-MODERADOR: En uso de la palabra al Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos Zepeda.

-GENERAL SALVADOR CIENFUEGOS ZEPEDA: Ciudadano Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina.

Licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública; señores integrantes del Gabinete Legal y Ampliado; distinguidos Gobernadores; Jefe de Gobierno del Distrito Federal, que hoy nos acompañan

Respetables damas que hoy nos honran con su presencia; invitados especiales; compañeros de armas.

Muy buenas noches.

Es un privilegio y un honor poder expresar en nombre de las mujeres y hombres que integran el Ejército Mexicano, el más sincero agradecimiento al Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de tierra, mar y aire, por el magno concierto y esta Cena de Gala que nos ofrece con motivo del Centenario de su creación.

Hoy, en este Palacio Nacional emblemático recinto, testigo de los acontecimientos más importantes de la historia mexicana, la empatía y el calor humano que se sienten, nos genera gran emoción, emoción que permanecerá en el recuerdo institucional, en lo colectivo y en lo individual.

El cariño y respaldo que a lo largo de una centuria nos ha dispensado el pueblo de México del que provenimos, es algo significativamente valioso que cada soldado en su momento atesora fervientemente.

1913 nos recuerda a todos, aquellos cruciales momentos que definieron el devenir de la Patria.

Hace 100 años surgió de la visión y del innegable impulso que concediera don Venustiano Carranza, el Instituto armado que apoyaría a la República nutrido del pueblo mismo y con base en los más altos preceptos de honor, lealtad e institucionalidad.

El proyecto demandaba a toda la Nación hombres de temple y fe inquebrantables, para asumir compromisos de trascendencia histórica. El panorama que tenían ante sí, era lograr consensos y conformar una Fuerza Armada que los sustentara, factores, ambos, imprescindibles para lograr la estabilización del país.

Esas fueron las grandes dimensiones y responsabilidades que sumieron los dirigentes políticos y los militares de los primeros años del siglo pasado, esfuerzos que se vieron respaldados por la sociedad en su conjunto, contribuyendo a cimentar, construir y consolidar al Instituto Armado, y con ello, dar viabilidad al proyecto Nacional.

En el ámbito castrense, la jerarquización del mando y el apego a la disciplina, constituyeron las acciones determinantes para que nuestros antecesores encontraran en la prevalencia de la Ley, su guía y el rumbo a seguir.

Los que ahora nos toca portar el uniforme de la República, reconocemos el firme esfuerzo llevado a cabo por quienes nos antecedieron para alcanzar tan sólidos propósitos.

Algunos, se encuentran aquí, esta noche, otros, cayeron en el cumplimiento de su deber, otros más nos han abandonado por lógica naturaleza. A todos, nuestro más sentido y justo reconocimiento por su aportación en la forja del actual Ejército.

A lo largo de estos primeros cien años, las Fuerzas Armadas, todas, no han escatimado aliento, ni voluntad en aras de cristalizar los anhelos nacionales, cultivando un estrecho acercamiento con la sociedad y sus autoridades.

El rasgo principal de ese espíritu, es la fraternidad y respeto que hoy prevalece en este Patio Central de Palacio Nacional, por cuyos espacios han caminado grandes Próceres que forjaron el destino del país.

Las Fuerzas Armadas permanentes del país, provenientes del pueblo, y a su pleno servicio, un reto hace un siglo, una realidad de nuestro tiempo.

La cena que hoy disfrutaremos, y el excelente concierto de gala que nos fue ofrecido hace un momento, son muestra evidente de buenas relaciones y franca apertura entre sociedad y Fuerzas Armadas.

Son muestra de lealtad recíproca y absoluta con nuestro Comandante Supremo, son también, muestra de respeto con los Poderes Legislativo y Judicial, y de cooperación y coordinación con los gobiernos estatales y municipales, dependencias gubernamentales y la sociedad misma.

A todos, les solicitamos que en el ámbito de su competencia, vigilen, observen, auditen y cuestionen el accionar diario de cada soldado, pero, también, que nos otorguen apoyo y confianza para el mejor cumplimiento de nuestras misiones generales: La defensa de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, y la garantía de la seguridad interior.

Un instituto armado fortalecido con el apoyo y la confianza de su ciudadanía y su Gobierno, es clave en la construcción del andamiaje que sostenga a México para consolidarse como potencia democrática.

Hoy, a través del diálogo, la sociedad mexicana busca lograr acuerdos, pactos y consensos; coexiste y unifica sus esperanzas por un futuro que otorgue a cada quien oportunidades de vida digna y desarrollo.

Mover a México a través de los cinco ejes de Gobierno, trazados por el Presidente de la República, así lo establecen.

El Presidente y su Gobierno han sabido estimular los acuerdos por encima de los disensos. Han podido formular y avanzar opciones ante las rupturas y los desencuentros.

Hoy, entre las fuerzas políticas propician la comunicación conciliadora en aras de la coincidencia de las partes, con un objetivo común: México.

La vida política nacional cruza por una etapa de renovación que se auspicia por medio de la comunicación, el debate y los compromisos. Los soldados nos adherimos a esta visión en pos de consolidar nuestro régimen democrático.

Con este ambiente que nutre la voluntad nacional, celebramos 100 años de existencia, sabedores de la fortaleza que tienen estos importantes signos para abrir las puertas de la posibilidad y la alternativa, del deseo y el anhelo.

Agradezco a todos su importante compañía en este majestuoso escenario en honor al Ejército de México, al Ejército de los mexicanos, a nuestro Ejército.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto:

Deseo destacar significativamente el reconocimiento dispuesto por usted en esta ocasión, cumplido con gran esmero por nuestro Secretario de Educación Pública, el licenciado Emilio Chuayffet Chemor, y las entusiastas personalidades que lo auxiliaron.

Los generales, jefes, oficiales, cadetes, clases y soldados, reiteramos nuestra más elevada gratitud por la deferencia de incluir en la agenda del día este acto inédito, de gran relevancia que mucho nos dice del aprecio por sus tropas.

Permítanos corresponderle con nuestra lealtad, entrega, pasión y compromiso por este gesto que nos motiva y enaltece. Por la gran Nación donde hemos nacido y que representa nuestro vértice de nobles anhelos, por el avance del porvenir y bienestar de todos, y por cada uno de los mexicanos de bien que se esfuerzan por un México mejor, por México.

Muchas gracias.