavía rememoro con alegría. El mayor efecto sobre mí fue percibir cómo se realizaba la ciencia de primer nivel en condiciones normales, contando con todos los recursos imaginables.

Íbamos tan escasos de dinero, dos becas de 650 dólares mensuales cada uno para nosotros dos y nuestra hija de 14 meses, que el profesor Ayala nos financió con una cantidad extra.

Preguntamos al Comité si autorizaba este suplemento y nos dieron el visto bueno. El caso es que tuvimos que hacer declaración de renta por esta cantidad al Estado de California y al Gobierno Federal. 

Cuál fue nuestra sorpresa, que, al cabo de un tiempo, el Gobierno nos devolvía la cantidad declarada, porque entendía que estábamos en el umbral de la pobreza. Otro choque.

Segunda circunstancia. Propuesta para secuenciar al genoma de una bacteria.

Ahora nos situamos en la última década del siglo pasado y el proyecto comportaba un reto sin precedentes en España. Sería el primer genoma secuenciado íntegramente en mi país. Pero qué organismo.

La decisión sobre el mismo no podría ser trivial y como tantas veces ocurre en ciencia, creo que la oportunidad está para quien la busca. Hace tiempo que trabajábamos en bacterias que viven en simbiosis con insectos, concretamente pulgones, y por datos propios y de otros, teníamos fundadas sospechas de que sus genomas serían realmente pequeños.

Por lo tanto, qué mejor que buscar recursos para secuenciar un microrganismo ya de por sí con genoma pequeño que todavía tuviera un genoma más reducido.

Dos momentos distintos en esta historia:

El primero fue cuando me puse en contacto con determinados centros de investigación y agencias estatales de financiación para solicitar los recursos necesarios, alrededor de un par de cientos de millones de las antiguas pesetas.

El número de secuenciadores en el país se contaba con los dedos de las manos, probablemente de una mano. Eran máquinas realmente caras y muy caro también el coste de la secuenciación.

Además, había que contratar el equipo humano adecuado para llevar a cabo la secuenciación y la biocomputación. Y todo esto conociendo, además, que estábamos en el marco de una extrema competencia internacional.

En el momento de mi propuesta todavía no se había publicado el genoma de ningún simbionte.

El segundo momento, una vez que encontré los recursos económicos y personales necesarios, fue el de implicar a mis propios compañeros en la idea.  Algo había de giro copernicano en mi propuesta y más de uno se mostró escéptico, no tanto porque no encontraran la idea apasionante, sino porque ellos mismos veían que el esfuerzo que suponía montar en nuestro país un proyecto de semejantes características estaba condenado al fracaso, si como era de esperar, otros grupos de los Estados Unidos y el Japón, trabajando en lo mismo, acabarían por adelantarse.

Acepté el reto, no me amilané y tiré adelante con algunos de ellos, el esfuerzo fue enorme, también debo decirlo, porque en países como los nuestros las grandes ideas se resuelven, además, frente a un cúmulo de circunstancias adversas las que impone el día a día, la administración, la burocracia, los concursos, en fin.

Una infinidad de problemas que acabaron minando en mi salud, pero no así mi voluntad y, desde luego, como para escribir un tratado de sociología del quehacer científico en países como los nuestros.

Siendo la inteligencia un elemento fundamental para la creatividad científica, creo que no es suficiente, hay que añadir el componente de la voluntad.

No creo que el binomio inteligencia-voluntad sean claves para asegurar el éxito en ciencia en general, pero sí lo son para poder desarrollar ciencia de altura en cualquier país.

La ciencia moderna tiene más de 300 años, pero su desarrollo ha sido muy desigual en el mundo, sólo tenemos que visitar la Royal Society o algunas ciudades universidades del Reino Unido, Alemania, España o México para darnos cuenta de cuán diferente es la percepción que sobre la ciencia se tiene en ellos.

Tal y como si habláramos de los vinos madurados en barrica, no es lo mismo un año que 10, ni por lo tanto 30 que 300, todavía nos resta un camino importante que recorrer a mexicanos y españoles aún imprimiendo aceleración para que la sociedad y, por tanto, la clase política que de ella emana perciba que cuando se está en crisis económica, la mejor opción para el futuro social y económico de un país sea la inversión en ciencia.

Quiero agradecer este premio a Amparo, la profesora Amparo Alatorre, sin ella no sería una realidad aquí presente, es la primera y a distancia de una larga lista de colaboradores que han pasado por nuestro laboratorio a quienes doy las gracias por todos los momentos buenos y malos que hemos pasado juntos tratando de hacer que la ciencia de nuestro país progrese.

Cuando a finales de los 80 tuvimos que decidir si regresar a España o quedarnos en los Estados Unidos, el profesor Ayala nos los dijo explícitamente: Si os quedáis podréis hacer carrera, pero justo fue en la década en la que tras la restauración de la democracia aparecía en España la primera Ley de la Ciencia, decidimos regresar y yo al menos debo decir que también lo hice por agradecimiento al país que me dio una oportunidad.

Me gusta pensar que la decisión fue la correcta, porque cuando se afirma que la ciencia no tiene Patria, porque es universal, pienso que lo será cuando se practique en todo el mundo.

Agradezco a México y a sus gobiernos su compromiso con la ciencia, en las mismas raíces de su fundamento constitucional, queda patente su vocación por la razón y el progreso.

Por otra parte, yo me siento muy vinculado a este pueblo mexicano con el que he estrechado lazos de todo tipo.

Agradezco a muchos alumnos, colegas e instituciones mexicanas dedicadas a las ciencias, la filosofía y las humanidades que hayan encontrado meritorio mi trabajo científico e intelectual.

Este premio, señor Presidente, es una importante contribución de México a hacer más universal la ciencia la que se hace en los pueblos de Latinoamérica.

Muchas gracias.

A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO.