Muchísimas gracias.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Me da gusto saludar, en este acto, al señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Al señor Gobernador del Estado de México.

A los señores Gobernadores.

Presidente de la CONAGO y Gobernador del Estado de Durango, Presidente de la Comisión de Infraestructura de la propia CONAGO.

A los integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de la República que participan en alguna forma en la concreción de este proyecto que hoy nos estamos trazando.

Quiero saludar la presencia de Senadoras y Senadores de la República.

De Diputadas y Diputados Federales.

De Presidentas y Presidentes Municipales.

De manera muy particular, a esta representación del empresariado mexicano, de dirigentes de distintas organizaciones empresariales; a líderes de la comunicación; a muy distinguidas personalidades del ámbito de la construcción.

Les saludo con respeto y les doy la más cordial bienvenida a la Residencia Oficial de Los Pinos.

De manera muy particular, también quiero saludar y reconocer el esfuerzo y el haber obtenido el reconocimiento al proyecto que han presentado para la concreción de este gran proyecto de infraestructura aeroportuaria que nos estamos trazando, a la sociedad constituida por el arquitecto Fernando Romero y por el arquitecto Norman Foster.

A ambos les felicito y, de igual manera, felicito a los otros grupos que participaron en los distintos proyectos presentados, pero a ustedes por haber obtenido este reconocimiento y resultar triunfadores en el proyecto presentado.

Muchas gracias y muchas felicidades a esto, que ustedes han logrado.

Señoras y señores:

México ha emprendido transformaciones de fondo en diversos órdenes de la vida nacional. Se ha decidido a cambiar, se ha atrevido a romper ataduras y emprender el vuelo hacia nuevos horizontes.

En esta Administración no elegimos la ruta corta o la más fácil. Hemos optado por el camino de la responsabilidad.

Estamos haciendo frente a nuestros desafíos de décadas, con soluciones duraderas, con reformas transformadoras, nuevas políticas sectoriales y, también, con grandes proyectos de infraestructura.

Justamente uno de los principales desafíos en infraestructura era encontrar una alternativa viable para construir el nuevo aeropuerto que necesita nuestra capital y el país en su conjunto.

Desde hace años, es evidente la saturación actual del Aeropuerto Benito Juárez.

La evolución demográfica de esta zona metropolitana y una mayor apertura de México al mundo incrementaron sustancialmente la demanda de vuelos, poniendo al límite su capacidad operativa.

Por ejemplo, aunque cuenta con dos pistas, el actual aeropuerto no tiene espacio suficiente para realizar despegues o aterrizajes simúlatenos. Esta condición es inaceptable en el aeropuerto de una de las metrópolis más importantes del mundo, que es justamente la del Valle de México.

Para superar ese desafío, no podía haber respuestas temporales, parciales o incompletas. Al contrario, era imprescindible actuar con visión de largo plazo.

Por ello, desde el primer día de esta Administración ordené realizar los estudios técnicos necesarios para determinar la mejor opción de un nuevo aeropuerto.

Con este objetivo, se solicitó a expertos y especialistas realizar investigaciones técnicas y análisis de factibilidad financiera y de rentabilidad social, a fin de encontrar las alternativas más adecuadas.

Como resultado de estos estudios, se concluyó que el lugar idóneo para desarrollar el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, es la zona contigua al aeropuerto actual.

Una vez identificada la ubicación, se convocó a los arquitectos nacionales e internacionales más reconocidos para que presentaran sus proyectos.

Sus propuestas fueron evaluadas y calificadas por expertos bajo distintos criterios, incluyendo el económico, el arquitectónico, el urbano, el ambiental y el logístico.

Además, se valoró el impacto positivo de cada propuesta para el desarrollo social de las comunidades vecinas al nuevo aeropuerto.

El resultado, fue la elección del prestigiado despacho de Norman Foster, en el Reino Unido, y de su socio mexicano, Fernando Romero, quienes tendrán la responsabilidad de hacer realidad este gran proyecto nacional.

Por su magnitud, diseño y beneficio social, el nuevo aeropuerto será una obra trascendental, emblema del México moderno.

Como aquí se ha dicho, y como ocurre en los grandes aeropuertos del mundo, como el de Hong Kong, Munich o Seúl, su desarrollo se realizará en etapas, y tomará años llevarlo a su máxima capacidad.

La primera etapa contempla tres pistas de uso simultáneo para transportar a más de 50 millones de personas; mientras que en su segunda fase contará con un total de seis pistas para atender a 120 millones de pasajeros anuales.

Estoy consciente de que se trata de un proyecto transexenal, y que esta Administración no tendrá tiempo suficiente para poner en operación el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Pero lo importante es que México cuente con un aeropuerto de clase mundial, para impulsar su desarrollo durante los siguientes años y décadas.

Estamos actuando con el sentido de responsabilidad y no mirando en qué podemos entregar en el muy corto plazo.

Éste es un aeropuerto que merece la capital de los mexicanos y que merecen todos los mexicanos. Y por eso la firme decisión del Gobierno de la República de llevarlo a cabo.

El nuevo aeropuerto traerá importantes beneficios, como aquí ya se han señalado por quienes me han antecedido en el uso de la palabra, no sólo para los habitantes del Valle de México, sino para todos los mexicanos.

Primero. Y déjenme sólo referir algunos. Beneficios económicos.

Tan sólo su construcción tendrá una importante derrama económica en todo el país, y también será una gran fuente generadora de empleos para las familias de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Se estima que en todo el proceso de construcción se emplearán directa o indirectamente, a más de 160 mil personas, y se favorecerá la contratación de cientos de pequeñas y medianas empresas.

Adicionalmente, una obra de tal impacto requerirá, también, la ampliación de la red de transporte e infraestructura metropolitana.

Congruente con ello, el Gobierno de la República trabajará coordinadamente con las autoridades del Distrito Federal y del Estado de México, para impulsar los proyectos de infraestructura que faciliten la construcción y operación del nuevo aeropuerto.

Quiero hacer amplio reconocimiento, y dejar constancia de ello, de la voluntad y la disposición de las dos autoridades, tanto del Distrito Federal como del Estado de México, para interactuar; y para que con esta disposición trabajemos juntos en el gran proyecto de la ciudad capital de los mexicanos, y de todo el país.

Muchas gracias por esta disposición.

Y, sin duda, otro gran beneficio de este aeropuerto será el dinamismo al sector turístico en México. Habrá más líneas aéreas, mayor oferta de vuelos, horarios y destinos y, por lo tanto, habrá capacidad para recibir más turistas.

Segundo. Beneficios sociales.

La construcción de este nuevo aeropuerto también permitirá contar con obras de alto impacto social.

En el mediano y largo plazos la zona del aeropuerto tendrá planteles de educación superior, como la Universidad Metropolitana de Aeronáutica y Aviación, así como centros de capacitación, investigación y desarrollo tecnológico.

Además, se desarrollará un área habitacional para quienes trabajen en él, con servicios de salud, áreas comerciales, culturales y deportivas, así como un centro de convenciones.

Y tercero. Beneficios ambientales.

El nuevo aeropuerto va a operar bajo los más altos estándares internacionales, utilizando energías limpias y tecnologías verdes; haciendo uso eficiente del agua a través de 24 plantas de tratamiento, así como de sistemas de ventilación natural.

Y algo muy importante. El proyecto está diseñado para mejorar la salud ecológica de la región y rescatar integralmente una zona que hoy se encuentra ambientalmente degradada; es decir, se protegerá la zona lagunar más grande del país y se creará un nuevo bosque metropolitano, del orden de 700 hectáreas, que será un gran pulmón para el oriente del Valle de México.

Adicionalmente, habrá otro beneficio. Al cambiarse la ruta de aproximación aérea a la Ciudad de México, se reducirá la contaminación auditiva.

Además, a fin de asegurar la viabilidad de este proyecto, se requerirán grandes obras de infraestructura hidráulica, las cuales contribuirán a la sustentabilidad ambiental del Valle de México, así como a reducir riesgos de inundaciones.

Por todas estas razones, el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México será un símbolo de modernidad y un gran legado para las futuras generaciones de mexicanos.

Finalmente, quiero ser muy enfático: todas las actividades vinculadas al desarrollo del proyecto se harán con absoluta transparencia y pleno respeto a la ley, garantizando la protección de los derechos de los habitantes de las colonias y comunidades colindantes a este proyecto.

Es importante reiterar que el nuevo aeropuerto se construirá dentro de cuatro mil 430 hectáreas de propiedad Federal, que ya se tienen en la región oriente del Valle de México.

También es importante precisar que el financiamiento de este proyecto, si bien es cierto contará con recursos fiscales, en su gran mayoría será autofinanciable, a partir de los ingresos que genere el actual aeropuerto y el nuevo, una vez que esté en operación, así como del aprovechamiento de las instalaciones del actual aeropuerto.

En pocas palabras, esta gran obra de importantes beneficios para el país, en gran medida, se pagará por sí misma. Ello permitirá que su propiedad y operación queden a cargo del Estado mexicano.

Señoras y señores:

Con su innovador diseño y amplia capacidad operativa, el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México será uno de los aeropuertos más avanzados del mundo.

Hacer realidad el proyecto será un importante reto de la capacidad de organización y ejecución del Gobierno de la República, pero, al mismo tiempo, será una gran oportunidad para seguir proyectando a México como una nación moderna y en ascenso.

Con su construcción gana todo México, ganan todas las regiones del país y ganan todos los mexicanos.

Con visión de futuro, el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se convertirá en el punto de encuentro de los mexicanos y será una gran puerta de México al mundo.

Muchas gracias.