-MODERADORA: Queda en uso de la palabra el profesor Manuel Pérez Durán, condecorado con la Presea Maestro Altamirano.

-PROFESOR MANUEL PÉREZ DURÁN: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Secretario de Educación Pública; Presidente del Consejo General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación; compañeros integrantes del Comité Ejecutivo del SNTE; estimados homenajeados con la Medalla Ignacio Manuel Altamirano o más años de servicio; compañeros que hoy reciben el reconocimiento al desempeño en carrera magisterial.

En primer término, quiero agradecer la honrosa distinción que se me ha encomendado para poder dirigirme ante ustedes.

Quienes hoy acudimos a esta cita, que por siempre vivirá en la memoria de nuestra historia, somos maestros que, por tenacidad, disciplina, fortaleza y compromiso con la educación, el Estado mexicano este día nos distingue con el reconocimiento: Ignacio Manuel Altamirano por 40 o más años de servicio.

Reflexionemos, por qué razones históricas y de herencia Ignacio Manuel Altamirano es la referencia para honrarnos con dicha presea.

Hay que señalar que nuestro país tuvo la fortuna de aportar al mundo a un brillante educador, político e intelectual, por génesis fundador del normalismo mexicano, cuyos aportes pensados en la sociedad y aplicados a la misma transformaron a México, dando sus primeros pasos hacia el progreso.

Destaca el distinguido maestro guerrerense que elevar al profesor es, evidentemente, engrandecer la escuela; pero de muy poco serviría si se dotara a éste espléndidamente y se dejara al maestro en una posición azarosa. Y puesto que se reconoce que el magisterio de la enseñanza pública es de importancia vital para el progreso de las naciones, es preciso colocar su profesión en el rango de las más ilustres.

Con este hilo conductor que el maestro Altamirano plasma en la anterior cita, la generación de maestras y maestros aquí presentes, su vocación al servicio educativo y su militancia sindical se convierten en nuestra segunda piel, misma con la que nos apropiamos el papel histórico que los fundadores de la escuela pública mexicana abrieron con un camino incierto e inacabado, pero que con nuestro presente quehacer fuimos dándole el rostro y color a cada una de las localidades, por más inhóspitas o metropolitanas que fueran.

Ahí estamos presentes los maestros mexicanos, cronométricamente puntuales ante la Nación y ante el paso de la historia.

En estos primeros 70 años de vida de nuestro sindicato, maestro Juan Díaz de la Torre, siéntase usted orgulloso y respaldado por los trabajadores de la educación de México para ver de frente a nuestra sociedad, porque no le hemos fallado en ningún momento al SNTE, ni mucho menos al ideario que nos heredó José Vasconcelos.

Señor Presidente de los mexicanos:

Estamos seguros que su Gobierno sabe que la educación pública, con inversión y respeto, es una responsabilidad del Estado. Así lo dejó usted claro desde su toma de protesta.

En su compromiso con la historia de nuestra Patria, ha fortalecido el derecho humano inalienable de la educación de calidad. Seremos celosos de su cumplimiento por todos nosotros.

Nosotros, con el día a día, construimos los pilares básicos de transformación social de nuestro país.

Revaloramos nuestra labor, no un ejercicio gratuito ni vacío, nuestro trabajo tiene sustento en el cumplimiento de nuestra tarea y resulta ejemplar para las nuevas generaciones.

No olvidamos la plataforma que nos han legado los grandes educadores mexicanos como Manuel Altamirano o Rafael Ramírez, con quienes los maestros estamos plenamente identificados.

Por último, quiero refrendar nuestro compromiso y sentido de responsabilidad para que la Reforma Educativa sea la respuesta social que nuestro país demanda, y sin la que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se ha comprometido a participar con el aval nuestro.

Ante las experiencias por venir, la inmortalidad de este festejo se habrá de construir a través de nuevas historias.

Muchas gracias.

Muchas felicidades a todos.

Gracias a la Mesa de Honor.

Señor Presidente, muy amable.

Gracias.

-MODERADOR: Interviene enseguida el Presidente del Consejo General del SNTE, profesor Juan Díaz de la Torre.

-PROFESOR JUAN DÍAZ DE LA TORRE: Muy buenos días a todas, a todos.

Saludo con respeto al señor licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; al señor Secretario de Educación Pública, licenciado Emilio Chuayffet Chemor.

A mis compañeras y compañeros galardonados, tanto por su persistencia y perseverancia por años de servicios, que hoy son reconocidos, como aquellos que afortunadamente, también son muchos, los que todos los días han acreditado en su desempeño profesional, su compromiso por mejorar la calidad de la educación.

Saludo a todas y a todos ustedes que en este evento representan a sus entidades, y que con ello representan a los cientos de miles de maestros que están cumpliendo su responsabilidad frente a la Patria.

Primero. Por supuesto, felicitarles, felicitarlos, porque hoy que la República rinde homenaje a sus maestros nos sentimos muy contentos, señor Presidente, de que usted nos reciba en ésta, la Residencia Oficial de Los Pinos, que representa un simbolismo extraordinario el que podamos convivir y compartir el pan y la sal con usted y con los señores funcionarios de la Secretaría de la Educación Pública.

Señores de los medios de comunicación; maestros todos:

Hoy, 15 de mayo, es una fecha de enorme significado en el calendario de México, este día en más de 100 mil comunidades de nuestro país hay fiesta, nuestros alumnos, los padres de familia y las instituciones de la República reconocen y festejan a las maestras y a los maestros mexicanos.

Día de encuentro, de reconocimiento y gratitud, día en que año tras año, confirmamos nuestra decisión para transformar la realidad del país.

La ignorancia, lo sabemos los maestros, es la cadena más pesada que ancla la libertad de las personas; por ello, conectamos educación con las realidades cotidianas para favorecer mejores niveles de desarrollo humano.

Pensamos y trabajamos para fortalecer el desarrollo social, porque estamos insertados de manera natural en lo más profundo de la vida de cada mexicano, influimos decididamente en la vida de cada comunidad y al seno de cada familia.

Hoy, los maestros de México, refrendamos nuestro carácter como puente entre lo pasado y el porvenir. Consolidamos identidad y valores nacionales.

Sí, nutrimos la rica memoria histórica de nuestra Patria, sí; pero somos también generadores de cambios y portadores del futuro.

Ni tradición olvidada, ni modernidad sin sustento, la educación es la opción.

La economía, la política y la educación misma, deben ceder a las tentaciones de la mutua exclusión simplista para construir espacios de contacto que enriquezcan el porvenir sobre la base de revalorar al hombre, el ser humano es el objetivo, debe ser nuestro objetivo.

A dos años de su muerte, estoy convencido que así lo entendió Carlos Fuentes, cuando dijo a los maestros mexicanos: que la educación y el magisterio serían para México el presagio de la noche eterna o el eterno amanecer, según el horizonte que decidiéramos emprender.

Las maestras y maestros de México, individual y colectivamente, hemos escogido el horizonte del eterno amanecer. Honramos nuestra vocación de servicio con pasión; asumimos con orgullo nuestra impostergable misión. Somos el ejército civil y civilizador de nuestra Patria.

Queridos maestras y maestros de todo el país:

Esta ceremonia refrenda el gran valor de lo que son y de lo que edifican cada día. Reconocer y festejar a quienes se ocupan diariamente en la tarea de enseñar y de construir la conciencia del país, es el sentido profundo del Día de Maestro.

Mujeres y hombres de bien, como quienes están presentes el día de hoy, de servicio y de realización, son producto también de la escuela mexicana. Fueron, a su vez, formados por profesores dignos, los viejos maestros mexicanos, profundamente nacionalistas y orgullosos también de su Patria.

Durante su vida profesional, a pesar de que en ocasiones se les ha negado esa calidad, y sin importar campañas de descrédito, han mantenido viva a la educación mexicana. Han realizado su misión incluso en tiempos difíciles, de oscuridad, crisis y violencia, siempre con la esperanza y la confianza en el porvenir.

Sin su labor formadora, queridas maestras y maestros, nuestra Patria no tendría los horizontes que, con las reformas, se le están abriendo. Ese debe ser, en este tiempo, su gran orgullo. Con el aval de los hechos, reafirman su convicción de mantenerse cercanos a los alumnos, a las comunidades, a las familias, a sus necesidades.

Queridas maestras y maestros que hoy reciben las medallas por 30, 40 o más años de servicio:

Decididos a una vida de servicio, se integraron al magisterio, llegaron a las escuelas y empezaron a ejercer su misión formadora. Y con la misma determinación, siguieron estudiando y enseñando, crecieron y ayudaron a crecer a los demás.

Ustedes son ejemplo del orgullo que sentimos todos los maestros de México.

Frente a muchas generaciones han mantenido fresca su pasión por formar a los niños y jóvenes en la rebeldía y en el futuro, en convicciones y valores. Ustedes son historia viva del magisterio, son la evidencia contundente de que en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación están las mejores y los mejores maestros.

Por supuesto que su labor merece reconocimiento, que su esfuerzo debe ser valorado para que cada año tengamos más maestros como ustedes, que las escuelas de excelencia demandan en el país.

Por maestras y maestros como ustedes, por su aportación generosa a México y su vida de servicio, por todo eso podemos decir de manera categórica: ser maestro es un orgullo.

Felicidades queridas maestras y maestros.

No hay una sola comunidad que carezca de la presencia insustituible del Estado, en su responsabilidad y compromiso de educar.

En nuestro trato cotidiano, somos parte de nuestras comunidades, se confunden quienes quieren ver en nosotros pasión sin reflexión.

Hemos dado voz a quienes sólo nos tienen a nosotros, lo hemos hecho por compromiso y de manera solidaria, lo hemos hecho desde la razón y desde los argumentos. Por ello sabemos que quitar a la información y a los datos los rostros, desfigura y deshumaniza.

Los trabajadores de la educación somos un gremio que hace la lectura de los tiempos, que cuestiona ritmos y secuencias pero, sobre todo, que propone respuestas elaboradas sobre la base del conocimiento.

Sabemos que a cada generación le corresponde vencer obstáculos, trascender y concretar ideales. Y este año 2014, la celebración del 15 de mayo se realiza en un contexto muy especial.

Este año nos recuerda, señor Presidente, lo ocurrido hace 50 años, cuando en 1964 nos dimos a la enorme empresa que quedó grabada en esto que conocemos como el Plan de Once Años,

Con el cual se duplicó la matrícula, se establecieron miles de escuelas, se dignificó la vida de los maestros rurales dotándolos de aula y casa y con el aporte de las maestras y de los maestros intelectuales se transformaron los programas de estudio y se fortaleció la inmensa y permanente obra de lo que está vigente hoy, los libros de texto gratuito.

Señor Presidente:

Con las transformaciones en marcha que usted encabeza, nos hemos revalorado como mexicanos como un pueblo con la capacidad y la voluntad de unirnos en ideales en grandes metas, en el alcance de objetivos que hasta hace poco eran impensados.

Con visión de Estado, lejos de buscar el aplauso fácil o la inmovilidad ociosa, las reformas se instalan en un horizonte que supera la miopía inmediatista.

Por voluntad política, porque así lo demanda la sociedad, y porque es lo que más conviene a los intereses de la República, bajo su conducción, la generación de políticos que hoy están al frente de nuestro país, han elegido el camino de las transformaciones para definir el perfil del Siglo XXI.

Sabemos, porque nuestra materia de trabajo así lo enseña, que los verdaderos logros requieren paciencia pero, sobre todo, perseverancia, claridad y amplitud de miras.

Es indispensable que los distintos actores políticos y sociales actúen con determinación para seguir construyendo los acuerdos y consensos que se necesitan, sin chantajes, sin regateos.

Éste es el momento de extender la cooperación, el diálogo y el compromiso con la Nación, de actuar con congruencia democrática.

Señor Presidente:

Un México de derechos y libertades, inclusivo, seguro y productivo, como usted lo ha propuesto, pasa por las escuelas. La escuela requiere, como el lugar donde se forman las conciencias, los valores y las capacidades para construir una sociedad de éxitos.

Concluyo diciendo que en este propósito y en este espíritu está comprometido el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, haciendo su propio esfuerzo de transformación para servir de mejor manera a los maestros y, con ello, servirle a nuestra Patria.

Muchísimas gracias por su atención.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)