Muy buenas tardes.

Estimadas amigas, amigos.

Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal; señor Ministro José Ramón Cossío; señor Senador Miguel Barbosa, Presidente del Senado; señoras Legisladoras; señores Legisladores.

Licenciado Raúl Ferráez, Presidente Ejecutivo de Líderes Mexicanos; licenciado Jorge Ferráez, Presidente Editorial de Líderes Mexicanos; licenciado Rafael Tovar y de Teresa, Presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; distinguidas invitadas; distinguidos invitados; señoras y señores.

Es muy grato compartir en este encuentro el reconocimiento al talento de 300 mexicanos y mexicanas sobresalientes por su desempeño en los diferentes campos de la vida cultural, económica, política y social de nuestro país.

Nos convoca el compromiso de elevar la mira para hacer de México el país que deseamos; un país en el que se disminuya la desigualdad que hoy nos lastima; un país en el que el imperio de la justicia distributiva se alce por encima de la pobreza; en el que el diseño y la adecuación del andamiaje legal e institucional sean el fundamento para la generación de oportunidades de desarrollo, y permitan a las mexicanas y a los mexicanos alcanzar un mejor nivel y calidad de vida.

No me cabe la menor duda que ese espíritu nos anima, cuando cada uno, cada una, de las y los presentes hacen frente a sus tareas.

Como tampoco dudo que al igual que a los aquí reunidos, cada día, en cada rincón de nuestra Patria, hay muchos hombres, muchas mujeres que se colocan al frente de distintos proyectos y que ponen su inteligencia, creatividad, su esfuerzo, solidaridad al servicio de los demás.

Convencido estoy, que la esencia del liderazgo radica, entonces, en la vocación de servicio a nuestros semejantes.

Que hoy nos inviten y nos distingan para participar en este evento, es una buena oportunidad para refrendar nuestro deber, para que desde la responsabilidad de cada uno de nosotros, tiene y debe de continuar impulsando de distintas formas, de distintas maneras, pero con un mismo objetivo: el desarrollo de nuestra gran Nación.

En México hay millones de líderes que trabajan desde su trinchera cotidiana para construir el futuro de sus familias, de sus comunidades, de sus colonias, de sus ciudades, en la oficina, en el aula, en la clínica rural, el hospital, ahí hay líderes mexicanos que luchan cada día por una mejor sociedad, para elevar sus condiciones de trabajo, para producir más, lograr un mayor ingreso y, con ello, superar sus condiciones de vida.

Esos mexicanos tienen, en estos 300 líderes que hoy reconocemos a sus pares. Esos millones de conciudadanos son los que con su esfuerzo y eficacia van dando la pauta para que la acción social se dirija hacia la igualdad, y la justicia, anhelo, preciado, sin duda, de nuestra sociedad.

Mención especial quiero hacer del reto que representa para todos como sociedad, el hecho de que dentro de estos 300 líderes sólo tengamos 24 mujeres, es decir, que sólo representa el ocho por ciento. Eso es indicativo.

Usted aplauda con confianza. No se preocupe.

Eso es indicativo de una realidad que nos impone un desafío para avanzar hacia la igualdad de género, porque hay millones de mujeres, que son líderes en México, muchas de ellas, madres solteras.

Ellas están al frente de una familia y son las líderes de una lucha por consolidar la educación de sus hijos, mantenerlos, darles hogar y vestirlos. Esas mujeres son las líderes que están construyendo una buena parte de la sociedad mexicana.

Como lo pudo constatar el señor Presidente de la República en su visita a la comunidad de Chilchota, Michoacán, en su diálogo con las mujeres purépechas, el pasado 25 de febrero. Ellas son las líderes que están apoyando la construcción y operación de sus Comedores Comunitarios, uno de los programas insignias de la política social de su Administración.

Por eso, a estas 24 mujeres que están entre los 300 líderes mexicanos y mexicanas, expreso mi saludo y mi especial reconocimiento.

La posibilidad de construir nuevas oportunidades para el desarrollo nacional con las reformas aprobadas por el Congreso y promulgadas por el Ejecutivo, hacen necesaria la acción eficaz de todas y todos los mexicanos.

El reto es arribar a un crecimiento económico como resultado de la sinergia social que se traduzca en mejores condiciones de acceso a la salud, a la educación, a la cultura, y en una mejor distribución del ingreso, en fin, en empleo y seguridad en todos los órdenes y para todas y todos los mexicanos.

Ésta es la eficacia que debe buscar el país. Una mayor tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto que impacte en el desarrollo social, que incentive la inversión extranjera; una disminución de la brecha de la desigualdad, se habrá de conseguir mejorando el ingreso de las familias mexicanas, con más y mejores empleos.

Esa eficacia sustenta las bases de una sociedad más justa, donde las nuevas leyes vayan dibujando el rostro de una sociedad más igualitaria, donde la democracia se siga consolidando como la nota característica de nuestro régimen político.

En mi condición de Presidente de la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, estoy seguro, y a nombre de mis compañeras y compañeros, asumo el reto para anteponer, frente a los problemas que nos exigen soluciones, la mejor actitud sobre la base de la apertura para el diálogo, que facilite los consensos y nos permita, a todos juntos, tomar las mejores decisiones.

Estoy seguro que en este marco de pluralidad, de inclusión, de apertura, de disposición para el diálogo y para la construcción de acuerdos, habremos de cimentar la base de un país más eficaz, más próspero, más igualitario y más incluyente.

Muchas gracias por su atención.

(A CONTINUACIÓN HIZO USO DE LA PALABRA EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO. SU DISCURSO SE TRANSCRIBE POR SEPARADO)