Muy buenas tardes, señoras y señores.

Señores Presidentes de la Mesa Directiva del Senado de la República y de la Cámara de Diputados.

Señores Presidentes de los partidos políticos que integran el Pacto por México.

Señores representantes de las distintas fuerzas políticas que hoy convergen en este esfuerzo para impulsar esta iniciativa, esta reforma a un tema que es trascendental para el desarrollo y crecimiento del país.

Quiero saludar la presencia de los señores Coordinadores Parlamentarios de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, a quienes aprecio y agradezco su posicionamiento y su presencia el día de hoy.

A los señores integrantes del Pacto por México, les saludo con respeto y con reconocimiento al trabajo que han desplegado y que han venido realizando, precisamente, para la construcción de acuerdos que sirvan a todos los mexicanos.

Señores integrantes del Gabinete Legal y Ampliado.

Señores Legisladores del Senado de la República y de la Cámara de Diputados.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Antes de dar lectura al mensaje que quiero compartirles, quiero de manera reiterada expresar un público reconocimiento a este esfuerzo que se concreta a partir del acuerdo que hizo posible el Pacto por México.

A quienes lo integran, a las distintas fuerzas políticas y al Gobierno de la República, que más allá de legítimas y naturales diferencias ideológicas políticas han estado a la altura de los retos que el México de hoy demanda; en la gran disposición y voluntad política para que, dejando de lado intereses particulares o partidarios, pudiéramos converger en atender las demandas más sentidas de los mexicanos; de impulsar reformas transformadoras de nuestra realidad para servir a todo México.

Celebro y me congratulo de estar presente en este acto donde he escuchado distintas voces. Distintos posicionamientos de diferentes actores que representan a distintas expresiones políticas y donde más allá, insisto, de las diferencias, hay una constante, que es el interés de trabajar de todos en favor de México.

Que más allá, insisto, de interés particular, como es nuestro deber y nuestra obligación para quienes representan partidos políticos, entidades de interés público, y para quienes somos depositarios de la confianza ciudadana al encabezar los esfuerzos de las instituciones del Estado mexicano, particularmente del Ejecutivo Federal, sin duda, hay claridad de propósitos y hay una voluntad política comprometida que, precisamente, se materializa y se cristaliza en estos acuerdos básicos, fundamentales, que son para servir a todos los mexicanos.

En verdad, muchas felicidades.

Mi más amplio reconocimiento a todos y a cada uno de quienes integran este Pacto por México y de quienes se han sumado y se han adherido a este esfuerzo para que, entre todos, sirvamos a México.

Tengamos que reconocer que hoy somos un país plural, democrático, que queremos seguir fortaleciendo esta condición. Y que también entendamos que para que avancemos y logremos el desarrollo para todos los mexicanos, todas las voces cuentan, todas son importantes, son fundamentales para la construcción de los acuerdos, que en el clima de normalidad democrática y en el país que hoy tenemos, son fundamentales para impulsar el desarrollo de la Nación.

Muchas felicidades a todos ustedes.

Señoras y señores:

En el Pacto por México, las principales fuerzas políticas y el Gobierno de la República, acordamos impulsar el crecimiento económico, el empleo y la competitividad del país.

Uno de los medios más efectivos para lograrlo, es asegurar la competencia en todos los campos de la economía. A ello me comprometí como candidato y durante la transición, antes de asumir esta importante responsabilidad.

La competencia detona procesos de inversión e innovación fomentando así el dinamismo económico y social de las naciones. Por ello, el de las telecomunicaciones es uno de los ámbitos más importantes, donde deben prevalecer condiciones de competencia.

En el Siglo XXI, las telecomunicaciones son tan vitales para el país como los caminos y las carreteras, como lo fueron, en su momento, el impulso a la energía eléctrica para todo el país.

Además, las telecomunicaciones favorecen la libertad de expresión y la educación y la cultura. En la era del conocimiento y la información, no tener acceso a ellas es una nueva forma de analfabetismo y de exclusión social.

De ahí la importancia de que el Estado establezca y haga valer su rectoría en este sector estratégico. El desarrollo del país exige que las telecomunicaciones cuenten con una política pública eficaz, acorde con la convergencia tecnológica.

Requieren, también, certidumbre legal y especialmente mayores niveles de competencia. La ausencia de estos elementos impacta, negativamente, en la disponibilidad, el costo y la calidad de los servicios. También, afecta el avance tecnológico y el nivel de inversiones que se realizan en el país.

Pero aún hay un efecto más grave. Todas estas circunstancias reducen la productividad de México, limitando su capacidad para crecer y generar empleos mejor pagados.

Por estas razones, hoy, en un acto inédito, el Presidente de la República y los Coordinadores de los Diputados, del Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática y Verde Ecologista, enviaremos de manera conjunta a la Cámara de Diputados la Iniciativa de Reforma Constitucional en Materia de telecomunicaciones.

Por la trascendencia de este cambio estructural, la firman, también, los Presidentes de estos importantes partidos nacionales.

A todos, les reitero mi reconocimiento por su disposición y compromiso para impulsar las transformaciones que requiere el país.

La propuesta de reforma tiene tres grandes apartados:

Primero. La ampliación de los derechos de los mexicanos. Se garantiza la libertad de expresión y de difusión. Se precisa el derecho al libre acceso a la información, y se establece el de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, incluyendo el servicio de Banda Ancha.

Segundo. Una nueva arquitectura institucional en favor de la competencia económica y la certidumbre legal. Dentro de este apartado, en plena congruencia con la evolución democrática del país, el Ejecutivo Federal ya no será quien otorgue ni revoque las concesiones en materia de radiodifusión y telecomunicaciones.

Como lo comprometí, las decisiones sobre cada concesión serán técnicas y no políticas.

Tercero. Se contemplan medidas específicas para acelerar la competencia en el sector de las telecomunicaciones y radiodifusión. El propósito de esas medidas es liberar el potencial del sector y hacerlo en el menor tiempo posible.

No obstante, lo técnico y complejo que pueda aparecer esta reforma constitucional, su finalidad última es tan sencilla como el ABC:

A. Asegurar cobertura universal. El objetivo es que los servicios de televisión, radio, telefonía y datos lleguen a todo el país. Los jóvenes del campo tienen los mismos derechos que los jóvenes de las ciudades a conectarse a Internet, a obtener información y a mantenerse en contacto con el mundo.

B. Buenos precios. Las telecomunicaciones deben ser accesibles para todos los niveles socioeconómicos con tarifas competitivas a nivel internacional.

Los hogares, lo mismo que las micro, pequeñas y medianas empresas deben beneficiarse de las tecnologías de vanguardia, y pagar sólo lo justo.

Y, C. Calidad en el servicio y en los contenidos. Los mexicanos merecen servicios que sean rápidos y confiables, así como una mayor diversidad de contenidos.

Queremos que los usuarios puedan estar conectados cuando lo requieran, con la señal continua para subir y bajar datos en cualquier momento.

También queremos que la sociedad mexicana cuente con más canales de televisión y de múltiples opciones para recibir información veraz, plural y oportuna.

Señoras y señores:

La Reforma Constitucional que hoy presentaremos ante la Cámara de Diputados, tiene una sola motivación: elevar la calidad de vida de todos los mexicanos.

Para construir un México próspero debemos incentivar la competencia en todos los sectores y poner al día nuestras telecomunicaciones.

Las principales fuerzas políticas y el Gobierno de la República coincidimos en la importancia de esta Reforma, como pieza clave para acelerar del desarrollo nacional.

El espíritu democrático de la Reforma es claro: el Estado mexicano tutela, ante todo, el interés de los consumidores; es decir, el derecho de todos los mexicanos.

Las concesiones que otorga el Estado a los particulares deben cumplir una condición elemental: servir al país.

La Reforma representa desafíos para las empresas del sector, pero, también, les abre nuevas oportunidades.

A partir de esta Reforma tendrán posibilidades de crecer, pero para conseguirlo tendrán que invertir e innovar, mejorar sus tarifas y elevar la calidad de sus servicios.

Ésta es una de las grandes iniciativas para democratizar la productividad y dinamizar la economía del país.

Es, además, una iniciativa que se diseñó, se dialogó y se acordó en democracia.

Es una iniciativa que responde a las necesidades de un país decidido a integrarse a la sociedad de la información y el conocimiento.

Confío en la responsabilidad y el compromiso del Constituyente permanente. A él corresponde ahora analizar y, en su caso, aprobar, esta Iniciativa de Reforma que reafirma la soberanía democrática del Estado mexicano.

Muchas gracias.