Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da mucho gusto saludarles.

Siempre es motivo de gran alegría, de enorme satisfacción y de gran emoción regresar a mi tierra, aquí, a Atlacomulco. A esta bella tierra que me vio nacer y que me vio crecer en los primeros años, sobre todo, en mi infancia.

Señor Gobernador del estado, muchas gracias por su hospitalidad. Muchas gracias por su mensaje de bienvenida.

Muchas gracias por la comprometida voluntad que tiene su Gobierno para que trabajemos juntos en favor del desarrollo de todo el Estado de México.

Y hoy ha hecho referencia a varias obras que de manera conjunta estamos desarrollando para la Región Norte del Estado de México.

A ello, a las obras que ha citado, podría yo sumar la carretera que hemos comprometido llevar desde Atlacomulco hasta Atizapán, lo que ha convertido a Atlacomulco en un centro logístico muy importante de las comunicaciones del Norte del estado, del Centro del país, con otras regiones de nuestro país.

Además de estos compromisos, sólo anticipo, no siendo el propósito de este evento conmemorativo en honor de don Isidro Fabela a 50 años de su fallecimiento, obras educativas que están comprometidas a realizarse aquí, en el Norte del estado; en Atlacomulco, particularmente, para atender a la población creciente de toda la Zona Norte del Estado de México.

El hoy Secretario de Educación Pública y quien fuera representante ante la Cámara de Diputados, precisamente, de esta Región Norte del Estado de México, él tiene la indicación de encabezar los trabajos para dos propósitos: ampliar la oferta educativa de educación superior en esta Región Norte, con un campus del Instituto Politécnico Nacional y eventualmente, trabaja ya, en respeto a la autonomía, para extender también la oferta de la Universidad Nacional Autónoma de México, sumada a la Universidad Autónoma del Estado de México, que ya presta servicios en esta Región Norte del estado.

Señor Gobernador:

Seguiremos trabajando de manera conjunta y, creo yo, acreditando tiempo a tiempo, las varias acciones y proyectos que estamos desarrollando en beneficio de todo el Estado de México.

Aquí están presentes, integrantes del Gabinete del Gobierno de la República, particularmente quienes son originarios del Estado de México, quienes han servido al Estado de México, a quienes me he permitido invitar a este evento conmemorativo; los integrantes del Gabinete del gobierno del Estado de México; los titulares de los Poderes Legislativo y Judicial de esta entidad.

Al señor Presidente Municipal de Atlacomulco, a quien le agradezco su cordial mensaje de bienvenida, a ésta mi tierra. Muchas gracias, Arturo, por tu mensaje, que ha sido en representación de todos mis paisanos, a quienes agradezco realmente la calidez y el trato amable que invariablemente dispensan a su paisano, hoy, Presidente de la República.

Muchas gracias a toda la gente aquí congregada, la que se encuentra en este espacio, la que está en la parte posterior, la que he tenido oportunidad de saludar en mi recorrido desde el helipuerto hasta este punto.

Me he encontrado con muchos paisanos, con muchos rostros de gente conocida de ayer y de hoy, que me han acompañado y a quienes conozco de hace muchos años.

En este espacio me da mucho gusto y me emociona encontrarme con familias originarias de esta tierra, originarios del norte del Estado de México y que viviendo aquí, o en otras partes del estado, en alguna trinchera, han servido al desarrollo de esta gran comunidad del norte del Estado de México.

Les saludo a todos con gran respeto, con afecto y con la emoción que me da encontrarme con mis paisanos de Atlacomulco y del norte del Estado de México.

Precisamente, al pie de esta estatua, que se ha erigido en honor de don Isidro Fabela y que hoy nos reúne, precisamente, porque así me comprometí con los atlacomulquenses, con el Gobernador del estado, a encabezar esta ceremonia conmemorativa de los 50 años del fallecimiento de don Isidro Fabela.

Al pie de este monumento, que ha sido centro de muchos eventos: políticos, culturales, artísticos, en lo que, sin duda, es el alma y el centro de esta población que es Atlacomulco, mi tierra.

Aquí he de recordar los varios eventos en los que participé durante mi carrera política, siendo candidato a Diputado, siendo Diputado, candidato a Gobernador del Estado de México, como Gobernador, como candidato a Presidente de la República. Y hoy estar aquí, precisamente, al pie de esta gran estatua erigida en honor de don Isidro Fabela.

Si la información que me han proporcionado es correcta, es una coincidencia que esta escultura fuese develada en 1966, precisamente el año que me viera nacer esta tierra, la tierra de Atlacomulco. Es una gran coincidencia, y hoy me han dado esta información.

Y es un tema simplemente para el anecdotario, pero que sin duda entraña emoción, motivo y, sobre todo, el compromiso que tengo como Presidente de servir a todos los mexicanos con entrega total, absoluta, y asegurar que este país tenga mejores condiciones de vida para todos sus habitantes, inspirado en los grandes hombres que ha dado nuestro país. Y uno de ellos, precisamente, es don Isidro Fabela.

Señoras y señores:

Como lo he señalado, con especial entusiasmo, vengo nuevamente a mi tierra, vengo a reunirme con mi gente, la gente de Atlacomulco y del Estado de México.

Regreso a mi querido Atlacomulco, que lleva unido a su historia y a su nombre, el nombre y la historia de un mexicano universal: Isidro Fabela Alfaro.

Hoy, al cumplirse 50 años de su fallecimiento, nos reunimos para rendirle un solemne homenaje. Desde aquí recordamos juntos la vida de un hombre que con sus ideas y acciones, traspasó fronteras y llevó el prestigio de México a las más altas tribunas del mundo.

Isidro Fabela estuvo comprometido con principios esenciales, con valores universales, que defendió dentro y fuera de nuestro país. Desde muy joven manifestó su pasión por el derecho y durante su formación en la Escuela Nacional de Jurisprudencia reafirmó su vocación por la ley y la justicia.

El maestro Fabela fue además un demócrata. Con gran sensibilidad política comprendió la trascendencia del momento histórico que le tocó vivir en el inicio del Siglo XX, y resuelto, sin titubeos, se sumó a la causa de Francisco I. Madero en favor de la democracia.

Durante la Revolución Mexicana, Fabela defendió con determinación los derechos fundamentales de los mexicanos, como lo hizo en la apasionada defensa de los trabajadores, cuando participaba en las reuniones de la Casa del Obrero Mundial.

Isidro Fabela fue un hombre de ideas e ideales. Formó parte de El Ateneo de la Juventud, aquel célebre y entusiasta grupo de intelectuales que reflexionaba de manera crítica sobre la vida del país y el devenir mundial.

Desde entonces ya se proyectaba el hombre comprometido con la política y el derecho internacional, que serían dos de las grandes pasiones de su vida.

Desde su responsabilidad al frente de las relaciones exteriores, con Venustiano Carranza, su paso por la Liga de las Naciones o su desempeño como Juez de las Corte Internacional de Justicia, la obra diplomática de Isidro Fabela constituye un legado no sólo de México, sino del mundo.

Por eso, su vida y su obra son para nosotros motivo de gran orgullo y, al mismo tiempo, una inspiración permanente para trabajar por un mejor país. En pocas palabras, para que esta generación sea protagonista en la construcción de un nuevo México.

Sobre todo, porque el legado de Isidro Fabela nos impulsa, como él lo hizo, a asumir un firme compromiso con las instituciones y su capacidad transformadora.

Con la misma convicción con que, en el Siglo XX, Isidro Fabela luchaba por crear instituciones de vanguardia, en el Siglo XXI, el Gobierno de la República trabaja por ampliar los derechos de los mexicanos, garantizar su goce efectivo y llevar a México a su máximo potencial.

En este gran objetivo, con el respaldo del Congreso de la Unión, se ha fortalecido nuestro régimen democrático e institucional, con la aprobación de dos reformas sustantivas: la Reforma Político-Electoral, que consolida una democracia de resultados, al promover una mayor colaboración entre los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

Y también fomenta la participación ciudadana y brinda mayor certidumbre, equidad y transparencia a los procesos electorales en todos los órdenes de Gobierno.

Por su parte, la Reforma en Materia de Transparencia articula un Sistema Nacional de Acceso a la Información Pública, que facilitará la evaluación del desempeño de las instituciones públicas y fomenta la rendición de cuentas.

Igualmente, con el mismo compromiso de Isidro Fabela con la legalidad, el Gobierno de la República ha venido trabajando para consolidar a México como un Estado democrático de derecho, que impulse y procure el pleno respeto y garantía de los derechos humanos.

Para alcanzar este elevado propósito, se ha fortalecido el marco de protección a los derechos fundamentales de las personas con instrumentos legales de avanzada, como la nueva Ley de Amparo, la Ley General de Víctimas y el Código Nacional de Procedimientos Penales.

En política exterior, México está asumiendo su papel como actor global responsable, y lo hace siguiendo los principios que don Isidro Fabela promovió y defendió. Me refiero a la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de controversias, la no intervención, la solidaridad, la justicia y la libertad.

Estamos estrechando los lazos que nos unen con países de todas las regiones del mundo, y consolidándonos como un actor responsable y propositivo en foros multilaterales.

Prueba de ello, es que hemos impulsado el combate al cambio climático, la incorporación de la inclusión social y económica en la nueva Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas post 2015, y el respeto a los derechos humanos en el mundo y, de igual manera, el desarme nuclear.

De esta manera, el legado y el ejemplo de Isidro Fabela siguen vigentes. Continúan siendo guía para quienes tenemos una responsabilidad con la Nación.

Señoras y señores.

Muy queridas y queridos paisanos de Atlacomulco y del Norte del Estado de México:

Los mexicanos, y en especial los mexiquenses, podemos sentirnos muy orgullosos de tener a un hermano tan grande, tan nuestro, y al mismo tiempo tan universal, como Isidro Fabela Alfaro.

Él fue un hombre que siempre tuvo un profundo amor por ésta, su tierra, a la que sirvió como Gobernador en un tiempo difícil y convulso. En el ocaso de su vida, recibió la Medalla Belisario Domínguez por sus servicios a la Patria.

Ante la Comisión del Senado que le comunicó la noticia, el maestro Fabela señaló con claridad, y cito textualmente: Servir a la Patria no constituye mérito. Es deber que no requiere estímulos ni exige recompensas.

Las semillas que don Isidro Fabela sembró en Atlacomulco, en el Estado de México, en nuestra Patria y en el mundo entero, siguen dando frutos.

Su legado es patrimonio de todos y motivo de inspiración.

Su vida y obra siguen siendo lecciones permanentes para quienes dedicamos nuestro esfuerzo al servicio de México.

El maestro Fabela reconocía que cada generación es discípula de sus predecesoras, pero también es maestra de las que siguen. Precisamente hoy, nuestra generación contribuye y construye sobre las bases de los cimientos de aquellos que nos antecedieron para construir un mejor país.

Durante los últimos 20 meses, dentro de las instituciones democráticas que nos legaron los mexicanos de ayer, logramos concretar las reformas que el país necesitaba para asegurar el bienestar de ésta y las futuras generaciones.

Hoy contamos con una nueva e histórica plataforma para seguir construyendo, entre todos, un nuevo México. Ese México más justo, de mayores oportunidades y de pleno respeto a los derechos humanos, por el que trabajó y luchó don Isidro Fabela.

Queridas y queridos paisanos:

Gracias por darme la oportunidad de estar una vez más aquí, en mi tierra, y acompañar hoy al Estado de México y a la Patria, en este merecido homenaje en honor de don Isidro Fabela a 50 años de su fallecimiento.

Muchas gracias.