-MODERADOR: En uso de la palabra el Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso, quien procederá a la Instalación del Comité Nacional de Productividad.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO: Muchas gracias, señor Presidente.

Muy buenos días.

Muy buenos días a todas y a todos.

Me permito informar, señor Presidente, que en virtud de que la Secretaría Técnica ha constatado la asistencia de la totalidad de los vocales, ya sean titulares o suplentes del Comité Nacional de Productividad, existe quórum para esta sesión, por lo que queda formalmente instalado el Comité, en términos de los Artículos 1º y 2º Transitorio del Decreto por el que se establece el Comité Nacional de Productividad.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Corresponde la siguiente intervención al Secretario del Trabajo y Previsión Social, licenciado Alfonso Navarrete Prida.

-SECRETARIO ALFONSO NAVARRETE PRIDA: Con su permiso, señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Compañeros Secretarios de Estado; distinguidas personalidades que forman parte del Comité Nacional de Productividad; dirigentes e integrantes del movimiento obrero organizado de México; don Joaquín Gamboa, muchas gracias por acompañarnos.

Señoras y señores representantes del sector patronal de México; don Claudio X. González; muchas gracias por estar aquí presente.

Muy apreciables Rectores y directores generales de reconocidas instituciones académicas y de investigación; respetables representantes de organismos internacionales acreditados en México; don Thomas Wissing, mil gracias por estar aquí, con nosotros, el día de hoy.

Apreciables representantes de los medios de comunicación; señoras y señores.

En estricto cumplimiento al mandato establecido en la Ley Federal del Trabajo, y como lo comprometiera el Presidente Enrique Peña Nieto, el pasado 1º de mayo, hoy estamos reunidos para instalar el Comité Nacional de Productividad.

Con este evento, señor Presidente, se confirma que los mexicanos estamos empeñados en lograr la transformación a fondo, de la que habló usted en la presentación del Plan Nacional de Desarrollo y se confirma que en México existe un clima propicio para el diálogo, la colaboración y la suma de esfuerzos.

Lograr el México próspero al que todos aspiramos sí está al alcance. Sí es posible fortalecer los mercados internos, promover la generación de empleos de calidad, alentar la productividad de los trabajadores y la competitividad de las empresas, mejorar las condiciones salariales y el nivel de vida de los mexicanos, lograr la inclusión laboral y, desde luego, la social.

La productividad debe enmarcarse en la fórmula ganar-ganar, donde gana la empresa y gana el trabajador. El esquema es productividad con beneficios compartidos. Gana el país en competitividad y, con ello, ganamos todos.

Celebramos la instalación de este Comité porque ello es muestra indiscutible de que este Gobierno y en el país hemos colocado a la productividad como el eje Rector de la estrategia, para llevar a México a su máximo potencial de desarrollo.

De manera señalada, reconocemos, señor Presidente, su iniciativa y su determinación para emprender, desde ahora, y sin mayor dilación, la instrumentación de estrategias y acciones encaminadas al fomento de la productividad.

Porque no podemos retardar, aún más, el despegue del país y seguir condenando a más generaciones de mexicanos a la pobreza, al desempleo, el atraso y la marginación.

El Comité Nacional de Productividad, que habrá de ser replicado en las entidades federativas y el Distrito Federal, será un importante espacio de reflexión, análisis, elaboración de diagnósticos, creación de escenarios, formulación de opiniones y diseño de soluciones para incrementar la productividad económica, no sólo la laboral.

La representación de cada uno de los vocales e integrantes del Comité es particularmente significativa, porque encarna a los factores de la producción, a la academia, al sector público, al privado, al social y a la inteligencia del país, en fin, a los motores que habrán de permitirnos alcanzar este gran objetivo nacional.

Éste es el primer paso para recuperar el terreno perdido, porque, como bien se ha dicho, generaciones de mexicanos hemos pagado un alto costo social por los bajos niveles de productividad, que han limitado el potencial de crecimiento de la economía en las últimas tres décadas.

Por ello, para hacer frente al desafío de democratizar la productividad, es una tarea que no puede esperar. Se trata de una tarea que requiere de gran visión y, sobre todo, de voluntad para transformar políticas e instituciones, para impulsar el desarrollo integral y sustentable del país.

En suma. Se trata de poner en marcha una auténtica política de Estado que integre la más amplia participación social y encamine toda la energía y todo el talento de los mexicanos para alcanzar esta gran meta nacional.

Con la instalación de este Comité como órgano consultivo y auxiliar del Ejecutivo Federal y de la planta productiva del país, se establece una ruta clara, funcional y oportuna para impulsar la productividad en las empresas, la productividad de los trabajadores y la competitividad de la economía.

Estamos ciertos que detrás de cada integrante y vocal de este Comité está una sólida institución que respalda con experiencia y compromiso el desarrollo del país.

Tienen un asiento en este Comité muy autorizadas voces de la academia, que habrán de discernir con el sector patronal y el sindical sobre la pertinencia de los planes y programas de estudio de los niveles medio superior y superior para atender la problemática y la insuficiencia de perfiles adecuados a los puestos de trabajo.

En México, el 40 por ciento de los empleadores considera que el personal a su cargo no tiene las calificaciones correctas para desempeñar el puesto que necesitan.

La innovación, la investigación básica y aplicada, la generación de patentes, la incorporación a los centros de trabajo de nuevas tecnologías, deben ser parte de la cultura de la productividad.

No es gratuita aquí la presencia de instituciones que se significan por sus avances y aportaciones en la materia.

La propuesta de normas técnicas de competencia laboral y los procedimientos para la evaluación, acreditación y certificación serán tarea fundamental de este Comité.

La práctica laboral y la capacitación de un importante número de trabajadores, les han brindado las herramientas teóricas y prácticas para desempeñar con alto nivel de eficiencia su trabajo.

Pero las opciones de ascender al interior de la empresa o buscar mejores oportunidades laborales, se ven limitadas porque en México no contamos con documentos que acrediten ese conocimiento.

En consecuencia, es imprescindible certificar competencias para mejorar la condición laboral de cientos de trabajadores, y a ello habremos de abocarnos. Por ello, en esta gran cruzada nacional, desde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social impulsaremos la productividad en las micro y pequeñas empresas, con programas específicos y capacitación en coordinación con la Secretaría de Economía.

Detonaremos el Programa de Certificación de Competencias con las autoridades educativas. Impulsaremos la inclusión de cláusulas de productividad en los centros colectivos de trabajo como ha sido la instrucción del Presidente de la República. Y estamos diseñando el portal de la productividad que deberá estar en marcha en las próximas dos semanas.

Contamos ya con indicadores para medir la productividad laboral que se publican trimestralmente en un importante trabajo realizado con el INEGI, por primera vez en el país.

Por primera ocasión tendremos indicadores precisos por región, por ciudad, por localidad de los grados de competitividad de todos los factores de la producción involucrados en el país en las diferentes ramas.

Con ello, estaremos dando pasos firmes en la gran tarea que nos ha convocado el Presidente Enrique Peña Nieto, de edificar juntos una sociedad más próspera, segura e incluyente.

Con ello, estaremos transformando a la productividad en una auténtica plataforma para mover a México por la senda del crecimiento sostenible y la prosperidad.

Con ello, estaremos dando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, la garantía de mayores oportunidades de progreso, desarrollo y bienestar.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Interviene a continuación el Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, licenciado Gerardo Gutiérrez Candiani.

-LIC. GERARDO GUTIÉRREZ CANDIANI: Muy buenas tardes tengan todos ustedes.

Saludo con afecto al señor Presidente de la República, Enrique Peña Nieto; al doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda y Crédito Público; al licenciado Alfonso Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y Previsión Social; al Diputado Carlos Aceves del Olmo, Secretario General Sustituto de la CTM; al Senador Isaías González, Secretario General de la CROC; por supuesto, a nuestro Rector, al señor José Narro Robles, Rector de la UNAM; a todos ustedes, también, miembros de este Comité de la Productividad; a los líderes sindicales; a todos ustedes, señoras y señores:

Muy buenas tardes.

A nombre del Consejo Coordinador Empresarial expreso el reconocimiento de nuestro sector al señor Presidente de la República por la constitución del Comité Nacional de Productividad.

Asumimos nuestra participación en el espacio de representación y concertación que hoy se abre como un compromiso con los trabajadores, las empresas, el Estado en su conjunto y con todos los mexicanos.

Señor Presidente:

Reiteramos que cuenta con todos los empresarios de México en el llamado que ha hecho para mover al país, para edificar una Patria más próspera e incluyente.

Como sector hoy estamos unidos, comprometidos y organizados en torno a la agenda por México que consensuamos para cumplir con la responsabilidad que nos corresponde.

Acudimos a este Comité con la firme voluntad de poner todo lo que está de nuestra parte a fin de que sea un organismo eficaz para generar equilibrios, acuerdos y compromisos. Un impulsor de propuestas e iniciativas consensuadas del Gobierno, trabajadores, la academia y los empresarios.

Que de aquí salgan sinergias que contribuyan para que el momento mexicano del que se habla en todo el mundo sea punto de inflexión para que México despegue.

En el sector empresarial mantenemos una visión optimista a mediano y largo plazo, este año podemos crecer más del 3.5 por ciento, contamos con los fundamentos y medidas disponibles para lograrlo, pero el gran reto es la construcción del futuro, crear condiciones para un crecimiento más sólido, sostenido e incluyente, seis por ciento anual con un millón de empleos formales por año.

Lo que exige el momento es apostar por México, merecemos y podemos superar tres décadas de estancamiento estabilizador en que no hemos logrado crecer más del 2.4 por ciento anual en promedio, a que podemos construir un proyecto de desarrollo que nos una y nos dé un rumbo fijo, por encima de nuestras diferencias, a aprobar las grandes reformas que el país requiere.

En la medida que este Comité trabajemos con ese compromiso estaremos haciendo un gran servicio a la Nación.

Como lo ha dicho el economista Paul Krugman: La productividad no lo es todo, pero en el largo plazo es casi todo.

El reto es claro: revertir una tendencia de más de tres décadas en las que nuestra productividad registra una tasa de crecimiento promedio negativa.

Saludamos el interés que el Gobierno de la República y las fuerzas políticas han puesto en este ámbito, como se refleja en el Plan Nacional de Desarrollo, en el Pacto por México y las reformas que se han logrado.

El sector empresarial confirma su respaldo al Pacto por México, porque estamos seguros de que no beneficia sólo a algunos, sino a toda la Nación.

Que lo que hoy iniciamos no quede en buena disposición. Hay que hacer que las cosas sucedan. De este Comité debe emerger una estrategia viable, con responsabilidades concretas para cada uno de los actores.

Tenemos que acortar la brecha entre un sector altamente competitivo, ligado al mercado externo y responsable de dos tercios del crecimiento nacional y millones de agentes económicos de baja productividad y recursos limitados para desarrollarse.

Hay que diseñar una política industrial eficaz para impulsar encadenamientos productivos que incrementen el contenido nacional de las exportaciones.

Reiteramos el llamado a una gran cruzada para la formalización económica, con incentivos, apoyos y políticas. Seis de cada 10 trabajadores y al menos la mitad de los establecimientos económicos que operan en México se desenvuelven en la informalidad, donde las inversiones, el empleo y los activos rinden alrededor del 30 por ciento menos en promedio que las del sector formal.

Es primordial que las reformas estructurales a discutir en los próximos meses, como la hacendaria, la energética y la financiera, sean de fondo y no se limiten a soluciones superficiales o parciales.

En esa medida, podremos potencializar la inversión, facilidades para la formación y la productividad y motores económicos, con un efecto multiplicador del empleo.

Debemos asegurar una implementación eficiente de la Reforma Laboral; promover una política de mayor integración productiva regional en el marco del TLCAN, el TPP y la Alianza del Pacifico, y seguir invirtiendo en educación.

Hay que materializar la reforma constitucional y generar un Acuerdo Nacional por la Calidad de la Educación. Mecanismo de seguimiento e implementación donde participe el Estado mexicano en su conjunto, con todos los sectores de la sociedad.

Al mismo tiempo, debemos relanzar la vinculación Gobierno- empresas-escuela, para dar un fuerte impulso al capital humano, la capacitación y la innovación.

Despejemos los obstáculos a la inversión, con un proyecto ambicioso de inversiones público-privadas en áreas como la infraestructura. Hay múltiples opciones para reforzar el mercado interno, entre ellas, mecanismos para que el gasto y la inversión pública tengan proyección transexenal y evitar cualquier subejercicio.

Sobre estas bases, hacemos la propuesta de legislar e instituir los presupuestos públicos multianuales para proyectos prioritarios en infraestructura.

Señor Presidente.

Estimados amigos:

Se ha estimado que tan sólo con mantener el paso del crecimiento de la productividad de Estados Unidos en dos décadas, nuestro PIB per cápita sería el doble del actual.

Éste es el alcance de los trabajos que iniciamos: generar un ingreso per cápita de 25 mil dólares, cambiando la realidad del país en los próximos 15 años.

Enhorabuena por esta gran iniciativa y que el Comité Nacional de Productividad sea un instrumento efectivo para cerrar filas por el progreso de México.

Hoy, a los mexicanos se nos presenta la disyuntiva de elegir entre la inercia o evolucionar como Nación.

Vivamos y construyamos el futuro en función de nuestras necesidades, aspiraciones y potencialidades, y no de las limitaciones del momento.

Apostemos por la productividad, por un país renovado, justo, libre y de oportunidades para todos.

México cuenta con sus empresarios y los empresarios con México.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Escuchemos la intervención del Secretario General Sustituto de la Confederación de Trabajadores de México, Diputado Carlos Aceves del Olmo.

-DIP. CARLOS ACEVES DEL OLMO: Muy buenas tardes a todas y todos quienes hoy están invitados a este histórico evento.

Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; licenciado Joaquín Gamboa Pascoe, Secretario General de la CTM y Presidente del Congreso del Trabajo; doctor José Narro Robles, Rector de la Universidad Autónoma de México.

Doctor Luis Videgaray, Secretario de Hacienda y Crédito Público; licenciado Gerardo Gutiérrez Candiani, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial; licenciado Alfonso Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y Previsión Social del Gobierno de la República.

Un saludo fraterno a los señores representantes de las distintas organizaciones empresariales y sindicales de nuestro país.

Convergen hoy aquí todo tipo de ideales y eso es bueno para México; tenemos que hacer una mística de coincidir, y no de disentir.

Amigas y amigos todos.

Es un privilegio estar aquí hoy en la instalación del Comité Nacional de Productividad que emana de las recientes reformas a la Ley Federal del Trabajo en sus artículos 153K y 153I, que lo mandatan.

Por primera vez, en este proyecto, no será el esfuerzo de los trabajadores en quien recaiga la responsabilidad de los resultados como históricamente ha sido, sino del conjunto de acciones de empresarios, de Gobierno, de la academia, que necesariamente pasa por la capacitación constante de las y los trabajadores sin distinción de género, y las mejoras tecnológicas en las actividades productivas.

El trabajo digno fue establecido por la Organización Internacional del Trabajo como el eje de los esfuerzos institucionales para lograr el respeto de la dignidad humana de los trabajadores, la no discriminación y la seguridad social, independientemente de las formas de contratación.

El salario remunerador que es un viejo anhelo del sector obrero mexicano, la capacitación continua para el incremento de la productividad con beneficios compartidos, y condiciones de seguridad y salud para prevenir riesgos en el trabajo, todo esto es parte del documento que contiene el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Los resultados de este enorme paso que hoy se da, también ayudarán para que aumenten las posibilidades de mayores montos de crédito a los trabajadores, para adquisición de viviendas y otros satisfactores, que redundarán en una mejor calidad de vida para ellos y sus familias.

Asignatura pendiente es la de diseñar un proyecto de seguro de desempleo y coordinar, en este Comité, su implantación.

En el marco de los foros de consulta para integrar el Plan Nacional de Desarrollo, cito: Sin duda, si queremos crecer, si queremos elevar el nivel de vida de la población que mexicanas y mexicanos ganen más por su trabajo, debemos atender el enorme reto de la productividad.

No hay indicador económico más importante para explicar el desempeño de los países que han podido superar la pobreza de manera sostenida, que el de la productividad.

Si queremos que a través de la productividad se eleven los salarios reales de la gente, es decir, que las y los mexicanos ganen más por su trabajo, debemos lograr lo que el Presidente de la República ha dicho reiteradamente, no sólo debe crecer la productividad, se debe democratizar.

Necesitamos productividad en todas las regiones del país, desde luego, incluyendo las más marginadas. Necesitamos productividad no sólo en el sector formal, sino formalizar la economía para elevarla, y ahí cierro la cita del documento del Pacto de 2013 a 2018.

Atención especial, aparte, merecen las PyMES, pequeñas y medianas empresas. Representan entre 80 y 85 por ciento del empleo formal en México, dice el INEGI. Y, desde luego, para ese sector se requieren apoyos financieros, tecnológicos y humanos.

En las PyMES hay empresarios heroicos, que muy frecuentemente se encuentran en la disyuntiva de que a quién le pago: a Hacienda, a INFONAVIT, al Seguro Social o a los trabajadores.

Y digo heroicos, porque son gente que recibió como herencia de sus padres o de sus abuelos empresas que siguen teniendo la misma maquinaria de hace 50 años, y que no tienen tecnología de punta y que es imposible que en un plan para impulsar la productividad tengan resultados con los mismos elementos que tienen. Y estoy hablando de más del 80 por ciento de los trabajadores y de las empresas en México.

Implantar una política que ayude a que sobrevivan, no es una política de regalar. Es una política de planear qué se puede hacer con todas estas empresas, cómo se puede hacer para que hagan grupos de empresas de la misma rama.

A lo mejor en algunos casos les conviene cambiar del material que están haciendo, importarlos y venderlos, pero es un problema que a mí me preocupa mucho, y creo que a todo el sector obrero y creo que a todos los que estamos aquí nos debe preocupar.

El Comité Nacional de Productividad, un gran paso y la siembra de una semilla que ojalá germine. El diálogo social, que es importante, es que en este evento estemos sindicatos, empresarios, Gobierno y academia.

Hay experiencias probadas. Doy dos ejemplos de diálogo social que han tenido resultados muy significativos para todas las partes, entendiendo como diálogo social las constantes comunicaciones que existen entre el Estado, los empresarios, los sindicatos y la academia.

Las experiencias probadas son: En 1936, hace muchos años, con el Pacto de Matignon, en Francia, y España, en 1977, con lo que incluyó en el Pacto de la Moncloa, por cierto hoy con grandes problemas económicos de coyuntura, pero aún en estas condiciones sigue funcionando ese diálogo social, tratando de encontrar vías de solución para ese país.

Las y los trabajadores de México, esperanzados en los resultados, en lo que hoy aquí convenimos, empeñamos nuestra palabra de cumplir con los acuerdos. Es deseable y fundamental que todos hagamos la tarea que nos compete.

Señor Presidente:

Con certeza le digo que este pacto también moverá a México.

Viva México unido.

Muchas gracias.

-MODERADOR: En uso de la tribuna, el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor José Narro Robles.

-DR. JOSÉ NARRO ROBLES: Buenas tardes tengan todas y todos ustedes.

Señor Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Licenciado Enrique Peña Nieto.

Señores Secretarios; señores integrantes de este Comité Nacional de Productividad; señores legisladores y representantes de los sectores obrero y patronal; señores Rectores y titulares de las instituciones de educación superior presentes; señoras y señores

Celebro la instalación de este Comité, que tiene la tarea de proponer acciones para mejorar la productividad nacional, para fortalecer nuestra economía y para impulsar la generación de empleo. Agradezco la invitación formulada a la Universidad de México para formar parte del mismo.

En el Plan Nacional de Desarrollo se reconoce que no hay fórmulas infalibles para promover el progreso de las naciones y que la productividad es un asunto de carácter transversal que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad: los económicos, los productivos y los sociales; esto explica su relación con la democracia.

Por ello, me gustaría que ahora que inician los trabajos de este Comité, se haga bajo la premisa de que hay mucho que cambiar. Que si ocupamos un lugar mediano entre las naciones en materia de competitividad, se debe, entre otras razones, a que no hemos puesto, como país, suficiente atención a la educación de la población, a que no hemos ampliado con suficiencia las capacidades científicas y tecnológicas, y a que la innovación no ha ocupado, hasta ahora, un papel destacado en las políticas públicas.

Cómo tener mejores capacidades productivas y competitivas, cuando en materia educativa estamos lejos de vencer atrasos seculares. Los más de 30 millones de afectados por esta condición, dentro de ellos los cinco y medio millones de analfabetos y los casi ocho millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, la mayoría mujeres, así lo constatan.

Es cierto, la educación no es el viaje al progreso, es sólo el pasaje requerido para hacer la travesía y llegar a ese destino. También lo es que, sin ella, el porvenir se disuelve en el aire. En la educación de calidad residen muchas claves.

Cómo avanzar sustancialmente cuando nuestra inversión pública en ciencia no ha alcanzado medio punto del PIB, en tanto que el promedio de América Latina es de casi 0.7 por ciento. Celebro, señor Presidente, que ahora exista el propósito de revertir esta situación que nos ha rezagado respecto de países que, hace apenas algunos lustros, tenían indicadores inferiores a los nuestros, y que ahora son líderes debido a sus políticas en favor de la educación, la ciencia y la innovación.

Es momento de diseñar nuevas estrategias, de plantear metas ambiciosas, de mirar lejos y muy alto. Es momento de hacer paráfrasis del poeta y tomarle la palabra. Es tiempo de preguntarnos: qué sería de nosotros de no existir las ilusiones, qué sería de la sociedad si el hombre no hubiera inventado las utopías. Es tiempo de salir del marasmo, de renunciar al pesimismo, de trabajar por el progreso de nuestro país, de hacerlo todos juntos.

En la actualidad es complicado incrementar los niveles de productividad, si no se mejora sustancialmente en los renglones referidos. Sin ciencia y tecnología propias, sin educación superior de calidad para la mayoría de nuestros jóvenes, y sin esfuerzos exitosos para impulsar la inventiva y la creatividad, México no tendrá una economía realmente competitiva.

Por otra parte, me parece muy bien que den principio los trabajos de este Comité, con el reconocimiento establecido en el Plan Nacional de Desarrollo, de que la búsqueda de un mayor crecimiento económico y de la productividad, son sólo el medio para alcanzar mejores niveles de vida, para superar la desigualdad y disminuir los alarmantes niveles de pobreza que terminan afectando a todos.

Estoy convencido de que éste es un enfoque acertado porque, como la historia lo ha mostrado, el puro crecimiento de la economía no significa en automático un mejor nivel de vida para todos. Sólo con ello no se resuelven los problemas derivados de la mala distribución del ingreso y, por tanto, no se pueden liquidar las abismales desigualdades que padecemos desde siempre.

Es por esto que requerimos de bases productivas sólidas, de la mano visible del Estado, de la concreción de políticas sociales, industriales y redistributivas. Los mercados solos no tienen esas capacidades; la coordinación entre Gobierno, trabajadores empresarios e instituciones de educación superior puede mucho más.

Señor Presidente:

El trabajo es una de las condiciones de la vida humana. Tiene una característica paradójica: puede funcionar como motor del cambio, pero también como retén del desarrollo. Es así que la tarea más importante que puede tener este Comité, consiste en poner en el centro de las discusiones todos los elementos que participan en él, y en particular a los trabajadores.

Al respecto conviene citar a Albert Camus en su ensayo sobre el mito de Sísifo, quien nos recuerda que los dioses impusieron el castigo de rodar una piedra hasta la cima de una montaña donde, al llegar, caía sólo para que el personaje iniciara de nueva cuenta la tarea eterna. El premio Nobel sostuvo, con razón, y cito: que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. El mensaje es claro, los trabajadores no pueden ser secundarios en este proceso.

El modelo de la sociedad para avanzar en su perfeccionamiento ha sido lineal. Inicia con lo alcanzado y se dan pasos hacia adelante. En palabras de Baricco: existe una constante autosuperación en la que cada paso continúa y completa el precedente. La unión de lo nuevo con lo viejo asegura la autoridad; la liberación de lo nuevo respecto de lo viejo asegura el éxito.

Éste es un camino, podemos intentarlo de nueva cuenta. También debemos complementarlo con acciones innovadoras. En todo caso, la tarea demanda de unidad, de la participación de todos, de la disposición de atemperar las ambiciones, de voluntad para plantear los cambios, de inteligencia para diseñarlos y de capacidad de ejecución para realizarlos. Requerimos, hoy más que nunca, de la apuesta colectiva en favor de un México más justo, éste es el desafío de nuestras generaciones y por ello saludo la instalación de este Comité.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Inicia su intervención el Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO: Gracias nuevamente.

Muy buenas tardes.

Con el permiso del ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el licenciado Enrique Peña Nieto. Saludo al señor Secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, y a todos los integrantes de este Comité Nacional de Productividad. Muy distinguidas y distinguidos invitados todos.

Hace exactamente ocho días, el pasado 20 de mayo, en cumplimiento al Artículo 26 de nuestra Constitución, el Presidente de la República publicó en el Diario Oficial de la Federación el Plan Nacional de Desarrollo. El Plan Nacional de Desarrollo, que tiene como uno de sus ejes transversales la democratización de la productividad.

En cumplimiento a la Ley de Planeación y a la normatividad aplicable, a más tardar el próximo 30 de agosto, el Ejecutivo Federal habrá de publicar y dar a conocer el Programa Especial para la Democratización de la Productividad.

Quiero compartir con ustedes los cuatro ejes que habrá de proponerse en el proceso de consulta para este Programa Especial para la Democratización de la Productividad y que, sin duda, habrá de ser un elemento importante del trabajo de este Comité, que hoy formalmente se instala.

El primer eje es, para poder elevar la productividad, es mover los recursos económicos hacia donde son más productivos. Y, sin duda, la primera asignatura tiene que ver con la informalidad.

Permítanme compartir con ustedes esta gráfica de un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, publicado hace apenas unos meses, en el cual se muestra con toda claridad que las empresas que operan en la informalidad tienen una productividad prácticamente de la mitad de lo que lo hacen las empresas en el sector formal.

Si queremos elevar la productividad, particularmente, como nos lo ha señalado el Presidente de la República, de las empresas pequeñas y medianas, tenemos que migrar la actividad económica de la informalidad hacia la formalidad.

Para ello, serán cruciales los esfuerzos que encabezará la Secretaría del Trabajo, para concientizar y promover la formalidad y, sin duda también el establecer nuevas reglas en nuestro sistema económico que incentiven la formalidad.

Será uno de los objetivos importantes en la creación del Sistema de Seguridad Social Universal, de las modificaciones y del rediseño que ha instruido el Presidente de la República, en los programas sociales y, sin duda alguna, de la Reforma Hacendaria que conforme establece el calendario del Pacto por México habrá de presentarse en el segundo semestre de este año al Congreso de la Unión.

Pero, también, mover los recursos hacia donde son más productivos, implica que en México exista más crédito y sea un crédito más barato como lo propone la Reforma Financiera que ha enviado ya el Presidente de la República a la Cámara de Diputados y que se encuentra actualmente en discusión en las Comisiones de Hacienda y de Justicia.

Y, quiero ilustrar el problema del crédito bancario con esta gráfica que nos muestra la gran asimetría que existe en el acceso al financiamiento entre las empresas grandes y las empresas pequeñas y medianas.

Mientras que en las empresas que tienen más de 251 empleados, casi el 30 por ciento recibe crédito bancario, las empresas que tienen 10 empleados o menos, apenas el 4 por ciento recibe un crédito bancario.

Por eso, la Reforma Financiera que ha puesto a consideración del Congreso el Presidente de la República, es un instrumento para democratizar la productividad.

En segundo lugar. El segundo eje es fortalecer el ambiente de negocios en el que operan las empresas y los trabajadores para que puedan ser más productivos y uno de los elementos esenciales del ambiente de negocios es la intensidad de la competencia.

De ahí la importancia de la Reforma Constitucional en materia de Competencia Económica y Telecomunicaciones que por iniciativa del Presidente de la República en el contexto del Pacto por México ha sido ya aprobada por el Constituyente Permanente.

Pensemos en una pequeña empresa y cómo puede cambiarle su productividad si tiene un acceso mejor y más barato a las telecomunicaciones.

Está en pantalla los resultados de un estudio muy conocido de la OCDE de hace un par de años, en el que se muestra la gran disparidad que existe en el costo en este caso es telefonía fija, pero los ejemplos aplican a otras formas de telecomunicaciones, donde se ve claramente que el costo de la telefonía en México, por lo menos hace un par de años, era más del doble del que tienen países como Turquía, como Dinamarca o como los propios Estados Unidos.

Si queremos democratizar la productividad, tenemos que intensificar la competencia, particularmente, en beneficio de las pequeñas y medianas empresas.

En tercer lugar. Tenemos que elevar la productividad al interior de las empresas. Y, esto en buena medida significa invertir en capital humano e invertir en ciencia y tecnología.

Y, México y, esto lo sabe muy bien, porque lo ha dicho muchas veces el señor Rector de la Universidad Nacional, el doctor Narro, es uno de los países que menos invierte en ciencia y en tecnología.

La meta que estableció el Presidente de la República, desde el primer día de su mandato es clara: elevar la inversión en ciencia y tecnología a un punto porcentual del Producto Interno Bruto por lo menos. Estamos muy lejos, actualmente la cifra es ligeramente superior al 0.4 por ciento.

Para este año se ha hecho ya un esfuerzo, si podemos ir a la siguiente lámina, un esfuerzo considerable, crecieron en 11 por ciento los recursos para la ciencia y la tecnología en el Presupuesto de Egresos de la Federación, pero es tan sólo un primer paso.

Si queremos democratizar la productividad tenemos que invertir en ciencia y tecnología, particularmente, en esfuerzos que involucren a las pequeñas y medianas empresas.

El cuarto eje. Es cerrar las brechas que existen en nuestro país en materia de productividad. Y me quiero referir a dos de ellas, la primera es la regional. Esta lámina ilustra el diferencial que existe en productividad, en este caso medida como la productividad del trabajo entre los 10 estados de la República que muestran mayor productividad, y los 10 estados que muestran una menor productividad.

La brecha es francamente grave. Los estados, los 10 estados más productivos son dos veces y medio más productivos que los estados menos productivos. Y no es una coincidencia que son, precisamente, estos estados los que están más atrás en la brecha de productividad, los que muestran la mayor informalidad. Y lo que es más grave, la mayor pobreza medida como porcentaje de la población total.

Los 10 estados con menor productividad laboral son los que tienen 62 por ciento de su población en la pobreza. Para esto, propone el Presidente de la República, democratizar la productividad.

Como bien lo dijo don Carlos Aceves del Olmo, como la única vía para elevar de manera consistente y permanente el ingreso de los trabajadores en todas las regiones y en todos los sectores del país.

Porque si vamos a la siguiente lámina mostramos la gran disparidad que existe en la productividad entre los distintos sectores. La productividad, también, medida como productividad del trabajo, por ejemplo, en el comercio al por menor es apenas una quinta parte de la productividad que existe en la industria manufacturera.

Democratizar la productividad implica que tenemos que movilizar recursos, programas gubernamentales, acciones de coordinación con las grandes empresas para lograr que las pequeñas y medianas empresas en los sectores donde hay un rezago en productividad, se inserten en la competencia, se inserten en la globalidad.

Señor Presidente.

Señoras y señores:

El Secretario del Trabajo y un servidor queremos proponer a este Comité Nacional de Productividad que sea el centro, que sea la instancia principal para la coordinación y la redacción del Programa Especial de la Democratización de la Productividad, que se desprende del Plan Nacional de Desarrollo.

Estamos seguros que este Comité Plural del más alto nivel será un instrumento muy eficaz para hacer de este Programa Especial, un instrumento para la transformación de México.

Muchas gracias.