-MODERADORA: A continuación hace uso de la palabra el doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado de Veracruz.

-GOBERNADOR JAVIER DUARTE DE OCHOA: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina.

General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

Licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación.

Doctor Agustín Carstens Carstens, Gobernador del Banco de México.

Licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública.

Licenciado Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República.

Muy estimado licenciado Octavio Ruiz Barroso, Presidente Municipal de Alvarado.

Servidores públicos Federales, estatales y municipales.

Jóvenes cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar.

Señoras y señores:

Para Veracruz, para los veracruzanos es motivo de profundo orgullo dar la bienvenida al Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, licenciado Enrique Peña Nieto.

Hacerlo en este día, en el que los Guardiamarinas de la Generación 2009-2014 de la Heroica Escuela Naval Militar, comprometen su honor, lealtad, valor y espíritu de cuerpo en beneficio de los mexicanos y en el que recordamos ese día en la historia, cuando cadetes de la Escuela Naval y el pueblo veracruzano unieron voluntades y determinación para defender a su puerto, a su tierra y a su Patria.

Hace 100 años mexicanos ejemplares movidos por anhelos de libertad, justicia, lealtad y amor a la Patria, lucharon contra una invasión que ponía en grave riesgo a la Nación y a la salvaguarda de las instituciones.

Por este acontecimiento de entrega y valentía, Veracruz es cuatro veces heroica.

La puesta en circulación de la Moneda Conmemorativa de uno de los mayores sucesos de nuestra historia, el Centenario de la Gesta Heroica de Veracruz de 1914, es motivo de gratitud, reconocimiento y compromiso.

En este año del Centenario reconocemos la iniciativa de la Legisladores, Gobierno y Banco de México para acuñar una moneda conmemorativa de curso legal.

Moneda que estará muy pronto en las manos de todos mexicanos.

Simboliza el reconocimiento de esa gran alianza, de las Fuerzas Armadas con los veracruzanos y todos los mexicanos, para proteger nuestros derechos y libertades.

Recuerda el arrojo y determinación de aquellos mexicanos de temple, como el Comodoro Manuel Azueta, el Cadete Virgilio Uribe, el Teniente José Azueta y al lado de ellos, a los ciudadanos que dieron muestra de la fortaleza de nuestro pueblo, como Aurelio Monfort, Andrés Montes, Rafael Cuervo, Carmen Huerto y tantos otros más.

Mexicanos que creyeron posible un país plenamente soberano, de leyes y justo.

Mexicanos a los que se sumaron generaciones enteras en la ruta de las grandes transformaciones y de la consolidación institucional.

Hoy día, la Marina Armada de México y el Ejército Mexicano son pilares fundamentales de nuestro progreso, la cohesión social, las libertades y la salvaguarda del Estado de Derecho.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto.

Señoras y señores:

Conmemorar es mantener conciencia de nuestro legado para trazar nuestro presente y la ruta de un mejor porvenir. Es tener presente que sólo en la unidad, privilegiando los intereses superiores de la Nación estamos destinados a prevalecer y alcanzar nuestras metas.

Hoy, los enemigos a vencer son la carencia, la desigualdad y la falta de oportunidades, en un México determinado a ser incluyente y cada vez más justo.

Por eso el Presidente convocó a las fuerzas políticas y al Congreso de la Unión a emprender las grandes transformaciones para hacer frente a una realidad que resultaba ya insuficiente para el desarrollo y la prosperidad de los mexicanos.

Bajo el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto se han sentado las bases del México que viene, del México que, como lo ha dicho, ponga las reformas en acción.

Ha concluido una etapa de grandes cambios y empieza la de grandes realizaciones.

Con la promulgación de las leyes secundarias de la Reforma Energética, concluyó el proceso más importante de cambios legales que nos sitúan en una nueva etapa de nuestra vida como Nación.

Veracruz, corazón energético de México, reconoce la trascendencia de esta reforma, que había aguardado por décadas para el desarrollo del país y el bienestar perdurable de los ciudadanos.

Las 11 reformas estructurales alcanzadas en los primeros 20 meses de su Administración, señor Presidente, dan certeza al rumbo del país y marcan las tareas que tenemos por delante.

Reformas que nos permitirán alcanzar un México moderno, con crecimiento económico, productivo, competitivo, que brinde mejores oportunidades para todos y sea socialmente justo.

Un México capaz de atraer mayores inversiones y que genere mayores empleos.

Un México que atienda las necesidades de las personas, como mejor educación, seguridad y servicios públicos de calidad.

Un México incluyente, que dé certeza jurídica a todos por igual.

Un México que se fortalezca por su democracia de resultados, que privilegie la colaboración y participación ciudadana y que asegure sus libertades y derechos.

En síntesis: un México dinámico, que haga coincidir su enorme potencial con las oportunidades que brinde a su gente para lograr un mejor destino.

Estoy cierto que todos los mexicanos actuaremos con responsabilidad y empeño para lograr que lo alcanzado se traduzca en beneficios para ésta y las siguientes generaciones.

Hoy Veracruz se mantiene como un firme aliado del Gobierno Federal y de nuestro Presidente de la República.

Los veracruzanos acudimos puntuales a una nueva cita con la historia: el momento de transformar a México para seguir hacia adelante.

Que sea por el bien de México.

Que sea por el bien de Veracruz.

Muchas gracias.

-MODERADORA: Toca el turno de tomar la palabra al doctor Agustín Carstens Carstens, Gobernador del Banco de México.

-DR. AGUSTÍN CARSTENS CARTENS: Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto; Almirante Secretario Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina; General Secretario Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

Doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador Constitucional del Estado de Veracruz; señor Secretario de Gobernación, licenciado Miguel Ángel Osorio Chong; señor Secretario de Educación Pública, licenciado Emilio Chuayffet Chemor.

Señor Procurador General de la República, licenciado Jesús Murillo Karam; señor General de Brigada Roberto Miranda, Jefe del Estado Mayor Presidencial; Vicealmirante Juan Guillermo Fierro Rocha, Director de la Heroica Escuela Naval Militar.

Distinguidos miembros de las Fuerzas Armadas; señores consejeros regionales del Banco de México en Veracruz; representantes de los medios de comunicación; señoras y señores.

A las 11 de la mañana del 21 de abril de 1914, aquí, en el Puerto de Veracruz, un empleado federal se asomó al balcón de su oficina, y observó la bahía, donde permanecían en silencio desde hace algunos días, cuatro acorazados de la Marina de los Estados Unidos.

De pronto, narra este empleado federal citado por el historiador Gastón García Cantú, comenzaron a salir como brotados del fondo cenagoso de la bahía, los marinos norteamericanos.

Venían de diversos puntos de la costa, y mientras unos desembocaban en la Estación Terminal; otros aparecieron como por ensalmo en las calles de los terrenos ganados al mar.

Empezaba así la invasión de Veracruz, y empezaba, también, la heroica y ejemplar resistencia de los jóvenes cadetes de la Escuela Naval Militar, y de la población civil del puerto.

No me corresponde a mí narrar con precisión los hechos heroicos y ejemplares de ese puñado de jóvenes marinos mexicanos, y de valientes ciudadanos, que en claras condiciones de desventaja, pero animados de un patriotismo sincero y firme, defendieron la soberanía de nuestra Patria hace 100 años.

Son hechos bien conocidos por todos ustedes y cuya sola consideración, a la distancia, deberían reforzar y acrecentar nuestro orgullo de ser mexicanos.

Para conmemorar esa defensa valiente y ejemplar del Puerto de Veracruz, y en último término de la Nación, el Banco de México se honra en poner hoy en circulación la moneda conmemorativa llamada Centenario de la Gesta Heroica de Veracruz.

Me gustaría, sin embargo, compartir unas reflexiones breves sobre el entorno en el que se desarrolló esta gesta heroica.

El 1914 fue un año lleno de acechanzas internas y externas para nuestro país, así como fue un año trágico para el mundo entero por el inicio de la Gran Guerra, que costó millones de vidas.

La invasión estadounidense a Veracruz en abril de 1914, se produjo a causa de dos graves fracasos:

Primero. Habían fracasado los intentos del gobierno del usurpador Victoriano Huerta, tratando de apaciguar las ansias intervencionistas disfrazadas de cruzada moral del gobierno del Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson.

Y segundo. También habían fracasado las pretensiones del propio Wilson, quien deseaba allegarse del apoyo de las fuerzas constitucionalistas, encabezadas por Venustiano Carranza, a quien había tratado de persuadir de que la invasión estadounidense, ilegal e injustificada, torpe y arrogante, iba dirigida tan sólo contra el gobierno de Huerta, y no contra el pueblo de México.

Carranza se mantuvo firme ante todas las solicitaciones y propuestas del gobierno de Wilson. Su argumento fue incontrovertible: los mexicanos arreglarán sus problemas internos del modo que más les convenga, sin aceptar ominosas intervenciones externas.

Y ante el hecho consumado de la invasión extranjera, Carranza exigió la inmediata retirada de los invasores y reiteró que la inopinada intervención del Gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos en México, violaba flagrantemente los principios del derecho internacional.

A la vez, Carranza también mantuvo su firme rechazo al gobierno usurpador de Huerta y no pactó con él pese a la terrible presión que significaba la invasión a Veracruz.

Esta firmeza en la defensa del derecho soberano y de los principios de justicia, dio fruto meses después y justamente el 13 de agosto de 1914, exactamente el día de ayer hace cien años, se firmaron los Tratados de Teoloyucan, que significaron la disolución del Ejército que había apoyado al régimen de Huerta y al de su efímero sucesor Francisco Carbajal.

Precisamente, el señor Presidente Peña Nieto conmemoró ayer, en Teoloyucan, el Centenario de este suceso.

La derrota de Huerta a la postre se consumó sin haber requerido para ello de la participación o colaboración de ningún gobierno extranjero.

Como todos ustedes saben, en aquel año difícil, 1914, no sólo Carranza, sino otros caudillos revolucionarios, como Francisco Villa en el Norte y Emiliano Zapata en el Sur, sostuvieron una lucha sin cuartel contra el usurpador Huerta.

Si bien todos los revolucionarios coincidían en su deseo de derrotar al Gobierno usurpador de Huerta, menudeaban también las diferencias y las contiendas entre ellos.

Esta división hicieron a nuestro país en extremo vulnerable y fue justamente la vista de tal debilidad que el gobierno de Woodrow Wilson, en los Estados Unidos creyó propicio el momento para intervenir en la vida soberana de nuestro país.

Hechos heroicos, como los que protagonizaron entonces los Cadetes de la Escuela Naval y la población civil de Veracruz, del mismo modo que el firme rechazo de Venustiano Carranza a la oferta envenenada de un oficioso auxilio externo para deponer al usurpador, derrotaron a la postre una estratagema que de haberse consumado habría sido ruinosa para México.

Uno de los síntomas más perniciosos de la división entre las acciones revolucionarias fue entonces la proliferación de monedas, prácticamente cada grupo alzado en armas, emitía su propia moneda, generando confusión y desconfianza.

En ese año, 1914, los villistas hicieron circular la famosa moneda: Muera Huerta, acuñada en Cuencamé, Durango, una de las piezas más raras en la historia numismática, porque en su impronta se consigna una contundente arenga política.

Por su parte, los Ejércitos de Carranza usaban e imponían su propia moneda y otro tanto sucedía con las fuerzas zapatistas, principalmente en el Estado de Morelos.

Esta proliferación de unidades monetarias disímbolas, cuyo valor de cambio mudaba frenéticamente al ritmo de las incesantes escaramuzas revolucionarias, agravó los estragos económicos y la destrucción de riqueza que, de suyo, pausaba la lucha armada.

Y causó, también, un daño menos evidente, pero tal vez aún más grave y más duradero. Inoculó una profunda y justificada desconfianza entre los mexicanos de entonces, respecto del poder liberatorio de monedas y billetes.

Ésta fue una de las razones principales por la que los Constituyentes de 1917 plasmaron, en nuestra Carta Magna, la necesidad de crear un banco único de emisión. Mandato que dio origen y vida, hasta 1925, al Banco de México.

Desde entonces, consolidar y acrecentar la confianza en la moneda nacional, ha sido labor constante del Banco de México y en la medida en que se fortalece la confianza en nuestra moneda, en la misma moneda se fortalece la confianza con la que propios y extraños ven el presente y el futuro de la economía nacional.

Pero tanto o más importante que la labor del Banco Central, generando confianza en nuestra economía, es la constante tarea del Gobierno Federal en la misma dirección.

En este sentido, quisiera reconocer el día de hoy el caudal de confianza en México que ya están generando y habrán de seguirlo haciendo en los próximos años, las visionarias reformas impulsadas por usted, señor Presidente.

Estas reformas están destinadas a incrementar la productividad y la competitividad de México en el plazo más corto posible. Como consecuencia, se acrecentará la confianza en la economía mexicana y también en su moneda.

El Banco de México no sólo procura generar confianza en el valor de la moneda nacional y, por tanto, preservar su poder adquisitivo, sino también desea que las monedas y billetes que pone en circulación contribuyan a reforzar nuestra identidad y nos recuerden eventos históricos ejemplares, como la Gesta Heroica de Veracruz.

Los billetes y monedas son también la carta de presentación no sólo de la economía mexicana, sino de nuestra historia y de nuestros valores; así, además, contribuimos a mantener la riqueza numismática de nuestro país.

En este sentido, señor Presidente, tengo el gusto de mencionarle que la Moneda Conmemorativa del 150 Aniversario del Natalicio y 100 Aniversario Luctuoso de don Belisario Domínguez, cuya puesta en circulación usted atestiguó, fue galardonada este 2014 como la moneda en circulación más bella del mundo por la 28 Conferencia Internacional de Directores de Casas de Moneda.

Confío en que la moneda que hoy ponemos en circulación, referente al Centenario de la Gesta Histórica, con el tiempo, reciba reconocimientos semejantes, ya que su hermoso diseño, realizado por la Secretaría de Marina, a mi juicio, no desmerece en belleza frente a la ya galardonada.

Las principales características de la moneda que el día de hoy ponemos en circulación y cuya acuñación decidió y aprobó el Congreso de la Unión son las siguientes: su denominación es de 20 pesos, es una pieza bimetálica con el núcleo de cuproníquel y el arillo de bronce-aluminio; su diámetro es de 32 milímetros y su peso total de 15 gramos. Características, todas ellas, idénticas a las de otras piezas conmemorativas de esta misma denominación que en la actualidad se encuentran en circulación.

Debo felicitar a la Casa de Moneda de México por el extraordinario trabajo de grabado y acuñación de esta moneda, la cual, estamos seguros, gozará de la absoluta aceptación de los mexicanos.

Se acuñaron cinco millones de piezas de esta moneda conmemorativa del Centenario de la Gesta Heroica de Veracruz y en su mayoría serán distribuidas a través de la Caja Regional del Banco de México en Veracruz.

Es muy importante para mí en lo personal y para el Banco de México, reconocer y agradecer a la Secretaría de Marina todo el apoyo que nos brindan, tanto en el resguardo de diversas instalaciones y sucursales en nuestro instituto central, como en la estratégica protección del traslado de efectivo en trayectos específicos.

Tampoco deseo concluir sin antes hacer un reconocimiento amplio al conjunto de nuestras Fuerzas Armadas por su entrega, disciplina y patriotismo.

Han sido hoy, como hace 100 años, y seguirán siéndolo, garantes de la soberanía nacional y del imperio del derecho, y eso es algo que todos los mexicanos debemos agradecer.

Muchas gracias.

MODERADOR: Enseguida, el Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina, hará uso de la palabra.

-ALMIRANTE VIDAL FRANCISCO SOBERÓN SANZ: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación.

General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional.

Licenciado Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República.

Licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública.

Doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz de Ignacio de la Llave.

Doctor Agustín Guillermo Carstens Carstens, Gobernador del Banco de México.

Licenciado Guillermo Hopkins Gámez, Director General de la Casa de Moneda de México.

Distinguidos integrantes del Gabinete Federal, del Cuerpo Diplomático en México y de los funcionarios que nos acompañan.

Personal de Almirantes, Generales, Capitanes, Jefes, Oficiales, cadetes, clases y marinería.

Estimados representantes de los medios de comunicación.

Damas y caballeros:

El 21 de abril de 1914 está inscrito en las gloriosas páginas de la historia de México como la fecha en la que el pueblo veracruzano y los marinos de la Escuela Naval Militar dieron muestra de unión, valor y patriotismo, en aras de salvaguardar la soberanía nacional.

Transcurridos cien años de este honorable hecho, el día de hoy, en una muestra clara de unión de voluntades y en reconocimiento al heroísmo que acompañó a tan ardua jornada, hemos sido testigos del acto con el que se pone en circulación la moneda conmemorativa de esta gesta heroica con valor numerario de 20 pesos.

Producir este episodio de la vida nacional a una pieza de valor numerario es un sinónimo de orgullo para las y los marinos de la Armada de México. Noble distinción por la que nos sentimos honrados y muy agradecidos.

En este sentido, resulta justo decirles: Gracias, a nuestro Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, licenciado Enrique Peña Nieto, por el apoyo otorgado a fin de concretar este proyecto.

Reconozco también a las honorables Cámaras de Senadores y Diputados de las respectivas comisiones participantes, por llevar ante el pleno la iniciativa de plasmar en una moneda conmemorativa los gloriosos hechos de 1914, así como el legislar lo conducente, a fin de hacerlo posible.

En igual contexto de agradecimiento, me dirijo al Banco de México que, bajo la dirección del doctor Agustín Guillermo Carstens Carstens, hace honra a las instituciones nacionales, y cuyo actuar constitucional le permite asegurar la proyección de sus actividades hacia el bien de nuestros conciudadanos.

También, hago patente nuestra gratitud a la Casa de Moneda de México, misma que tras un empeñoso y minucioso trabajo numismático, acuñó y dio vida a esta moneda.

Esta pieza conmemorativa de la Gesta Heroica de Veracruz simboliza 100 años de historia.

Con esta moneda, las y los marinos enaltecemos las acciones de quienes perdieron la vida en estos memorables hechos y, a la vez, celebramos su legado patriótico.

Al ser ésta de curso legal, compartimos nuestro fervor patrio con nuestros conciudadanos, quienes al tenerlas en sus manos conocerán más sobre esta gesta heroica, a la par que compartirán el orgullo de ser mexicanos, al ser este hecho una demostración de unidad y fraternidad.

Hoy, como siempre, nos ennoblece la herencia de nuestros héroes, y nos conduce con acendrado patriotismo a cumplir el gran honor que tenemos los marinos: servir a México.

Muchas gracias.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)