-MODERADOR: Interviene enseguida el Secretario de Energía, licenciado Pedro Joaquín Coldwell.

-SECRETARIO PEDRO JOAQUÍN COLDWELL: Señor Presidente de la República; señores Presidentes de ambas Cámaras del Congreso; dirigentes nacionales partidarios; Coordinadores de los Grupos Parlamentarios; señores Gobernadores; integrantes del Gabinete; distinguidos invitados.

El Presidente Enrique Peña Nieto y el Congreso llevaron a cabo la Reforma Energética más trascedente de las últimas décadas. Contiene grandes transformaciones que se agrupan en dos vertientes:

Primera. Que la industria de los hidrocarburos cuente con el capital y la tecnología para acceder a yacimientos en aguas profundas y a los no convencionales, que ahora podrán ser aprovechados para poner fin a la declinación petrolera y gasífera que ha venido afectando al país en los últimos años.

Segunda. Que la industria eléctrica opere a través de un mercado de energía en el que participen empresas públicas y privadas en igualdad de condiciones, con el fin de ofrecer electricidad a precios competitivos para la industria, el comercio, los servicios, el campo y más asequibles para las familias.

Este nuevo marco jurídico refirma el principio constitucional de que la propiedad de los hidrocarburos en el subsuelo es de la Nación. Garantiza que tanto las empresas del Estado como los particulares participen y compitan en casi la totalidad de las actividades del sector energético, en beneficio de los consumidores.

Otorga una nueva naturaleza jurídica a PEMEX y a la Comisión Federal de Electricidad. Estas entidades dejan de ser organismos públicos descentralizados y se convierten en empresas productivas 100 por ciento propiedad del Estado.

Tanto la CFE como PEMEX se fortalecen con nuevas herramientas, incluso para asociarse con otras compañías. Queremos empresas públicas fuertes, saneadas y competitivas.

PEMEX y la CFE contarán con Consejos de Administración que operarán conforme a las mejores prácticas internacionales de Gobierno corporativo e incluirán consejeros independientes, ahora de tiempo parcial, que serán ratificados por el Senado de la República.

Las nuevas leyes refuerzan los órganos reguladores del sector que dispondrán de plena autonomía técnica y de gestión. Estos órganos reguladores tendrán estabilidad y seguridad presupuestal; se beneficiarán directamente de los derechos y aprovechamientos que cobren en el ejercicio de sus funciones.

La transparencia y la rendición de cuentas son principios rectores de la Reforma.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía, dispondrán de nuevas facultades para regular con eficacia a las empresas públicas y a las privadas que participen en el sector energético.

Los reguladores garantizarán que las licitaciones, los contratos y permisos, se realicen con absoluta transparencia y con estrictos mecanismos de rendición de cuentas.

Además, los órganos reguladores coadyuvarán con la autoridad que corresponda para fomentar la libre competencia y el funcionamiento eficiente de los mercados energéticos.

El nuevo marco jurídico incluye obligaciones de contenido nacional con el fin de impulsar a las empresas mexicanas que pretendan ser proveedores y contratistas en la exploración y extracción de los hidrocarburos.

Esto propiciará la formación de cadenas productivas, lo que repercutirá positivamente en el desarrollo regional.

La Reforma Energética además promueve la protección al medio ambiente y las energías limpias, para ello se crea la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos que regulará a las empresas petroleras para prevenir y atender accidentes y sancionará a las que dañen el entorno natural.

También, se establece la prohibición de que se lleven a cabo actividades extractivas de hidrocarburos en las áreas naturales protegidas del país.

Adicionalmente, el Ejecutivo Federal establecerá zonas de salvaguarda en las áreas en que el Estado determine prohibir dichas actividades con el fin de preservar el Patrimonio Histórico-Cultural o el medio ambiente.

Para impulsar las energías limpias se crean mecanismos como los certificados de energías limpias que atraerán nuevas inversiones, además, se fomenta la generación distribuida limpia y el uso de redes eléctricas inteligentes que permitirán un consumo más eficiente.

La Ley de Energía Geotérmica regulará el reconocimiento-exploración y explotación de recursos térmicos del subsuelo, a fin de dar certidumbre a las inversiones en esta importante fuente de energía renovable.

La Reforma Energética sienta bases firmes para poder llevar gas natural y energía eléctrica a regiones que hasta ahora no la reciben.

Se crea un fondo de servicio universal para la electrificación de comunidades rurales y urbanas marginadas, con ello se promueve un México incluyente.

Uno de los principales propósitos de la nueva legislación, es que los titulares de los derechos de las tierras, los pueblos y las comunidades, sean partícipes directos de los beneficios que generarán las inversiones en hidrocarburos y en electricidad.

La inclusión social y económica, así como el respeto a los derechos humanos, son el espíritu que nutre este capítulo de la reforma.

Se establecen las reglas del juego para alcanzar acuerdos equitativos entre los desarrolladores de proyectos, y los propietarios o titulares de predios.

Avalúos realizados por peritos independientes garantizarán que las contraprestaciones se definan conforme al valor comercial, y reconozcan, también, la plusvalía generada por las inversiones que se lleven a cabo.

En el caso específico de la extracción de hidrocarburos, los dueños de las tierras podrán beneficiarse porcentualmente de los ingresos que se obtengan.

La participación de las comunidades se garantizará a través de la evaluación de impacto social, y la consulta previa, libre e informada a pueblos y comunidades indígenas conforme a tratados internacionales vigentes.

Señoras y señores:

Este día constituye un parteaguas, un antes y un después, un cambio del paradigma energético experimentado en las últimas décadas; un cambio en la manera en que relacionamos nuestra identidad nacional con la energía, que se corresponderá ahora con las realidades del Siglo XXI, y el entorno en el que nos desenvolvemos los mexicanos de esta generación.

Con la Reforma Energética, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y el Congreso han ampliado para México las alamedas del porvenir.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Corresponde el uso de la palabra al Secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor Luis Videgaray Caso.

-SECRETARIO LUIS VIDEGARAY CASO: Señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto; muy distinguidos integrantes del presídium; señoras y señores:

Muy buenos días.

La Reforma Energética es una reforma radical al régimen fiscal del petróleo, el gas y la electricidad. Es un cambio profundo en la relación entre nuestra energía y la Hacienda Pública nacional.

A continuación me permitiré resaltar tres aspectos que me parecen de la mayor importancia en el ámbito fiscal y presupuestario derivado de la Reforma Energética.

Primero. El fortalecimiento financiero de PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad.

Segundo. La renta petrolera y los ingresos del Estado.

Y, finalmente, la creación del Fondo Mexicano del Petróleo para el Desarrollo y la Estabilidad que administrará nuestra renta petrolera.

Con respecto al primer gran tema, el fortalecimiento financiero de PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad, el objetivo es no exagerar, es fortalecer a PEMEX ante la competencia que tendrá al igual que la Comisión Federal de Electricidad para crear un nuevo mercado eléctrico.

PEMEX y CFE seguirán siendo empresas 100 por ciento propiedad de todos los mexicanos y, más aún, se les da la nueva figura de empresa productiva del Estado, con un nuevo gobierno corporativo y un mandato de creación de valor.

Petróleos Mexicanos tiene, a partir de la Reforma Energética un nuevo régimen fiscal, cambio, por cierto, que fue introducido por las y los Legisladores en la discusión que tuvo a cabo el Congreso de la Unión.

No se trata de una modificación de forma o de un ajuste marginal, se trata de un verdadero cambio de paradigma y para muestra de ello basta con decir que al final de un periodo de transición de cinco años, se observará una reducción histórica en el monto de derechos que paga Petróleos Mexicanos, cerca de 90 mil millones de pesos anuales.

Esa disminución en la carga fiscal de PEMEX obedece a varios cambios que aprobó el Congreso de la Unión.

Primero. La tasa que aplica a la utilidad neta se reduce de 71.5 por ciento actualmente a 65 por ciento.

Se reconocerán los costos reales de su operación y las pérdidas que no se hayan podido deducir en un año particular podrán ser reconocidas en años futuros.

Se simplifica el régimen fiscal. En lugar de pagar nueve derechos, como actualmente se hace, se pagarán únicamente tres, además del Impuesto Sobre la Renta.

De esta forma, se establece que el régimen fiscal que aplique a las asignaciones de Petróleos Mexicanos será exactamente el mismo que aplicará a los nuevos contratos en materia de hidrocarburos.

Es necesario resaltar que se prevén cambios también para la Comisión Federal de Electricidad de igual trascendencia.

En primer lugar. Se elimina el aprovechamiento actual que se calcula de manera atípica como un porcentaje de sus activos y a partir de ahora la Comisión Federal de Electricidad pagará el Impuesto Sobre la Renta, como cualquier otra empresa.

Qué se espera que hagan PEMEX y CFE con los mayores recursos.

En primer lugar. Podrán incrementar su inversión eligiendo las mejores inversiones para el país, de manera que se generen utilidades y con ello, tanto PEMEX como la Comisión Federal de Electricidad, podrán pagar un dividendo al Gobierno Federal.

La decisión sobre el monto del dividendo buscará dar el mejor uso posible a las utilidades que generen las empresas y hace que se reinviertan en las mismas o que se destinen a otros fines socialmente deseables.

Cabe destacar que ésta es una discusión que nunca hemos tenido en el país.

Un segundo cambio fundamental radica en que PEMEX y CFE tendrán plena autonomía para definir a qué destinan sus recursos. Únicamente deberán de respetar una meta de endeudamiento y un techo para el pago de remuneraciones de su personal, que serán aprobados por el Congreso de la Unión.

En otras palabras no necesitarán ya de la aprobación de la Secretaría de Hacienda para conformar su presupuesto o para cuando requieran realizar cambios al mismo.

Un tercer cambio para PEMEX y Comisión Federal, que propuso y aprobó el Congreso, es la facultad otorgada al Gobierno Federal para absorber una parte de su pasivo de jubilaciones y pensiones, liberando recursos adicionales que podrán estar disponibles para la inversión.

Esta asunción de pasivos será posible sólo si las empresas y los trabajadores acuerdan, de manera voluntaria y en estricto apego a los derechos laborales, modificar el régimen pensionario que los aplica.

Ésta, lo hemos dicho y lo repetimos, es una buena idea de las y los Diputados, que fue avalada por el Senado de la República.

La combinación de las medidas anteriores, una menor carga fiscal, autonomía presupuestaria y una menor carga pensionaria dejan claro que PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad, enfrentarán el nuevo entorno de mayor competencia en el sector de energía desde una posición de fortaleza que les permitirá tener pleno éxito y seguir creando valor para todos los mexicanos.

El segundo gran tema es la renta petrolera y los ingresos para el Estado mexicano.

Resulta innegable la importancia que estos tienen para la economía nacional y para las finanzas públicas Federales.

Uno de los retos en términos de las finanzas públicas que actualmente enfrentamos es la declinación de la plataforma de producción de PEMEX, pues impacta directamente a los ingresos del Estado.

De ahí, la importancia de la Reforma Energética, porque además de generar, entre otros beneficios, mayor inversión, más empleos bien remunerados y un suministro confiable y más barato de energía, nos permitirá retomar el crecimiento en la plataforma de producción.

Ello llevará a un aumento de la renta petrolera para el Estado, debido a que habrá más participantes en la industria invirtiendo y extrayendo hidrocarburos.

Con ello estaremos recibiendo la renta asociada a una mayor producción que de otra forma no se materializaría.

Y segundo. El marco legal que aplicará a los contratos, genera incentivos a los operadores para minimizar costos y para producir de manera sostenible con lo cual estaremos recibiendo más recursos por cada barril extraído.

Destaco cuatro características del nuevo modelo fiscal de los contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos:

Primero. Se estableció que los contratos se adjudicarán a quien ofrezca el mayor pago al Estado y el mayor compromiso de inversión para garantizar que siempre se den las mejores condiciones para los mexicanos.

Segundo. El Gobierno de la República siempre establecerá los valores mínimos que serán aceptables para ambas variables de adjudicación para proteger la renta petrolera.

Tercero. Se incrementó el pago de regalías para garantizar que el Estado reciba un flujo mínimo en todos los proyectos.

Y cuarto, y muy importante, también, el régimen fiscal que aplicará los contratos incluye componentes que aseguran que será altamente progresivo.

De esta forma, será el Estado mexicano el que reciba los beneficios cuando de forma inesperada aumenten los precios de los hidrocarburos o cuando los yacimientos sean de un tamaño mayor al originalmente previsto.

Quiero destacar, también, que gracias a las aportaciones del Congreso de la Unión se fortalecen los ingresos de los estados y municipios, particularmente, y por primera vez, aquellos donde se produce petróleo y gas.

Por último, el tercer gran tema en materia hacendaria se refiere a la creación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo como una institución responsable de la administración de los ingresos generados por la explotación de petróleo y gas en México.

Este Fondo, que se constituirá como un fideicomiso en el Banco de México con una mayoría de consejeros independientes, permitirá garantizar que las generaciones presentes y futuras de mexicanos, quienes son los dueños de la renta petrolera, reciban todos y cada uno de los ingresos para bien del país.

Nunca, y hay que destacarlo, nunca las finanzas públicas nacionales han tenido un instrumento de esta envergadura para salvaguardar la estabilidad macroeconómica y el bienestar de las futuras generaciones.

Los ingresos petroleros ya no se depositarán en la Tesorería de la Federación sino en el Fondo Mexicano del Petróleo, quien se encargará de administrar los ingresos de los contratos de asignaciones, y transferir los recursos a sus destinos y usos.

Todo lo anterior de forma transparente para que todos los mexicanos puedan conocer, de manera directa, cómo se generan y en qué se invierten los recursos petroleros.

En conclusión, hoy podemos afirmar que tenemos muy buenas noticias para el país. La Reforma Energética es un nuevo modelo en la relación entre la hacienda pública y nuestros hidrocarburos.

Son cambios profundos y trascendentes. Cambios a los que damos la bienvenida con orgullo y entusiasmo.

Muchas felicidades a quienes han hecho posible esta trascendente Reforma para el bien del país.

Enhorabuena.

Muy buenos días.

-MODERADORA: Realiza su intervención el Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, licenciado Gustavo Madero Muñoz.

-LIC. GUSTAVO MADERO MUÑOZ: Señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; Senador Raúl Cervantes, Presidente del Senado de la República; Diputado José González Morfín, Presidente de la Cámara de los Diputados.

Licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación; doctor Luis Videgaray, Secretario de Hacienda; licenciado Pedro Joaquín Coldwell, Secretario de Energía.

Señores presidentes de los partidos políticos; coordinadores parlamentarios; gobernadores; representantes de los medios de comunicación; amigas y amigos:

Hoy, una vez más, celebramos los frutos del consenso y la madurez política.

Hoy celebramos la capacidad de la mayoría democrática para anteponer el bienestar de México forjando acuerdos, sin renunciar a la propia identidad de cada fuerza política.

El Pacto por México ha propiciado grandes reformas. Por el Pacto hemos vivido uno de los periodos más reformistas de la historia de nuestro país en materia política, educativa, financiera, laboral, de competencia económica, telecomunicaciones y ahora de energía para que México cuente con mejores bases para alcanzar su potencial de desarrollo económico, político y social.

Con la Reforma Energética que hoy se promulga se abrirán grandes posibilidades para México. Posibilidades que habían estado negadas durante décadas.

Es una reforma paradigmática en todo sentido, en su forma y en su fondo, y abre una nueva etapa para el sector energético en particular, y para todo nuestro país en lo general.

Esta victoria de México tiene un origen en la iniciativa de Acción Nacional. El día de hoy se abre un nuevo capítulo en la historia impregnado de ideas de apertura, de competencia y de modernidad, y se cierra otro basado en la defensa de monopolios y de estatismo.

Con estas ideas que abrazamos se transformará de fondo todo el sector energético para poder competir mundialmente, mejorar la calidad y el precio de los productos y servicios, y para detonar la inversión y la creación de empleos que tanto necesitamos en nuestro país.

Esto se logró y se pudo con ello asegurar la soberanía nacional sobre la propiedad de los hidrocarburos; abrir el sector a la inversión privada bajo modelos que maximizan la renta petrolera; modernizar y fortalecer a PEMEX y a la Comisión Federal de Electricidad como empresas productivas del Estado con plena autonomía; crear un mercado energético competitivo y eficiente, y definir órganos reguladores más fuertes y más transparentes.

Éstas son las herramientas que nuestro país requería desde hace años para que el mercado energético y sus beneficios sean de todos y para todos los mexicanos. Sin embargo, hay que reconocer que la población en general requiere más información sobre los cambios y sobre cómo influirán en la vida de cada uno para combatir así temores infundados.

Debemos reconocer que aún hay escepticismo y desconfianza por parte de algunos sectores de la población. Hay trabajadores preocupados por su permanencia y jubilados preocupados por sus prestaciones y la atención de sus padecimientos.

Debemos reconocer, también, que hay un déficit de credibilidad en la autoridad.

Por todo esto, es necesario un esfuerzo de comunicación y de información amplia para atender estas inquietudes, pero sobre todo es imperativo que la reforma se instrumente y aplique de manera rápida y eficaz para que sus beneficios se obtengan de la mejor manera, lo antes posible, y sirvan a toda la población que lo demanda desde hace mucho tiempo.

Quiero hacer un reconocimiento especial a los Diputados y Senadores de todos los partidos que trabajaron en esta reforma y que la hicieron posible.

Aprovecho también, para reconocer a los Legisladores de mi partido por su unidad, su compromiso y por su intensa labor. En especial, a Rubén Camarillo, Juan Bueno Torio, Erick Marte, Jorge Luis Lavalle, Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Salvador Vega, quienes participaron desde el principio en la coordinación de los trabajos técnico-legislativo.

Felicidades a todos ustedes.

Ésta es la mayor reforma económica de los últimos 75 años. Y es un logro conjunto de muchas voluntades y de fuerzas políticas y actores, de muchas capacidades individuales e institucionales para lograrlos. Y ésta es la fórmula correcta para lograr estas hazañas.

Hemos logrado mayorías democráticas que redefinirán la estructura y el funcionamiento de importantes áreas de nuestra economía, de nuestra sociedad y de nuestro sistema político. Pero es importante subrayar, también, que aún quedarán pendientes compromisos acordados en el Pacto por México, que deberán ser atendidos y no contentarnos con lo logrado hasta hoy por importante que nos parezca.

Temas como la Iniciativa Anticorrupción, la deuda de los estados, el campo, y los programas de desarrollo e inclusión social son algunos de los que sobresalen como asignaturas pendientes.

En el marco del Pacto, el PAN impulsó con determinación esta Reforma Energética y las demás reformas estructurales que permitirán que México alcance un mayor potencial de crecimiento.

Lo ha hecho de manera decidida, sin rubores, empachos ni titubeos, colocando siempre el interés de México por encima de todo. El PAN seguirá actuando así, porque la búsqueda incesante del bien común es un propósito para nosotros irrenunciable.

Ese objetivo superior nos coloca también, en el compromiso de atender la agenda de la desigualdad y la inclusión social.

Con esta reforma, sin duda, se sientan las bases para un crecimiento más robusto y sostenido, pero no sólo debemos hacer todo lo necesario para crecer, hagamos también todo lo posible para compartir más igualitariamente la riqueza que podremos generar.

Dentro de una de las grandes reformas aprobadas, hay una nueva forma de democracia directa en México, la consulta popular. Por eso, más que una reforma para intentar derogar los cambios en materia energética como plantean otras fuerzas políticas, el PAN propondrá una consulta propositiva y constructiva para promover un nuevo pacto, un pacto entre la población y sus gobernantes; un pacto democráticamente acordado para que la ciudadanía con su voto directo imponga a sus representantes el mandato de concentrar su atención en la búsqueda de una mayor igualdad y justicia social.

Si hemos podido hacer grandes reformas en materia laboral, educativa, financiera, de competencia económica, telecomunicaciones y de energía, pues también hagamos lo necesario para mejorar el salario mínimo que todos aceptamos, que no cumple sus objetivos constitucionales.

Que no nos digan que si hemos podido reformar tan profundamente la Constitución, no podremos hacerla cumplir en uno de sus propósitos más elementales y justos: asegurar que el salario de los trabajadores alcance para sus familias que tengan un mínimo de bienestar, sin populismos, ni ocurrencias, sino con una visión de Estado comprometida con una economía de mercado y responsabilidad social.

No hagamos de este momento un himno a la complacencia, sino una verdadera convocatoria a la productividad y al crecimiento y al desarrollo con inclusión social.

En la actual correlación de fuerzas de nuestro país es importante reconocer que esta Reforma Energética y todas las reformas aprobadas en este ciclo reformador, no se podían haber logrado con una sola fuerza política.

Es necesario todavía la suma, la construcción de mayorías democráticas mediante el diálogo, la negociación y la interlocución confiable. El PAN quiere seguir siendo una fuerza modernizadora y democratizadora de México para erradicar monopolios, tanto públicos como privados, para impulsar la transparencia y el desarrollo. En suma, para construir un México dinámico y próspero que le ofrezca igualdad de oportunidades a todos los mexicanos.

Una vez más no cedimos ante presiones y discursos anacrónicos. Una vez más antepusimos el bien común y no titubeamos al cumplir la palabra dada, y hacer lo que debíamos de hacer.

Seguiremos consensando en favor de los mexicanos, y seguiremos consensando en favor de la democratización y modernización de México, pero, también, exigimos este nivel de compromiso a todas las fuerzas políticas.

Los logros son importantes pero aún falta mucho camino por recorrer. Estoy convencido de que por esta ruta, unidos, podremos lograrlo.

Felicidades a todos los mexicanos.

Celebremos juntos los frutos de estos grandes consensos de México.

Muchas gracias.

-MODERADOR: Queda en uso de la palabra el Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, doctor en Derecho César Camacho Quiroz.

DR. CÉSAR CAMACHO QUIROZ: Señor Presidente de la República; señores representantes e integrantes de las Cámaras del Congreso de la Unión; señores gobernadores; señores Presidentes y representantes de los partidos políticos.

Señoras y señores:

El 11 de agosto de 2014 será destacado en la cuenta larga de la historia nacional. Aquella que los antiguos mayas usaban para registrar los grandes acontecimientos, los que cambian radicalmente el curso de la sociedad.

La trascendencia, el salto cualitativo que estamos dando se va a calibrar cabalmente con el paso del tiempo.

Hace poco más de una década, México perdió su ritmo de crecimiento económico, y en este mundo a contracorriente, quien no avanza, retrocede.

Era preciso romper inercias, liberar ataduras, ponerse en movimiento para crecer económicamente, había que generar las condiciones propicias a partir de las imperantes.

Si para otros la presencia de la oposición en el Congreso representaba un obstáculo, para el priismo que vino de atrás y recuperó la Presidencia, la pluralidad de ideas significó la oportunidad de colaborar y construir soluciones para contar con un país más competitivo y más próspero.

Decidido a ejercer una presidencia democrática, esto es a escuchar otras opiniones, fijar posiciones y defenderlas, resuelto a imprimirle eficacia al Estado con una buena dosis de audacia sin pretextar las complicaciones del gobierno dividido y con esa visión de Estado que ha merecido la atención mundial, dio pasos firmes hacia adelante el Presidente transformador, Enrique Peña Nieto.

Gobernando con principios, disciplina y claridad de propósitos, sin visión cortoplacista, tomó decisiones con la convicción de que esto es lo que México necesita.

El Mandatario, ha demostrado con valentía que no se detiene por el cálculo de riesgos, sino que se apresura a crear las oportunidades que le urgen el país.

En este complejo proceso el Poder Legislativo desempeñó un papel crucial. Esos políticos bien reconocidos consiguieron la que quizás sea la reforma de más hondura y alcance desde 1917.

El proceso de discusión acreditó la enorme vitalidad del Poder Legislativo, demostró la riqueza de la pluralidad y lo fecundo del disenso, puso de manifiesto la unidad en los argumentos y en la acción política de las legisladoras y los legisladores de mi partido, subrayadamente David Penchyna, Marco Bernal, integrantes de bancadas unidas como ninguna. Ellos y muchos otros, encauzaron sus opiniones, incluso las divergentes, por la vía institucional; no división, sino colaboración respetuosa entre Poderes que evidencian la madurez de nuestra democracia.

Está claro, la Energética es la reforma que más transforma, histórica por su origen y por su trascendencia, el nuevo marco jurídico reivindica el que en su momento logró un mexicano que nos pertenece a todos, el Presidente Lázaro Cárdenas, quien permitió a los particulares participar en la industria petrolera sin comprometer la propiedad de la Nación.

Es ésta una Reforma de vocación social, porque el Estado no sólo mantendrá la propiedad de los hidrocarburos, sino que reafirma su rectoría en áreas estratégicas, asegurando que la riqueza petrolera se traduzca en bienestar para todos.

Con ella, podremos llegar hasta donde ahora resulta física y figuradamente imposible: explotar nuevos combustibles con tecnologías más limpias, haciendo que México recupere su protagonismo en el mercado internacional, tan competido y sofisticado.

Estos cambios trascedentes garantizan que las empresas mexicanas cuenten con combustibles suficientes y a precios que les permitan ser competitivas. Estimaciones conservadoras indican que tenemos en el subsuelo más de 140 billones de pies cúbicos de gas natural sin explorar y que no estamos aprovechando. Esto equivale a más del doble de las reservas totales de gas natural del país.

La Reforma Energética nos permitirá contar con más recursos para apoyar programas sociales, educación, desarrollo, en beneficio de la población más desprotegida.

Mayores inversiones significan más empleos e ingresos.

Más producción de gas y de petróleo multiplican los recursos públicos para carreteras, hospitales, escuelas y viviendas.

Disminuir los costos y precios del gas y de la electricidad significa aumentar el poder de compra de nuestras familias.

La transparencia será el engrane de la operación del sector energético en conjunto. Para ello, se establecen mecanismos que impiden decisiones discrecionales. Serán públicos los recursos que reciba el Estado por los hidrocarburos que se extraigan, como público será el uso que se les dé.

En resumen.

Se fortalecerá la economía; se modernizará nuestra planta productiva que será más respetuosa del medio ambiente.

Con esto se consolida nuestra soberanía energética en un clima de transparencia.

Ahora, vayamos de la potencia al acto. Es momento de pasar de las reformas esperanzadoras a las políticas efectivas, de convertir las nuevas leyes de la Nación en resultados para la población

La opción que nos dimos los mexicanos es consistente con nuestros valores de libertad, democracia, soberanía y justicia social.

Se construyó sobre la firme plataforma de las ideas contemporáneas más progresistas, aquellas que reconocen que la mejor política contra la pobreza y la desigualdad es la generación de empleos productivos bien remunerados, con base en una economía que concilia la necesidad de crecimiento con el imperativo de mayor igualdad social.

La que postula la necesidad de incrementar y democratizar la productividad en forma consistente y sostenida como el medio más efectivo para acelerar la economía y reducir la desigualdad.

Con un Estado fuerte, rector de la economía y promotor de la inversión y una sociedad civil exigente y participativa.

Es por un México más soberano, más competitivo, más justo.

Para ello, con convicción y entusiasmo los priistas legisladores, ayuntamientos, gobernadores y su dirigencia, seguiremos siendo comprometidos activistas de la reforma para comunicarla y respaldar su concreción.

Señoras y señores:

Los ideales de un candidato se convirtieron en planteamientos de su partido y objetivos de un programa de Gobierno y, hoy, son logros de esta generación de mexicanos. La suma de propuestas, el debate apasionado y la firmeza y sentido de responsabilidad del Gobierno de la República están permitiéndonos avanzar en la ruta del progreso.

Con las reformas transformadoras, ganó la Patria sin vencer a nadie, merced a las profundas decisiones tomadas y al ansia de vivir mejor, con el esfuerzo de todos, mucho más que el rostro estamos cambiándole el corazón a México.

El legado transformador de Enrique Peña Nieto, es una gran hazaña y una vital aportación a la República. Y la República no son las leyes y las instituciones, más bien éstas últimas deben servir a la República que somos todos los mexicanos.

Gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)