Señor Almirante Secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón Sánz.

Señor General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

Señor Gobernador del Estado de Veracruz.

Señor Secretario de Educación Pública y representante del Gobierno de la República en esta entidad.

Señor Capitán de Navío, Comandante del Buque Escuela Cuauhtémoc.

Señores Almirantes.

Capitanes.

Oficiales.

Cadetes.

Clases y Marinería de la Armada de México.

Señores familiares de quienes hoy se hacen a la mar.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Por sus notables servicios a la Patria, nuestras Fuerzas Armadas son instituciones queridas y respetadas por todos los mexicanos.

Especialmente, quiero reconocer este día la disciplina, el profesionalismo y el arrojo con que los integrantes de la Marina Armada han luchado por su país en momentos cruciales de nuestra historia.

Con su ejemplo de lealtad y patriotismo, han hecho de Veracruz una ciudad cuatro veces heroica. Aquí, se ha defendido con valentía y sin temor la soberanía nacional.

En 1825, aquí, en San Juan de Ulúa, cayó el último reducto del Imperio español, que se negaba a aceptar nuestra independencia.

En 1838, este puerto, también, resistió los ataques de la Armada francesa.

En 1847, repelió con gallardía la intervención norteamericana. Lo mismo se haría en 1914, cuando los jóvenes cadetes de la Escuela Naval defendieron a la Patria con su vida misma, en el acto heroico que recordamos o habremos de recordar el próximo 21 de abril.

Por su historia, tradición y entrega, la Marina Armada de México es una Institución altamente prestigiada.

Hoy, como ayer, sigue velando por la vida, la seguridad y el patrimonio de los mexicanos.

Así lo demuestra la presencia y labor de la policía naval, en este puerto.

Por ello, hoy ratifico mi compromiso de que este cuerpo armado siga velando por la seguridad de los habitantes de Veracruz el tiempo que sea necesario, hasta tener condiciones de orden y de paz.

Es indudable, con su diaria actividad, los marinos de México contribuyen a hacer que el nuestro sea un país de libertades y derechos. Una Nación democrática, promotora del respeto al derecho internacional.

De igual forma, ante los desastres naturales que hemos enfrentado y que han puesto a prueba nuestra fortaleza, los mexicanos siempre hemos contado con el respaldo y apoyo invaluable de la Marina de México.

Al consagrar su vida a México, cada uno de ustedes exalta las más elevadas virtudes de la responsabilidad y del valor a toda prueba. Con su disciplina, vocación de servicio y amor a la Patria, honran y engrandecen el legado de esta prestigiada institución.

En mi calidad de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, les reconozco su constancia y preparación. Sé que han superado grandes pruebas durante su formación.

Hoy, inician un nuevo desafío. Este día comenzará una etapa fundamental en su instrucción a bordo del Buque Cuauhtémoc, el navío más emblemático de la Marina Armada.

Durante más de tres décadas ha surcado los mares para llevar un mensaje de amistad, solidaridad y buena voluntad de México hacia el mundo.

No es coincidencia que este navío sea de color blanco, porque si bien es un barco de la Armada, es también un barco que promueve la paz y la unidad entre las naciones.

Con cruceros de instrucción como el que hoy zarpa, la Secretaría de Marina contribuye a que México se posicione como un actor con responsabilidad global.

Este buque, también es símbolo del México incluyente que estamos construyendo. Porque más allá de sus diversos orígenes, en su tripulación no hay distinciones. Todos se identifican como mexicanos, con propósitos compartidos.

En su interior, se han formado numerosas generaciones de marinos en las artes náuticas, con las habilidades y conocimientos necesarios para servir a México.

Pertenecer a la tripulación del Embajador y Caballero de los Mares significa ser parte de una gran tradición naval en nuestro país y, por lo tanto, implica saber honrarla con gallardía.

En este Crucero de Instrucción Europa 2013, cada uno de los integrantes de esta tripulación tiene la elevada misión de representar a su país. Todos deben ser mensajeros de la fraternidad y el afecto que unen a México con las naciones del Viejo Continente.

En cada uno de los 14 países que visitarán, deben dejar constancia de que México es un promotor activo de las mejores causas de la humanidad.

Tripulación del Buque Escuela Cuauhtémoc:

En este viaje aprenderán la fuerza del viento y el ímpetu del mar, pero también avanzar con dirección clara, a trabajar en equipo y no sucumbir ante la adversidad.

Siéntanse orgullosos de surcar los océanos, llevando consigo la Bandera Nacional, símbolo de unidad, de identidad y de un país que está en movimiento.

Siéntanse orgullosos de representar a la juventud mexicana, mujeres y hombres con el talento y la preparación necesaria para competir y triunfar en el mundo.

Ante el rigor del reto que hoy inician, recuerden que no viajan solos. Con cada uno de ustedes viaja el recuerdo y el apoyo de sus familiares, así como la esperanza de que todos estamos por construir un país más justo, más próspero y más solidario.

Hoy, los despedimos con la seguridad de que a su regreso México contará con marinos bien preparados, listos para prestar sus servicios a la Patria.

Honren con su conducta a México y sigan abrazando los ideales que su formación de marinos les impone.

Con vientos a favor o en contra, ustedes cuentan con el talento y la fortaleza para no desviarse de su ruta y llegar a buen puerto.

Enhorabuena.