Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Señores Secretarios de la Defensa Nacional y de Marina.

Ciudadano Gobernador del Estado de Tlaxcala.

Y titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de esta entidad.

Señores servidores públicos e integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Ciudadano Presidente Municipal de Apizaco, Tlaxcala.

Ciudadanos, Generales y Almirantes de las Fuerzas Armadas de nuestro país.

Jefes, Oficiales, Cadetes y Tropa.

Muy distinguida concurrencia, a quien saludo con mi mayor afecto y respeto.

A las señoras, a los jóvenes y niños que están presentes en este acto cívico.

Señores representantes de los medios de comunicación.

Hoy, conmemoramos 93 años de la Carga al Sable, episodio que nos recuerda el valor heroico, del Heroico Colegio Militar.

Comenzamos aquí, en el Monumento a la Lealtad, porque los valientes cadetes que escoltaron al Presidente de la República Venustiano Carranza y salvaguardaron la integridad de las instituciones constitucionales fueron, precisamente, jóvenes leales.

Para rendirles homenaje, hoy los personifican sus herederos en el tiempo, alumnos de la Escuela de Caballería del Heroico Colegio Militar y efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

De esta forma, se recrean con respeto, los hechos históricos de 1920, acontecimiento nacional de arrojo y valentía que recordamos en el marco del Centenario del Ejército Mexicano.

Fue justamente Venustiano Carranza, quien hace un siglo publicó, el 19 de febrero de 1913, el decreto que creó el Ejército Constitucionalista para defender el Estado de Derecho y sus instituciones.

Así nació el Ejército Mexicano, enarbolando las banderas de la legalidad, la libertad y la democracia.

Siete años después, conscientes de este legado institucional, los cadetes del Colegio Militar escoltarían y protegerían al Presidente Carranza rumbo a Veracruz.

En ese trayecto, ante la amenaza de los rebeldes al orden constitucional, las escuelas que integraban ese plantel defendieron, con gallardía y heroísmo, al Titular del Ejecutivo, hasta hacer retroceder al enemigo, destacando en este hecho de armas la Escuela de Caballería.

Para los mexicanos, recordar nuestras gestas históricas es un acto de alto civismo, que nos permite recuperar las lecciones que, al paso de los años siguen siendo ejemplo para el presente y guía para el porvenir.

Una de esas enseñanzas es que nuestra Nación siempre ha avanzado cuando se logran acuerdos y pactos de amplio consenso. El mejor ejemplo ocurrió hace 96 años, cuando México definió su rumbo progresista, mediante un avanzado pacto social, el contenido en la Constitución Política de 1917.

Fue esa Ley Suprema, la que honraron los gallardos alumnos del Heroico Colegio Militar. Y aquí, en Tlaxcala, los de caballería, con destreza, blandieron el sable para defender el orden constitucional.

Hoy nuestro país, se mueve hacia el futuro con las reformas transformadoras acordadas e impulsadas en el Pacto por México. Un acuerdo político esencial, cuyas propuestas para elevar la calidad de vida de los mexicanos, están siendo discutidas y enriquecidas por el Congreso de la Unión.

Un pacto democrático y plural que está permitiendo actualizar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como nuestro andamiaje legal e institucional.

Nuestra Carta Magna, nuestra Constitución, es a la que nos sometemos todos los mexicanos y las instituciones que hemos construido. Por ello, en el marco de esta emotiva celebración, reitero que sólo el diálogo democrático y el respeto al Estado de Derecho, nos permitirán superar los desafíos que hoy enfrenta el país.

En nuestro tiempo, los adversarios para el desarrollo integral de la Nación son el hambre, la baja calidad educativa, la falta de empleo suficiente y, sobre todo, bien remunerado.

En la actualidad, tenemos que estar unidos y esforzarnos por elevar la productividad en todos los sectores, empezando por el Gobierno y los servicios públicos.

Hoy tenemos que librar la batalla en favor de la competencia económica y del crecimiento elevado, sostenido e incluyente.

En el presente, nuestra lucha es contra la pobreza y la desigualdad, contra la violencia y la impunidad.

En esta época, el compromiso que nos une debe ser el respeto irrestricto a la ley y, sobre todo, a los derechos humanos de todos los mexicanos.

Nuestras mejores armas están en las reformas transformadoras y en los programas públicos, alineados para atender las necesidades reales de todos los mexicanos.

En esa ruta, la Cruzada Nacional Contra el Hambre, las reformas constitucionales en materia Educativa, de Competencia Económica y Telecomunicaciones, lo mismo que la Reforma Financiera, son acciones que permitirán transformar a México en esta etapa de su historia.

Señoras y señores:

Con el ejemplo de nuestra historia y el valor de quienes la hicieron posible, refrendamos nuestra decisión de hacer de cada día el mejor tiempo para servir a la Patria.

Para nuestra generación, el sable para encarar los desafíos de México es la lealtad, la unidad y el compromiso.

Nuestra espada para superar los retos de hoy, está en el trabajo diario, la responsabilidad y el servicio a los mexicanos.

Este día, con la lección de los cadetes de 1920, los mexicanos nos aprestamos a la carga al sable contra los obstáculos que impiden a México detonar todo su potencial.

Muchas gracias.