Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y todos ustedes.

Quiero saludar, en primer término, a las autoridades aquí reunidas.

A la Directora de la Sección América Latina y el Caribe de la UNESCO, a quien le agradezco su mensaje y el reconocimiento que hace a nuestro país, precisamente, por esta riqueza y esta belleza natural, que no sólo comparte entre los mexicanos, sino que es Patrimonio de la Humanidad.

Quiero, también, saludar a los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Al señor Gobernador del Estado de Sonora, a quien le agradezco nos acompañe en este evento, que reconoce un espacio, precisamente, de su estado.

A las distintas autoridades ambientales aquí presentes.

A los Presidentes Municipales de la región de Sonora, donde se ubica este sitio, que hoy está siendo reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A Diputados locales, Diputados Federales.

A Diputadas Federales, también, y Presidenta de la Comisión Ambiental en la Cámara de Diputados.

A la Senadora de la República por el Estado de Puebla.

Y a distintos Legisladores y autoridades de los diferentes órdenes de Gobierno aquí, reunidos.

A la representación de la sociedad civil y a las distintas organizaciones que participan de este esfuerzo por preservar de mejor manera nuestro mundo.

Muchas gracias por acompañarnos en este evento tan significativo, tan relevante y trascendental para nuestro país, porque es el reconocimiento que hoy hace la UNESCO a un espacio más que compartimos con el mundo entero.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

En el marco de este evento, no puedo ser omiso a lo ocurrido durante en el fin de semana, en un lamentable incidente presentado en el Estado de Michoacán, que es ya del conocimiento público, y en el que lamentablemente perdiera la vida un Vicealmirante y un miembro de la Marina.

Por eso, quiero, desde aquí, expresar mi más sentido pésame a los familiares de los integrantes de la Armada de México, que el día de ayer perdieran la vida en un ataque contra el vehículo en el que se trasladaban por una carretera del Estado de Michoacán.

Sucesos como éste, en contra de las instituciones o de la ciudadanía, reafirman la decisión del Gobierno de la República por hacer valer el Estado de Derecho en todo el país, y construir, como es una de las grandes metas nacionales que tiene este Gobierno, un México en paz, como nos lo hemos propuesto.

Trabajaremos con toda la celeridad para detener y poner a disposición de la justicia a todos los responsables de los hechos en que perdieron la vida el Vicealmirante Carlos Miguel Salazar Ramonet, Comandante de la VIII Zona Naval, con sede en Puerto Vallarta, Jalisco, y el Segundo Maestre Francisco Ricardo Hernández Mercado.

Para sus familias, mi más sentido pésame y mi mayor solidaridad. Que descansen en paz.

En cuanto al tema que nos convoca. Insisto, en este día importante y relevante para todo México y para todos los que dedican su tiempo, su esfuerzo, su vida al cuidado del medio ambiente, es que me congratulo de participar, precisamente, en este acto.

Lo es, porque hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, nos hace entrega del Certificado que acredita a la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar como nuevo bien de Patrimonio Mundial Natural.

Con ello, este desierto lleno de vida, porque es de los que cuentan con mayor biodiversidad en el mundo, adquiere un valor universal excepcional, que trasciende nuestras fronteras, en beneficio de todos los habitantes del planeta.

Este reconocimiento nos alienta a seguir trabajando por un México verde, próspero, incluyente y sustentable, en el que generemos oportunidades de desarrollo para los mexicanos de hoy, sin poner en riesgo el patrimonio natural de los mexicanos de mañana.

He de recordar aquí, como ya se hizo mención hace un momento por la representante de la UNESCO, que siendo Gobernador del Estado de México, apoyamos los trabajos para que la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca fuera inscrita por la UNESCO en el listado de Patrimonio Natural de la Humanidad.

Como lo expresara hace un momento el titular de la SEMARNAT, México cuenta con 32 sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, de los cuales 27 son de carácter cultural y cinco de orden natural.

Nuestro país es ya la Nación de América Latina con más sitios en el listado y la sexta a nivel mundial.

Si sumamos la extensión de los cinco sitios naturales inscritos, México cuenta con 2.3 millones de hectáreas que son Patrimonio de la Humanidad. Superficie superior para darle dimensión a lo que esto significa, es una superficie superior a la extensión total de cinco entidades del país juntas.

Si sumáramos el territorio de Aguascalientes, Colima, del Distrito Federal, de Morelos y Tlaxcala, es, en su conjunto, el territorio que hoy está preservado como un bien de la humanidad.

Cada uno de esos cinco territorios es único y en ellos se protegen desde bosques hasta islas, ecosistemas desérticos y un santuario ballenero.

A pesar de la gran importancia de estos sitios naturales y culturales que nos distinguen en el mundo, no todos los mexicanos conocen su existencia, y menos aún saben que constituyen un Patrimonio de la Humanidad.

Por eso es que en este acto, y en el marco de este encuentro, es que quiero instruir al titular de la Secretaría de Educación Pública y al titular de la SEMARNAT a crear en el Palacio Nacional un salón denominado: México, Patrimonio de la Humanidad, donde deberán estar expuestos los certificados que UNESCO ha concedido a nuestro país, acompañados de información, así como de una muestra fotográfica o en video de cada uno de estos activos universales.

Los cinco sitios naturales inscritos en el listado de Patrimonio Natural de la UNESCO corresponden también a superficies bajo conservación que, por Decreto Presidencial, son Áreas Naturales Protegidas.

Ese es el caso de El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, reserva de la Biósfera ubicada en el Estado de Sonora y que es resguardada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

De los cuatro desiertos de Norteamérica, esta región resguarda el mayor número de formas de vida animal y vegetal. Es, auténticamente, un verdadero tesoro natural. Allí es posible encontrar especies como el berrendo sonorense, la tortuga del desierto o el monstruo de Gila.

Es destacable que, en esta región, también habita la etnia de los Pápagos, quienes consideran a El Pinacate como el origen del universo y donde aún realizan ahí ceremonias sagradas.

Igual que en esta región, el Gobierno de la República trabaja para que en todas las áreas naturales protegidas Federales, que son 176 a la fecha, se cuente con una política eficaz de conservación.

Esto significa ser capaces de conciliar las necesidades de sus habitantes con los objetivos de preservación ambiental en las más de 25 millones de hectáreas decretadas como Áreas Naturales Protegidas.

Esta extensión representa 13 por ciento del territorio nacional, y México ha comprometido incrementar al 17 por ciento el territorio de preservación natural para el año 2020.

En estos espacios, contamos no sólo con formas de vida animal y vegetal, sino con servicios ambientales indispensables para nuestra supervivencia, como alimentos, agua y oxígeno, entre otros.

Nuestro capital natural es esencial para preservar la vida misma. Por ello, trabajaremos para valorarlo, conservarlo y usarlo sustentablemente en beneficio del desarrollo de todo nuestro país.

Aunque hemos logrado importantes avances en la operación y manejo de las áreas protegidas, enfrentamos retos que requieren de una mejor coordinación. Somos una de las naciones del mundo con mayor biodiversidad, pero continuamos perdiendo importantes extensiones de nuestros ecosistemas.

Entre los principales desafíos, están el crecimiento desordenado de las ciudades, la conversión de bosques y selvas en áreas de cultivo, los incendios forestales, el tráfico de especies y las evidentes consecuencias del cambio climático.

Por ello, he instruido a la SEMARNAT a fortalecer las acciones para asegurar el Patrimonio Natural, especialmente aquel que nos distingue ante el mundo.

En el caso de nuestras áreas protegidas, además de ser pulmones, y como lo he señalado de forma reiterada, auténticas fábricas de agua de nuestro país, también deben ser verdaderas ventanas de oportunidad para avanzar hacia el México verde e incluyente que anhelamos construir.

A través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, fortaleceremos la participación de las poblaciones locales en el cuidado de las mismas.

Recordemos que más del 70 por ciento del territorio de áreas protegidas se encuentra bajo alguna forma de propiedad social o privada.

Por ello, instruyo a acelerar los trabajos para que todas las áreas protegidas cuenten con su propio programa de manejo, como está mandatado por ley. Como establece, y así lo hemos reafirmado en el Plan Nacional de Desarrollo, fortaleceremos el capital social y las capacidades de gestión de ejidos y comunidades en zonas forestales y de alto valor, para la conservación de la biodiversidad.

Como lo expresé en el Estado de Chihuahua, en la Conmemoración del Día del Árbol, el pasado 10 de julio, vamos a trabajar con firmeza para reforestar las áreas prioritarias y fortalecer las cuencas hidrológicas.

No sólo se trata de sembrar cantidad, sino, sobre todo, de cuidar que lo que sembremos, realmente, pueda sobrevivir.

Quiero, como entonces lo hice, aprovechar esta oportunidad para hacer, también, un público reconocimiento a nuestros guardaparques del país, quienes laboran en condiciones climáticas y sociales, que les toca, a veces, enfrentar momentos difíciles, complejos, adversos, demandantes entre la sociedad, pero que, no obstante cualquier circunstancia, trabajan por el beneficio de todos los mexicanos.

Señoras y señores:

México asume con orgullo y plena responsabilidad, el compromiso internacional de proteger y conservar su patrimonio natural, incluyendo, por supuesto, la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.

Como una Nación dispuesta a asumir mayor responsabilidad global, México reafirma su compromiso con el cuidado del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

El certificado que hoy nos entrega la UNESCO es una distinción, pero, al mismo tiempo, un compromiso que nos obliga como sociedad ante el mundo. Es un reconocimiento que recibimos con beneplácito y absoluta seriedad.

Somos conscientes del gran patrimonio que tiene nuestro país, y de nuestra obligación de preservarlo para los habitantes de todo el mundo y, en especial, para las siguientes generaciones de mexicanos.

Felicidades, y muchas gracias por este reconocimiento a México, como un país con gran potencial y, sobre todo, con distintos sitios culturales y naturales que deben ser compartidos, y que son ya declarados Patrimonio de toda la Humanidad.

Muchas gracias.