-GOBERNADOR MARIO ANGUIANO MORENO: Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto.

Ingeniero Carlos Lozano de la Torre, Gobernador de Aguascalientes y Presidente de la CONAGO; señores Secretarios del Gobierno Federal; señores Presidentes y representantes de las organizaciones nacionales de productores; señores y señoras legisladores Federales; señoras y señores representantes de los Poderes de la entidad y de los gobiernos municipales; titulares de las instituciones de educación superior; amigas y amigos todos.

Pueblo y Gobierno de Colima le damos la más cordial de las bienvenidas. Los colimenses nos sentimos profundamente honrados por una nueva visita del señor Presidente de la República.

Hace algunos meses, recibimos al licenciado Enrique Peña Nieto, para conmemorar un aniversario más de la Comisión Federal de Electricidad y conocer su visión de estadista, a través de la Reforma Energética, y más recientemente lo tuvimos entregando obras de ampliación en el Puerto de Manzanillo.

Hoy, lo recibimos en este encuentro con organizaciones nacionales de productores rurales, con la firma de convenios de concurrencia con entidades federativas y el anuncio de importantes cambios en la política productiva nacional.

Hay evidencias claras, la mayoría de la población de Colima respalda íntegramente las reformas emprendidas por el Gobierno de la República y lo han expresado públicamente en las calles y plazas, porque aprecia, en este afán transformador, la oportunidad de colocar a nuestro país en sintonía con los retos del presente.

Aquí se impulsa una visión de cambio, que nos ha colocado en la primera línea de los esfuerzos del Gobierno Federal. Lo que allá se postula, se defiende y se lleva a la realidad, Colima lo asume y lo impulsa con decisión. Anticipa los pasos que habrán de darse y trabaja con entusiasmo por alcanzarlos.

En Colima, señor Presidente, siempre contará con aliados responsables y decididos. Si bien nuestra entidad se esfuerza por acreditar resultados en el ámbito nacional e internacional en materias tan amplias, como las facilidades para la inversión y el fomento económico, la accesibilidad digital y las nuevas tecnologías, la eficiencia en los procesos y en la actividad cultural, el desarrollo humano y el progreso portuario, también hay que decirlo, es importante confirmar que también concentramos esfuerzos en el desarrollo rural, acorde con la historia y la vocación productiva de los colimenses.

Por ejemplo, con el Programa de Potencial Productivo, todos los agroproductores colimenses cuentan con información técnica precisa de la viabilidad técnica y productiva de sus parcelas, con alternativas precisas para el incremento a la productividad y la diversificación de sus productos.

Por ello, tengan ustedes la certeza de que en nuestra entidad nos sumamos con decisión a las premisas establecidas por el señor Presidente que dan aviso de la profunda reforma que se prepara para el campo nacional, entre ellas:

Incrementar la producción y disponibilidad de los fertilizantes mexicanos a precios más bajos.

Facilitar el uso de semillas mejoradas.

Asegurar la sanidad de los alimentos.

Incrementar la superficie de riego y de agricultura protegida en el país.

Fortalecer el crédito y los servicios financieros para el campo.

Generar un nuevo modelo de comercio donde a cada productor se le pague el precio justo.

Impulsar la creación de cadenas de valor promoviendo la agroindustria nacional.

Reorganizar la producción del campo desarrollando planes de cultivo, de crianza y producción, aprovechando las ventajas competitivas que tiene cada región.

Impulsar la generación y uso de nuevas tecnologías aplicadas al campo desde su tecnificación, capacitación y acceso a precios justos.

También, advertimos desde este momento, sensibles diferencias entre los convenios de ayer y los nuevos convenios que establecerá la SAGARPA con las entidades federativas.

Diferencias que indican un afán de perfeccionamiento de las políticas públicas con claros beneficios para los productores.

Lo percibiremos con claridad en los siguientes meses cuando se entreguen los recursos de manera anticipada al productor, cuando realmente lo necesita, de acuerdo a un claro procedimiento con reglas muy precisas.

Cuando se fomente la estructura organizacional de los productores en torno a unidades productivas rentables y se advierte, también, un sólido incremento del presupuesto para los programas concurrentes del Gobierno Federal y los gobiernos estatales.

En suma. Intuimos una nueva etapa para el desarrollo rural nacional.

Y en ésta, como en todas reformas estructurales, el señor Presidente de la República podrá seguir contando con todos los colimenses.

Muchas gracias, señor Presidente, por todo su trabajo en favor de México y por su apoyo a Colima.

Y bienvenidos una vez más a éste su estado.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Hace uso de la palabra el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, licenciado Enrique Martínez y Martínez.

-SECRETARIO ENRIQUE MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ: Ciudadano Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Estimado licenciado Mario Anguiano Moreno, Gobernador del Estado de Colima y anfitrión nuestro.

Estimados compañeros Secretarios de Estado; señor Gobernador Carlos Lozano de la Torre, Presidente de la CONAGO; estimados dirigentes de las organizaciones sociales que hoy están en este evento; autoridades civiles y militares de los tres órdenes de Gobierno.

Amigas y amigos:

En el Gobierno de la República, tenemos muy claro que para lograr un gobierno eficaz, se requiere escuchar y atender las opiniones y demandas de la sociedad.

Por eso, sostenemos una comunicación respetuosa con organizaciones sociales, privadas y académicas, y mantenemos un diálogo permanente con los Legisladores, en especial, con quienes integran las diversas comisiones del sector agroalimentario.

En él, recibimos el enérgico reclamo por el olvido y falta de interés que durante algunos lustros se perciben en nuestro sector.

En el propio Plan Nacional de Desarrollo y en el Programa Sectorial, se recogen numerosas propuestas de estos importantes actores del campo y del mar de nuestro país.

Enfrentamos una sobregulación expresada en la gran diversidad de leyes, reglamentos y reglas de operación que retardan las decisiones.

Por eso, trabajamos en la desregulación del sector atendiendo a sus instrucciones, señor Presidente, para desburocratizar la gestión pública.

Avanzamos en el tránsito del viejo enfoque del subsidio asistencialista a los incentivos a la productividad, reconociendo la estructura dual del campo donde habrá que vencer las enormes asimetrías y los desequilibrios existentes.

Una tarea importante es combatir las nocivas distorsiones del mercado que sólo favorecen a intermediarios y a copiadores, para lograr mejores ingresos a productores y precios justos a los consumidores.

Con base en la Reforma Financiera recientemente aprobada, ahora será factible crear una verdadera Banca de Desarrollo Agroalimentario, que ofrezca crédito oportuno, con garantías adecuadas y tasas competitivas para los productores agropecuarios y pesqueros.

Para tener un campo competitivo es indispensable mejorar los insumos, en donde en muy corto tiempo, se han obtenido destacados avanzas como en las semillas mejoradas y la fuerza de los híbridos mexicanos, así como en la producción nacional de fertilizantes nitrogenados, que ahora con la Reforma Energética, y después de más de 15 años de depender de las importaciones, será una trascendente realidad para la productividad del campo mexicano.

En este acto se encuentran reunidos, señor Presidente, los dirigentes de las principales organizaciones sociales, y Legisladores Presidentes de las diferentes comisiones del sector, tanto en la Cámara de Senadores, como en la de Diputados, con quienes hemos venido trabajando de manera respetuosa y constructiva.

Todos coincidimos que el campo no puede seguir en las mismas condiciones, que es imperativo, como usted lo ha instruido, que sea considerado prioritario y estratégico para el desarrollo nacional. Que trabajemos todos anteponiendo el interés de México, antes que los intereses de grupo o personales, por más legítimos que éstos sean. Que encontremos, como hasta ahora, los caminos de las coincidencias y que los disensos no nos detengan para avanzar.

Usted, señor Presidente, nos ha comprometido a que este año sea el de la Reforma para transformar al sector rural, y convocados por el Secretario de Gobernación, estamos ultimando con los diferentes actores y organizaciones la metodología y los tiempos más apropiados para su concreción.

Sabemos que este primer periodo en la Cámara de Diputados tiene una agenda muy intensa, producto del trabajo legislativo de las leyes secundarias y reglamentarias de las reformas constitucionales del 2013. Por lo que los meses de marzo a julio, los aprovecharemos para un diálogo intenso, ordenado y metodológico para lograr acuerdos sobre la orientación de las políticas públicas que nos permitan construir un nuevo modelo de desarrollo del sector.

Asimismo, trabajamos una propuesta clara de aquellas acciones que requieren cambios al marco jurídico, que podrán presentarse a consideración del Poder Legislativo en el segundo periodo ordinario de sesiones.

El camino de la productividad es la base para alcanzar etapas superiores de desarrollo del sector agroalimentario, para hacerlo más competitivo, justo y sustentable.

No obstante la difícil situación provocada por el cambio climático que nos hizo enfrentar el año pasado muy prolongada sequías, heladas atípicas, y en el mes de septiembre las tormentas tropicales que devastaron importantes zonas productivas del país, cerramos el año, el 2013 con resultados positivos.

Tuvimos un crecimiento en el Producto Interno Bruto del sector y las exportaciones agroalimentarias crecieron un siete por ciento. Mientras las importaciones disminuyeron 1.5 por ciento, lo que permitió reducir el déficit agroalimentario en más de dos mil millones de dólares.

El sector ha vivido claroscuros a lo largo de la historia, pero hoy somos optimistas sobre el futuro del sector, porque juntos, productores, organizaciones, empresarios, académicos, instituciones y Gobierno, estamos haciendo sinergia para transformar al campo mexicano y darle un nuevo rostro.

En este sentido, se requieren acciones coordinadas con el Gobierno Federal y los gobiernos estatales.

Hoy podemos informar que están firmados en su totalidad los Convenios de Coordinación para el Desarrollo Rural Sustentable con todas las entidades federativas y el Gobierno del Distrito Federal, en donde se invertirán 12 mil 438 millones de pesos, y los gobiernos estatales invertirán dos mil 98 millones, para alcanzar un presupuesto sin precedente, coordinado, de 14 mil 536 millones.

Hecho que de manera simbólica signarán hoy el Gobernador Carlos Lozano de la Torre, como Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, y nuestro anfitrión, el Gobernador Mario Anguiano Moreno, con la presencia, como testigo de honor, del ciudadano Presidente de la República.

La principal riqueza del campo mexicano son sus mujeres y sus hombres, quienes logran que la tierra de frutos y lo hacen con pasión, entrega y dedicación.

Hoy, cuentan con un aliado en el Gobierno de la República, dispuesto a trabajar, todos juntos, con los pies en la tierra, para lograr la profunda reforma en el sector agroalimentario, a que nos ha convocado el Presidente de México.

Muchas gracias.

-MODERADOR: A continuación firmarán los Convenios de Concurrencia SAGARPA-entidades federativas, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; el Gobernador del Estado de Colima, licenciado Mario Anguiano Moreno, y el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, licenciado Enrique Martínez y Martínez.

(FIRMA DE CONVENIO)

-MODERADOR: Toca el turno de la palabra al Gobernador del Estado de Aguascalientes y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, ingeniero Carlos Lozano de la Torre.

-GOBERNADOR CARLOS LOZANO DE LA TORRE: Con su permiso, señor Presidente.

Muy buenas tardes tengan todos ustedes.

A nombre de la Confederación Nacional de Gobernadores, saludo al señor Presidente Enrique Peña Nieto a quienes reconocemos su liderazgo que convoca la construcción de los grandes acuerdos para transformar y modernizar al campo en nuestro país.

Muchas gracias, señor Presidente.

Saludo, también, al señor Gobernador Mario Anguiano Moreno, a quien agradecemos su amable hospitalidad.

A los señores Secretarios de Estado, a Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; al licenciado Enrique Martínez y Martínez de SAGARPA, y al licenciado Jorge Carlos Ramírez Marín de SEDATU.

Y en el nombre de Gerardo Sánchez García, a todas las organizaciones sociales aquí presentes.

Asimismo a los señores representantes de las distintas organizaciones y asociaciones civiles del sector agroalimentario, así como a los demás invitados especiales que nos acompañan.

Muchas gracias a todos.

Señor Presidente.

Señores Secretarios.

Señoras y señores:

Este encuentro significa la apertura y disposición de la Presidencia de la República para incorporar las distintas voces al progreso de nuestro país.

México es un proyecto de todos y un sector como el agroalimentario representa uno de los pilares fundamentales.

La configuración del México moderno tiene sus raíces en el campo, en su gente y en sus organizaciones que han contribuido al posicionamiento de nuestro país como una Nación que es reconocida como el líder mundial en la producción y exportación de alimentos.

Sin embargo, hoy debemos reconocer que existe una deuda histórica con el campo mexicano que a pesar de ser uno de los principales eslabones de nuestra economía, ha permanecido por mucho tiempo en el abandono.

La creación de instituciones como la Comisión Nacional Agraria y el Registro Agrario Nacional sentaron las bases de una Reforma Agraria que no ha concluido y que debemos continuar en el presente con nuevos instrumentos legales, institucionales y de política pública para enfrentar los retos del Siglo XXI.

A nivel internacional, el campo se ha convertido en una de las principales palancas del desarrollo mundial para superar la pobreza, enfrentar el cambio climático y garantizar la suficiente producción de alimentos.

México no es ajeno a estos desafíos que requieren el compromiso de cada actor político y social, para convertir las debilidades de nuestro país en fortalezas, y las fortalezas en nuevas oportunidades de superación para todos los mexicanos.

México es uno solo y uno solo debe de ser su campo para terminar con la división entre el campo comercial exitoso, y el campo social que reclama cambios pertinentes y estructurales.

Con una profunda preocupación, hemos visto cómo en los últimos años se han desmantelado la infraestructura y los instrumentos financieros de apoyo al campo, hasta perder su capacidad de generar mejores condiciones de vida para las familias del medio rural.

Por eso, el sector agroalimentario de nuestro país exige actualizar, modernizar y poner al día estos instrumentos de apoyo financiero para cerrar las brechas e incrementar los beneficios sociales y económicos de nuestro campo.

Esta tarde, el señor Presidente de la República, las organizaciones nacionales de productores rurales y la CONAGO, estamos expresando nuestra voluntad de sumar esfuerzos para que el campo se consolide como una de las principales fortalezas de México.

Para lograr el cumplimiento de este objetivo, el señor Presidente de la República está propiciando las condiciones para el crecimiento de todos los sectores productivos, con las reformas estructurales que representan la posibilidad de liberar el potencial económico y social de las distintas regiones de nuestro país.

Principalmente, la consolidación de la Banca de Desarrollo es fundamental en el rescate del campo, para ampliar el acceso de los productores a esquemas competitivos y más flexibles de financiamiento, capacitación, tecnología e infraestructura.

Además, con la creación de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano se está otorgando mayor certidumbre jurídica a la tenencia de la tierra, con esquemas de regularización que brindan tranquilidad a las familias del campo sobre su patrimonio.

México representa un rico mosaico de regiones y recursos que constituyen la oportunidad de consolidar la soberanía y la seguridad alimentaria de nuestro país.

CONAGO está contribuyendo al cumplimiento de este objetivo con una agenda estratégica para el sector agroalimentario, que fortalece desde las entidades federativas el desarrollo de estrategias nacionales a favor de un campo más moderno, productivo y sustentable.

De manera particular, como parte de esta agenda estratégica, el Estado de Aguascalientes está impulsando el Proyecto Agrósfera, que busca enlazar el valor agregado de las cadenas productivas con el beneficio social, bajo criterios de sustentabilidad y transferencia tecnológica.

Señor Presidente.

Señores Secretarios.

Señoras y señores:

El campo es un compromiso de todos y el Gobierno Federal está volteando su mirada hacia este sector, para escuchar, atender y apoyar a los productores.

La realización de una profunda reforma estructural en el campo mexicano representa contar con mejores herramientas técnicas y de infraestructura para aprovechar ciclos pluviales como el del año 2013, que si bien ocasionó desastres por las lluvias intensas, también permitió asegurar el próximo ciclo agrícola para un gran número de estados.

Asimismo, una propuesta que se ha venido construyendo desde hace tiempo en nuestro país, es que las sequías sean atendidas con la misma celeridad que las inundaciones para garantizar la protección integral del patrimonio de agricultores y ganaderos ante las contingencias ambientales.

Nuestro campo está llamado a ser más productivo, pero también a convertirse en un vínculo de mayor solidaridad social y de apoyo institucional.

Reconocemos la voluntad política del señor Presidente Enrique Peña Nieto de llevar a cabo esta reunión, que convoca a la suma de voluntades por un sector agroalimentario más moderno y con justicia social.

Porque con un campo más fuerte y equitativo, cada una de nuestras regiones podrá acelerar su desarrollo económico y social para seguir moviendo a México.

Muchas gracias, señor Presidente.

-MODERADOR: A continuación hace uso de la palabra el dirigente del Congreso Agrario Permanente, ingeniero José Durán Vera.

-ING. JOSÉ DURÁN VERA: Saludo al señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; a los señores Gobernadores; a nuestras compañeras y compañeros de las organizaciones campesinas; y a los Secretarios de Estado.

Las organizaciones del Congreso Agrario Permanente acudimos a este encuentro sin sumisión, pero con respeto. Admitiendo nuestra responsabilidad y convicción de traer la voz de los campesinos y la defensa de sus intereses ante usted, para confirmar su voluntad de llevar adelante una reforma democrática y de consenso, una no impositiva; teniendo como interlocutores legítimos a las organizaciones campesinas en su sentido de organizaciones de interés público.

Señor Presidente:

Venimos ante usted con el ánimo de aclarar paradas.

En México, la propiedad social del ejido y la comunidad generaron un importante desarrollo en la primera mitad del Siglo XX, con crecimientos anuales de la economía nacional por arriba del cinco por ciento durante varios sexenios.

No es por tanto la falta de desarrollo de la agricultura y la ganadería, y el aprovechamiento forestal atribuible al sistema de propiedad social de la tierra. Ésta es, por el contrario, una forma avanzada de propiedad colectiva.

La reforma al Artículo 27 Constitucional de 1992 estableció las condiciones jurídicas para que, con apego a la voluntad campesina, cualquier ejidatario pueda optar por el dominio pleno, es decir, por el cambio de régimen de propiedad.

Desde entonces hay un intenso movimiento de la propiedad agraria. Sin embargo, quien ha ganado con esta creciente movilidad ha sido el comerciante usurero de la tierra, aquél que sólo la ve como un objeto de compra-venta y especulación.

Es por ello, que nos oponemos categóricamente a la modificación constitucional o del marco jurídico secundario agrario, para agilizar el proceso de privatización del ejido y la comunidad.

Sobre la propiedad social también pesa el lacerante riesgo de las concesiones mineras, que para su explotación arrasan con la acaparable y disminuyen la superficie cultivable.

Aplaudimos, por ello, la incautación de miles de toneladas de hierro extraídas de la Costa michoacana.

Ahora le toca al Estado reponer a los dueños de la tierra la pérdida de miles de hectáreas que fueron destruidas en el proceso de extracción del mineral.

Por ello, compartimos la necesidad de una profunda reforma al campo, para construir una verdadera política del Estado mexicano hacia sus campesinos y productores.

A nadie la conviene la desaparición de la economía campesina y su aportación al desarrollo nacional, por lo que el país no puede seguir sacrificando al campo.

La reforma al campo debe considerar el derecho a una alimentación adecuada, con productos de calidad nutricional, disponibles y de acceso permanente y duradero para todos los mexicanos.

La globalización trajo consigo el surgimiento de una nueva división internacional agrícola del trabajo, cuyo aspecto central es el dominio de todos los productos por las agroindustrias transnacionales de los países desarrollados, mediante el establecimiento de los precios internacionales y del control de la comercialización y distribución; es decir, el dominio de las agroindustrias transnacionales controlando la producción y el mercado agroalimentario mundial.

Sin embargo, los precios que las transnacionales imponen en el mercado mundial son precios ficticios y no provienen de un proceso de libre competencia, basado en ventajas comparativas o tecnología avanzada.

La decadencia productiva por la que hoy atravesamos es producto de esta realidad internacional, teniendo como consecuencia la subordinación de nuestro país en el diseño y la aplicación de políticas públicas agropecuarias que no permiten la reproducción de las unidades económicas campesinas; es decir, la política del campo en los últimos sexenios impiden la cabal reproducción de la economía campesina.

Nuestra realidad presenta un enorme déficit de alimentos, provocado por la presión demográfica, por políticas agropecuarias equivocadas que han traído disminución de apoyos de manera progresiva y por un alto grado de corrupción en varios niveles del ejercicio gubernamental.

Pero, a pesar de ello, los campesinos mexicanos seguimos produciendo con altos costos, como si contáramos con verdaderos subsidios, porque al cultivar así podemos aliviar con algo la desigualdad social, pero el beneficio no llega a la canasta básica de los mexicanos, por la especulación interna.

México debe alimentarse por sí mismo y para ello se requiere estabilidad productiva y políticas nacionalistas, puesto que la abundancia o escasez de los alimentos de los pueblos, incide directamente en la estabilidad social y la seguridad nacional y porque la integridad de nuestra Nación requiere de lo rural para sostener lo urbano.

Esta reforma es impostergable para darle viabilidad y rentabilidad a la economía campesina. Proponemos por ello:

La creación de una nueva infraestructura hidroagrícola en el Centro y Sur del país.

La ampliación del Sistema de Bodegas Rurales en las zonas productoras de granos básicos.

Un sistema nacional de transporte para los alimentos producidos por los campesinos.

Una mayor mecanización agrícola.

La permanencia y el incremento de los subsidios.

Y, el diseño de nuevos programas de política pública dirigida a los campesinos pobres, entre ellos, una Banca de Desarrollo generada a partir de los intermediarios financieros rurales de los propios productores.

Debemos reorientar los subsidios mayoritariamente a los campesinos, pues ningún país desarrollado e inteligente los abandona.

Somos mucho más que la producción de bienes comerciales, la agricultura es parte de la cultura de nuestro pueblo.

Recientemente el Gobierno que usted encabeza se ha incorporado al proceso de integración al Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, por lo que proponemos nuestra participación en las rondas de negociación con el objeto de generar una discusión abierta y transparente que evite la firma de un nuevo Tratado donde las leyes comerciales estén por encima de cualquier derecho y esto implique mayor desprotección al campo a través de la ampliación de patentes de semillas y material genético, así como el riesgo de forzarnos al uso de organismos genéticamente modificados.

Las organizaciones del Congreso Agrario Permanente hemos formulado y entregado al Gobierno Federal, a lado de las organizaciones EL CONOR y CONOC una propuesta de nuevo pacto rural con base en cinco ejes programáticos.

Proponemos hoy iniciar con foros regionales de discusión convocando a la sociedad rural en su conjunto para la definición de esta reforma del campo.

Finalmente, señor Presidente, reclamamos el cumplimiento de los compromisos alcanzados con el Secretario Enrique Martínez y Martínez y el Subsecretario de Gobierno Luis Enrique Miranda Nava, de establecer las mesas de atención para la problemática actual de los precios de los granos básicos, del suministro de dotación de agua de las presas, así como para resolver la reestructuración de los adeudos con la Comisión Federal de Electricidad, y la mesa para la atención de la crisis en el sector cafetalero.

Muchas gracias, compañeras y compañeros.

Señor Presidente.

-MODERADOR: Tiene la palabra la representante del Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas, ciudadana Isabel Cruz Hernández.

-C. ISABEL CRUZ HERNÁNDEZ: Señor Presidente, Enrique Peña Nieto.

Señor Gobernador de Colima; Secretarios de Agricultura y de Desarrollo Urbano; distinguidos invitados y compañeros de las organizaciones campesinas.

El Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas, CONOC, venimos a este diálogo a proponer un esquema con bases claras, incluyentes y en beneficio de la población campesina e indígena.

Somos una coalición de organizaciones locales, regionales y nacionales que integra las más diversas experiencias comunitarias de autogestión económica y social, en un campo pluriactivo y multiétnico, como es el mexicano.

Pioneros en cafeticultora orgánica destinada al mercado justo; productores de granos con integración a mercados regionales y nacionales; gestión comunitaria de recursos naturales y de biodiversidad; largas luchas por la defensa de los territorios indígenas, y modelos exitosos de sistemas financieros comunitarios.

Nuestra experiencia muestra una lucha sistemática de una agricultura campesina que sobrevive a pesar de las políticas depredadoras de agroempresas y transnacionales; y a pesar de las políticas públicas regresivas.

Queremos una reforma para el campo para desarrollar la agricultura campesina, la cafeticultora, la gestión territorial sustentable con biodiversidad, cultura, producción alimentaria y acceso masivo a servicios financieros, en comunidades rurales pobres y marginadas.

Antes que nada, rechazamos y alertamos sobre el carácter explosivo de las voces que han planteado la reforma al campo, como la eliminación del régimen de propiedad social y la profundización de la privatización, bajo el argumento de que el campo no progresa porque los campesinos detentan minifundios, y porque la tierra no es privada. Ocultando la ausencia central del aparato de Estado en su principal función como redistribuidor de la riqueza y en todos los demás ámbitos, como seguridad social, infraestructura, educación y seguridad.

Queremos creer en la honestidad de esta invitación para construir consensos y propuestas de una profunda reforma que valorice la agricultura campesina, que reconozca su multifuncionalidad y la riqueza de conocimientos y saberes agrícolas, pecuarios, forestales, de producción alimentaria y de gestión de territorios de las comunidades indígenas y rurales.

Para reformar el campo se debe responder a la pregunta: Por qué el campo y su población se encuentra en franco estancamiento.

Entre la reforma de 1992 y la actual, encontramos tres grandes razones.

Primero. Más de dos décadas de políticas alimentarias desarticuladas que han abandonado el mercado interno y el fomento a la producción de alimentos y otros bienes a partir de la pequeña agricultura campesina, por medio de apoyos y procesos de acopio y comercialización local que involucren la participación de productores.

Segundo. Los apoyos de SAGARPA y la Banca de Desarrollo año tras año se sesgan a un minúsculo grupo de grandes productores ubicados en los estados del Norte y del Bajío, lo que no permite la distribución de la riqueza y el ingreso, y cierra las oportunidades de bienestar a la gran mayoría de los productores del campo.

Tercero. Porque sexenio tras sexenio se ha seguido una política de desinversión en zonas rurales, lo cual se refleja en rezago educativo, rezago en salud, baja calidad y provisión de servicios básicos; nula infraestructura de transportes y comunicaciones; nula capacidad del Estado para articular procesos de desarrollo que detonen el mercado local; repliegue absoluto de la Banca de Desarrollo que cerró las llaves de financiamiento a la pequeña economía campesina.

Diversos estudios muestran que los apoyos al campo son regresivos, provocan desigualdad al concentrarse en tres o cuatro entidades federativas.

Cifras del Banco Mundial muestran que en 2004 los productores rurales de las entidades más pobres: Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz recibían menos de cinco mil pesos, 500 pesos de apoyo per cápita de PROCAMPO, ASERCA y Alianza para el Campo. Mientras que los productores de Tamaulipas, Sinaloa y Sonora recibían tres mil 500 pesos per cápita el mismo año.

Mientras PROCAMPO atendió a un padrón de dos millones de productores, ASERCA apoyó sólo 150 mil productores, entre ellos cinco grandes empresas transnacionales se han beneficiado de los subsidios públicos: Bachoco, Minsa, Cargill, subsidiarias de Maseca, denominada Compañía Nacional Almacenadora; es decir, 1.8 millones de productores han estado fuera de los apoyos a la comercialización, a coberturas de precio, a ingreso objetivo, mermando aún más su capacidad competitiva y productiva. Ésta tendencia se mantiene hasta el 2013.

Oportunidades ha sido el único programa destinado a las zonas rurales pobres. Ha formado capital humano, que sin opciones en México tuvo que migrar hacia Estados Unidos. De ahí que la migración se elevó en 15 años de menos de 100 mil migrantes a 500 mil cada año.

Con todo esto no es una sorpresa que en el medio rural se presenten las mayores carencias sociales para todos los indicadores: salud, seguridad social, calidad de vivienda, alimentación, ingreso. Es decir, el campo, indígena, son sinónimos de pobreza y marginalidad.

Mientras las zonas rurales tienen el más elevado nivel de carencias de bienestar, según CONEVAL, en 2012. Para no hablar de las brechas tecnológicas de comunicación y de carreteras. La orientación tecnológica, basada en la revolución verde, junto a políticas ambientales débiles, han originado zonas rurales que se desertifican aceleradamente, pérdidas aceleradas de bosques, suelo y agua, por lo que la caída del capital natural también es una causa de baja productividad y sustentabilidad del campo mexicano.

Los datos que sustentan el atraso y la pobreza del campo mexicano se deben a una pérdida sistemática de capital humano, físico, natural, social, financiero, y a políticas de Gobiernos Federales que apuestan por transferencias al ingreso y que mantienen el rezago psicosocial de la población rural para ganar en terrenos como el clientelismo.

Aunado a esto, en el 2006, todo el país y las regiones campesinas en general han estado expuestas a un severo desmantelamiento social, debido a la penetración absoluta del crimen organizado, que no pudo encontrar mejores condiciones porque frente a la caída de precios de maíz, de café y de otros productos agrícolas, la falta de coberturas y apoyo a la comercialización, el incremento de la pobreza después de las crisis alimentarias del 2007, lo que hubo fue una gran cantidad de tierras para el cultivo de enervantes, como amapola y marihuana.

Por si no fuera poco, a espaldas de la sociedad rural y sin consultar a las comunidades indígenas, se han otorgado concesiones mineras y energéticas en 25 por ciento del territorio nacional, con una explosiva combinación de depredación ambiental, saqueo de territorios rurales, aparición de grupos paramilitares y conflictos agrarios crecientes. Total ausencia de salvaguardas sociales y ambientales.

En este contexto, el reto que tenemos para trabajar una reforma, una verdadera reforma para el campo, debe de partir por la valorización de la agricultura campesina, valorización de una cafeticultura comunitaria, con enfoque a la biodiversidad y sustentabilidad ambiental, con integración al mercado nacional e internacional, marcas y biosellos, que junto a la cadena de valor desarrolle derechos y oportunidades de trabajo a nivel comunitario.

Se requiere una verdadera reforma del campo con acciones sistemáticas, claras, integradas y compatibles en el desarrollo agropecuario forestal y pesquero. La agricultura campesina como protagonista de un enfoque de desarrollo productivo y no como recipiendario de subsidios improductivos y asistenciales. Fortalecer la gobernabilidad de ejidos y comunidades.

Una Reforma Estructural profunda que dote de capital humano, salud, educación y vivienda, de manera que combata la pobreza con acciones productivas y de inversión.

Un cambio real implicaría que la política ambiental ponga todo su esfuerzo en la conservación y restauración de suelos, agua y biodiversidad.

Esperamos una definición clara, de los mecanismos de diálogo para diseñar esa reforma al campo con enfoque a la agricultura campesina.

Hace un año, hemos entregado las propuestas en esta dirección y seguimos esperando.

Muchas gracias.

-MODERADOR: En uso de la palabra el Dirigente del Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, ciudadano José Jacobo Femat.

-C. JOSÉ JACOBO FEMAT: Gracias.

Buenas tardes a todas y a todos.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Señores Gobernadores; señores Legisladoras y Legisladores; señores Secretarios de Estado; funcionarios; compañeras y compañeros de las diferentes organizaciones.

En representación de las 12 organizaciones campesinas que integramos el Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, acudimos a esta convocatoria emitida en el mes de enero en Veracruz, con la intención de poder contribuir en la construcción de una nueva reforma legal para el campo que permita resolver los problemas de retraso, de rezago productivo, de rezago social, ambiental y que nos están afectando a toda la Nación.

En ese tenor, el CONORP considera en primer lugar que necesitamos revisar ese marco jurídico, de tal manera que podamos recuperar la capacidad productiva de nuestro campo a partir de las experiencias que hemos tenido en otro momento como Nación y que nos han permitido alcanzar volúmenes de producción, de crecimiento importante en el Producto Interno Bruto de nuestro país y que permitirían de alguna manera que nuestro país con una experiencia nueva en la Reforma del campo pudiéramos tener esa capacidad para generar el empleo, la estabilidad y el crecimiento que requiere la Nación mexicana.

Consideramos, también, que esas reformas estructurales realizadas en el Artículo 27 hace 22, 24 años, no han generado la perspectiva que en su momento se generó.

Consideramos que el proyecto de Nación que se generó a partir de esta reforma es contrario al interés social, al interés político, al interés nacional y esto desafortunadamente ha generado ambientes de violencia, ambiente de desestabilización y de desempleo en el país.

Asimismo, la reforma estructural practicada en este año del 92 inhibió la creación de al menos cinco millones de empleos para jóvenes, que fueron obligados por estar excluidos de la nueva política de Estado, a abandonar sus familias, sus pueblos o su país. Con ello, se inició la atomización, disgregación de millones de familias.

Además, detuvo el desarrollo social y la dotación de servicios comunitarios a ejidos, y como nunca estos están sumidos, que hoy como nunca están sumidos en la marginación, la miseria, el atraso, el desempleo y el hambre.

Ante este panorama, consideramos que sociedad y Gobierno debemos construir corresponsablemente un modelo de desarrollo rural justo, humano, equitativo, incluyente, sustentable, progresista y soberano.

Un modelo de desarrollo que genere crecimiento con certidumbre en el mediano y largo plazo, que genere crecimiento.

Un modelo de desarrollo con valores y principios éticos que fortalezca la unidad familiar y social, que genere empleo, sustentabilidad ambiental, seguridad económica y social frente a retos ambientales, sanitarios y de mercado, y de violencia.

Un modelo de desarrollo que garantice progreso con armonía y paz, familiar y social.

Un modelo de desarrollo que fortalezca la soberanía nacional en el manejo y aprovechamiento de sus recursos naturales y minerales, para su desarrollo y bienestar de la Nación.

En ese tenor, señalamos con claridad: Queremos un marco jurídico que garantice la construcción y aplicación de una política de Estado integral, que articule estos objetivos nacionales con programas Federales y estatales, a fin de que los productores, pequeños, medianos y grandes, cuenten con políticas y presupuestos claramente diferenciados, que incidan en el aprovechamiento racional de los recursos naturales y minerales que contamos en los territorios y propiedades, con el respeto absoluto a las formas de propiedad ejidal y comunal; pero, sobre todo, que sobre cualquier interés económico particular, nacional o transnacional.

En este propósito es que debemos reformar las leyes que hoy propician la entrega de nuestro territorio y sus recursos naturales y ambientales, a empresas privadas nacionales y extranjeras, que está demostrado no tienen interés social, ambiental o nacional.

Por tanto, deben cancelarse de inmediato todas las concesiones mineras acumuladas por empresas depredadoras, saqueadoras de nuestros recursos en todo el territorio nacional.

Queremos precisar con toda claridad, los campesinos, mujeres y hombres de México, que en alianza con profesionistas, investigadores, obreros, tenemos capacidad para impulsar la producción nacional en todas las ramas primarias y secundarias de la economía y la industria.

Licenciado Enrique Peña Nieto:

Queremos que instruya a su Gabinete para que se conduzca con honestidad y lealtad a la Patria en la institucionalidad que representa el Poder Ejecutivo de la Nación, y se ejecute cabalmente la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, que ya tenemos, para que de inmediato se construyan los sistemas de financiamiento para todos los productores; la investigación, extensionismo rural, capacitación, construcción de cadenas productivas, reservas estratégicas de granos y la infraestructura productiva necesaria y todas las acciones contempladas por la ley para detonar de inmediato el crecimiento que requiere la producción rural.

Le pedimos inicie ya una etapa de gobierno en el que usemos una sola palabra: la verdad, para gobernar.

México es un gran país que no puede seguir a la deriva, siguiendo modelos de desarrollo que no son propios.

México merece ser gobernado con políticas integrales de gran visión que unifiquen la capacidad, la iniciativa y el esfuerzo de todos, las y los mexicanos.

Nada tenemos que buscar en el extranjero.

El rumbo de la nación o la riqueza que aquí sabemos, lo tenemos y lo queremos. La riqueza es de todos.

Además, contamos con la inteligencia, la decisión y disposición de nuestro pueblo para iniciar una nueva etapa de progreso para convertirnos en un país de justicia y bienestar, una gran nación, una gran potencia mundial.

Gracias, señor Presidente.

-MODERADOR: A continuación toma la palabra el dirigente de la Confederación Nacional Campesina, Senador Gerardo Sánchez García.

-SEN. GERARDO SÁNCHEZ GARCÍA: Muy estimado licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Saludo al licenciado Mario Anguiano Moreno, Gobernador del Estado de Colima; al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; al Secretario de Agricultura, Enrique Martínez y Martínez; al licenciado Jorge Carlos Ramírez Marín, Secretario de la SEDATU; así como a nuestro amigo, el Gobernador del Estado de Aguascalientes y Presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Carlos Lozano de la Torre; compañeros integrantes de las organizaciones que el día de hoy nos acompañan.

Saludo a los Legisladores y Legisladoras Federales y, por supuesto, a los presidentes de las comisiones de ambas Cámaras.

Amigos y amigas, todos.

Hoy es un día trascendental para el campo y los campesinos de México. Significa la voluntad política del Gobierno de la República y de las organizaciones sociales del agro para, en un diálogo franco y de cara a la Nación, sentar las bases del desarrollo presente y futuro del sector primario de nuestra Nación.

Es una muestra de que siempre el uso de la política a través del debate respetuoso, la comunicación, los acuerdos, privilegiando las coincidencias, dan como resultado los consensos, por los cuales se definen agendas comunes y compromisos para impulsar el cambio y la transformación de México y del campo mexicano.

La Confederación Nacional Campesina, señor Presidente, ha sido tenaz y obsesiva por encontrar nuevas rutas, nuevos caminos por los cuales transitar a nuevos estadios de desarrollo del sector agropecuario con mayor justicia y equidad.

El campo genera apenas poco más del 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto total, pero lo habitan más de 26 millones de compatriotas, la mayoría de ellos en situación de pobreza.

Si a México lo caracteriza la inequitativa distribución del ingreso, lo es más en la inequitativa distribución de la productividad, como se enfatiza en el Plan Nacional de Desarrollo.

En los últimos 30 años, la tasa de productividad casi no creció, pero en el campo prácticamente se desplomó. Sin competitividad, sin productividad, sin hacer más que las parcelas de la micro, y pequeños productores, sean productivas, no podemos aspirar a contar con campo próspero, con mayores oportunidades y beneficios para nuestra gente.

De ahí la importancia del Programa Nacional de Productividad, que viene impulsando el Gobierno de la República.

Hoy, aplaudimos el compromiso que usted tiene con el campo. Los cenecistas, antes y ahora, le hemos tomado la palabra, señor Presidente. El campo, como está requiere no sólo una cirugía mayor, sino de emplear toda nuestra energía, talento e imaginación para que cerca del 30 por ciento de la población y el 60 por ciento de los más pobres de los pobres, que viven en el campo, dejen de serlo.

Es inmoral e inconcebible que la mortalidad materno-infantil llega a ser hasta 10 veces mayor que en las ciudades y la expectativa de vida saludable sea menor en 15 años, en un país de jóvenes cuyo promedio de edad es de 27 años, como usted recientemente lo señaló en Davos.

Es lamentable que el campo, del 55 por ciento de la población, tenga más de 54 años, y el 52 por ciento de los titulares de derechos y jefes de familia sean mujeres que asuman a su vez cuatro responsabilidades: como esposas, como madres, como sostén de la familia y como vigilantes de sus padres.

La deserción escolar de niñas que terminan la primaria en el campo supera a lo que encontramos en las ciudades, y el desempleo y la falta de oportunidades es la principal causa de la migración y de la mortalidad prematura de jóvenes campesinos, por la violencia y el narcotráfico.

El aumento de las importaciones para alimentar a los mexicanos alcanza niveles que la FAO considera inaceptables para un país del tamaño del nuestro.

Cuando me dirijo a usted, señor Presidente, pienso en nuestros compañeros de generación del campo, jornaleros asalariados y avecindados, como aquellos hombres y mujeres que describía Juan Rulfo en El Llano en Llamas o Pedro Páramo.

Esto no puede ser una constante. Tenemos la obligación de cambiarlo.

Para la reactivación del campo, lo fundamental es que tenga rentabilidad y certidumbre sobre qué producir, a qué precios vender y tener el mercado.

Los millones de hectáreas abandonadas o mal aprovechadas es un reflejo de esta falta de rentabilidad, no del tipo de propiedad ni de garantías. Esto aplica tanto para el campesino y el comunero, como para el pequeño propietario minifundista.

Existe en México libertad para optar por el tipo de tenencia que más convenga. Los productores no aprovechan a cabalidad estas facilidades, porque a nadie le interesa asociarse o pedir crédito para perder y nadie financia proyectos que no generan recursos para cubrir el préstamo.

El desarrollo del capital humano, organización, innovación, capacitación y transferencia de tecnología es insuficiente por no existir opciones productivas ciertas por la escasa o nula rentabilidad de los proyectos.

Lo mismo sucede con la infraestructura productiva para invertir si se tiene en alto riesgo de perder o por la incertidumbre de los precios o en la comercialización de los productos.

Por estas razones, la reforma profunda al campo que coincide al llamado hecho por usted, señor Presidente, sustentado en varios pronunciamientos que ya se han escuchado, pero que para nosotros es fundamental el pleno respeto a las tres formas de tenencia de la tierra consagradas en nuestra Constitución.

Además, contar con una Ley de Seguridad y Competitividad Agroalimentaria que establezca presupuestos multianuales por periodos de siete años, que entre otras definiciones de política contenga productos prioritarios para el abasto interno, industriales y de exportación, infraestructura productiva y para la conservación del suelo, agua y aire, entre otros.

Un modelo de generación de conocimiento, innovación y transferencia de tecnología alineada con las políticas y estrategias fijadas en la ley y, por supuesto, un sistema de servicios financieros y de administración y gestión de riesgos por tipo de productor, región y producto conforme a las prioridades establecidas en la ley.

Un sistema fitozoosanitario y de calidad que garantice la inocuidad alimentaria. Y por supuesto, también, señor Presidente, la reingeniería del Gobierno para servir a los productores, alinear la inversión y los apoyos a las prioridades mandatadas en la ley con el objetivo, además de dar certidumbre, de evitar duplicidades, superposiciones y desviaciones y para que las organizaciones de productores con transparencia y rendición de cuentas se vayan apropiando de los programas.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de México.

Señoras y señores que hoy nos acompañan:

La Confederación Nacional Campesina está lista y preparada nuevamente para ser un activo tanto en el Congreso de la Unión como en alianza con los objetivos de los tres órdenes de Gobierno y los agentes de la sociedad rural a fin de llevar a buen puerto esta anhelada reforma. Y en el corto y mediano plazo haya resultados, entre otros, mantener la autosuficiencia del maíz, frijol y huevo para consumo humano; disminuir las importaciones de granos, oleaginosas, leche en polvo, entre otras.

En el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, al hacer una sinopsis puntual de las grandes reformas estructurales que ya son una realidad en México, usted, señor Presidente, dijo:

Éste es el cambio estructural que se ha logrado durante el 2013, y ahora 2014, espera para México la instrumentación de varias de las acciones o varias de las necesidades que derivan de las propias reformas estructurales, que deberán instrumentarse, deberán tener lugar, precisamente, para que los mexicanos les puedan deparar beneficios mejores y servicios mayores, prestaciones.

Este encuentro se inscribe en ese objetivo, en ese sendero de no aflojar el paso para lograr un campo más productivo, con más oportunidades. Que les devuelva a las comunidades su seguridad, su cohesión social, su sentido de pertenencia y los valores de identidad e idiosincráticos que han sido visiblemente alterados.

Es cierto que vivimos circunstancias difíciles, pero hemos aprendido que tenemos carácter, ese carácter nacional que se hace, deshace y se rehace en la historia.

Eso nos permite afirmar, recordando a José Ortega y Gasset, que la primera condición para un mejoramiento de la situación presente, es hacerse bien cargo de su enorme dificultad. Sólo esto nos lleva a atacar el mal en los estratos hondos, donde verdaderamente se originan.

Es con esta convicción y optimismo, que los cenecistas asistimos a este encuentro de organizaciones del campo, donde podemos no coincidir en algunas apreciaciones, pero seguros estamos que coincidimos en lo fundamental: en hacer del campo mexicano un nuevo paradigma para alcanzar la soberanía y seguridad agroalimentaria en beneficio de los que más necesitan.

Recordando aquello que decía Don Quijote: que teniendo presente que habiendo durado mucho tiempo el mal, el bien está cerca.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Toca el turno de la palabra al Secretario de Gobernación, licenciado Miguel Ángel Osorio Chong.

-LIC. MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG: Con su autorización, señor Presidente, licenciado Enrique Peña Nieto; señor Gobernador; señoras y señores.

Muy buenas tardes.

México avanza en un proceso de transformación profunda, en un contexto de pluralidad, con la convicción de que sólo con acuerdos es posible impulsar cambios en beneficio de la gente.

El sector agropecuario requiere un cambio de políticas, actitudes y, sobre todo, demanda acciones que generen resultados contundentes.

Este encuentro, en el que participan las organizaciones campesinas más importantes del país, demuestra la voluntad del Gobierno de la República de hacer que las cosas sucedan, de ir desbrozando el terreno para cosechar resultados.

Expresa la respuesta a la convocatoria del Presidente Enrique Peña Nieto para impulsar una profunda reforma del campo mexicano, porque hay una conciencia clara de su importancia estratégica para el desarrollo del país.

Partimos del reconocimiento de sus problemas, ubicándolos en toda su dimensión, para implementar políticas de largo plazo que garanticen la solución a sus principales retos, pues conformarse con administrarlos, sólo los profundiza y agravaría.

En el México rural, se concentran una parte muy importante de personas que viven en pobreza, con escasa articulación con el mercado y con derechos de propiedad poco claros.

Legítimamente, los campesinos se han organizado para expresar sus justas demandas y reclamos. A lo largo de los últimos años han surgido organizaciones de campesinos que se agrupan para producir mejor, defender sus intereses y luchar por mejores condiciones locales y así hacer frente a un mercado de alimentos que se ha vuelto global y que cuenta con acuerdos internacionales que a veces regulan desigualmente sociedades asimétricas.

Por ello, en el Gobierno de la República, antes que actuar unilateralmente, se privilegia la política para conciliar los intereses, sumar voluntades e involucrar a las organizaciones sociales, porque sólo así se logran políticas públicas que den resultados duraderos.

Porque las verdaderas soluciones, las de largo plazo, se construyen con ustedes, aprovechando su experiencia y conocimiento.

Dejamos atrás desencuentros para dar paso a una relación política cotidiana y eficiente.

Estamos construyendo una nueva relación, con todo el mosaico de las organizaciones campesinas que hoy no sólo piden respuestas, sino proponen alternativas.

Desde el año pasado, en la Secretaría de Gobernación, junto con SAGARPA, con SEDATU y otras Secretarías del Gobierno Federal, nos hemos reunido con diversas organizaciones, sin distingo de siglas, en el ánimo de encontrar coincidencias que faciliten la construcción conjunta de propuestas.

A través del diálogo y la coordinación logramos articular una agenda común que recupera sus planteamientos para un nuevo acuerdo rural que signifique un cambio en las políticas agroalimentarias, pesqueras y forestales.

Con responsabilidad, hemos adquirido compromisos y damos seguimiento a sus peticiones, la tarea ha sido sumar esfuerzos de manera coordinada para aprovechar la acción de los tres órdenes de Gobierno e impulsar políticas públicas nacionales y regionales en favor de la productividad, la comercialización justa de productos y facilitar el acceso al financiamiento público y privado, así como a todos los programas federales.

No se trata de establecer una política proteccionista o paternalista.

Sí una política justa, para que los campesinos sean los actores principales de los programas gubernamentales, para que el campo produzca más y mejor, con seguridad y certeza, con mejores condiciones de vida para las familias campesinas.

Por último, señor Presidente:

Decirle que estas reuniones en la Secretaría de Gobernación, al frente de la Subsecretaría y al frente de estas reuniones, el licenciado Luis Miranda, estas reuniones han sido respetuosas, han sido propositivas, dejar a un lado el discurso, la demagogia, para hacer propuestas que le sirvan, como usted lo ha instruido, al Gobierno de la República, para construir políticas públicas.

En nombre de las organizaciones aquí presentes, le agradecemos por su voluntad de estar con ellas, de escucharlas, porque además fue un compromiso que se estableció en estas mesas de diálogo y que hoy, con su presencia, se está dando cumplimiento.

Muchas gracias por su atención.