-SRA. CLEOPATRA DOUMBIA-HENRY: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; Señor Secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida; señor Gamboa Pascoe, Secretario General de la CTM; señor Juan Pablo Castañón, Presidente de la COPARMEX.

Senador Ernesto Gándara, Presidente de la Comisión de Trabajo del Senado; integrantes del Gabinete del Ejecutivo Federal; miembros del Poder Legislativo; representantes de los trabajadores y trabajadoras, de los empleadores.

En nombre del señor Guy Ryder, Director General de la Organización Internacional del Trabajo, en una fecha tan simbólica como el Primero de Mayo del Día del Trabajo, es para mí un honor y un orgullo representar a la Oficina Internacional del Trabajo en este evento.

Los Estados Unidos Mexicanos son miembros de la OIT desde 1931. Desde su adhesión a la Organización, México ha mostrado de forma continuada su compromiso con la justicia social, en pos de la paz, la moral, que es requisito esencial para la prosperidad.

México ha materializado este compromiso, mediante la ratificación, hasta la fecha, de 78 convenios internacionales del trabajo. Observamos también que la tasa de la informalidad se ha reducido en tres puntos, gracias a las políticas públicas del Gobierno Federal en materia laboral y a las reformas estructurales, que contribuyen a la generación de más empleos de calidad.

El evento que nos reúne hoy, y que ofrece el marco para la Promulgación del Convenio número 138 de la OIT, sobre edad mínima de admisión al empleo, va a permitir al Estado mexicano añadir un convenio más, uno de significativa importancia, pues se trata de un convenio fundamental a la lista de los convenios internacionales del trabajo, ratificados por el país.

Mediante esta acción, México da un paso más en la marcha firme y decidida de elevar la justicia social a sus ciudadanos y ciudadanas, en particular a los niños, niñas y adolescentes del país.

La OIT, se congratula por esta decisión y felicita a las autoridades y los mandantes sociales mexicanos, en especial, a usted, señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Cabe recordar, en esta ocasión que con la ratificación del Convenio 138 México completa un ciclo que inició con la ratificación del Convenio 182, sobre las peores formas del trabajo infantil en junio 2000.

Estas dos normas internacionales del trabajo proveen el marco de referencia para la protección de las personas menores de 18 años, en el mundo de trabajo.

Así pues, con la ratificación del Convenio 138, México se dota de un instrumento clave en la defensa y la salvaguarda de los derechos de los menores de edad en el mundo de trabajo.

Con esta ratificación, México reafirma su compromiso en la lucha contra el flagelo del trabajo infantil, tanto a nivel internacional como nacional.

Habiendo así, ratificado siete de los ocho convenios fundamentales de la OIT.

No quisiera concluir esta alocución, sin hacer brevemente referencia a la destacada labor de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a su fructífera y exitosa relación con la OIT no sólo en el ámbito de la eliminación del trabajo infantil, sino, también, en el ámbito más general de la protección de los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

Felicitaciones nuevamente por este importante avance en la lucha contra el trabajo infantil, y muchas gracias por su atención.

-MODERADOR: Enseguida el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto, acompañado del Secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida; y de la señora Cleopatra Doumbia-Henry, Directora de Normas Internacionales del Trabajo en la Organización Internacional del Trabajo, firmará el decreto promulgatorio de la ratificación que hace el Senado de la República del Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo sobre edad mínima de admisión al empleo.

(FIRMA DEL DECRETO)

-MODERADOR: Invitamos con respeto al señor Presidente y a los integrantes del honorable presídium, sean tan amables de regresar a su lugar.

-MODERADORA: Corresponde el uso de la palabra al Secretario del Trabajo y Previsión Social, licenciado Alfonso Navarrete Prida.

-SECRETARIO ALFONSO NAVARRETE PRIDA: Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; señores y señoras Senadoras y Senadores de la República; señores y señoras Diputados Federales; compañeros integrantes del Gabinete Federal; muy estimados dirigentes de las organizaciones sindicales de nuestro país; distinguidos dirigentes de las agrupaciones y cámaras empresariales de México; señoras y señores representantes de los medios de comunicación:

Hoy, 1 de mayo, se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajo, en México lo hacemos atendiendo la amable invitación que nos ofrece el Jefe del Estado mexicano, el Presidente Enrique Peña Nieto, quien una vez más abre las puertas de la Residencia Oficial a los factores de la producción. Agradecemos su gentileza, señor Presidente.

La conmemoración del Día del Trabajo, nos convoca a reflexionar sobre el papel que el trabajo juega en las sociedades democráticas modernas.
Primero. Como un derecho fundamental de todo individuo en edad de trabajar.

Y segundo. Como Herramienta esencial del desarrollo social y humano de cualquier nación.

Esa reflexión, nos lleva a plantearnos los avances que nuestro país ha registrado en las condiciones de trabajo de los mexicanos a lo largo de casi un siglo, que en 1917 promulgara la Constitución Federal, el Artículo 123 dándole reivindicación social a obreros y campesinos de inicio del Siglo XX y marcando, lo que se conoce en la doctrina jurídica ya, como la primer Constitución Social del Siglo XX.

A lo largo de un siglo, este país tuvo capacidad para crear y consolidar grandes instituciones que hoy son pilares de nuestro sector laboral. Ahí están el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, el Instituto Nacional de Fomento a la Vivienda de los Trabajadores, el Instituto Nacional del Fondo para el Consumo de los Trabajadores, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el Servicio Nacional de Empleo, entre otros. Instituciones que se forjaron y se consolidaron a lo largo de un siglo, después de una revolución que costó más de un millón de vidas.

Instituciones tripartitas, cuya gestión participativa permite brindar servicios de salud, vivienda, crédito, representación jurídica, capacitación y colocación en un empleo.

Reconocer avances obliga también a señalar los enormes retos que tenemos por delante. No podemos cerrar los ojos, por ejemplo, ante el hecho de que hoy, sólo cuatro de cada 10 trabajadores son beneficiarios de la protección social que brindan estas instituciones.

El reto para nuestra generación, es construir nuevos esquemas que permitan ensanchar la protección social y lograr la inclusión de ese 60 por ciento de trabajadores que lamentablemente y a pesar de avances descritos que no se discuten, no pertenecen a una empresa formal, no gozan de membresía a organizaciones sindicales, o que al trabajar por su cuenta, al margen de relaciones laborales debidamente reconocidas, carecen de la protección de las normas del trabajo.

Pero hoy, señor Presidente, podemos afirmar sin duda alguna, que en estos casi dos años y medio de su Gobierno, ha sido usted el mejor aliado de las causas de los trabajadores.

Muestra de ello, es que en su Administración se está dando por primera vez en décadas un proceso serio y profundo para recuperar con responsabilidad y de manera sostenida el poder adquisitivo del salario de los trabajadores, especialmente de los que menos ganan.

Ya se están dando pasos serios en esta materia del salario. Sin demagogia y sin decisiones que probaron ser grandes fracasos en el pasado. Con el reconocimiento del Gobierno de la República, los factores de la producción aquí presentes han reflexionado con responsabilidad sobre este tema y aportado constructivamente soluciones que van más allá de un mero discurso y se están traduciendo en hechos concretos.
El pasado mes de marzo, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, decidió, por unanimidad en sus integrantes, avanzar este año en el cierre progresivo de las zonas geográficas del salario mínimo.
De esa manera, México está dando un paso histórico.

Por primera vez en todo el país, regirá un solo salario mínimo para todos los trabajadores, independientemente del lugar en el que residan o trabajen. Éste es un anhelo de más de un siglo, que los mexicanos de hoy, lograremos en este propio año.

Por ello, resulta muy importante en el marco de esta Conmemoración hacer una revaloración del tripartismo y del diálogo social constructivo.

La convocatoria y la presencia de ustedes, señores líderes de las Organizaciones y Confederaciones Obreras Nacionales y Regionales, que se han dado cita aquí esta mañana, así como de destacados líderes empresariales, son muestra fehaciente que entre los factores de la producción de nuestro país se privilegia por encima de cualquier diferencia y de cualquier coyuntura, el bienestar de los trabajadores, de las empresas y de la planta productiva de México.

La política pública del Presidente Peña Nieto en el ámbito laboral, sí hay un sello con el cual hoy se puede distinguir, es el sello de la consistencia. Consistencia entre lo que se planteó en campaña, consistencia entre lo que se planteó como Presidente electo y se apoyó decididamente en una de las grandes reformas transformadoras de México.

Consistencia en un Plan Nacional de Desarrollo, consistencia en un Programa de Gobierno, consistencia en los hechos que aquí podemos analizar.

Eso que llamamos paz laboral, en medio de un contexto internacional incierto y complejo, constituyen un inconmensurable activo para el desarrollo de México, para la preservación de la planta laboral, para la actividad productiva y para la atracción de inversión y la generación de más y mejores empleos.

La paz laboral que prevalece en el país y que se traduce en un año y medio sin una sola huelga en el ámbito Federal, es un avance digno de reconocerles y de celebrar hoy con ustedes, señoras y señores representantes de los trabajadores de México.

Reciban nuestro reconocimiento, reconocimiento sincero por su valiosa contribución a la estabilidad, a la armonía y al crecimiento de México.

Se hacen votos para que la alianza tripartita y el diálogo social que caracterizan a las relaciones laborales en nuestro país, sigan conduciéndose por las avenidas del respeto y el acercamiento de posiciones.

Y no hablo de las grandes empresas que tienen grandes sindicatos y que tienen muchos medios para defenderse ante una crisis o ante una coyuntura, hablo hasta de esas empresas de ocho o 10 trabajadores que siguiendo su ejemplo han permanecido un año y medio sin una sola huelga Federal, en apoyo a la paz laboral de México.

Por eso, doblemente reconocidos.

La Administración del Presidente Peña Nieto en el sector laboral, reitero, ha sido consistente, donde no se rehúya a los problemas, se encaran. No se minimiza la realidad laboral del país, se asume en su cruda dimensión y se trabaja en su solución.

No se pretextan excusas para atender la responsabilidad pública porque se asume como propia la causa y la defensa de los derechos de los trabajadores, como lo mandatan nuestra Constitución y la ley de la materia.

Ser consistentes, implica apoyar a grupos laboralmente vulnerables, como la promulgación que hace unos minutos acaba de firmar el Presidente, de apoyo a los niños de México.

Ser consistentes, significa apoyar a personas con discapacidad con un programa que es compromiso, que se está cumpliendo. Que no piden caridad, sino que demandan espacios de trabajo dignos.

Ser consistentes, ha significado que cada vez un mayor número de jóvenes, de mujeres y de adultos mayores han sido apoyados con capacitación para encontrar espacios laborales a través del Servicio Nacional de Empleo, tres millones 500 mil para ser exactos.

O que un creciente número de trabajadores obtenga acceso al crédito al consumo, con bajas tasas de interés. Cuadruplicado el número de empresas que hoy ofrecen créditos y mayor ampliación del crédito en dos años y medio de trabajo arduo de esas instituciones, que se componen de manera tripartita.

Ser consistentes en el respeto a la legalidad de nuestras acciones y decisiones, ha permitido que se agilice la justicia laboral. Ahí está la PROFEDET, que patrocina gratuitamente muchos miles de asuntos, y que en este país de nueve de cada 10 asuntos que patrocina gratuitamente la PROFEDET lo ganan los trabajadores.

Ser consistentes, significa en dos años y medio haberle devuelto seis mil millones de pesos a los trabajadores de México que, justamente, se les tenían retenidos de manera injusta.

Ser consistentes, ha permitido reducir los accidentes fatales en un 40 por ciento en dos años. Se consistentes, ha permitido que mientras el mundo crece en el número de siniestros personales, y que generan un cuatro por ciento del PIB mundial, seis mil 300 muertes diarias ocurren en el mundo por accidentes laborales, en México se reduzca esa tasa, en un 38 por ciento en dos años.

Una política pública se mide por sus resultados. Si la política pública ataca a problemas estructurales que tienen una tendencia negativa por años, cada año aumenta la informalidad, cada año baja la productividad, cada año aumentan los accidentes.

Si esa política pública consistente no sólo detiene una tendencia, sino la revierte, la política pública está funcionando, por eso se puede calificar de consistente.

Si los accidentes de trabajo han bajado en un cuatro por ciento global y 40 por ciento en accidentes fatales, el reflejo inmediato tiene que ser un aumento en la productividad.

Ser consistentes, significa que por primera vez el año pasado, después de 20 años de que marca el INEGI caídas en la productividad laboral, por fin tenemos un año con 1.4 por ciento de aumento en productividad laboral, que checa muy bien con el dato consistente de mejores condiciones de trabajo.

Ser consistentes, significa migrar a la formalidad del empleo, tener el país del tamaño que México es.

Ser consistentes, significa que así como hay 800 mil mexicanos que en dos años migraron de la informalidad a la formalidad, el dato se comprueba cuando el propio INEGI señala que bajó en tres puntos la tasa de informalidad en México; no obstante que en varias regiones del mundo sigue creciendo.

El entendimiento, el diálogo sin distingos con todas las organizaciones sindicales del país, se ha traducido en resultados concretos y en políticas públicas que han revertido tendencias y que han permitido alcanzar lo que no se pudo lograr en muchos años y mucho de lo que incluso nunca antes se intentó.

Con ustedes y junto a ustedes, México está preparado para seguir transformándose, para seguir construyendo un porvenir con mayor bienestar para todos los trabajadores y sus familias, no sólo pensando en quienes hoy laboran y contribuyen al progreso del país, sino también, en las niñas y los niños que son las futuras generaciones de trabajadores mexicanos.

Por eso, celebramos que gracias a que el Congreso de la Unión aprobó en junio del 2014 la Reforma Constitucional, impulsada por el Presidente de México, que elevó la edad mínima para trabajar de 14 a 15 años, el pasado 7 de abril el Senado de la República, aprobó de forma unánime el Convenio 138 de la OIT sobre la edad mínima y admisión al empleo.

Con el decreto promulgatorio que ha sido firmado hoy por el Presidente de México, México está dando un paso firme para tutelar con mayor eficacia los derechos de nuestros niños, para garantizarles un mejor presente y puedan en el futuro constituir la fuerza laboral, productiva y vigorosa que México requiere.

Falta mucho por hacer, pues remontar problemas añejos y vencer inercias no es fácil, ni existen fórmulas infalibles para resolver los rezagos acumulados por décadas, pero atreverse a cambiar y hacerlo a pesar de las resistencias, es un avance que nadie puede escatimarle al Presidente Enrique Peña Nieto, a su Gobierno, al Congreso y a esta generación de mexicanos que están reunidas aquí el día de hoy.

El Presidente de México encabeza ese cambio generacional, y quienes formamos parte de su Gobierno hemos asumido con él, y bajo su liderazgo, el reto de dejar atrás, sin nostalgias, paradigmas que no responden ya a la realidad del país, al mundo global en que formamos parte o que no satisfacen las expectativas de las nuevas generaciones de mexicanos.

Felicidades en su día, trabajadores de México.

-MODERADOR: Les invitamos a ocupar su lugar para escuchar la intervención del actuario Juan Pablo Castañón Castañón, Presidente Nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

-ACT. JUAN PABLO CASTAÑÓN: Muy buenos días.

Saludo con afecto al señor Presidente de la República Mexicana, don Enrique Peña Nieto.

Saludo a los señores Secretarios y miembros del Gabinete; saludo también con afecto a los señores líderes de las organizaciones sindicales; de la misma forma a los representantes de la OIT y organizaciones internacionales; a mis colegas, líderes de los organismos empresariales; a los señores Senadores y Diputados, miembros distinguidos del Poder Legislativo.

A todos ustedes, tengan muy buenos días, señoras y señores.

Agradezco la oportunidad de dirigir este mensaje en un día tan importante en el que juntos trabajadores, líderes sindicales, empresarios y autoridades de Gobierno, celebramos el Aniversario del Día del Trabajo.

Como Presidente del Sindicato de los empresarios de México, la Confederación Patronal de la República Mexicana, es un honor dirigirme a todos ustedes.

Desde aquí, reiteramos nuestro compromiso y reconocimiento con los trabajadores de México que, por generaciones, han aportado su talento y esfuerzo al desarrollo del gran país que hoy tenemos.

No hay empresas sin trabajadores. Por tanto, no hay empresarios sin colaboradores en las empresas.

Podrá haber capital, mercado, proyecciones, tecnologías, pero el centro de las empresas somos las personas, los que trabajamos en ellas todos los días.

Mi convicción y seguridad en el presente y futuro de México, tiene su base en la productividad, capacidad y responsabilidad del trabajador en nuestra Patria.

Gracias a esto, por nuestra productividad, por la productividad de nuestros trabajadores, hoy tenemos el cuarto clúster automotriz más importante del mundo, y somos líderes en otros sectores, como aeroespacial y en tecnologías de la información.
Por la confianza en nuestros trabajadores, se han venido las inversiones en estos sectores en los que hay inversión en tecnología, capacitación y modelos de triple hélice, el balance, el balance es extraordinario.

Ésta es la plataforma para aspirar al México que merecemos, con mayor prosperidad para todos.

Desde siempre, en COPARMEX nos hemos empeñado en armonizar las relaciones laborales en nuestras empresas, para que se reconozca el valor del trabajo, para mejorar las condiciones laborales, para aumentar la productividad y la generación de valor y porque haya un justo reparto de ese valor en todos los centros productivos.

Hace ya 20 años empezamos un proceso de cambio de actitud y renovación profunda de las relaciones al interior de los centros de trabajo.

Juntos, trabajadores y empresarios, impulsamos una nueva cultura laboral que ha dado frutos en la armonización de las relaciones obrero-patronales y en el incremento de la productividad, con base a una estrecha colaboración entre los factores de la producción, a grado tal, que prácticamente en México han desaparecido las huelgas.

En los últimos años, otro de los grandes logros de la nueva cultura laboral, fue la Reforma a la Ley Federal del Trabajo. Un primer paso, sin duda, muy significativo para seguir construyendo un marco de colaboración y trabajo en conjunto que favorezca a todos, a todos los mexicanos.

Hoy, enfrentamos nuevos retos y queremos seguir avanzando siempre en el diálogo social y en beneficio de las familias mexicanas.

En materia económica, además de seguir impulsando nuestras exportaciones, que son las que hoy en día, contribuyen más al crecimiento de México, el reto sigue siendo el fortalecimiento del motor interno de la economía, lo que nos compramos entre nosotros los mexicanos.
Para ello, es necesario trabajar en unidad y buscando condiciones para el desarrollo de todo el país, cada región según su vocación productiva. No permitamos que se ahonde la separación entre las regiones más competitivas e innovadoras de México, y las que siguen rezagadas y producen prácticamente lo mismo desde hace varias décadas.

Estamos convencidos de que aún tenemos la oportunidad de crecer a tasas mayores al tres por ciento en los próximos años. Si estamos unidos, si fortalecemos el mercado interno y aportamos todos, podremos construir un país más justo y con mayores oportunidades para quienes hoy, no las tienen.

No hay empleo productivo sin empresas. Por ello, es vital que más pequeñas y medianas empresas se creen y sobrevivan, que se fortalezcan, que dinamicen nuestra economía interna, que se incorporen a las cadenas de valor de las exportaciones y a nuevos proyectos productivos que impulsen el empleo formal en el marco del desarrollo regional.

Por supuesto, estamos conscientes de que es necesario mejorar los ingresos de los trabajadores, pero esto sólo puede conseguirse en el diálogo social, la productividad con política pública que promueva y premie la inversión productiva, la capacitación y el empleo.

Que desregule y facilite la creación de puestos de trabajo y la operación de las empresas. Política pública que fomente la innovación para que a través de la generación de valor mejore la calidad de los empleos.

Para enfrentar unidos estos retos, en México tenemos un activo valiosísimo: el tripartismo, que nos ha llevado a tener una visión compartida, juntos: autoridades, trabajadores y empresarios.

En unidad hemos logrado trabajar para acordar, si las condiciones lo permiten, que en este mismo año tengamos un solo salario mínimo para todo México, un solo salario porque tenemos un solo país, y todos los mexicanos formamos una sola Nación.

Juntos, de manera tripartita estamos impulsando mecanismos para brindar al trabajador las herramientas y capacitación suficiente para que se supere técnicamente.

Pero también, en lo personal, porque el trabajo tiene una dimensión superior, además del progreso económico, el trabajo es el que nos debe dar oportunidad a todos a ser mejores personas, positivas y participativas.

En este marco, quiero hacer un especial reconocimiento al señor Presidente y a su Secretario del Trabajo y todo el equipo de colaboradores.

Durante estos años, nos han unido en la convicción de que generando política pública juntos, en tripartismo, estamos construyendo el bien de los trabajadores, sus familias y de las empresas. Estamos asegurando sobre bases sólidas un mejor futuro para todos los mexicanos.

Mi reconocimiento también a mis amigos líderes de los trabajadores mexicanos, siempre ocupados, auténticamente en la defensa de los legítimos intereses de las personas que trabajan en las empresas, de sus trabajadores, de nuestros trabajadores.

Me siento muy orgulloso de vivir en esta época, tiempos de diálogo y concordia de los factores de la producción, de visión común, tripartita.

Señor Presidente:

Hoy más que nunca, los empresarios reafirmamos nuestro compromiso para preservar las fuentes de trabajo y continuar con el diálogo social que nos ha permitido avanzar en la construcción de un México más próspero.

Estamos convencidos de que es el único camino por el cual podremos transformar la vida productiva de México.

En este día tan importante y en este lugar tan significativo, quiero afirmar que los trabajadores y empresarios de México estamos unidos y convencidos de trabajar en el tripartismo para alcanzar ese México que a todos nos hace vibrar. Ese México que nos inspira hacia la democracia y la libertad responsable. Ese México que nos inspira hacia la equidad y justicia. Ese México de instituciones que nos inspira a trabajar por el progreso de todos.

Esa inspiración compartida es nuestro motor para que, en unidad, hagamos nuestro máximo esfuerzo, todos, en lo de todos y cada quien en lo que nos corresponde.

México cuenta con sus empresarios, empresarios convencidos de que el diálogo social es el mejor camino para llevar a México y a los mexicanos a la prosperidad para todos.
Muchas gracias y felicidades a los trabajadores.

-MODERADORA: Sean tan amables de ocupar sus lugares para escuchar enseguida al licenciado Rodolfo Gerardo González Guzmán, Secretario General de la Confederación Regional Obrera Mexicana.

-LIC. RODOLFO GERARDO GONZÁLEZ GUZMÁN: Me es muy grato saludarles esta mañana.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; señores integrantes del Gabinete Federal; señores integrantes del Gabinete Ampliado; apreciables integrantes del Poder Legislativo.

Señora Representante de la Organización Internacional del Trabajo; señor Presidente del Congreso del Trabajo; estimados compañeros y compañeras de las diferentes organizaciones sindicales; apreciables dirigentes del sector empresarial; distinguidos invitados especiales.

Señoras y señores:

Sean mis primeras palabras para agradecer, desde el sector de los trabajadores, la invitación y esta convocatoria que se nos hizo para acudir a este importante evento que sirve de marco relevante para la Conmemoración Internacional del Día del Trabajo.

Señor Presidente:
Las reformas estructurales que se encuentran en marcha, por un lado, representan el cumplimiento de su palabra empeñada ante todos los mexicanos. Compromiso con la transformación del país, evidencia de la capacidad de construir consensos y visión de Estado, pero a la vez, se convierte en la palanca fundamental para colocar a nuestra nación en el sendero del crecimiento económico e incluyente, en donde la productividad, el Estado de Derecho y una democracia fortalecida se constituyan en el vehículo que conduzca a los mejores niveles de bienestar social.

Por sus características, estas reformas instituyen transformaciones, por lo que sus alcances van mucho más allá de la presente Administración y está por encima de intereses de grupo o personales, es decir, trascienden y atienden el interés general del país que hoy tenemos pero, sobre todo, sustenta las bases sólidas para construir el que aspiramos ser.

Hoy, a escasos meses de su aprobación en el ámbito laboral, los primeros resultados de las mismas están a la vista. No se puede negar, nuestro entorno productivo actual es favorable en diferentes condiciones y perspectivas a lo que todavía hace algunos meses se registraba.

La Reforma en materia de trabajo ha contribuido a mantener armonía entre los factores de la producción, ha fomentado el incremento de la productividad laboral, la reducción del desempleo y del empleo informal.

Hoy, la paz laboral que se registra en el país es, en gran medida, el resultado de esta reforma y factor que, junto con la Reforma Financiera, han propiciado que los niveles de inversión nacional y extranjera no sólo se mantengan, sino que crezcan, lo que explica el aumento en los últimos meses de los niveles del empleo, principalmente, del empleo formal.

Esta paz laboral que contribuye decisivamente a la paz social, es a la vez, condición indispensable para impulsar la productividad y la competitividad del país, pero también, la necesaria y urgente recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, a lo que se suma la reciente modificación de las zonas geográficas de aplicación del salario mínimo.

Abonan decisivamente al logro de estos propósitos, la amplia infraestructura productiva que está construyéndose a lo largo y ancho del territorio nacional.

La ampliación, sin precedentes de la colectividad y la conexidad del país y los ahorros que en el consumo de energía y servicios de telecomunicaciones están registrando las empresas, los trabajadores y sus familias, son resultado inexcusable de la Reforma Energética, de Telecomunicaciones y de Competencia Económica.

La Reforma Educativa contribuye, por supuesto, porque la misma permitirá lograr los niveles de calificación que el aparato productivo y la economía global requieren, pero también, y, sobre todo, los niveles de satisfacción que el desarrollo social e individual demandan.

Este es el México que hoy estamos impulsando. No compartimos la opinión de personas y grupos que promueven visiones catastróficas o mesiánicas, así como de aquellos que apuestan a la inmovilidad o incluso pretenden que México regrese al pasado mediato o inmediato.
Sin embargo, su Gobierno los ha escuchado y los ha atendido con tolerancia y respeto, como valores fundamentales de la democracia, están más allá de cualquier duda, incluso, frente a cuestionamientos de supuesta debilidad de quienes con visión autoritaria añoran la paz que se logra con el uso de la fuerza, con la represión y la vulneración de los derechos humanos.

Así como también, de aquellos que a través de la promoción y confusión, el desorden y la anarquía, consideran que podrán mantener sus privilegios por encima del interés colectivo.

Se equivocan. México es mucho más grande de lo que se consideran sus visiones estrechas, lo que está en juego es mucho más importante que lo que representan sus oscuros intereses.

Los representantes sindicales aquí, reunidos, hemos reiterado nuestro compromiso con el desarrollo integral del país. El sector laboral bajo la guía de Alfonso Navarrete Prida, sigue construyendo acuerdos para la generación y permanencia de las condiciones que el crecimiento económico y el bienestar de los trabajadores demandan; lo mismo en la procuración y administración de justicia laboral, que en capacitación, productividad, seguridad y salud en el trabajo.

Conscientes estamos, que falta mucho por avanzar en el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores, en su seguridad social, especialmente, en el régimen de jubilaciones y pensiones.

Por ello, es imprescindible promover una reforma profunda en este rubro, pero también, reconocemos los avances que se registran a la fecha en el apoyo al consumo de la clase trabajadora, la formalización del empleo, y la promoción de empleos dignos o decentes.

También, los esfuerzos realizados en materia de inclusión laboral, de personas en condiciones de vulnerabilidad, en la lucha permanente por la igualdad en el ámbito de la promoción de hombres y mujeres, así como, la prevención y erradicación del trabajo infantil, y en la protección de adolescentes, trabajadores en edad mínima permitida.

Esta reducción en los dos últimos años, pasó de tres millones 30 mil, a dos millones 500 mil niñas y niños y adolescentes que trabajan, de acuerdo con las cifras que ha determinado el INEGI, esto es contundente como una prueba en el avance de la defensa del trabajo infantil.

Es así, como hoy conmemoramos el Día Internacional del Trabajo, reiterando nuestro compromiso en favor del bienestar de los trabajadores y la productividad, esta es la forma en que los trabajadores de este país queremos contribuir al México en paz, incluyente, próspero y con responsabilidad global, que usted promueve, señor Presidente, y que todos los mexicanos anhelamos.

Y concluyo, recordando en este año que ha sido designado por el Gobierno Federal como el Año del Generalísimo, José María Morelos y Pavón, me permito dar lectura al punto 12 de los 23 puntos o Sentimientos de la Nación:

Que como toda buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejoren sus costumbres, alejándolo de la ignorancia, la rapiña y el hurto.
Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN, HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO, SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)