Muy distinguidos miembros del presídium.

Muy apreciados compañeros trabajadores de Petróleos Mexicanos.

Representantes de distintas agrupaciones de la sociedad civil que estuvieron en apoyo y en auxilio a las personas que, lamentablemente, resultaran lesionadas y fueran víctimas de los siniestros ocurridos hace, justamente, nueve días.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Señoras y señores:

Como Presidente de la República, como ciudadano, como padre de familia, rindo, y todos aquí hoy lo hacemos, un sincero homenaje a los mexicanos que lamentablemente fallecieron a causa de los trágicos eventos del 31 de enero, precisamente, aquí, en este complejo de las oficinas de Petróleos Mexicanos.

Su pérdida irreparable ha entristecido y enlutado a todos los mexicanos, quienes a través de los medios de comunicación siguieron día a día, hora a hora, minuto a minuto lo que estaba ocurriendo aquí.

Eran integrantes de la gran comunidad petrolera del país. Muchos de ellos habían concluido ya su jornada de trabajo y se disponían a regresar a su hogar. Eran esposas y esposos comprometidos; madres y padres responsables; hijos y hermanos solidarios. Eran personas de bien, que trabajaban con esmero para brindarle una vida digna a sus familias.

Para sus familiares y seres queridos deseo, sinceramente, que encuentren fortaleza y consuelo en este difícil y doloroso momento.

Como en cualquier otra circunstancia, la vida e integridad física de las personas es lo más importante. Por eso, la atención de los lesionados y el rescate de las personas atrapadas fueron la prioridad en las horas y días inmediatos a los hechos ocurridos.

En esa importante labor fue determinante la actuación de los rescatistas, quienes aplicaron toda su experiencia y capacidad en las labores de auxilio. Su intervención oportuna salvó decenas de vidas.

Durante los recorridos que hice por este complejo administrativo, y en las visitas que tuve oportunidad de hacer a los centros hospitalarios y encontrarme con varias de las personas lesionadas, pude constatar la heroica labor de voluntarios, bomberos, soldados, marinos, policías, médicos, enfermeras y, muy especialmente, muy especialmente, de los propios trabajadores de PEMEX.

Fui testigo de su arduo e infatigable trabajo, para atender lesionados, rescatar a personas atrapadas entre los escombros y, lamentablemente, recuperar los cuerpos de víctimas que, lamentablemente, habían perdido la vida.

Por todo ello, en nombre de México, agradezco públicamente a cada uno de quienes participaron en las labores de rescate y auxilio, ante los hechos que aquí se presentaron.

En particular, reconozco a los integrantes del Ejército Mexicano, de la Marina Armada de México, de distintas dependencias, de la Secretaría de Gobernación, especialmente dentro del área de Protección Civil; a la Policía Federal; a los Cuerpos de Seguridad y Rescate de PEMEX.

Y, de manera especial, también quiero hacer público reconocimiento al Gobierno del Distrito Federal, con el que tuvimos una plena y articulada colaboración desde los primeros minutos.

Ejemplo de ello, fue la destacada participación de distintas entidades del Gobierno del Distrito Federal, como el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas, el ERUM; elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal, y el Heroico Cuerpo de Bomberos de nuestra capital.

Asimismo, todos nos sentimos orgullosos e inspirados por la valiosa labor de elementos de la Cruz Roja Mexicana y de brigadas de rescatistas de la sociedad civil, entre ellas, la de los Topos, de distintas agrupaciones que participaron en las labores de rescate. Todos ellos actuaron con profesionalismo y eficacia.

Pero, especialmente, a todos los mexicanos nos dieron una lección de heroísmo. Sin importar el riesgo que corrían, tendieron su mano solidaria a quienes necesitaban su apoyo. Por eso, a todas y a todos aquellos que estuvieron aquí, que participaron, que arriesgaron, insisto, su propia vida.

Debo aquí recordar algún testimonio de algunos de ellos, que después de haber auxiliado a sus compañeros de trabajo, por sus propios medios salieron, tomaron algún medio de transporte y se trasladaron, por cuenta propia, a los Centros de Atención Médica, pero no sin antes haber prestado auxilio y apoyo a sus compañeros.

Para todas aquellas personas, mujeres y hombres, insisto, de trabajadores de PEMEX y de distintas agrupaciones, para todos ellos quiero expresarles mi respeto, mi admiración y mi más profundo agradecimiento por el trabajo realizado.

Siéntanse orgullosos de haberle cumplido a sus semejantes, a sus compañeros de trabajo, y aquellas instituciones que están para servir en estas tareas, de haberle cumplido a un gran número de mexicanos.

De cara al futuro, México guardará en su memoria a quienes perdieron la vida en este trágico suceso. Nuestro país recordará también, a quienes dieron su mejor y mayor esfuerzo para auxiliar a las víctimas. Recordará con todo afecto su entrega, compromiso y solidaridad.

Hoy, también, nos acompañan familiares, amigos y compañeros de personas que resultaron lesionados.

Frente a ustedes refrendo el compromiso del Gobierno de la República de garantizar la mejor atención médica a quienes estén hospitalizados. Sepan que recibirán los cuidados y tratamientos necesarios que se requieran para lograr su total rehabilitación.

Asimismo, les reitero, se agotarán las investigaciones y se informará a la ciudadanía de manera transparente y oportuna.

Señoras y señores:

Estos sucesos nos recuerdan, sin duda, la fragilidad de la condición humana. Son, también, un llamado a redoblar nuestro diario esfuerzo, a aportar toda nuestra capacidad por el bien de nuestras familias, de nuestras comunidades, y que todo ello sea nuestra mayor contribución y aportación a que México sea un mejor país.

Estoy convencido que de quienes ya no están con nosotros, desearían verlos con fortaleza y determinación para seguir enfrentando los enormes retos que México tiene por delante.

La mejor manera de honrar la memoria de quienes perdieron la vida, es trabajar juntos en la construcción de un mejor país.

Muchas gracias.