Señoras y señores.

Muy distinguidos integrantes del Estado Mayor Presidencial.

Quiero saludar y agradecer la presencia del señor General Secretario de la Defensa Nacional.

Del señor Almirante Secretario de Marina.

Del señor General Jefe del Estado Mayor Presidencial, a quien agradezco y felicito por el mensaje que ha tenido a bien dirigirnos hace un momento y en el que, sin duda, deja constancia de los altos valores que tiene el Estado Mayor en cumplir con su alta misión de defender al Presidente de la República como Jefe del Estado mexicano.

Saludo a los muy distinguidos integrantes del presídium.

Al señor Senador y Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, a quien agradezco nos haga favor de acompañar en esta celebración, hoy 18 de febrero, Día del Estado Mayor Presidencial.

Me da mucho gusto saludar a muy distinguidos invitados a esta ceremonia.

Agradecer, particularmente, al escultor David Madero, quien nos acompaña y quien ha esculpido esta figura del águila devorando la serpiente como símbolo de nuestro Escudo Nacional, en lo que ha sido, y ha sido inaugurada ya, también, la Glorieta de La Lealtad.

Muchas gracias por esta obra tan emblemática, que sin duda ocupa un lugar muy especial, precisamente, en el pórtico de lo que es o en el frente de lo que es la Residencia Oficial de Los Pinos y esta área de trabajo del Estado Mayor Presidencial.

Y de igual forma, agradezco a Altos Hornos de México la aportación que hiciera del acero con el que fue hecha esta bella escultura.

Saludo a los integrantes del Estado Mayor Presidencial, a quienes felicito en éste, su día, y en quienes reconozco su entrega cotidiana, su lealtad, su empeño diario por cumplir con la alta misión que México les ha encomendado.

Quiero agradecer la presencia de sus familias, que están varias de ellas aquí, en esta ceremonia, y a quienes saludo con afecto y con mi mayor respeto.

Señoras y señores.

Señores representantes de los medios de comunicación:

Me enorgullece reunirme nuevamente con mujeres y hombres que diariamente cumplen su elevada misión, bajo los principios inquebrantables de lealtad y patriotismo.

Tan es así, que esta glorieta que acabamos de inaugurar o que ya se encontraba como tal construida, hemos decido darle por nombre: La Glorieta de la Lealtad, porque ahí se significa uno de los valores más importantes al que diariamente se entregan, no sólo quienes son miembros del Estado Mayor Presidencial, sino que al hacerlo también son parte de nuestras Fuerzas Armadas, y que hacen de la lealtad una vocación de servicio a la Patria todos los días.

Estar con ustedes es estar con un equipo unido y comprometido. Desde aquí veo muchas caras conocidas, de quienes diariamente me apoyan en la gran responsabilidad de servir a todos los mexicanos.

En esta institución se reúnen destacados militares, marinos y policías, bajo la efectiva coordinación del Jefe del Estado Mayor Presidencial.

Como Presidente de la República, diariamente corroboro la convicción de cada uno de ustedes. Soy testigo de su honor, valor y servicio a la Nación. Reconozco su entrega, disciplina y eficacia en cada una de las funciones que lleva a cabo esta noble institución técnico-militar.

Por eso, es un honor conmemorar con ustedes y sus familiares, una vez más, el Día del Estado Mayor Presidencial.

En esta fecha recordamos con respeto y emoción los hechos heroicos del 18 de febrero de 1913. Aquel día, como ya lo escuchamos en voz del Jefe del Estado Mayor Presidencial, los Capitanes Gustavo Garmendia y Federico Montes arriesgaron su vida para defender al Presidente Madero ante el golpe de Estado que en ese momento pretendía Victoriano Huerta.

Este ejemplo de lealtad, dignidad y gallardía sigue inspirando el diario actuar de las mujeres y hombres del Estado Mayor Presidencial. En su memoria, hoy se inaugura la Exposición Fotográfica: Honor y Lealtad, que acabamos de recorrer hace un momento, que ilustra los aspectos más destacados de su trayectoria militar.

Con los mismos valores que enarbolaron hace ya 102 años los Capitanes Garmendia y Montes, hoy ustedes, como miembros del Estado Mayor Presidencial, siguen salvaguardando la integridad de la Institución Presidencial. Así lo hacen al velar por la seguridad del Presidente y su familia, al resguardar las instalaciones prioritarias del Ejecutivo Federal, así como al proteger a los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

Asimismo, tienen la responsabilidad de administrar y operar la flota aérea de la Presidencia de la República, y de asegurar la logística óptima para las actividades del Presidente de la República dentro y fuera del país.

En estas elevadas funciones, cada uno de ustedes aporta su experiencia, capacidad y talento, conformando una fuerza altamente calificada y actualizada en las nuevas tecnologías y sistemas de seguridad.

Para apoyar sus labores, estoy comprometido a que el Estado Mayor Presidencial y el Cuerpo de Guardias Presidenciales, bajo su mando, cuenten con espacios y equipamiento adecuados.

En este propósito, hoy cuentan, también, con nuevas instalaciones funcionales y modernas, que mejoran sustancialmente sus condiciones de trabajo. Son obras que fortalecen la preparación y capacidad logística, tecnológica, estratégica y táctica de esta institución.

En reconocimiento a los cientos de mujeres y hombres que integran esta corporación, y a los miles de mexicanos que forman parte de nuestras Fuerzas Armadas, hoy, también, hemos inaugurado, como ya lo señalé, la Glorieta de la Lealtad.

Las Fuerzas Armadas de México han hecho de la lealtad un valor propio, que guía su actuar de forma permanente.

La lealtad es signo distintivo de las mujeres y hombres que sirven a la Patria.

Por ello, en la Glorieta de la Lealtad se encuentra la escultura: Fuerza del Espíritu, que representa a nuestro majestuoso Escudo Nacional.

En palabras de su escultor, la obra invita a los mexicanos a reflejarse en esta águila imponente, capaz de derrotar al mal, al conformismo y la desesperanza.

Además, así lo pienso, el águila de esta escultura representa a México, una Nación fuerte, segura de sí misma y capaz de emprender altos vuelos.

Señoras y señores:

Una de las mayores fortalezas del pueblo de México es la probada lealtad de sus Fuerzas Armadas, que nutren y dan vida al Estado Mayor Presidencial. Un cuerpo militar que todos los días demuestra su fuerza, temple y compromiso, al servicio de las instituciones mexicanas.

Su profesionalismo es muestra clara de la coordinación que hoy prevalece entre el Ejército, la Marina y la Policía Federal. Todas ellas, aliadas incondicionales del pueblo de México.

Como Presidente de la República y su Comandante Supremo, les agradezco su empeño en las actividades que realizan, ya sea aquí, en la Residencia Oficial de Los Pinos, en Palacio Nacional; así como en los traslados, eventos y giras de trabajo.

Es gracias al eficaz desempeño del Estado Mayor Presidencial, que el Presidente de la República puede estar cerca de los mexicanos, escuchándolos, atendiéndolos, trabajando por ellos y, sobre todo, tener un contacto cercano con la población, a la que me debo y a la que sirvo de manera cotidiana.

Sé que su trabajo es exigente, que demanda dedicación y compromiso todos los días, las 24 horas de los 365 días del año. A él consagran, con convicción, gran parte de su tiempo, incluso, viéndose obligados a sacrificar, a veces, su convivencia en familia.

Por ello, a las familias aquí presentes, les quiero también extender mi gratitud y reconocimiento por permitir que algunos de los miembros de su familia sean parte de las fuerzas del Estado Mayor Presidencial.

Estoy seguro de que sus seres queridos entienden su tarea y su misión, y al mismo tiempo están orgullosos de su profesionalismo y esfuerzo por México.

No cabe duda de que sus hijos, a quienes afortunadamente, en este espacio, he tenido la oportunidad de ver a varios jóvenes, niños, jóvenes, que acompañan el día de hoy a sus padres, miembros del Estado Mayor Presidencial en esta celebración, admiran su alta responsabilidad con la Nación.

En nombre propio y el de mi familia, les expreso nuestra más amplia gratitud, respeto y reconocimiento.

Como equipo, sigamos trabajando juntos por México y por el bienestar de su gente.

Muchísimas gracias.