Muchas gracias.

Nuevamente, saludo con respeto a toda esta distinguida concurrencia.

De manera particular, al Presidente y Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y de Senadores, respectivamente.

Al señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; a los señores integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República.

De manera muy señalada, quiero saludar con respeto y apreciar y agradecer su presencia a los señores Gobernadores de todas las entidades del país que hoy están aquí presentes, en un acto que es, insisto, fundamental, y más cuando logremos generar una mayor coordinación y sinergia a favor de la cultura de la Protección Civil.

Quiero saludar a los representantes de las distintas organizaciones de la sociedad civil que se dan cita y que participan desde distintas trincheras, desde distintos espacios en apoyo y en favor de esta cultura de la Protección Civil y cuando ha sido necesaria su participación.

Quiero saludar, también, a Secretarios, Directores de Protección Civil de las distintas entidades de la República Mexicana que participan de este esfuerzo nacional en favor de la Protección Civil.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Quiero, antes de dar inicio al mensaje que quiero compartirles, agradecerle, también, a Roberto Villalba, quien es el Jefe del Área de Protección Civil de la Presidencia de la República, la explicación que al inicio de este evento diera y quizá muchos se preguntaron: de qué se trata.

Y es simplemente aquí una variable o una práctica que debiera ser común en todos los actos públicos que lleváramos a cabo. Sea parte del evento o antes del evento cuando la concurrencia esté ya reunida para que en cualquier acto, en cualquier evento, como lo hiciera aquí el encargado de Protección Civil de la Presidencia, les explicara en caso de una alerta sísmica qué debiéramos hacer si ésta tuviera lugar durante el desarrollo de este evento.

Son de estas prácticas, que forman parte de la cultura de la Protección Civil que, yo estoy seguro, no vemos de manera cotidiana y debiéramos acostumbrarnos a ellas.

Deberían ser parte de nuestro diario actuar, sobre todo en los eventos cívicos, de informar a la sociedad que participa o a quienes concurren a distintos actos, qué hacer en caso de una alerta temprana, una alerta sísmica o una señal de emergencia; qué hacer para que no se genere pánico, haya orden y podamos poner a salvo la vida de quienes concurren a distintos actos, ante emergencias y con ello, simplemente con ello quiero ilustrar lo que nos falta hacer.

Uno de los tantos aspectos que debiéramos tener presentes, y como muchos otros, precisamente en favor de la Protección Civil.

Un tema que pareciera se sembrará en nuestra cultura, a partir del sismo de 1985, en donde, sin duda, hemos avanzado, pero aún nos falta mucho por hacer. Y más en esta mayor coordinación que debemos tener entre órdenes de Gobierno, para asegurar las mejores condiciones de prevención ante eventuales desastres.

Ante emergencias, fenómenos naturales y situaciones de riesgo, la Protección Civil se ha convertido en un valioso mecanismo para poner a salvo miles de vidas.

Desde su fundación, hace 27 años, el Sistema Nacional de Protección Civil ha contribuido a generar mejores condiciones para la seguridad de los mexicanos.

Debido a la importancia que tiene para el cuidado de nuestra población, la Protección Civil ocupa un lugar prioritario en la agenda de esta Administración. Y prueba de ello, es la instalación de este Consejo Nacional que, por primera vez, se realiza en el país.

Este Consejo Nacional de Protección Civil que hoy está aquí, reunido con la representación de distintos órdenes de Gobierno, de los titulares de distintos órdenes de Gobierno, de los distintos poderes, en un solo objetivo: encontrar coordinación y asimilación de esfuerzos compartidos en favor de la Protección Civil.

En el Gobierno de la República tenemos muy claro que un deber irrenunciable del Estado es crear condiciones de seguridad y protección para sus habitantes. Y en este propósito, es indispensable promover la coordinación y articulación de los esfuerzos institucionales.

De ahí, la importancia de este órgano colegiado que agrupa y coordina las responsabilidades de los tres órdenes de Gobierno en materia de Protección Civil.

En nuestra historia reciente, México ha sufrido el embate de diversos fenómenos que han afectado la vida de miles de familias mexicanas y que han cimbrado la más profunda conciencia nacional.

Los sismos ocurridos el 19 y 20 de septiembre de 1985 siguen presentes en nuestra memoria y en nuestros corazones. Los fenómenos climatológicos como Gilberto, Paulina, Stan o Wilma, así como las inundaciones que se han registrado en Tabasco, en Chiapas, nos recuerdan la fuerza de la naturaleza y sus devastadores efectos.

Ante circunstancias como éstas, los mexicanos hemos respondido con humanismo y solidaridad, uniendo capacidades y esfuerzos para salir adelante.

De manera especial quiero reconocer en esta oportunidad, el respaldo incondicional que siempre, invariablemente, han mostrado nuestras Fuerzas Armadas.

El Ejército Mexicano y la Marina han estado al lado de la población en los momentos más críticos. Ante cualquier circunstancia han puesto su capacidad, lealtad y profesionalismo al servicio de México.

Y también quiero reconocer el compromiso social de los distintos cuerpos de rescate, entre ellos, la Cruz Roja Mexicana, que han participado de manera altruista en labores de auxilio a la población, y de otras organizaciones que participan precisamente cuando se presenta un desastre, y que con gran espíritu de solidaridad para con los mexicanos se aprestan a servir y apoyar a quienes más lo están necesitando.

A todas estas organizaciones les quiero expresar mi reconocimiento por el trabajo que han realizado en favor de miles de mexicanos, a quienes han salvado su vida y más por el compromiso que han aquí expresado, en quien está representado, en don Roberto, quien ha expresado en nombre de la sociedad civil un compromiso pleno para adherirse a este esfuerzo institucional y entre todos podamos generar mejores condiciones en favor de la Protección Civil.

Muchas felicidades y gracias por este apoyo.

No obstante las dificultades que hemos enfrentado, cada fenómeno natural o contingencia nos han dejado también grandes lecciones. Lo más importante es que no siempre podemos predecir cuándo, dónde, ni cómo se va a presentar una catástrofe.

Pero lo que sí podemos hacer es prepararnos y estar alertas en todo momento para responder con rapidez, oportunidad y eficiencia ante cualquier eventualidad.

Es cierto, tampoco podemos modificar los ciclos naturales del planeta. Pero, en cambio, sí podemos mitigar los riesgos asociados a estos fenómenos.

Éste es el paradigma que se está siguiendo a nivel mundial y es el que habremos de aplicar durante esta Administración. La clave para lograrlo es la prevención del riesgo.

Esto significa diseñar y mejorar las políticas públicas para reducir los efectos colaterales de cualquier contingencia.

Actualmente contamos con una mayor capacidad tecnológica, que nos da la posibilidad de construir infraestructura más resistente o, incluso, alertarnos minutos, sólo unos minutos antes, de que eventualmente se presente un desastre.

Ello ha evitado que una fuerte lluvia o un temblor se conviertan en una actividad natural en una verdadera catástrofe o desastre.

Igualmente, se ha demostrado que factores como la degradación ambiental, la pobreza y el crecimiento urbano mal planificado, aumentan considerablemente el daño ocasionado por los desastres.

Tenemos que estar conscientes de ello y evitemos construir el riesgo. Hagámonos responsables, todos, de un ordenamiento territorial planificado y seguro, que tome en cuenta las vulnerabilidades a las que estamos expuestos.

México está obligado a reorientar los esfuerzos, de Protección Civil en materia de prevención y mitigación de riesgos en el impacto de los desastres.

Las cifras internacionales son claras. Déjenme compartirles este dato, que es verdaderamente revelador, de lo que significa no hacer una adecuada planeación y una acción constante, en favor de la prevención y de la mitigación de riesgos.

Por cada peso que se invierte en obras y acciones preventivas, de acuerdo a cifras internacionales, se ahorran 7 pesos en obras y acciones de reconstrucción. Pero lo más importante de la prevención no es el impacto económico, sino que brinda la posibilidad de salvar vidas y proteger el patrimonio de miles de familias.

En este sentido, en el marco de la instalación del Consejo Nacional de Protección Civil, quiero instruir a la Secretaría de Gobernación a implementar las siguientes medidas de prevención, como área encargada del Gobierno de la República, precisamente de coordinar los esfuerzos para la Protección Civil.

Primera. Crear y operar el Sistema Nacional de Alertas, que nos permita contar con información, en tiempo real, para aumentar la seguridad de los mexicanos en situaciones de inminente peligro.

Segunda medida. Iniciar la operación de la Estrategia México Seguro ante Desastres, a fin de contar con infraestructura nacional, con mayor capacidad de resistencia, ante los fenómenos naturales.

Tercera. Iniciar una extensa campaña de difusión de la cultura de la prevención y la Protección Civil, con especial énfasis en los habitantes de las zonas más vulnerables.

Cuarta medida. Actualizar el Atlas Nacional de Riesgos para transformarlo en un instrumento más útil en la planeación del desarrollo y, sobre todo, el ordenamiento territorial.

Quinta. Implementar un Programa Nacional de Respuesta a Siniestros, Emergencias y Desastres que permita la acción oportuna y coordinada de los tres órdenes de Gobierno.

La Coordinación Nacional de Protección Civil diseñará los protocolos de acción para la atención de desastres, en colaboración con las distintas unidades gubernamentales.

Así como tenemos que tomar acción y medidas, de parte de todos los órdenes de Gobierno para la prevención de desastres, es igual de importante el que tengamos protocolos debidamente diseñados y asimilados, que a todas las unidades gubernamentales y órdenes de Gobierno nos permita actuar ante cualquier desastre con prontitud y celeridad.

Que nos permita tener claramente identificados cuáles son los insumos que cada unidad gubernamental tendrá que aportar, precisamente para cuando en la eventualidad de un desastre, que nadie quiere que ocurra, pero que no estamos exentos de ello, podamos actuar con rapidez y de manera organizada, con los elementos que cada unidad deba de aportar para la debida actuación, insisto, coordinada, rápida, oportuna y, sobre todo, en un mismo frente.

Y evitemos, como ha ocurrido ante distintos siniestros, la actuación de cada una de las unidades gubernamentales, cada quien por su lado, y buscando siempre con espíritu solidario dar respuesta, pero sin la debida y adecuada coordinación.

Insisto, creo que una de las tareas fundamentales que dará pie la instalación de este Consejo Nacional de Protección Civil será, precisamente, seguir trabajando la cultura de la Protección Civil en las medidas de prevención, como las ya señaladas, y tener claramente identificados, insisto, asimilados, y esto quiere decir que todos tengamos conciencia clara, precisa, de qué debemos hacer en caso de un siniestro, a partir de los protocolos que correrá a cargo de la Coordinación de Protección Civil definir, identificar y demandar o pedir de cada una de las unidades gubernamentales y órdenes de Gobierno la debida preparación para tener la respuesta oportuna y acertada ante la eventualidad de cualquier siniestro que se presente.

Sexta medida. Crear cinco regiones con representación nacional de Protección Civil con el objetivo de fortalecer la coordinación interinstitucional entre los diversos sistemas existentes.

Esto en total congruencia con las cinco regiones que para la seguridad pública, también hemos ya identificado y en la que venimos trabajando.

En estas seis medidas nos permitirán consolidar a la Protección Civil en México como una fuerza preventiva y con mayor capacidad de respuesta.

Éste me parece debe ser el enfoque que debemos dar en los próximos años para tener con toda claridad medidas de prevención y capacidad de tener una respuesta inmediata ante cualquier siniestro.

Señoras y señores:

Un sistema de Protección Civil moderno, ágil y eficiente es aquel que cuenta con protocolos de actuación antes, durante y después de la situación de emergencia.

En este compromiso, el Gobierno de la República empleará esfuerzos y recursos, a fin de contar con modernos sistemas de prevención de riesgos y desastres.

Seguiremos promoviendo y fortaleciendo la coordinación entre Gobiernos, instituciones y sociedad civil para crear sinergias que nos permitan servir de mejor manera a la población.

La lección es evidente: tenemos que prepararnos mejor para evitar riesgos que lastimen a las familias mexicanas.

Confío en que a la participación de cada uno de ustedes al interior de este Consejo Nacional será fundamental para fortalecer las acciones de Protección Civil en todas las regiones del país, en todas las entidades de nuestra República Mexicana y en el lugar o cualquier espacio, por más recóndito que se ubique, de nuestra geografía nacional.

Estamos a tiempo de construir las bases de un México menos vulnerable y más seguro en el futuro. La vida, el patrimonio y la seguridad de los mexicanos así nos lo demandan.

Hago votos porque los trabajos a que hoy convoca la instalación de este Consejo Nacional de Protección Civil realmente rindan frutos en favor de México y de todos los mexicanos.

Muchas gracias.